La nueva normativa europea obliga a repensar el agua en alimentación
La evolución del marco regulatorio europeo sobre calidad del agua impone nuevas exigencias técnicas y operativas a la industria alimentaria. La Directiva (UE) 2020/2184 sobre aguas destinadas al consumo humano y el Reglamento (UE) 2020/749 sobre límites máximos de residuos de cloratos en alimentos elevan el nivel de control sobre el agua utilizada en los procesos productivos, según quedó de manifiesto en un encuentro técnico celebrado el 25 de marzo de 2026, impulsado por Sitra y Ainia, al que asistieron alrededor de 300 profesionales de más de 220 empresas del sector alimentario.
Uno de los principales focos del nuevo escenario normativo es el control de los cloratos, subproductos que pueden generarse durante los procesos de desinfección con hipoclorito sódico o dióxido de cloro. Su presencia puede afectar a la función tiroidea y reviste especial sensibilidad en productos destinados a lactantes y niños, informaron en una nota de prensa fuentes de Sitra.
El reto no es solo cumplir hoy, sino dimensionar las instalaciones pensando en la evolución normativa de los próximos años, subrayan desde Sitra.
Cuando no existe un límite específico para un alimento, el valor general aplicable se sitúa en 0,010 mg/kg, lo que obliga a “extremar la vigilancia del agua como ingrediente”. Además, la normativa refuerza la responsabilidad directa del operador alimentario, que debe garantizar la calidad del agua en el punto de uso e integrar controles específicos dentro de su sistema APPCC (Análisis de Peligros y Puntos de Control Crítico).
A este escenario se añade el creciente control sobre contaminantes emergentes como los PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas), compuestos sintéticos persistentes y bioacumulables cuya presencia en el agua potable está sujeta a nuevos límites europeos, lo que amplía el alcance del control más allá de los parámetros tradicionales.
Tecnología para anticiparse al cumplimiento
El director de Sitra, Javier Donato, subrayó que el enfoque no debe limitarse al cumplimiento mínimo: “la gestión del agua ha dejado de ser una cuestión auxiliar para convertirse en un elemento estratégico dentro de la seguridad alimentaria. Anticiparse normativamente es hoy una ventaja competitiva”.
Entre las soluciones tecnológicas disponibles, el encuentro destacó la ósmosis inversa y el intercambio iónico, sistemas con “alto grado de madurez” que permiten reducir cloratos y otros contaminantes disueltos por debajo de los límites regulatorios más exigentes. En aplicaciones industriales reales, sistemas de intercambio iónico han logrado reducir concentraciones de cloratos por debajo de 0,010 mg/kg en agua ingrediente, incluso en contextos de variabilidad estacional del agua de red.
Dimensionar las instalaciones con visión de futuro
El calendario de aplicación progresiva de determinados parámetros hasta 2026 ha situado la gestión integral del agua como uno de los principales retos técnicos y estratégicos para la industria alimentaria a corto plazo. “El reto no es solo cumplir hoy, sino dimensionar las instalaciones pensando en la evolución normativa de los próximos años”, apuntó el director de Sitra, Javier Donato.



















