“España necesitará invertir decenas de miles de millones de euros para adaptar sus depuradoras a la nueva directiva europea”
Entrevista a Nicolás Branchesi, director comercial de Pieralisi para España y Portugal
Periodista. Coordinador de contenidos en FuturEnviro e Interempresas Smart Cities · Interempresas Media
16/03/2026
Nicolás Branchesi, director comercial de Pieralisi para España y Portugal.
En este contexto, la nueva Directiva de Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas (TARU) obligará a ampliar el alcance del sistema de depuración, modernizar numerosas instalaciones y avanzar hacia modelos más eficientes y sostenibles basados en la digitalización, la valorización energética de los lodos y la recuperación de recursos. Para el director comercial de Pieralisi para España y Portugal, Nicolás Branchesi, este nuevo escenario abre también oportunidades para transformar las EDAR en infraestructuras más resilientes, energéticamente eficientes y alineadas con los objetivos climáticos europeos.
La adaptación a este nuevo marco normativo exigirá inversiones de gran magnitud, que podrían situarse en varias decenas de miles de millones de euros en los próximos años. Más allá de la financiación, el sector deberá afrontar desafíos técnicos y operativos relevantes, como la incorporación de tratamientos más avanzados, la eliminación de nuevos contaminantes emergentes, la mejora del control de procesos o la gestión eficiente de instalaciones cada vez más complejas.
En esta entrevista, Branchesi analiza la situación actual de la depuración en España, las implicaciones de la nueva normativa europea y el papel que pueden desempeñar tecnologías como la centrifugación en la optimización del tratamiento de lodos, la producción de biogás y la mejora de la eficiencia energética de las estaciones depuradoras.
Desde su punto de vista, ¿cuál es la situación actual de la depuración de aguas residuales urbanas en España, tanto en términos de cobertura como de nivel tecnológico de las EDAR existentes?
En España, la depuración de aguas residuales urbanas presenta una cobertura amplia, con más del 90% de la población conectada a sistemas de tratamiento. La red de EDAR cuenta, en general, con tecnologías consolidadas de tratamiento primario y secundario, lo que permite cumplir los estándares básicos de calidad.
No obstante, persisten desigualdades entre territorios, especialmente en municipios pequeños, y existe la necesidad de modernizar parte de las instalaciones para adaptarse a las exigencias normativas europeas, mejorar la eficiencia y avanzar en la reutilización del agua y la economía circular.
La sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea ha condenado a España por incumplir la normativa comunitaria sobre aguas residuales urbanas. ¿Qué lectura hace Pieralisi de esta resolución y qué carencias estructurales pone de manifiesto?
Desde Pieralisi, esta sentencia se interpreta como una llamada de atención clara sobre carencias estructurales históricas en el sistema de depuración de aguas residuales en España. Pone de manifiesto, en particular, la falta de una inversión sostenida y planificada en el tiempo, así como las dificultades en la gestión, operación y mantenimiento de determinadas infraestructuras, especialmente en municipios pequeños y medianos, donde los recursos técnicos y económicos son más limitados.
Asimismo, la resolución evidencia el retraso en la modernización tecnológica de una parte del parque de EDAR, muchas de ellas diseñadas para escenarios normativos y operativos ya superados y que hoy requieren procesos más eficientes, flexibles y adaptados a las nuevas exigencias ambientales.
En este contexto, la sentencia subraya la necesidad de avanzar hacia un modelo de depuración más robusto y eficiente, basado en infraestructuras actualizadas, un mayor control y optimización de los procesos, y una apuesta decidida por la economía circular, promoviendo la valorización de los recursos contenidos en las aguas residuales como el agua regenerada, la energía o los lodos como parte de una gestión más sostenible y alineada con los objetivos europeos.
"España cuenta con una cobertura de depuración superior al 90%, pero aún arrastra carencias estructurales y desigualdades territoriales"
La nueva Directiva de Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas amplía el umbral de aplicación a poblaciones de más de mil habitantes, frente a los 2.000 anteriores. ¿Qué implicaciones prácticas tendrá este cambio para el parque de depuradoras en España?
Este cambio obligará a poner en marcha nuevas infraestructuras o a adaptar EDAR existentes para cumplir con los requisitos de tratamiento, lo que implicará mayores inversiones, refuerzo de la gestión operativa y un mantenimiento más especializado. Además, exigirá la implantación de soluciones tecnológicas compactas, robustas y eficientes, capaces de operar con variabilidad de caudales y con menores recursos.
Al mismo tiempo, la nueva Directiva supone una oportunidad para modernizar el sistema de depuración, mejorar la calidad ambiental de los vertidos y avanzar hacia modelos más sostenibles basados en la eficiencia energética, la digitalización y la valorización de los recursos contenidos en las aguas residuales.
Los Estados miembros disponen hasta julio de 2027 para adaptar sus instalaciones a los nuevos requerimientos. ¿Considera realista este calendario en el caso español, teniendo en cuenta el estado actual de las infraestructuras y los procesos administrativos?
El calendario marcado por la Directiva es ambicioso y, en el caso de España, su cumplimiento será complejo, aunque no imposible. El estado desigual de las infraestructuras, especialmente en municipios pequeños, junto con la lentitud de los procesos administrativos, de licitación y de ejecución de obras, supone un desafío importante. Para que el plazo de 2027 sea realista, será clave agilizar la tramitación, priorizar actuaciones y apostar por soluciones tecnológicas probadas y de rápida implantación. De lo contrario, existe el riesgo de que parte de las adaptaciones se retrasen más allá del calendario previsto.
“La sentencia del Tribunal de Justicia de la UE es una llamada de atención sobre la falta de inversión sostenida en infraestructuras de depuración”
En su opinión, ¿qué volumen de inversión será necesario en España para cumplir con las exigencias de la nueva TARU, especialmente en lo relativo a ampliación de capacidad, mejora del tratamiento y gestión de lodos?
El cumplimiento de las exigencias de la nueva TARU requerirá en España un volumen de inversión muy relevante, que previsiblemente se situará en varias decenas de miles de millones de euros a medio y largo plazo. Esta inversión será necesaria no solo para la ampliación de capacidad y construcción de nuevas EDAR, especialmente en pequeñas aglomeraciones, sino también para la modernización de instalaciones existentes, la incorporación de tratamientos más avanzados y una mejor gestión y valorización de los lodos.
Además, será imprescindible destinar recursos a la eficiencia y no solo energética, sino de procesos, la automatización, la operación y mantenimiento, de modo que las infraestructuras no solo cumplan la normativa, sino que lo hagan de forma sostenible y económicamente viable en el tiempo.
Más allá de las inversiones, ¿cuáles diría que son los principales retos técnicos y operativos que deberán afrontar las entidades gestoras de las EDAR en los próximos años?
Uno de los principales retos será la adaptación técnica y operativa de las EDAR a un marco normativo cada vez más exigente, especialmente en lo relativo a la mejora de los tratamientos, la eliminación de nuevos contaminantes como los microplásticos y el control de los procesos. A ello se suma la gestión eficiente de instalaciones cada vez más complejas, muchas de ellas con caudales variables por las zonas turísticas y recursos limitados, especialmente en municipios pequeños.
Además, las entidades gestoras deberán afrontar desafíos clave como la gestión y valorización de lodos, la digitalización y automatización de las operaciones, así como la falta de personal especializado. Todo ello exigirá un cambio de enfoque hacia modelos de gestión más integrados, basados en la eficiencia operativa, la resiliencia de las infraestructuras y la aplicación práctica de los principios de la economía circular.
“Muchas EDAR fueron diseñadas para escenarios normativos que hoy han quedado claramente superados”
La normativa introduce objetivos ambiciosos en materia de eficiencia energética y neutralidad climática de las depuradoras. ¿Qué papel juega la valorización energética de los lodos en este nuevo escenario regulatorio?
La valorización energética de los lodos es uno de los principales instrumentos para avanzar hacia la eficiencia energética y la neutralidad climática de las EDAR. La correcta gestión de los lodos permite no solo reducir su volumen y los costes asociados a su tratamiento y disposición final, sino también aprovechar su potencial energético, especialmente mediante procesos como la digestión anaerobia y la producción de biogás.
En este contexto, la valorización energética contribuye de forma directa a disminuir la huella de carbono de las depuradoras, reducir la dependencia energética externa y mejorar la sostenibilidad económica de las instalaciones. Además, encaja plenamente con los principios de la economía circular, al transformar un residuo en un recurso, y será un elemento determinante para que muchas EDAR puedan cumplir los objetivos climáticos y energéticos que plantea la nueva normativa.
En este contexto, la producción de biogás a partir de lodos se perfila como uno de los pilares clave. ¿En qué medida la tecnología centrífuga contribuye a maximizar este potencial energético?
La tecnología centrífuga desempeña un papel fundamental para maximizar el potencial energético de los lodos cuando hay una hidrolisis térmica y, por tanto, la producción de biogás. Un proceso eficiente de espesamiento estable como la pre-deshidratación permite concentrar la materia orgánica, optimizando las condiciones de entrada a la digestión anaerobia y mejorando el rendimiento del proceso.
En este sentido, las centrífugas contribuyen a incrementar la producción de biogás, reducir volúmenes, minimizar consumos energéticos y disminuir los costes de gestión de lodos. Además, aportan fiabilidad operativa, flexibilidad y un alto grado de automatización, aspectos clave en un contexto en el que las EDAR deben operar de forma más eficiente y sostenible.
Todo ello convierte a la tecnología centrífuga de Pieralisi en un elemento estratégico para avanzar hacia depuradoras energéticamente más autosuficientes y alineadas con los objetivos de la nueva normativa.
“La nueva Directiva europea obligará a ampliar el parque de depuradoras y a modernizar gran parte de las instalaciones existentes”
Desde una perspectiva comparada, ¿en qué punto se encuentra España en materia de depuración y valorización de aguas residuales respecto a países como Francia, Italia, Portugal, Grecia, Alemania o el Reino Unido?
España se sitúa en una posición intermedia-avanzada en materia de depuración de aguas residuales urbanas. Nuestro país cuenta con una alta cobertura de tratamiento y una experiencia destacada en reutilización del agua, especialmente en regiones con elevado estrés hídrico, lo que la coloca por delante de países como Portugal o Grecia, donde el desarrollo de estas prácticas es más limitado y desigual.
En comparación con Francia o Italia, España presenta un nivel tecnológico similar en muchas de sus infraestructuras, aunque con diferencias significativas entre territorios y un mayor margen de mejora en la renovación del parque de EDAR más antiguo y en la homogeneidad del cumplimiento normativo.
Por su parte, países como Alemania o el Reino Unido muestran un mayor grado de madurez en aspectos como la eficiencia operativa, el control avanzado de procesos, la digitalización y la valorización energética de lodos, ámbitos en los que España todavía tiene un recorrido por delante.
No obstante, el nuevo marco regulatorio europeo supone una oportunidad estratégica para acelerar la modernización del sistema de depuración en España, reducir estas brechas y avanzar hacia un modelo más eficiente, resiliente y alineado con los principios de la economía circular, situando al país en una posición cada vez más competitiva dentro del contexto europeo.
¿Existen diferencias significativas en el enfoque regulatorio o en el grado de implantación de tecnologías de valorización entre estos países y España que puedan servir como referencia o modelo?
Sí, en países como Alemania o el Reino Unido, la regulación ha ido tradicionalmente acompañada de marcos estables de financiación e incentivos, lo que ha favorecido una implantación más temprana y generalizada de tecnologías de valorización energética de lodos, producción de biogás y recuperación de recursos, con un alto nivel de estandarización y control operativo.
En Francia o Italia, el enfoque es similar al español, aunque con una mayor continuidad en la planificación a largo plazo y una apuesta más decidida en determinadas regiones por la modernización tecnológica y la economía circular. En el caso de Portugal o Grecia, el desarrollo es más desigual y todavía muy condicionado por la disponibilidad de financiación y la escala de las instalaciones.
Estas experiencias muestran que, más allá de la exigencia normativa, es clave contar con estrategias claras, incentivos adecuados y una visión de largo plazo, que permitan acelerar la adopción de tecnologías de valorización y facilitar su integración en la operación diaria de las EDAR. En este sentido, España tiene la oportunidad de apoyarse en estos modelos para impulsar un sistema de depuración más eficiente, sostenible y alineado con los objetivos climáticos europeos.
A nivel europeo, “España se sitúa en una posición intermedia-avanzada en materia de depuración de aguas residuales urbanas”, señala Branchesi.
Por último, ¿qué diferencias clave presentan los equipos de centrifugación comercializados por Pieralisi frente a otras soluciones disponibles en el mercado, tanto en términos de eficiencia, consumo energético, fiabilidad operativa y contribución a la economía circular?
Los equipos de centrifugación de Pieralisi se diferencian por un enfoque que combina alta eficiencia de separación y elevada fiabilidad operativa. Su diseño robusto permite obtener lodos deshidratados con un alto porcentaje de sequedad, un escurrido o clarificado de buena calidad con un óptimo consumo de floculante. En términos energéticos, las centrífugas incorporan soluciones mecánicas y sistemas de control que reducen el consumo específico y mejoran la eficiencia.
Cabe destacar el servicio de post venta con la distribución de técnicos en toda la región ibérica, amplio stock de repuestos, autonomía en la reparación de todos los equipos y la velocidad de respuesta y flexibilidad que necesita el mercado.
A nivel operativo, destacan por su robustez, automatización y flexibilidad, adaptándose a variaciones de caudal y tipología de lodos, lo que facilita la operación y el mantenimiento. Desde la perspectiva de la economía circular, estas tecnologías permiten reducir volúmenes, costes de gestión y emisiones, al tiempo que favorecen la valorización energética y la reutilización del agua separada, ayudando a las depuradoras a avanzar hacia modelos más sostenibles y alineados con los objetivos regulatorios y climáticos.
“Las depuradoras deberán evolucionar hacia infraestructuras más eficientes, digitalizadas y orientadas a la economía circular”
“La valorización energética de los lodos será clave para avanzar hacia la neutralidad climática de las EDAR”
“La producción de biogás a partir de lodos puede convertirse en uno de los pilares energéticos de las depuradoras”
“La centrifugación es una tecnología estratégica para mejorar la eficiencia del tratamiento de lodos y maximizar la producción de biogás”
“El cumplimiento de las exigencias de la nueva TARU requerirá en España un volumen de inversión muy relevante, que previsiblemente se situará en varias decenas de miles de millones de euros a medio y largo plazo”
“El calendario marcado por la Directiva es ambicioso y, en el caso de España, su cumplimiento será complejo, aunque no imposible”


















