Autoconsumo compartido en la comunidad solar Palafrugell
Esta es la segunda comunidad solar que Factorenergia inaugura en Cataluña, tras su proyecto pionero en La Pobla de Claramunt, situada en la comarca de la Anoia. Ambas iniciativas representan el arranque de una estrategia que busca descentralizar la producción energética, democratizar el acceso a las renovables y consolidar un modelo basado en la proximidad, la eficiencia y la colaboración. Al mismo tiempo, estos proyectos contribuyen a la transición energética local; optar por una fuente de energía limpia permite reducir el impacto ambiental de la zona, así como disminuir la dependencia de fuentes convencionales de energía.
La nueva comunidad solar de Palafrugell, que tiene una potencia de 124,8 kWp y ocupa una superficie de aproximadamente 530 metros cuadrados, se erige como una solución energética innovadora. El 12% de la energía generada se destina al autoconsumo de Calygas S.L., la empresa ubicada en el mismo edificio, que le permite cubrir hasta un 30% de su consumo eléctrico anual. El restante 88% de la energía generada se reparte entre los llamados “suscriptores solares”, personas o negocios ubicados en un radio de hasta dos kilómetros, quienes reciben electricidad renovable sin necesidad de modificar su instalación eléctrica ni de cambiar de distribuidora.
Uno de los aspectos más innovadores de esta iniciativa es su accesibilidad. Según explica Antoni Franquesa, director del departamento de Transición Energética de Factorenergia, "la principal ventaja de las comunidades solares es que la persona que se adhiere no tiene que realizar ningún tipo de inversión, pero disfruta exactamente de los mismos beneficios que si tuviera un sistema de autoconsumo propio". Tanto los hogares como los pequeños comercios pueden sumarse fácilmente al sistema mediante un contrato de suministro que les asigna una parte de la energía generada, lo que se traduce en un descuento proporcional en su factura eléctrica. Además, los usuarios tienen acceso en todo momento a sus datos de consumo y ahorro energético a través de una aplicación móvil, una herramienta que no solo garantiza transparencia, sino que también promueve un uso más eficiente y responsable de la energía.
El modelo es sencillo, replicable y no implica permanencia ni requisitos técnicos por parte del consumidor. La energía se distribuye a través de la red eléctrica convencional, y el precio del kilovatio hora se sitúa en 0,099 euros, sensiblemente inferior al del mercado. Según cálculos de la compañía, esto puede traducirse en un ahorro de hasta el 50% en la parte del consumo de la factura eléctrica, dependiendo del perfil de uso.
La nueva comunidad solar de Palafrugell tiene una potencia de 124,8 kWp y ocupa una superficie de unos 530 metros cuadrados.
El papel de los anfitriones solares y la colaboración empresarial
La viabilidad de estas comunidades solares depende en gran medida de la colaboración con empresas locales que ceden sus cubiertas para la instalación de los paneles. La compañía los denomina como “anfitriones solares”. En Palafrugell, el papel de Calygas S.L. ha sido clave en este sentido. Su participación ha permitido aprovechar un espacio infrautilizado, a la vez que ha impulsado una solución sostenible con un impacto altamente positivo en el entorno, tanto a nivel social como ambiental.
Las alianzas entre empresas, ciudadanía y proveedores energéticos constituyen el pilar fundamental del nuevo modelo impulsado por las comunidades solares. Como resume Antoni Franquesa, "no se trata únicamente de generar energía limpia, sino de tejer una red de relaciones que fortalezcan la autonomía local, la eficiencia colectiva y la conciencia ambiental.
Factorenergia asume íntegramente la inversión inicial, el mantenimiento de la instalación y la gestión del reparto energético. De esta manera, se elimina una de las principales barreras históricas del acceso a la energía solar: el coste de instalación. El usuario final solo paga por la energía consumida, sin realizar desembolsos previos ni asumir riesgos técnicos o financieros.
Un modelo en constante expansión
El proyecto de Palafrugell se enmarca en una tendencia al alza en todo el país. Desde la aprobación del Real Decreto 244/2019, que regula el autoconsumo compartido en España, las comunidades solares han dejado de ser una idea marginal para convertirse en una alternativa realista, especialmente en contextos urbanos e industriales.
Según los datos registrados por la Unión Española Fotovoltaica (Unef), en 2023 se instalaron 1.706 MW de nueva potencia instalada de energía solar en instalaciones de autoconsumo. Las modalidades colectivas, como las comunidades solares, representan una proporción cada vez más significativa dentro del conjunto de estas nuevas instalaciones.
Impacto ambiental y beneficios sociales
La energía generada por estas placas solares, diseñadas para ofrecer una larga durabilidad, es 100 % renovable y contribuye de forma directa a la reducción de emisiones de CO₂ y de residuos. Con este sistema, la compañía facilita que tanto el tejido industrial como los vecinos del municipio disminuyan su dependencia energética y reduzcan su huella ambiental.
Además, el modelo impulsa la participación ciudadana en la transición energética, fomentando una conciencia más activa sobre el consumo responsable y el rol que cada persona puede asumir en la lucha contra el cambio climático. Aunque en Palafrugell el número de suscriptores iniciales aún es reducido, se espera que el interés aumente progresivamente a medida que se difundan los detalles del proyecto y se hagan visibles sus beneficios concretos.
Retos pendientes y perspectivas a futuro
Pese a los avances, la expansión de las comunidades solares sigue enfrentando obstáculos. La saturación de la red de distribución en algunas zonas, la disparidad normativa de las diferentes distribuidoras eléctricas y la lentitud de algunos trámites administrativos en dichas distribuidoras ralentizan la implementación de nuevos proyectos. A ello se suma la percepción generalmente negativa sobre los precios de la energía, que sigue siendo muy cara en comparación con los niveles históricos previos a la pandemia.
Aún así, el modelo de Palafrugell se consolida como un ejemplo concreto y eficaz de que avanzar hacia un sistema energético más justo, descentralizado, resiliente y asequible no solo es posible, sino también viable. Con el respaldo normativo adecuado y la participación activa de los actores locales, las comunidades solares tienen el potencial de convertirse en un pilar fundamental de la política energética de proximidad, generando destacados beneficios económicos, sociales y medioambientales.


