La materia, la calma y la continuidad marcan el lenguaje del interiorismo contemporáneo
Argenta presenta cuatro tendencias que redefinen la cerámica como material para habitar
Argenta Cerámica identifica cuatro tendencias que reflejan cómo la cerámica se consolida como un material clave en el diseño de interiores contemporáneo, aportando estabilidad, tactilidad y continuidad espacial para crear ambientes serenos y habitables.
El interiorismo contemporáneo muestra un giro hacia una estética más serena y consciente, en línea con una manera de vivir que prioriza la calma y la funcionalidad. Tras años de saturación visual y estímulos constantes, los espacios interiores se diseñan ahora con superficies limpias, materiales duraderos y ambientes que facilitan una vida cotidiana más equilibrada.
En este contexto, la cerámica se consolida como un recurso versátil, capaz de modular la luz, aportar textura y generar ambientes confortables. Lejos de ser un simple acabado, actúa como fondo, estructura y elemento que define la atmósfera de los espacios.
Según Argenta, sus colecciones interpretan las tendencias desde la arquitectura y el habitar, con un enfoque que prioriza la claridad, la serenidad y la continuidad espacial. La cerámica permite diseñar interiores que acompañan el ritmo de la vida diaria, reducen el ruido visual, mejoran la luz natural y refuerzan la conexión con el entorno exterior.
Interiores calmados: neutralidad, luz suave y bienestar visual
Una de las transformaciones más destacadas en interiorismo es la preferencia por espacios calmados, con paletas suaves y acabados que acompañan la luz natural sin imponerse. Estos interiores buscan sostener la vida cotidiana y generar ambientes donde la vivienda se percibe como un lugar que acompaña, más que impresionar.
Materiales como Level, con tonos Perla, Arena, Marfil o Plomo, ofrecen bases equilibradas para organizar el espacio. Acabados mates suavizan la percepción del entorno y potencian la luz, mientras que las piezas Track aportan profundidad sin romper la serenidad. Por su parte, acabados pulidos como Raffaello o Nesta aportan un brillo contenido, reflejando una elegancia discreta que se percibe en la atmósfera del espacio.
Mineralidad contemporánea: la vuelta a la materia esencial
La tendencia de la mineralidad esencial se refleja en superficies monolíticas, texturas mates y tonos que evocan piedra, arena o cal. Este enfoque busca estabilidad y autenticidad, proporcionando a la vivienda un entorno seguro y estructurado.
El material Bergstein refleja esta mineralidad, con tonalidades Light, Pearl, Ivory, Grey y Dark, que generan un paisaje homogéneo y sólido. La propuesta destaca la conexión con la naturaleza a través de estratos y densidades que evocan la geología del material, reforzando la sensación de permanencia y autenticidad.
Piedra interpretada: superficies que traducen la naturaleza en calma y arquitectura
Otra de las tendencias destaca la interpretación contemporánea de la piedra, donde lo natural se transforma en un recurso gráfico y arquitectónico. Vetados contenidos, líneas limpias y tonos cálidos aportan carácter sin generar contraste excesivo.
En esta línea, las colecciones Eterna y Raffaello muestran diferentes aproximaciones: vetas horizontales o verticales, tonos arena, y relieves que aportan textura y dirección. Nesta, más expresiva, ofrece vetas largas y fluidas que introducen movimiento y un gesto escenográfico contenido. Este enfoque permite trasladar la sensación de la piedra a un contexto habitable, combinando profundidad, emoción y sofisticación cotidiana.
Continuidad interior/exterior: un mismo lenguaje para toda la vivienda
La arquitectura contemporánea tiende a difuminar los límites entre dentro y fuera. Los materiales dejan de pertenecer a un único ámbito y pasan a ser un hilo conductor que unifica estancias, terrazas y espacios exteriores.
La cerámica adquiere un papel decisivo por su estabilidad, resistencia y capacidad para mantener una lectura coherente en distintos contextos. Las versiones de 20 mm de Level Extrem permiten prolongar un mismo lenguaje desde el interior hasta el exterior, manteniendo tono, textura y presencia arquitectónica.
Vivir con continuidad espacial es vivir con más naturalidad: el hogar se percibe más amplio, la conexión con el entorno mejora y los espacios se vuelven más habitables. Es una forma de habitar más abierta, ligera y conectada con la luz y la naturaleza.





