Jofemesa consolida su expansión ibérica con la apertura de Oporto
Hay aperturas que suman metros cuadrados… y otras que suman historia. La de Oporto pertenece a la segunda categoría. Jofemesa continúa su expansión en la Península Ibérica con una nueva sede que refuerza su presencia en Portugal y, al mismo tiempo, consolida una forma muy particular de entender el crecimiento: con las personas en el centro y con una mirada cada vez más amplia.
Si Lisboa fue el primer paso fuera de casa, Oporto es la confirmación de que el camino elegido tiene recorrido. No se trata ya de cruzar una frontera, sino de quedarse. De construir. De echar raíces en un mercado que empieza a sentirse también como propio.
Inauguración de la nueva delegación de Jofemesa en Oporto por parte de los consejeros delegados de la compañía, los hermanos Carmen Mercedes y Andrés Fernández, y Helder Borges, responsable de la base.
Porque Jofemesa no abre delegaciones al uso. Abre lugares donde ocurren cosas. Donde se trabaja, sí, pero también donde se comparte, se aprende y se construyen relaciones que van mucho más allá de lo profesional. Y eso volvió a notarse desde el primer momento en la inauguración de Oporto.
Las nuevas instalaciones, diseñadas bajo los estándares que la compañía ha ido perfeccionando en los últimos años (nave amplia, talleres funcionales, oficinas modernas) son la base física de un proyecto mucho más profundo. Un proyecto que, como reconocieron los consejeros delegados durante el acto, los hermanos Carmen Mercedes y Andrés Fernández, entra ahora en una nueva dimensión: “Hoy inauguramos una nueva sede de Jofemesa en Oporto, pero, sobre todo, inauguramos una nueva etapa de crecimiento, visión y proyección internacional”.
Foto de familia con los asistentes a la inauguracion.
Las palabras no son casuales. Tampoco lo es el momento. La empresa ha pasado en pocos años de consolidar su presencia en distintas regiones de España a construir una auténtica red ibérica. Y lo ha hecho sin perder el pulso, sin acelerar más de la cuenta, pero sin detenerse.
“Este paso representa mucho más que una apertura física. Representa la consolidación de un proyecto construido con esfuerzo, compromiso y una clara vocación de futuro”, subrayaron. Y en esa frase cabe buena parte de la historia reciente de Jofemesa.
Oporto, además, no es una elección al azar. Es territorio industrial, es nodo logístico, es actividad constante. Pero también es símbolo. “Oporto es estratégico. Es conexión, oportunidad y desarrollo. Y desde hoy, también es parte del presente y del futuro de Jofemesa”. Una declaración que sitúa a esta nueva delegación como una pieza clave dentro del engranaje de la compañía.
Vista general de la nave de la nueva delegación de Jofemesa en Oporto.
Sin embargo, más allá de la estrategia, hubo algo que volvió a repetirse y que ya es casi una seña de identidad en cada inauguración: el protagonismo de las personas. Equipos llegados de distintas delegaciones, nuevos profesionales que se incorporan al proyecto… todos forman parte de una misma escena.
No es un detalle menor. En un sector donde muchas veces el foco se pone en la maquinaria, en la inversión o en los volúmenes de flota, Jofemesa insiste en mirar hacia dentro. En recordar que todo empieza y termina en las personas.
“Queremos agradecer a todas las personas que han hecho posible este avance: equipo, colaboradores, clientes y socios que creen en nuestra forma de trabajar y en nuestra manera de entender el compromiso”, señalaron durante el acto los máximos responsables de la compañía. Un mensaje directo, sin artificios, pero cargado de significado, con una carga especial de agradecimiento para Javier Torrado, encargado desde su base en Andalucía de coger el timón de Lisboa y capitanear el desembarco en Oporto, donde estará al frente Helder Borges rodeado de un equipo de profesionales con reconocida experiencia en el sector del alquiler de maquinaria.
Oficinas de la nueva delegación de Jofemesa en Oporto.
Esa forma de entender el negocio (más cercana, más humana) es la que explica en gran medida la velocidad y la solidez del crecimiento de la compañía. Porque cada nueva sede no es solo una ampliación geográfica, sino una extensión de una cultura.
Desde el punto de vista operativo, la apertura de Oporto permitirá mejorar la capacidad de respuesta en todo el norte de Portugal, acercando los equipos al cliente y optimizando la logística en una zona con fuerte dinamismo en construcción, industria y servicios. Pero incluso ahí, en lo técnico, aparece de nuevo el mismo concepto: proximidad. Proximidad física, sí. Pero también proximidad en el trato, en el servicio, en la forma de acompañar al cliente en cada proyecto.
La jornada dejó también espacio para la convivencia, para ese tipo de momentos que no aparecen en los balances, pero que construyen empresa. Conversaciones cruzadas entre sedes, reencuentros, nuevas caras que empiezan a formar parte del grupo… pequeñas piezas que encajan en algo más grande.
Fachada de la nueva delegación de Jofemesa en Oporto.
Oporto se suma así a una red que no deja de crecer y que dibuja ya un mapa claramente ibérico. Un mapa que conecta Asturias con Lisboa, Madrid con Oporto, Valencia con el norte de Portugal. Un mapa que, en realidad, habla de algo más que geografía. Habla de una forma de hacer las cosas.
“Seguimos avanzando con la misma esencia de siempre, pero con una mirada cada vez más amplia, más fuerte y más internacional”, concluyeron los consejeros delegados. Y en esa idea se resume todo: crecer sin dejar de ser. Porque Jofemesa no solo está inaugurando instalaciones. Está construyendo un proyecto que mira lejos, pero que no olvida de dónde viene. “Seguimos creciendo. Seguimos construyendo. Seguimos mirando lejos” es su lema. Y ahora, también, desde Oporto.
Entre tonel y tonel, el espíritu de equipo
La jornada arrancó con un guiño cargado de simbolismo. Antes de poner rumbo a las nuevas instalaciones, la expedición de Jofemesa visitó uno de los grandes iconos de Oporto: las históricas bodegas Ferreira, en Vila Nova de Gaia. Allí, entre centenarios toneles que guardan vinos elaborados con distintas uvas y añadas, mezcladas con precisión casi artesanal, surgió una metáfora inevitable: la de una compañía en la que cada delegación aporta su esencia para lograr un resultado común.
La figura de su fundadora, Antónia Adelaide Ferreira, pionera y referente indiscutible en la región, sobrevoló la visita como ejemplo de visión, carácter y legado, valores que conectan con el momento actual de crecimiento que vive Jofemesa.
El recorrido fue el preludio perfecto a una jornada que continuaría ya en clave corporativa en la nueva sede de Oporto, donde, entre photocall, música y reencuentros, los asistentes pudieron disfrutar de una cena típica portuguesa en un ambiente distendido, reforzando ese sentimiento de equipo que define a la compañía.


















