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En España el estrés hídrico “ya no es una circunstancia puntual, sino una condición estructural”

Entrevista a Sophie Borgne, presidenta del segmento de Agua y Medio Ambiente de Schneider Electric

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Sophie Borgne, presidenta del segmento de Agua y Medio Ambiente de Schneider Electric, radiografía con precisión el momento que atraviesa el sector hídrico: un sector técnicamente maduro pero que afronta una transformación estructural sin precedentes, impulsada por la presión climática, la nueva regulación europea y la necesidad urgente de modernizar unas infraestructuras que acusan décadas de inversión insuficiente. En esta entrevista, concedida con motivo de la Global Water Summit de Madrid, Borgne defiende que la digitalización, la inteligencia artificial y la gestión energética integrada no son ya opciones, sino condiciones imprescindibles para garantizar la resiliencia hídrica. Y lanza un mensaje claro a operadores, reguladores y responsables municipales: el progreso solo será posible si todos los actores del sector colaboran con una visión compartida.

El agua es hoy mucho más que un recurso natural: es una variable estratégica que condiciona el desarrollo económico, la planificación territorial y la seguridad alimentaria de regiones enteras. En un contexto marcado por sequías recurrentes, una demanda urbana e industrial en crecimiento y el impacto acelerado del cambio climático, la gestión hídrica ha dejado de ser una cuestión técnica para convertirse en una prioridad política y económica de primer orden.

España ocupa un lugar especialmente sensible en este mapa. Con uno de los índices de estrés hídrico más elevados de Europa y un déficit estimado de 85.000 millones de euros para modernizar sus redes de abastecimiento y saneamiento, el país necesita con urgencia dar el salto desde infraestructuras reactivas y fragmentadas hacia sistemas inteligentes, conectados y capaces de anticiparse a los problemas antes de que ocurran.

Es en este escenario donde empresas como Schneider Electric juegan un papel cada vez más determinante. Con una propuesta que integra electrificación, automatización, digitalización y ciberseguridad a lo largo de todo el ciclo del agua, la compañía acompaña a operadores públicos y privados en una transición que, como explica su máxima responsable para el segmento hídrico en Europa, no admite demoras.

Sophie Borgne, presidenta del segmento de Agua y Medio Ambiente de Schneider Electric

Sophie Borgne, presidenta del segmento de Agua y Medio Ambiente de Schneider Electric.

La Global Water Summit regresa este año a Madrid en un momento especialmente crítico para el sector del agua. ¿Con qué expectativas acude Schneider Electric a este evento y qué mensajes clave desea trasladar al mercado europeo del agua?

Reunir en un mismo espacio a operadores, ingenierías, empresas tecnológicas y líderes del sector del agua resulta especialmente relevante en un contexto marcado por la creciente presión sobre los recursos hídricos, la necesidad de modernizar las infraestructuras y la obligación de operar de forma más eficiente y resiliente.

El sector del agua está entrando en una nueva etapa en la que ya no basta con ampliar capacidades o renovar activos. El verdadero desafío consiste en operar mejor: con mayor visibilidad, una capacidad de anticipación más sólida y una visión mucho más integrada del agua, la energía y las operaciones.

Precisamente por eso son tan importantes foros como la Global Water Summit. Permiten compartir experiencias reales sobre cómo la automatización, la digitalización, la inteligencia artificial y la analítica avanzada están transformando la forma de gestionar redes y plantas. De forma realista, la transición hídrica no será posible sin una profunda transformación tecnológica y sistémica de las infraestructuras.

La edición de 2026 gira en torno al lema ‘Delivering the Water Transition’. ¿Cómo interpreta Schneider Electric este concepto de transición hídrica y qué papel debe desempeñar la industria tecnológica para liderar esta transformación?

La transición hídrica exige un cambio profundo en la forma de diseñar, operar y optimizar las infraestructuras del agua, en un momento en el que la presión climática se intensifica y la demanda, tanto urbana como industrial, continúa creciendo.

Esta transformación implica abandonar modelos reactivos centrados en los activos para evolucionar hacia sistemas inteligentes y conectados, capaces de tomar decisiones basadas en datos.

Hoy ya disponemos de la tecnología necesaria para hacerlo. La analítica avanzada, la inteligencia artificial y el diseño generativo permiten modelar múltiples escenarios, optimizar variables clave como el rendimiento, el consumo energético y la capacidad operativa, y acelerar significativamente la toma de decisiones.

Sin embargo, la tecnología por sí sola no es la respuesta. Lo que realmente generará impacto será la convergencia entre estas nuevas capacidades digitales y la experiencia de operadores, ingenieros y especialistas. Es esta combinación de tecnología y conocimiento operativo la que permitirá crear sistemas hídricos más eficientes, resilientes y preparados para el futuro.

“La transición hídrica exige un cambio profundo en la forma de diseñar, operar y optimizar las infraestructuras del agua”, remarca Sophie Borgne...

“La transición hídrica exige un cambio profundo en la forma de diseñar, operar y optimizar las infraestructuras del agua”, remarca Sophie Borgne.

La nueva Directiva (UE) 2024/3019 sobre el tratamiento de aguas residuales urbanas entró en vigor el 1 de enero de 2025. ¿Cómo valora su impacto regulatorio y qué implica en términos de obligaciones concretas para los operadores?

La directiva supone un punto de inflexión estructural para el tratamiento de aguas residuales en Europa. Eleva el nivel de exigencia, pasando de tratar aguas residuales a gestionar las infraestructuras como sistemas resilientes, descarbonizados y basados en datos.

Los operadores tendrán que mejorar sus capacidades de tratamiento, especialmente en lo relativo a nutrientes y micropoluentes; monitorizar más estrechamente el rendimiento; reducir emisiones; mejorar la eficiencia energética y avanzar progresivamente hacia la neutralidad energética.

Para Schneider Electric, esto confirma la necesidad de impulsar la digitalización, la automatización y la gestión energética a lo largo de todo el ciclo del agua. El cumplimiento normativo dependerá cada vez más de los datos en tiempo real, la eficiencia operativa y la capacidad de optimizar los activos a largo plazo.

La Directiva introduce como nuevos requisitos los tratamientos terciario y cuaternario, así como el concepto de neutralidad energética en las plantas. ¿Qué tecnologías concretas ofrece Schneider Electric para ayudar a los operadores a cumplir estas exigencias dentro de los plazos establecidos?

El papel de Schneider Electric consiste en proporcionar la base digital, de automatización y gestión energética que permita a los operadores implantar estos nuevos requisitos de manera eficiente y dentro de los plazos previstos.

Para los tratamientos terciario y cuaternario, las plantas necesitarán un control mucho más preciso de procesos complejos como la eliminación de nutrientes, la filtración, la dosificación, la aireación y los tratamientos avanzados para micropoluentes. Schneider Electric apoya estos procesos mediante soluciones de automatización, SCADA, sensores conectados, variadores de velocidad, control de motores y plataformas de software que proporcionan visibilidad en tiempo real del rendimiento de las instalaciones.

En cuanto a la neutralidad energética, el objetivo es ayudar a los operadores a comprender y reducir su consumo, especialmente en activos de alto consumo energético como bombas, soplantes y sistemas de aireación. Nuestras soluciones de monitorización energética, gestión de potencia, distribución eléctrica, microrredes e integración de energías renovables contribuyen a optimizar el uso de la energía y mejorar la eficiencia.

Lo importante es entender que el cumplimiento normativo no vendrá únicamente de la mejora de los procesos de tratamiento. Será necesario combinar nuevas capacidades de tratamiento con datos, automatización y optimización energética.

“Los pequeños municipios no siempre disponen de la capacidad técnica, financiera u operativa necesaria para afrontar por sí solos las nuevas exigencias en materia de depuración”

Schneider Electric se define como un proveedor tecnológico líder para el sector del agua en hardware, software y servicios. ¿Podría describir la propuesta de valor actual del segmento Water & Environment y destacar las principales soluciones que presentarán en la Global Water Summit?

La propuesta de valor de Schneider Electric para el sector Water & Environment se basa en la convergencia entre electrificación, automatización, digitalización y ciberseguridad.

Ayudamos a operadores públicos e industriales a gestionar todo el ciclo del agua, desde la captación y el tratamiento hasta la distribución, el saneamiento y la reutilización, de una forma más eficiente, resiliente y sostenible.

El sector está evolucionando desde infraestructuras aisladas hacia sistemas conectados y orientados a los datos. Ahí es donde Schneider Electric aporta valor: combinando hardware, software y servicios para conectar activos, energía y operaciones en tiempo real y transformar datos dispersos en información útil para la toma de decisiones.

Nuestro enfoque consiste en ayudar a los operadores a avanzar hacia modelos más predictivos y autónomos: redes capaces de detectar fugas en tiempo real, plantas que optimizan continuamente su consumo energético e infraestructuras que integran inteligencia artificial, analítica avanzada y ciberseguridad industrial dentro de una arquitectura operativa unificada.

En la Global Water Summit mostraremos soluciones como EcoStruxure™ para Agua y Aguas Residuales, el software AVEVA, plataformas de automatización y SCADA, variadores de velocidad, soluciones de gestión energética y servicios digitales.

"La tecnología por sí sola no es la respuesta...

"La tecnología por sí sola no es la respuesta. Lo que realmente generará impacto será la convergencia entre estas nuevas capacidades digitales y la experiencia de operadores, ingenieros y especialistas", asegura Borgne.

La digitalización y la inteligencia artificial están transformando la gestión de todo el ciclo del agua. ¿Cómo se está aplicando la plataforma EcoStruxure en entornos de agua y aguas residuales y qué retorno tangible obtienen los operadores?

La principal diferencia hoy es que los operadores ya no buscan únicamente automatizar activos. Buscan anticipación, una mayor eficiencia operativa y una visión totalmente integrada de sus infraestructuras.

En este contexto, plataformas como EcoStruxure Water Advisor permiten integrar operaciones, energía, mantenimiento y analítica en un único entorno, transformando los datos operativos en decisiones accionables en tiempo real.

Un ejemplo concreto es el proyecto de transformación digital desarrollado junto a EMACSA en Córdoba. Gracias a las soluciones de Schneider Electric y AVEVA, la iniciativa centraliza los datos operativos y mejora la gestión en tiempo real de las infraestructuras. Entre otras capacidades, incluye la gestión inteligente de más de 100.000 contadores inteligentes y la implantación de un Centro Unificado de Operaciones. El resultado es una gestión más conectada, ágil y precisa para la toma de decisiones.

"El verdadero desafío consiste en operar mejor: con mayor visibilidad, una capacidad de anticipación más sólida y una visión mucho más integrada del agua, la energía y las operaciones"

España es uno de los países europeos más expuestos al estrés hídrico. Desde su perspectiva, trabajando con los principales operadores del país, ¿cómo describiría la situación actual del agua en España? ¿Cuáles son los desafíos más urgentes en materia de infraestructuras?

España se enfrenta a una clara paradoja: contamos con un sector del agua altamente profesionalizado, con operadores de referencia y una sólida capacidad técnica, pero nuestras infraestructuras siguen necesitando una modernización profunda y acelerada. El estrés hídrico ya no es una circunstancia puntual, sino una condición estructural que está influyendo en la planificación urbana, industrial y territorial.

Desde nuestra experiencia, la urgencia no pasa únicamente por construir nuevas infraestructuras, sino por gestionar mejor las existentes. En apenas tres años, las pérdidas en redes urbanas han pasado del 14,5% del agua suministrada en 2022 al 10,1% a finales de 2025, siendo la digitalización el principal factor impulsor de esta mejora: medición, monitorización, detección temprana y analítica en tiempo real. Esto demuestra claramente que los datos se han convertido en una herramienta fundamental para reducir pérdidas, anticipar incidencias y optimizar recursos.

El verdadero reto ahora es escalar esta inteligencia operativa. La telelectura ha pasado del 19% en 2022 al 38% en 2024, reflejando una aceleración importante, aunque todavía insuficiente. La gestión del agua debe evolucionar hacia modelos más predictivos, automatizados y resilientes, capaces de integrar redes, plantas, sistemas de bombeo, energía y datos bajo una única visión. En un país expuesto a sequías recurrentes, cada metro cúbico que no se mide o no se gestiona correctamente representa una oportunidad perdida.

"El cumplimiento normativo dependerá cada vez más de los datos en tiempo real...

"El cumplimiento normativo dependerá cada vez más de los datos en tiempo real, la eficiencia operativa y la capacidad de optimizar los activos a largo plazo",  augura presidenta del segmento de Agua y Medio Ambiente de Schneider Electric. 

El tratamiento de aguas residuales en pequeños municipios sigue siendo una de las grandes asignaturas pendientes en España. La nueva Directiva amplía las obligaciones a aglomeraciones de entre 1.000 y 2.000 habitantes equivalentes. ¿Es un objetivo alcanzable para estos municipios? ¿Qué modelos tecnológicos y de financiación podrían hacerlo viable?

Es un objetivo necesario, pero no será viable si intentamos abordarlo utilizando modelos tradicionales. Los pequeños municipios no siempre disponen de la capacidad técnica, financiera u operativa necesaria para afrontar por sí solos las nuevas exigencias en materia de depuración, especialmente cuando aumentan los requisitos relacionados con contaminantes, micropoluentes, salud pública y neutralidad energética.

La solución pasa por combinar tres elementos clave: soluciones modulares, digitalización y modelos de financiación colaborativos. La tecnología debe adaptarse a la escala de cada municipio, y no al contrario. Esto implica desplegar sistemas compactos, automatizados y energéticamente eficientes, que puedan supervisarse de forma remota.

Estas soluciones reducen la carga operativa local y permiten que operadores supramunicipales o concesionarias gestionen múltiples instalaciones desde centros de control centralizados.

La digitalización es esencial porque permite pasar de una gestión reactiva a una preventiva: conocer en todo momento el rendimiento de una pequeña depuradora, detectar desviaciones, optimizar el consumo energético y anticipar necesidades de mantenimiento sin requerir una presencia constante sobre el terreno.

Desde el punto de vista financiero, el modelo debe apoyarse en una sólida colaboración público-privada, en los fondos europeos y en programas como el PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, que prevé movilizar 3.060 millones de euros combinando inversión pública y privada. La oportunidad reside en crear plataformas compartidas que permitan a los municipios más pequeños beneficiarse de economías de escala, tecnología avanzada y operaciones profesionalizadas.

“En apenas tres años, las pérdidas en redes urbanas han pasado del 14,5% del agua suministrada en 2022 al 10,1% a finales de 2025, siendo la digitalización el principal factor impulsor de esta mejora”

La reutilización de agua regenerada está ganando protagonismo en España como respuesta estructural a la escasez. En 2024 se aprobó un nuevo Reglamento de Reutilización. ¿Qué papel desempeña Schneider Electric en toda la cadena de valor de la reutilización?

La reutilización del agua se está convirtiendo en un pilar estratégico para reforzar la resiliencia hídrica en España, y el nuevo reglamento refuerza la necesidad de que el agua regenerada se produzca, controle y utilice de forma segura.

Para los operadores, esto implica no solo invertir en tratamientos avanzados, sino también disponer de capacidades digitales y operativas para monitorizar la calidad del agua, gestionar riesgos, demostrar el cumplimiento normativo y optimizar el consumo energético a lo largo de toda la cadena de valor.

Schneider Electric proporciona la infraestructura de automatización, digitalización y gestión energética que hace posible este modelo. En las instalaciones de tratamiento avanzado, nuestras tecnologías ayudan a controlar con mayor precisión procesos complejos como la filtración, la desinfección, el bombeo, la dosificación y otras etapas de elevado consumo energético.

A través de sistemas SCADA, automatización de procesos, sensores conectados, variadores de velocidad y soluciones de gestión energética, contribuimos a que los activos funcionen de forma fiable y eficiente.

El segundo elemento clave es la visibilidad y el control. Los sistemas de reutilización requieren monitorización en tiempo real, trazabilidad y capacidad de respuesta rápida ante cualquier cambio en la calidad del agua o en las condiciones operativas. Nuestra arquitectura EcoStruxure™ y el portfolio de software AVEVA permiten integrar datos procedentes de plantas de tratamiento, redes y puntos finales de uso para transformarlos en información útil para el seguimiento del rendimiento, el cumplimiento normativo, el mantenimiento predictivo y la optimización operativa.

Por último, la reutilización también debe ser sostenible desde el punto de vista energético. La producción de agua regenerada puede requerir un elevado consumo de energía, por lo que optimizar bombas, procesos de tratamiento y redes de distribución resulta fundamental. Schneider Electric ayuda a reducir ese consumo, integrar energías renovables cuando es posible y mejorar la resiliencia mediante sistemas eléctricos y digitales conectados y seguros.

En definitiva, contribuimos a que los proyectos de reutilización no solo sean técnicamente viables, sino también fiables, eficientes, ciberseguros y escalables.

"La producción de agua regenerada puede requerir un elevado consumo de energía, por lo que optimizar bombas...

"La producción de agua regenerada puede requerir un elevado consumo de energía, por lo que optimizar bombas, procesos de tratamiento y redes de distribución resulta fundamental", señala Borgne.

La ciberseguridad de las infraestructuras hídricas críticas es una preocupación creciente para operadores y reguladores. ¿Cómo aborda Schneider Electric la protección de las redes inteligentes de agua frente a las ciberamenazas y qué recomendaría a los gestores de sistemas de agua y saneamiento?

La ciberseguridad se ha convertido en un elemento esencial de la resiliencia hídrica. A medida que los operadores digitalizan sus redes, conectan más activos y dependen de datos en tiempo real, también amplían la superficie potencial de ataque. En el caso de las infraestructuras hídricas críticas, el riesgo cibernético ya no es únicamente una cuestión de tecnologías de la información; es un riesgo operativo que puede afectar a la continuidad del servicio, la seguridad, el cumplimiento normativo y la confianza pública.

Schneider Electric aborda este desafío mediante un enfoque secure-by-design aplicado a hardware, software y servicios. Esto significa incorporar la ciberseguridad desde el diseño inicial en productos conectados, sistemas de automatización, plataformas SCADA, software industrial y arquitecturas de gestión energética, en lugar de considerarla un complemento añadido posteriormente.

Además, apoyamos a los operadores mediante evaluaciones de riesgos, diseño de arquitecturas seguras, segmentación de redes, monitorización, servicios de ciclo de vida y soporte para el cumplimiento normativo.

En las redes inteligentes de agua, la prioridad es proteger tanto los entornos IT como los OT. Los operadores necesitan disponer de visibilidad sobre todos sus activos, una gobernanza clara, accesos controlados, actualizaciones periódicas, planes de respaldo y recuperación, así como una monitorización continua de los sistemas críticos.

También es fundamental mantener la ciberseguridad durante todo el ciclo de vida de las infraestructuras, especialmente en plantas y redes cuyos activos pueden permanecer operativos durante décadas.

Mi recomendación para los gestores de sistemas sería comenzar por comprender claramente su nivel de exposición al riesgo: saber qué activos están conectados, qué sistemas son críticos, dónde existen vulnerabilidades y cuánto tiempo llevaría recuperar la operativa tras un incidente. A partir de ahí, deberían avanzar hacia una estrategia de ciberseguridad multicapa que combine tecnología, procesos y personas. Esto incluye formación de empleados, planes de respuesta ante incidentes y una estrecha colaboración con socios tecnológicos de confianza.

"Los desafíos asociados a la gestión de los recursos hídricos, la modernización de las infraestructuras y el refuerzo de la resiliencia son demasiado amplios y complejos para abordarlos de manera aislada"

El sector del agua requiere enormes inversiones globales durante la próxima década. ¿Cómo puede actuar la tecnología como palanca para atraer capital privado hacia las infraestructuras hídricas y qué papel desempeña Schneider Electric en esta ecuación entre inversión, eficiencia y sostenibilidad?

La inversión privada necesita tres elementos fundamentales: visibilidad, previsibilidad y confianza en el retorno de la inversión. Precisamente ahí es donde la tecnología se convierte en un factor habilitador clave.

La digitalización de las infraestructuras del agua permite a los operadores medir mejor el rendimiento, reducir pérdidas, optimizar el consumo energético, anticipar fallos y demostrar tanto el impacto operativo como el ambiental. De este modo, transforma infraestructuras tradicionales en activos transparentes, medibles y atractivos para la inversión.

En España, este desafío resulta especialmente evidente. El sector arrastra un déficit histórico de inversión y se estima que serán necesarios alrededor de 85.000 millones de euros para modernizar las redes de abastecimiento y saneamiento.

Movilizar inversiones de esta magnitud requiere algo más que identificar las necesidades existentes. Es necesario demostrar eficiencia, resiliencia y capacidad de generar valor a largo plazo.

En última instancia, la tecnología es lo que permite pasar de una infraestructura concebida como un centro de costes a una infraestructura orientada al rendimiento, resiliente y financiable. Es esta transformación la que facilitará la llegada de inversiones y acelerará la transición hacia un futuro hídrico más sostenible.

Para finalizar, ¿qué mensaje le gustaría trasladar a los profesionales del sector del agua en España —operadores, ingenieros, reguladores y responsables municipales— que leerán esta entrevista?

El sector está atravesando una transformación profunda y cada vez resulta más evidente que el progreso dependerá de una mayor colaboración entre todos los actores implicados.

Los desafíos asociados a la gestión de los recursos hídricos, la modernización de las infraestructuras y el refuerzo de la resiliencia son demasiado amplios y complejos para abordarlos de manera aislada.

Lo que marcará la diferencia será nuestra capacidad para compartir conocimiento, combinar experiencias y reunir perspectivas diversas. Trabajando de forma conjunta podremos acelerar la implantación de soluciones que no solo sean más eficientes, sino también más sostenibles a largo plazo.

La colaboración entre operadores, administraciones públicas, empresas tecnológicas, ingenierías y organismos reguladores será fundamental para afrontar los retos que tenemos por delante y construir sistemas hídricos más resilientes, inteligentes y preparados para el futuro.

"La telelectura ha pasado del 19% en 2022 al 38% en 2024, reflejando una aceleración importante, aunque todavía insuficiente"

“En un país expuesto a sequías recurrentes, cada metro cúbico que no se mide o no se gestiona correctamente representa una oportunidad perdida”

“La ciberseguridad se ha convertido en un elemento esencial de la resiliencia hídrica. En el caso de las infraestructuras hídricas críticas, el riesgo cibernético ya no es únicamente una cuestión de tecnologías de la información; es un riesgo operativo”

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