El caprino lechero español y sus principales retos en los mercados internacionales
Luis Calabozo
Director general de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL)
14/07/2020
Luis Calabozo, director general de la Federación Nacional de Industrias Lácteas (FeNIL).
El caprino de leche en el marco del sector lácteo español
La cadena de producción, transformación y comercialización del sector lácteo (vacuno, ovino y caprino) es de gran relevancia en el marco del panorama agroalimentario español, ya que supone una facturación próxima a los 13.000 millones de euros al año y, porque además, emplea a más de 60.000 personas de forma directa e indirecta. Estos datos avalan el carácter estratégico del sector desde el punto de vista económico, a lo que hay que añadir las innumerables implicaciones sociales positivas relacionadas con la fijación de la población rural al territorio.
Atendiendo a datos del Fondo Español de Garantía Agraria (FEGA), durante el año 2019 más de 21.700 ganaderos realizaron entregas de leche en nuestro país, de los cuales, casi un 25% se dedican en exclusiva al caprino lechero. Las explotaciones de leche de cabra se encuentran concentradas en algunas comunidades autónomas, principalmente en Andalucía, Murcia, Castilla-La Mancha, Extremadura y Canarias. Por su parte, las entregas de leche de los ganaderos son canalizadas por los más de 1.500 centros autorizados para la recogida y transformación de los cuales 600 podrían considerarse industrias lácteas propiamente dichas.
En términos de producción y continuando con los datos del FEGA, se observa que la suma de las entregas de leche de vaca, oveja y cabra realizadas en 2019 ascendieron a más de 8,2 millones de toneladas, de las que casi 500.000 son de origen caprino. Aunque en el contexto de la UE la producción española de leche de vaca se sitúa en torno al 5% del total comunitario, la leche de cabra representa casi un 25% del total comunitario (tan solo superada por Francia), siendo España el país de la UE que más leche de cabra exporta.
Destino industrial de la leche de cabra
Al margen de la elaboración de productos lácteos destinados al consumidor final, durante los últimos años se han producido fuertes inversiones en nuestro país que tienen como objetivo la elaboración de productos industriales e ingredientes, como por ejemplo, la leche en polvo o el suero. Varias torres de secado se han instalado recientemente para su uso casi en exclusiva para la leche de cabra, con vistas a la exportación a mercados asiáticos, principalmente.
En cualquier caso y pese a este trabajo de diversificación que está liderando la industria láctea española para dar más destinos a la leche de cabra, lo cierto es que la elaboración de quesos sigue siendo el principal uso que se da en España a esta leche, por lo que para un correcto análisis del sector en los mercados internacionales, se hace necesario analizar, brevemente, la situación del sector quesero.
El sector quesero español y su presencia en los mercados internacionales
De acuerdo a los datos que arroja la encuesta láctea anual que elabora el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, desde principios de la década la producción de queso en nuestro país muestra una tendencia creciente que parece haberse interrumpido puntualmente el pasado año 2019. Pese a ello, se observa un notable incremento que supera el 46%, si comparamos las 302.000 toneladas que se produjeron en España en 2010 frente a las casi 450.000 registradas en 2019. De esta cantidad, en torno a 30.000 toneladas serían quesos amparados bajo figuras de calidad, correspondiendo casi la mitad al Queso Manchego.
Fuente: Encuesta Láctea Anual – Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Entrando en el análisis internacional de los quesos, es muy importante destacar que no es posible acceder a una información completa a este respecto, pues la clasificación arancelaria actual no distingue a los productos lácteos en función de la especie de la leche, sino que el principal criterio es el contenido de materia grasa. Por ello, teniendo en cuenta que los productos lácteos elaborados con leche de vaca y de cabra contienen en muchos casos un porcentaje de materia grasa similar, es imposible saber de forma fehaciente la cantidad de queso de cabra o de cuajada congelada de cabra que España exporta. Este es un asunto complejo que limita el análisis pero que además tiene una solución compleja ya que la clasificación arancelaria se fija a nivel mundial, es decir, no depende de la decisión individual de un país.
En cualquier caso, sí que podemos afirmar con rotundidad que los grandes esfuerzos que están realizando las industrias queseras españolas en materia de apuesta por los mercados internaciones está dando sus frutos, pues en menos de una década, hemos pasado de exportar 38.000 toneladas de queso al año a las casi 110.000 toneladas que se registraron a finales del 2019, es decir, récord absoluto de exportación de toda la serie. En términos de volumen, los principales destinos de nuestras exportaciones fueron Francia, Portugal, Italia y Estados Unidos (estos cuatro mercados representaron más del 70% del total), mientras que en términos de valor unitario, Estados Unidos se convierte en el líder del ranking.
Retos y desafíos del futuro: COVID-19, Brexit y tensiones comerciales
Echando la vista atrás, observamos que tras un primer escenario de acopio de productos lácteos por parte de los hogares, la crisis sanitaria está suponiendo un duro golpe para buena parte del sector cuyas producciones estaban orientadas al Horeca y a la exportación. En este sentido, es importante destacar que la pérdida de ventas en restauración y hostelería no ha sido compensada, en absoluto, por ese primer repunte de compras que se produjo en los hogares.
Además, esta situación no se produce de forma aislada en nuestro país, pues todos los agentes que integran la cadena del sector lácteo a nivel europeo están sometidos a una fuerte presión en estos momentos, coincidiendo además con la reciente finalización de la primavera, pico estacional de producción.
Por otra parte, a la falta de certezas ocasionada por la pandemia le tenemos que añadir otras cuestiones que generan una gran incertidumbre en el sector como son el Brexit y las tensiones comerciales, principalmente con Estados Unidos. En cuanto al Brexit es importante recordar que el 31 de diciembre finalizará el periodo transitorio y, por consiguiente, el Reino Unido pasará a ser considerado como un país tercero de la Unión Europea a todos los efectos. Lamentablemente las noticias que llegan desde Bruselas no son muy halagüeñas y, si no cambian las cosas, podríamos enfrentarnos a un escenario de ‘No deal’ (salida sin acuerdo), lo que automáticamente implicaría una subida de aranceles. Cuestión similar ocurre en el caso de Estados Unidos, pues los conflictos comerciales que se viven en el sector de la aviación civil (Airbus y Boeing) están perjudicando al sector agroalimentario europeo. De hecho, a la subida de aranceles del 25% que está en vigor desde octubre del año 2019, se podrían añadir nuevas subidas de tarifa a corto plazo, lo cual está además condicionado por el proceso electoral que tendrá lugar en noviembre de 2020 y tras el cual se elegirá al presidente de Estados Unidos para un nuevo mandato.
En resumen, el sector lácteo en general y el caprino lechero en particular no es ajeno a la situación global en la que nos encontramos, pues hoy día lo que ocurre en Estados Unidos, China o Nueva Zelanda impacta notablemente y a corto plazo en nuestro país. Por ello, lo que sí que está de nuestra mano es seguir colaborando entre todos los eslabones que forman el sector para construir una cadena de valor robusta y competitiva que nos permita seguir siendo un referente internacional en la leche de cabra.























