Europa afronta un déficit inversor de 23.000 millones de euros anuales en agua
El informe, que se actualiza cada año y constituye un extracto del estudio estadístico quinquenal más amplio, sitúa la renovación de infraestructuras como el principal reto del sector y cifra la brecha de inversión anual en 23.000 millones de euros, tal como identificó la Estrategia Europea de Resiliencia Hídrica publicada en junio de 2025. El documento aspira a poner en valor el trabajo cotidiano de los proveedores de servicios de agua, una labor que, según la propia organización, “habitualmente permanece entre bastidores”.
El punto de partida del informe es la propia Estrategia Europea de Resiliencia Hídrica, aprobada en junio de 2025, que traza una hoja de ruta para restaurar el ciclo del agua, construir una economía inteligente en su gestión y garantizar servicios de agua limpios y asequibles. Es en ese contexto estratégico donde Eureau encuadra los datos que sus miembros han aportado, con una mirada explícitamente autocrítica sobre los desafíos que el sector afronta en el momento presente.
Tarifa media del agua para el consumo residencial. A pesar de nuestro régimen hídrico, España está entre los cinco países con las tarifas más bajas.
La renovación de infraestructuras, primera preocupación del sector
La encuesta realizada entre los miembros de Eureau para elaborar este informe arroja un resultado inequívoco: la renovación de las infraestructuras es la preocupación número uno del sector del agua en Europa. No menos de 12 países citaron “la necesidad de invertir en la mejora de las infraestructuras envejecidas“entre sus tres principales retos. Este dato es, según el propio documento, ”una indicación clara del creciente retraso inversor al que se enfrentan muchos operadores” y confirma la brecha de inversión anual de 23.000 millones de euros que la Estrategia de Resiliencia Hídrica ya había identificado.
Los retos organizativos acompañan al problema inversor: siete miembros de Eureau mencionaron la financiación y la dotación de personal entre sus principales dificultades. Esta combinación de envejecimiento de activos, escasez de financiación y dificultades para atraer y retener talento configura un cuadro de presiones estructurales que el sector no puede resolver a corto plazo sin un esfuerzo coordinado entre las distintas administraciones y los operadores.
La disponibilidad y la calidad de los recursos hídricos también figuran en la lista de preocupaciones, con diez menciones para la primera y ocho para la segunda. Varios países nombraron específicamente los Pfas —los llamados “químicos eternos”—, los pesticidas y los microcontaminantes como desafíos particulares. Estos contaminantes emergentes representan un frente relativamente nuevo para los operadores de agua, que deben incorporar tecnologías de tratamiento más avanzadas y costosas para responder a una normativa cada vez más exigente.
Factura media del agua del hogar. En el estudio se apunta la variedad de tarifas y conceptos aplicados en cada región o localidad .
Cobertura: un éxito colectivo con desequilibrios persistentes
En términos de cobertura, el informe refleja un logro colectivo de gran magnitud: el 97% de la población europea está conectada a una red pública de agua potable, y cerca del 90% se beneficia de sistemas de recogida y tratamiento de aguas residuales. Estos porcentajes sitúan a Europa en la vanguardia mundial del acceso a los servicios hídricos, aunque el propio documento advierte de que conectar al 100% de la población no siempre resulta económicamente viable para determinadas viviendas remotas o aisladas.
El análisis por países revela, no obstante, que la situación no es homogénea. En lo que respecta a la recogida y el tratamiento de aguas residuales, algunos estados miembros “todavía necesitan intensificar sus esfuerzos”, en palabras del informe. La brecha entre los países con mayor cobertura —donde tanto la red de agua potable como la de saneamiento alcanzan prácticamente al 100% de la población— y aquellos que aún presentan déficits significativos en la recogida y el tratamiento de aguas residuales sigue siendo un elemento de desigualdad dentro del espacio europeo. El sexto Objetivo de Desarrollo Sostenible, al que el informe vincula explícitamente el compromiso de los operadores, establece el acceso universal al agua y al saneamiento como una meta irrenunciable.
Tasa media de renovación de las redes de agua. España, lamentablemente y para sorpresa de nadie, se encuentra en la parte baja de la clasificación.
Tarifas residenciales: amplia dispersión y el peso en el bolsillo del ciudadano
Uno de los apartados más relevantes del informe desde la perspectiva del ciudadano es el análisis de las tarifas residenciales del agua. Los datos recogidos presentan medias nacionales de tarifas residenciales y de facturas anuales por hogar para los servicios combinados de agua potable y saneamiento. Las tarifas son fijadas en general por un organismo público, ya sea el gobierno local o un regulador independiente, y pueden verse afectadas por el nivel de recuperación de costes, los propios niveles de costes, los salarios o los ingresos procedentes de transferencias y subvenciones.
La dispersión entre países es muy notable. Dinamarca registra la tarifa más elevada, con 10,36 euros por metro cúbico incluido el IVA, muy por encima de la media europea. En el extremo opuesto, Irlanda es el único país del informe que no aplica tarifas residenciales de agua a los hogares, aunque sí factura a las empresas. Detrás de las medias nacionales que muestra el documento, cada país puede presentar “una amplia variedad de tarifas en distintas regiones o áreas locales”, que pueden combinar componentes volumétricos y fijos, a los que puede añadirse el coste de la conexión a la red.
En cuanto a la factura anual media por hogar, el informe muestra que en el conjunto de la UE esta representa alrededor del 1% de los ingresos familiares, lo que refleja una asequibilidad relativa del servicio. Bulgaria registra el porcentaje más elevado, con un 2,6% de los ingresos del hogar destinados al pago del agua, mientras que Noruega presenta la factura media más baja en términos absolutos, con 125 euros anuales por hogar. Estas cifras deben interpretarse teniendo en cuenta que los niveles de renta difieren sustancialmente entre países, lo que significa que una factura baja en términos absolutos no siempre equivale a un servicio asequible para todos los ciudadanos.
Media anual de la inversión (a lo largo de cinco años)
Ingresos del sector: Islandia y Noruega, a la cabeza por habitante
El informe analiza también los ingresos anuales del sector del agua procedentes de las facturas en cada país, expresados en términos per cápita. Los datos disponibles reflejan los distintos tipos de clientes —hogares y no hogares— y de servicios —agua potable y aguas residuales—. Como señala el propio documento, “algunos de los valores más altos corresponden a países con ingresos medios por hogar elevados”, lo que ilustra la estrecha relación entre el nivel de desarrollo económico y la capacidad de financiación del sector hídrico.
Islandia y Noruega encabezan el ranking, con ingresos totales de 492 y 447 euros por habitante y año respectivamente. En el conjunto de la UE y de la zona Eureau, los ingresos totales del sector han aumentado en comparación con los informes de 2017 y 2021, aunque este incremento debe interpretarse con cautela dado que los datos no están ajustados por inflación. El crecimiento de los ingresos ha sido, en todo caso, más lento que el aumento de los costes, lo que genera tensiones en la capacidad de los operadores para financiar las inversiones necesarias.
Inversión: cifras al alza, pero insuficientes en términos reales
El apartado de inversiones es uno de los más críticos del informe. Los datos presentan la inversión anual media en infraestructuras de agua potable y saneamiento en cada país, calculada como promedio de un período de cinco años. Los tres países con mayor volumen total de inversión son el Reino Unido, con 11.700 millones de euros al año; Alemania, con 9.700 millones; y Francia, con 6.500 millones. En términos per cápita, sin embargo, la foto es más matizada y refleja diferencias significativas entre economías de tamaño similar.
El informe reconoce que “la inversión total ha aumentado desde nuestro último informe”, pero advierte inmediatamente de que “este aumento puede atribuirse en gran medida a la fuerte inflación de los costes de construcción en los últimos años”. En otras palabras, se invierte más dinero, pero se hace menos obra porque cada actuación cuesta más. El nivel de inversión resultante “sigue quedando muy por debajo de las necesidades del sector”, y debe ponerse en contraste con el crecimiento más lento de los ingresos.
Esta insuficiencia inversora tiene una manifestación directa en las tasas de renovación de las redes. El informe muestra, país por país, la tasa de renovación de los activos de red tanto para la distribución de agua potable como para la recogida de aguas residuales. La conclusión es contundente: “las tasas medias de renovación son demasiado bajas para evitar el deterioro con el tiempo, y han disminuido en promedio respecto a nuestro informe estadístico de 2021”. Esta tendencia regresiva agrava el ya elevado retraso acumulado en materia de renovación de infraestructuras y explica por qué este asunto encabeza la lista de preocupaciones de los miembros de Eureau.
Producción y consumo de agua potable: fuentes diversas y eficiencia creciente
El informe dedica un apartado específico al suministro de agua potable, analizando el volumen producido en cada país según la fuente de captación —aguas superficiales, aguas subterráneas incluidas las kársticas, y desalinización— así como el consumo residencial medio por hogar y año. La diversidad de fuentes refleja las distintas condiciones geográficas e hidrológicas de los países europeos: mientras que algunos dependen mayoritariamente de acuíferos subterráneos, otros basan su suministro en grandes embalses o ríos, y los países mediterráneos recurren en mayor medida a la desalinización.
Islandia presenta el consumo residencial más elevado, con 238 metros cúbicos por hogar y año, un dato que refleja la abundancia de recursos hídricos de origen geotérmico y la tradición de uso intensivo del agua en ese país. En el extremo opuesto, varios países del sur y el centro de Europa registran consumos por hogar significativamente inferiores, lo que en parte refleja mayores niveles de concienciación sobre el ahorro y, en parte, diferencias en el tamaño medio de los hogares y en las condiciones climáticas. El informe subraya que el sector está mejorando su eficiencia, con una tendencia general a la disminución del consumo de agua, aunque este avance debe acompañarse de inversiones en renovación para evitar que las ganancias de eficiencia se vean anuladas por las pérdidas en la red.
Nivel de fugas en la red. Al no estar disponibles los datos de España (sic), nuestro país no se encuentra a la cola de esta clasificación, tal y como sería previsible.
Pérdidas en la red: un problema estructural de primer orden
El índice lineal de fugas es uno de los indicadores más reveladores del estado real de las infraestructuras hídricas europeas. El informe presenta este índice —basado en el volumen de agua no facturada dividido por la longitud de la red de distribución principal de cada país— como la métrica recomendada por Eureau a la Comisión Europea, que ha sido avalada por la mayoría de los estados miembros para sus informes bajo la Directiva de Agua Potable.
Los datos muestran una dispersión muy amplia entre países. Bulgaria e Italia registran los valores más elevados, con 6.233 y 6.534 metros cúbicos por kilómetro de red y año respectivamente, muy por encima de la media europea. El informe precisa que las pérdidas recogidas en este índice incluyen “todas las aguas no facturadas, que pueden comprender fugas, agua utilizada para mantenimiento, limpieza de calles, edificios públicos, extinción de incendios, etc.”, lo que ofrece una imagen más compleja que la de las simples fugas físicas en las tuberías.
La reducción de las pérdidas en la red es, al mismo tiempo, una prioridad ambiental, una necesidad económica y un desafío técnico. Cada metro cúbico de agua que se pierde antes de llegar al consumidor representa no solo un recurso natural malgastado, sino también energía consumida en su captación, tratamiento y bombeo que no genera ningún ingreso para el operador. Por ello, las inversiones en detección y reparación de fugas y en renovación de tuberías antiguas tienen una rentabilidad doble: ambiental y económica.
Tratamiento de aguas residuales: avances tecnológicos y nuevas exigencias
En materia de aguas residuales, el informe recoge el volumen tratado anualmente en cada país, incluyendo el agua de lluvia que entra en las plantas de tratamiento urbanas a través de los sistemas de alcantarillado unitario. Islandia, de nuevo, presenta el valor más elevado en términos per cápita, con 557 metros cúbicos por habitante y año, un dato que refleja en gran medida la proporción de colectores unitarios en su red de saneamiento: un sistema unitario conduce tanto las aguas residuales como las pluviales a la misma planta de tratamiento, mientras que un sistema separativo mantiene el agua de lluvia fuera de la planta.
En cuanto a los niveles de tratamiento aplicados, el informe constata que en casi todos los países que han aportado datos, más del 50% de las aguas residuales tratadas reciben al menos un tratamiento terciario. El tratamiento cuaternario, orientado a la eliminación de microcontaminantes, “ya se lleva a cabo en algunas instalaciones de Suiza y, en menor medida, en Alemania y otros países”. Este nivel de tratamiento avanzado se convertirá gradualmente en una obligación para determinadas plantas bajo la revisada Directiva sobre el Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas, lo que añade una nueva capa de exigencia y de coste para los operadores europeos en los próximos años.
Volumen de aguas residuales tratadas. En este apartado España se encuentra entre los cinco primeros países.
Energía: el coste invisible del ciclo del agua
El apartado energético del informe pone de relieve la intensidad energética de los servicios de agua, medida en kilovatios-hora por metro cúbico de agua vendida. Los datos presentados son medias nacionales brutas, es decir, no tienen en cuenta la producción de energía renovable por parte de los propios servicios de agua, que en algunos casos puede cubrir una parte —o en casos excepcionales la totalidad— de sus necesidades energéticas.
Malta registra el valor más elevado, con un consumo total de 5,97 kWh por metro cúbico, muy por encima de la media europea. Este dato refleja las particulares condiciones insulares del país, que combina una escasez estructural de recursos hídricos con una alta dependencia de la desalinización, un proceso energéticamente intensivo. El informe subraya que “una amplia variedad de factores puede influir en la cantidad de energía que necesitan los servicios de agua en distintas ciudades, regiones y países”: la topografía determina las necesidades de bombeo; las distintas técnicas de tratamiento tienen requerimientos energéticos diferentes; y la carga contaminante de las aguas de entrada también afecta al consumo energético. En un contexto de aumento de los costes de la energía —identificado por los miembros de Eureau como uno de los principales retos del sector—, la eficiencia energética se convierte en una palanca estratégica de primera magnitud.
Niveles de reutilización del agua. La necesidad obliga.
Reutilización del agua: el Mediterráneo marca el camino
El último gran bloque temático del informe aborda la reutilización del agua, uno de los ámbitos con mayor potencial de crecimiento en el contexto del cambio climático y la escasez hídrica. El documento mide este indicador como el porcentaje del agua residual tratada que se somete a un proceso adicional para su reutilización en distintas aplicaciones a lo largo del año.
Los datos confirman que “los países mediterráneos son los más avanzados, impulsados por la disminución de las precipitaciones anuales y el agotamiento de las reservas de agua”. Chipre encabeza el ranking con un porcentaje del 99% de sus aguas residuales tratadas destinadas a reutilización, lo que refleja la situación de estrés hídrico extremo que caracteriza a la isla. España ocupa una posición destacada, con un volumen de agua regenerada de 457 millones de metros cúbicos al año y una tasa del 11% sobre el total de aguas residuales tratadas, siendo el país con mayor volumen absoluto de agua reutilizada de los recogidos en el informe.
En el extremo opuesto, numerosos países del norte y el centro de Europa presentan tasas de reutilización del 0% o muy próximas a cero, lo que refleja tanto la menor presión sobre sus recursos hídricos como la menor implantación de marcos regulatorios que incentiven esta práctica. El Reglamento Europeo sobre la Reutilización del Agua, en vigor desde 2023, estableció por primera vez requisitos mínimos de calidad y condiciones de uso para el agua regenerada destinada al riego agrícola, lo que abre la puerta a un mayor desarrollo de esta práctica en todos los estados miembros.
El informe de Eureau concluye, de manera transversal, que el sector europeo del agua afronta su mayor desafío en décadas: mantener unos servicios de elevada calidad para una población que da por sentado el acceso al agua potable y al saneamiento, mientras las infraestructuras envejecen, los costes aumentan, los contaminantes emergentes multiplican las exigencias de tratamiento y el cambio climático altera los patrones de disponibilidad del recurso. La respuesta a ese desafío pasa, en opinión de Eureau, por un esfuerzo inversor sostenido, una mayor prevención de la contaminación en origen y una coordinación reforzada entre administraciones, operadores y financiadores a escala europea.
"Mientras que la inversión total ha aumentado desde el último informe, el incremento puede atribuirse en gran medida a la fuerte inflación de los costes de construcción en los últimos años”, se aclara en el estudio
"Los países mediterráneos son los más avanzados en reutilización del agua, impulsados por la disminución de las precipitaciones anuales y el agotamiento de las reservas de agua", destacan los autores del análisis

























