El reto de la gestión hídrica
La nueva minería pone el agua en el centro de la estrategia
Redacción Interempresas30/09/2026
La creciente presión sobre los recursos hídricos, junto con el aumento de los costes y unas exigencias ambientales cada vez mayores, sitúa la gestión del agua como un factor estratégico para la viabilidad de las explotaciones mineras. Sitra apuesta por un enfoque integral que permita optimizar el ciclo del agua, incrementar su reutilización y reducir al mínimo los vertidos.
La minería siempre ha necesitado agua. Sin embargo, el contexto ha cambiado. La creciente presión sobre los recursos hídricos, el aumento de los costes y unas exigencias ambientales cada vez mayores han convertido su gestión en un factor estratégico para la viabilidad de las explotaciones. El reto ya no consiste únicamente en reducir el consumo de agua fresca y garantizar el suministro sino en maximizar el valor de cada gota utilizada y mantenerla dentro del proceso durante el mayor tiempo posible.
Desde Sitra, firma especializada en el desarrollo de soluciones integrales para optimizar el ciclo del agua en las explotaciones mineras, vinculan este desafío con la necesidad de avanzar hacia una gestión capaz de comprender cómo se comporta el agua dentro de la operación, adecuarla a las necesidades de cada proceso y favorecer su recirculación.
“Se trata de entender el agua como un recurso que debemos gestionar de forma integral. Conocer dónde está, qué características tiene, qué uso podemos darle y cómo podemos mantenerla en circulación el mayor tiempo posible”, explica Ricardo Sáez, director general de Sitra. Un planteamiento que la compañía ya aplica en distintos proyectos mediante la combinación de procesos y tecnologías adaptados a las particularidades de cada explotación.
Un modelo de gestión adaptado a cada explotación
El punto de partida es la caracterización de las distintas corrientes de agua generadas durante la actividad minera. A partir de ese diagnóstico se definen las etapas de tratamiento más adecuadas en cada caso, desde la separación de sólidos y la corrección de la química del agua hasta la eliminación de contaminantes específicos. Esta aproximación permite abordar algunos de los principales retos asociados actualmente a la gestión hídrica en minería: controlar los sedimentos, reducir el consumo de agua fresca, incrementar la reutilización y cumplir los límites de vertido establecidos por la Administración.
La experiencia de Sierra en el sector ha permitido, por ejemplo, dar respuesta a requisitos especialmente exigentes en determinados proyectos, como la reducción en un 50% de la concentración de sulfatos en el agua tratada hasta alcanzar valores de 750mg/l.
Pero la optimización del ciclo del agua no depende únicamente de incorporar una determinada tecnología. La clave, según Sáez, está en “integrar todas las decisiones dentro de una misma estrategia operativa”. Esto implica abordar conjuntamente la caracterización inicial de las corrientes, su tratamiento, la reutilización del agua, la gestión de los residuos generados y, cuando es posible, la recuperación de recursos.
“Este modelo nos permite evaluar el balance hídrico de la explotación, identificar dónde se pierde valor, determinar qué corrientes pueden reutilizarse y definir las actuaciones más eficaces para reducir al mínimo el vertido”, señala el director. Porque no todas las aguas presentes en una explotación minera son iguales ni requieren la misma respuesta, conocer cada corriente y su función dentro del proceso permite decidir dónde tratar, dónde reutilizar y dónde recuperar.
La gestión del agua deja así de ser una sucesión de actuaciones aisladas para convertirse en una estrategia integrada dentro de la propia operación minera. Un cambio de enfoque que permite al sector afrontar unas exigencias ambientales y regulatorias cada vez más complejas, reducir su dependencia de los recursos hídricos externos y avanzar hacia explotaciones más eficientes y resilientes.


























