Estudiantes de arquitectura frente al reto de proyectar viviendas
La colaboración entre el mundo de la empresa y la Universidad en el fomento de la formación especializada es una demanda recurrente en todos los foros profesionales. Atendiendo a esta reivindicación, Interempresas Media y la Escola Tècnica d’Arquitectura del Vallès (ETSAV) de la UPC, han colaborado en la organización de la asignatura intensiva Taller de Soluciones Constructivas (ToSCA), impartida entre los días 19 y 26 de enero. La iniciativa ha contado, además, con el patrocinio de las firmas Extrual, Aluminios Marton y Ursa Ibérica.
El lunes 26 de enero, en el salón de actos de la ETSAV, se ponía punto final al desarrollo de ToSCA, asignatura intensiva con un recorrido de 15 ediciones, en la que los estudiantes deben dar respuesta a un reto teórico en tan solo una semana. En esta ocasión, el ejercicio, lejos de plantearse como un encargo académico convencional, situó a los estudiantes ante un problema formulado con condicionantes reales, con un enunciado acotado y sometido a un jurado integrado por representantes académicos, de la industria, la administración y la comunicación.
Un proyecto con planteamientos reales
Los proyectos presentados, que debían contemplar la sostenibilidad como eje fundamental, fueron valorados y reconocidos por un jurado en cuatro categorías:
- Prefabricación y ahorro de recursos (materiales y agua).
- Habitabilidad y accesibilidad.
- Integración al entorno.
- Eficiencia energética.
Aleix Torné, director ejecutivo de Interempresas Media, promotora de la inciativa, junto a Joan-Lluís Zamora, en un instante de la presentación del acto.
En ese periodo de una semana, los estudiantes contaron con el apoyo de los dos profesores de la asignatura, Joan-Lluís Zamora y Oriol Muntané. Para completar el programa, a lo largo de varias jornadas se impartieron conferencias a cargo de arquitectos expertos en diferentes áreas relacionadas con los objetivos de la asignatura, como Josep Maria Vilanova y Roger Sauquet. Asimismo, representantes de los patrocinadores tuvieron la oportunidad de presentar sus soluciones constructivas: Francesc Reche (Extrual) y Jordi Martínez (Aluminios Marton) expusieron las características y cualidades de sistemas de aluminio, y Erika Ibargüen (Ursa Ibérica) hizo lo propio con soluciones de aislamiento. Los estudiantes también recibieron algunas orientaciones en cuanto a comunicación y marketing aplicados a sus objetivos, a cargo de Míriam García, de Fakoy.
Un programa comprimido, con condicionantes reales
Como se ha explicado, el programa de la asignatura partía de una tipología conocida -la vivienda-, pero incorporaba una complejidad añadida al exigir dos unidades habitacionales en un solo volumen, sobre un terreno muy pronunciado y con accesos difíciles. Estos condicionantes incidían directamente en el asentamiento de la construcción a su estructura, a la movilidad interior, a la logística de la obra y la propia habitabilidad.
“El planteamiento del reto ponía en cuestión muchas de las soluciones habituales asociadas a la vivienda unifamiliar contemporánea, por lo que, desde el primer momento, los estudiantes tuvieron que tomar decisiones”, explica Joan-Lluís Zamora.
Así, los estudiantes tuvieron que estudiar cómo ubicar el edificio en el terreno, cómo reducir su impacto, cómo combinar dos viviendas sin recurrir a esquemas convencionales y cómo replantear la habitabilidad que marca la normativa en relación con las nuevas tipologías de familia y las maneras de vivir actuales.
Estas nuevas formas de habitar la vivienda comprenden el trabajo en casa la convivencia entre generaciones, el uso compartido de espacios comunes y la dificultad de implementar modelos de ‘coliving’ a pequeña escala.
“Para una semana, el programa era muy complejo y comprimido”, subrayó Oriol Muntané.
Del 19 al 26 de enero, los estudiantes de la asignatura ToSCA desarrollaron el proyecto de una vivienda bifamiliar ubicada en un terreno con una pendiente pronunciada, siguiendo la normativa urbanística de su emplazamiento, el municipio de L' Ametlla del Vallès.
Propuestas diferentes con objetivos comunes
Los estudiantes que cursaron la asignatura se dividieron en cuatro grupos que presentaron sus propuestas a un jurado compuesto por: Amadeu Santacana, profesor de proyectos en ETSAV; Pablo Heras, director de Marketing de Extrual; Mireia Gelabert, arquitecta municipal de L’Ametlla del Vallés; Erika Ibargüen, responsable de prescripción de Ursa Ibérica, y José Luis París, coordinador editorial en Interempresas Media.
Las cuatro propuestas presentadas presentaban enfoques muy distintos, pero que compartían una preocupación común: cómo habitar un terreno extremo sin forzarlo.
Los proyectos (y equipos) presentados fueron los siguientes:
- Punt Cec: Laila Mateo Van Heuvelen, Ona Barbero Banus, Maria del Roser Solar Sampoi y Óscar Ortiz De Latierro. Punt Cec se sitúa estratégicamente en el punto ciego de la parcela, una posición que permite disfrutar de las vistas sin apropiarse de ellas, manteniendo la continuidad visual hacia el entorno. La arquitectura se organiza mediante volúmenes independientes dispuestos secuencialmente siguiendo la pendiente, conectados por un eje longitudinal que gradúa privacidad y espacios compartidos. Un sistema constructivo prefabricado y elevado sobre una plataforma ligera minimiza el impacto sobre el terreno, mientras que la materialidad —madera, metal y zinc— refuerza la integración con el bosque y la relación entre interior, luz y paisaje. Este proyecto mereció el reconocimiento ‘Integración al entorno’.
- CUC: de Albera Bonet Colom, Laia Balasch Guardia, Marc Brucet Gironés, Aina Llobet Coronado. Esta propuesta se organiza en volúmenes escalonados que diferencian los ámbitos comunes y privados de ambas viviendas. La topografía se resuelve mediante aterrazamientos y gaviones. El edificio incorpora núcleos intermedios que funcionan como chimeneas bioclimáticas, que favorecen la ventilación cruzada y el intercambio térmico, dependiendo de la época del año. Destacan las fachadas de pavés de vidrio y las grandes superficies acristaladas con carpinterías ocultas. Todo ello se integra en una estrategia global orientada a la eficiencia ambiental y al confort habitacional. Recibió el premio ‘Eficiencia Energética’.
- Entrelaza2: Sara Mesada Martínez, Nora Zamek y Alejandro Muñoz Fernández. Proyecto de vivienda bifamiliar concebida a partir de una experimentación volumétrica que busca equilibrar vida comunitaria y privacidad. El proyecto se organiza mediante la superposición de dos volúmenes a distintas cotas, articulados por un volumen intermedio construido que concentra los espacios comunes y actúa como nexo entre ambas viviendas. Esta pieza central favorece la convivencia sin renunciar a la intimidad de los ámbitos privados. La propuesta se apoya en estrategias pasivas de eficiencia energética, como la captación solar mediante grandes superficies acristaladas y la correcta orientación, junto al uso de materiales locales reutilizados, integrando arquitectura, clima y lugar en un sistema coherente. El proyecto fue merecedor de la distinción ‘Prefabricación y ahorro de materiales’.
- Passatge: Lucía Verger Larios, Joana Armengol Soler, Khaoula Eddhabi Elgharbi y Marta Sallent Vilar. El proyecto se implanta en el terreno mediante una ocupación longitudinal adaptada a la topografía y doble acceso desde el vial. La propuesta entiende el edificio como continuidad del espacio público, generando recorridos y pasajes que articulan la relación entre calle, vivienda y parcela. El volumen se organiza en piezas superpuestas, estableciendo un claro gradiente de intimidad en el interior de las viviendas. Constructivamente, apuesta por un sistema estructural tradicional de muros de carga cerámicos y forjados de volta catalana, con una materialidad coherente con el entorno. El proyecto recibió el reconocimiento ‘Habitabilidad y accesibilidad’.
Un ejercicio de debate y reflexión
La presencia de un jurado mayoritariamente externo fue clave para que los estudiantes tuvieran la oportunidad de justificar y defender sus decisiones. Desde la administración se introdujeron cuestiones normativas, de accesibilidad y de seguridad; desde la industria se analizaron la viabilidad técnica, la lógica de los sistemas y la coherencia constructiva; desde la comunicación se evaluó la claridad del discurso y a capacidad de trasladar las ideas a un cliente real.
Las preguntas de los miembros del jurado sirvieron como punto de reflexión sobre las ideas presentadas, el reconocimiento de debilidades y para asumir que todo planteamiento arquitectónico implica renuncias: “Un proyecto no es solo lo que promete, sino también lo que se decide no hacer”, argumentó Amadeu Santacana.
Un instante de la explicación de los proyectos ante los miembros del jurado.
Conceptos como accesibilidad, fuego, movilidad, uso cotidiano, envejecimiento de los materiales o flexibilidad mutua surgieron en el debate. El ejercicio obligó a los estudiantes a defender sus ideas, revisarlas en público y reformularlas a partir del debate, un proceso que reproduce, a pequeña escala, la práctica profesional real.
Tras la deliberación del jurado y la entrega de reconocimientos, la semana finalizó con la sensación compartida de haber cursado un proceso exigente y formativo, un ejercicio que sitúa a los estudiantes frente a los mismos conflictos a los que se enfrenta el mundo de la arquitectura y la construcción: límites normativos, presión económica, crisis del modelo residencial, propiedades de los materiales y soluciones constructivas y su adecuada prescripción y la necesidad de comunicar la arquitectura de manera eficaz y eficiente.
Las opiniones de docentes y patrocinadores
La experiencia ha sido valorada de manera muy positiva tanto desde la universidad como desde el mundo de la industria.
Joan-Lluís Zamora, profesor de la ETSAV, manifestó que “ToSCA intenta aprovechar un espacio entre cuatrimestres para trabajar de manera intensiva en un caso práctico fundamentado en la realidad”. En otras ediciones este caso era planteado por empresas, pero esta vez ha venido de parte de un promotor, en este caso Interempresas. “Esta oportunidad nos ha permitido abrirnos a más empresas y plantear el proyecto en un emplazamiento concreto. Desde el punto de vista educativo nos interesaba plantear una pregunta: qué se puede hacer ante el inmenso patrimonio de viviendas aisladas que tenemos, una cuestión que la sociedad tendrá que hacerse. En esta edición, nos ha interesado mucho el formato”.
Oriol Muntané, también profesor de la universidad, indicó: “Colaborar con empresas exteriores da un plus de realidad y de credibilidad a la asignatura. Ya no es un proyecto docente exclusivamente académico, sino que tiene un pie en la realidad, con lo que los estudiantes se enfrenan al encargo de manera mucho más consciente. Además, la presentación ante un jurado hace que tengan que transmitir y comunicar, una parte de la formación importantísima, porque en el resto de su carrera tendrán que exponer continuamente proyectos, aportando ideas nuevas y haciéndolas creíbles a unos potenciales clientes”.
El reconocimiento ‘Prefabricación y ahorro de materiales’ recayó en el proyecto 'Entrelaza2', presentado por Sara Mesada Martínez, Nora Zamek y Alejandro Muñoz Fernández. Entregó el diploma José Luis París, de Interempresas Media.
En lo que respecta a los representantes de la industria, los patrocinadores, también apreciaron de manera muy positiva su participación.
Para Pablo Heras, director de marketing de Extrual, “esta experiencia nos demuestra cómo es de importante la colaboración de la empresa privada con la universidad en la formación de los arquitectos. Esta asignatura aúna todos los requisitos propios de un proyecto real, una evolución que va más allá del área técnica. Para Extrual y Aluminios Marton también ha sido algo inspirador, porque nos da ideas. Todos los participantes han hecho unos proyectos innovadores. Tenemos que nutrirnos de las nuevas generaciones y de sus ideas”.
Por su parte, María Calleja, directora de marketing de Aluminios Marton expresó que los estudiantes habían asumido un gran reto en tan solo una semana: “Han demostrado tener una capacidad creativa y conceptual muy potentes. Hay que escuchar a los jóvenes, porque tienen su propia manera de ver el futuro de la vivienda. Han presentado ideas y alternativas muy innovadoras”.
Mireia Gelabert, arquitecta municipal de L' Ametlla del Vallès, entregó el reconocimiento ‘Habitabilidad y accesibilidad’ al proyecto 'Passatge, presentado por Lucía Verger Larios, Joana Armengol Soler, Khaoula Eddhabi Elgharbi y Marta Sallent Vilar.
Erika Ibargüen, responsable de prescripción de Ursa, manifestó que participar en esta iniciativa ha supuesto una gran motivación para la firma porque “supone plantar una semilla en los estudiantes. Los jóvenes están en una etapa de formación y las empresas fabricantes deberíamos ser más participativas en impulsar esta formación, mostrarles las innovaciones existentes en el mercado, qué criterios aplicar para aplicar la solución que necesitan. Para nosotros esta iniciativa ha sido una gran oportunidad y nos ha sorprendido, son personas muy preparadas y curiosas, han investigado y han planteado nuevas maneras de proceder”.




















































































