CentroAlum y Lingote: la industrialización como modelo productivo
La industrialización del taller de aluminio ya no es una tendencia futura, sino una realidad que está marcando diferencias claras entre fabricantes. En este contexto se sitúa la colaboración entre la española CentroAlum y la portuguesa Lingote, dos compañías integradas en el grupo Corialis que han logrado cerrar el círculo entre diseño de sistemas, capacidad industrial y fabricación. El resultado es un modelo productivo que ya está implantado en el mercado español y que permite a los fabricantes avanzar hacia procesos más automatizados, repetibles y eficientes, sin perder control ni flexibilidad.
Un modelo basado en la complementariedad industrial
Tal como explica Albert Busquets, CEO de CentroAlum, la clave del proyecto reside en “la combinación de dos competencias históricamente separadas”. Por un lado, el conocimiento de CentroAlum en el diseño y desarrollo de sistemas de carpintería; por otro, la estructura industrial de Lingote, que integra procesos como la extrusión, el lacado y la ruptura térmica.
Esta integración ha permitido a CentroAlum dejar atrás la dependencia de proveedores externos en fases críticas del proceso, ganando en competitividad, fiabilidad de suministro y capacidad de respuesta. Un cambio estructural que ha tenido un impacto directo en el servicio ofrecido al fabricante español.
Automatización de la fabricación y respaldo industrial
Uno de los pilares de este modelo es la automatización de los procesos de fabricación. No como una solución cerrada ni uniforme, sino como un sistema escalable que se adapta al nivel de inversión y a la realidad de cada fabricante. La combinación de perfiles, herraje, maquinaria y software permite reducir operaciones manuales, minimizar errores y aumentar la productividad.
Busquets subraya que este enfoque no es teórico: “En España, más de medio centenar de empresas trabajan ya bajo este esquema productivo, compartiendo una misma base de proceso, aunque con distintos grados de automatización. El objetivo no es sustituir al operario, sino industrializar tareas repetitivas para liberar capacidad productiva y mejorar la consistencia del producto final”.
Desde la perspectiva industrial, António Palma COO (Chief Operations Officer) de Lingote, destaca que “uno de los grandes avances del sector no ha venido tanto por cambios radicales en procesos tradicionales como la extrusión, sino por la mejora en el control, la monitorización y la repetibilidad”.
La integración industrial permite hoy trabajar con recetas de proceso, reducir variabilidad y ofrecer un nivel de calidad constante, un factor clave para que los fabricantes puedan industrializar sus propios talleres con garantías. En este sentido, “la disponibilidad de perfiles con la calidad adecuada, en el momento preciso, se convierte en una pieza estratégica del modelo”, indica Palma.
Una base sólida para competir en el mercado actual
Más allá de la tecnología, ambos coinciden en señalar que el verdadero reto del sector continúa residiendo en las personas. “La automatización y la digitalización aportan eficiencia, pero requieren operarios cualificados capaces de gestionar procesos cada vez más complejos”.
En este escenario, la industrialización no se plantea como una sustitución del conocimiento humano, sino como una herramienta para hacerlo más robusto, fiable y escalable. Este es un enfoque especialmente relevante en un mercado que ha cambiado profundamente en la última década y que exige a las empresas una capacidad de adaptación constante.
La experiencia acumulada en el mercado español demuestra que la industrialización del taller “no es una opción exclusiva de grandes fabricantes, sino un camino posible para empresas de distinto tamaño, siempre que exista una estrategia clara y una base técnica e industrial sólida”, matiza Albert Busquets.
La colaboración entre Centroalum y Lingote se sitúa precisamente en ese punto: ofrecer al fabricante un modelo probado, basado en sistemas, industria y proceso, que le permita competir en un entorno cada vez más exigente, donde la productividad, la calidad y el servicio marcan la diferencia.















































































