IQS monitoriza los embalses catalanes para frenar las cianotoxinas
El grupo de Ingeniería y Simulación de Procesos Ambientales (Gespa) de IQS puso en marcha el proyecto Esccap para monitorizar y predecir la aparición de cianotoxinas en los 10 principales embalses de las cuencas internas de Cataluña. La investigación, desarrollada en Barcelona con la colaboración del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (Idaea-Csic), combina drones, técnicas analíticas de alta precisión y Machine Learning. El objetivo es blindar el abastecimiento de agua potable frente a los efectos del cambio climático y la proliferación de cianobacterias asociada a la sequía.
La sequía extrema registrada en Cataluña entre 2022 y 2024 agravó un problema conocido pero de difícil control: el bajo nivel de los embalses favorece la eutrofización, es decir, “el aumento de la concentración de nutrientes procedentes de actividad agrícola, urbana e industrial“que, disueltos en un menor volumen de agua, facilitan”el crecimiento descontrolado de cianobacterias”. Estas especies producen “una gran variedad de familias de metabolitos conocidos como cianotoxinas”, con efectos potencialmente graves sobre la salud humana y los ecosistemas acuáticos.
Frente a esta amenaza, el proyecto Esccap se propone monitorizar durante un año y los dos veranos siguientes las especies presentes en los embalses de las cuencas internas de Cataluña, “principales puntos de captación del territorio”, para evaluar su impacto en la producción de agua potable.
Drones, captadores pasivos y análisis LC-MS/MS
El proyecto está liderado por el doctor Xavier Ortiz Almirall, quien coordinará la vigilancia de los 10 principales embalses mediante sistemas aéreos de visualización —drones como los ya empleados en la detección de afloramientos en el pantano del Catllar (río Gaià)—, captadores pasivos para la toma de muestras y análisis mediante LC-MS/MS. Esta combinación de herramientas permite una caracterización precisa de las toxinas presentes en el agua en tiempo casi real.
La vertiente predictiva del proyecto recae en el doctor Daniel Vázquez Vázquez, encargado de desarrollar modelos de predicción de floraciones algales y de aparición de cianotoxinas basados en herramientas de Machine Learning. Estos modelos permitirán anticiparse a los episodios de proliferación antes de que comprometan la calidad del agua distribuida a la población.
Evaluación de las plantas potabilizadoras
Un punto crítico del proyecto es evaluar la eficacia de las actuales Estaciones de Tratamiento de Agua Potable (Etap). El doctor Cristian Gómez Canela realizará “el seguimiento analítico de la eficacia de estas plantas en el tratamiento de cianobacterias y cianotoxinas” en colaboración con Aguas de Barcelona, entre otras Etaps.
Los doctores Yeray Asensio Ramírez y Rafael González Olmos lideran los estudios de simulación de potabilización para optimizar la eliminación de toxinas en adaptación al cambio climático. Estos ensayos se basan en tratamientos específicos derivados de cultivos de cepas productoras puestos a punto previamente por la doctora Maria Auset Vallejo en su laboratorio.
Un vacío legal que el proyecto aspira a cubrir
La legislación vigente —RD3/2023, RD1341/2007 y EU2020/2184— solo establece niveles máximos para la microcistina-LR. Sin embargo, “existe una gran evidencia científica de la existencia de muchas más cianotoxinas igual o más peligrosas”. Por ello, el doctor Jordi Díaz Ferrero, junto al doctor Ortiz, coordina con la Agencia Catalana del Agua (Aca) la identificación de toxinas prioritarias y emergentes para su futura transferencia tecnológica al abastecimiento de aguas.
En paralelo, desde el Idaea-Csic se llevan a cabo estudios toxicológicos en especies de pez cebra y Daphnia magna para determinar la toxicidad de las floraciones y sus efectos sinérgicos o antagónicos. Los doctores Demetrio Raldua y Carlos Barata son los responsables de esta parte, junto con la doctora Cintia Flores Rubio, quien lidera “el análisis no dirigido para la identificación de nuevas toxinas emergentes en los embalses”.
"El bajo nivel de los embalses favorece la eutrofización —el aumento de la concentración de nutrientes procedentes de actividad agrícola, urbana e industrial— que, disueltos en un menor volumen de agua, facilitan el crecimiento descontrolado de cianobacterias"






















