Entrevista a Arancha Morquecho, directora de SMAGUA
Periodista especializado en información empresarial · Interempresas Media
03/11/2026
La contratación de SMAGUA 2027 refleja el interés de la industria por disponer de un espacio en el que presentar soluciones, establecer contactos y conocer las tendencias del mercado. La directora del certamen atribuye esta evolución tanto a las necesidades del sector como a la recuperación de la feria como punto de encuentro para fabricantes, ingenierías, administraciones, operadores y usuarios finales. El reto de la organización, añade Morquecho, pasa ahora por dar respuesta a la demanda y mantener una oferta representativa de toda la cadena de valor del agua.
La transformación tecnológica constituye otro de los ejes de esta edición. La automatización, la inteligencia artificial, los sensores, los sistemas de monitorización y los gemelos digitales ofrecen nuevas posibilidades para mejorar el funcionamiento de las instalaciones, aunque su aplicación requiere datos fiables, integración de sistemas y profesionales cualificados. A estas herramientas se suman las tecnologías de tratamiento y reutilización, en un contexto marcado por la necesidad de reducir pérdidas, mejorar la eficiencia energética y aprovechar mejor los recursos hídricos disponibles.
Junto a la innovación, la renovación de las infraestructuras y la ejecución de las inversiones necesarias siguen condicionando la evolución del mercado. Morquecho también aborda la dimensión internacional del certamen, las iniciativas para acercar la industria a los jóvenes y el papel de las jornadas técnicas en el intercambio de experiencias. Con estos objetivos, SMAGUA busca reforzar su utilidad para las empresas y los profesionales, tanto como escaparate tecnológico como plataforma para generar relaciones comerciales y avanzar en los retos del ciclo integral del agua.
En junio, Smagua 2027 ya había contratado una superficie equivalente al 91% de la ocupada en 2025. Ahora, los pabellones 3, 4 y 5 están completos y se estudia abrir el 6. ¿Qué explica este crecimiento de la demanda y qué segmentos de actividad están mostrando un mayor dinamismo?
Creo que hay varios factores que explican esta respuesta tan positiva. Por un lado, el sector del agua está viviendo un momento en el que los retos son enormes y las empresas tienen mucho que aportar. La necesidad de mejorar las infraestructuras, optimizar los recursos disponibles, reducir pérdidas y avanzar en digitalización está generando nuevas oportunidades para la industria.
Por otro lado, SMAGUA ha conseguido recuperar y reforzar su posición como punto de encuentro del sector. Llevamos más de 50 años acompañando a esta industria y creo que las empresas valoran especialmente poder reunirse en un mismo espacio con fabricantes, ingenierías, administraciones, operadores y usuarios finales. Es una oportunidad para presentar novedades, conocer qué está haciendo el mercado y, sobre todo, generar negocio.
Estamos viendo una evolución muy positiva de la contratación, tanto por la continuidad de empresas que ya confiaban en nosotros como por la incorporación de nuevos expositores. También es significativo que algunos expositores estén solicitando más superficie. El interés se extiende a distintos ámbitos de la feria, desde los equipos para captación, transporte y tratamiento del agua hasta la instrumentación, la automatización, la reutilización y las soluciones medioambientales. Ahora estamos trabajando para dar cabida a toda esa demanda y que las empresas encuentren su espacio.
La edición de 2025 reunió a 657 marcas expositoras y superó los 25.000 visitantes. ¿Qué objetivos concretos se ha fijado Feria de Zaragoza para 2027 en número de expositores, superficie y visitantes profesionales? ¿Qué indicadores utilizarán para valorar el éxito comercial del certamen?
La primera buena noticia es que estamos afrontando SMAGUA 2027 con una contratación muy sólida y con una demanda que nos está llevando a estudiar la ampliación del espacio expositivo. Es una señal de confianza que valoramos mucho.
Nuestro objetivo es seguir creciendo, pero hacerlo con sentido. No se trata únicamente de superar una cifra de expositores o de ocupar más metros cuadrados. Queremos que la feria mantenga una oferta representativa de toda la cadena de valor del agua, que incorpore nuevas empresas y que ofrezca a los profesionales una experiencia útil durante los tres días de celebración.
En cuanto a los visitantes, queremos mantener una elevada afluencia profesional y, especialmente, atraer a quienes tienen capacidad para prescribir, decidir, invertir o incorporar nuevas tecnologías a sus instalaciones. La profesionalidad del visitante es tan importante como el volumen.
Para valorar los resultados tendremos en cuenta la evolución de la contratación, la superficie ocupada, la incorporación de nuevos expositores, la participación internacional y el perfil de los visitantes. También nos interesa conocer la valoración que hacen las empresas de su participación y las oportunidades comerciales que han conseguido generar. Una feria tiene que ser rentable para quien invierte en ella; esa es, al final, la mejor medida de su éxito.
La nueva sectorización de Smagua organiza la oferta expositiva en nueve grandes áreas. ¿Qué cambios en la industria del agua han motivado esta reorganización? ¿Qué actividades o tecnologías están ganando protagonismo frente a las ediciones anteriores?
El sector del agua es cada vez más transversal. Hoy conviven empresas especializadas en equipos e infraestructuras tradicionales con otras que trabajan en automatización, análisis de datos, eficiencia energética, reutilización o nuevas soluciones para la gestión de los recursos. Todo ello forma parte de una misma cadena de valor, pero responde a necesidades y perfiles profesionales diferentes.
La nueva sectorización busca ordenar mejor esa realidad. Hemos estructurado la oferta en nueve grandes áreas, que abarcan desde la captación, el transporte y el almacenamiento hasta el tratamiento y la reutilización, la instrumentación, el riego, el medio ambiente, la energía, las ingenierías y los servicios, además de los equipamientos y componentes y la representación institucional y asociativa.
No pretendemos romper con la esencia de SMAGUA, sino facilitar que cada visitante encuentre aquello que necesita y pueda identificar nuevas soluciones relacionadas con su actividad. Queremos que un responsable de abastecimiento, un técnico de una depuradora, una ingeniería o una empresa industrial puedan aprovechar la visita de una forma más directa.
En cuanto a las tendencias, están ganando peso las soluciones que permiten gestionar mejor las instalaciones y tomar decisiones con más información: sensores, sistemas de monitorización, automatización, herramientas digitales y tecnologías de tratamiento y reutilización. Pero también sigue siendo fundamental el equipamiento físico. La innovación no sustituye a las infraestructuras; ayuda a que funcionen mejor.
España afronta importantes necesidades de inversión en renovación de redes, abastecimiento, saneamiento y depuración. Desde su posición de contacto directo con fabricantes, ingenierías, operadores y administraciones, ¿percibe que estas necesidades se están traduciendo en una mayor demanda de equipamiento y tecnología o sigue existiendo una distancia considerable entre los proyectos anunciados y su ejecución?
La necesidad de inversión es evidente y las empresas del sector llevan tiempo preparándose para dar respuesta a ella. Tenemos infraestructuras que necesitan renovarse, redes en las que es necesario reducir pérdidas y unas exigencias cada vez mayores en materia de calidad, eficiencia y sostenibilidad. Además, el cambio climático nos obliga a planificar con una perspectiva de largo plazo y a gestionar mejor un recurso que no siempre está disponible cuando lo necesitamos.
Sí percibimos interés y movimiento en el mercado, pero sería poco realista decir que todas las necesidades identificadas se están traduciendo al mismo ritmo en proyectos ejecutados. Entre la planificación y la puesta en marcha de una infraestructura hay procedimientos, financiación, contratación y plazos que pueden ralentizar las actuaciones.
Creo que uno de los grandes retos está precisamente ahí: conseguir que las inversiones necesarias se materialicen y que las soluciones disponibles lleguen a las instalaciones que las necesitan. Porque tecnología hay, y empresas con capacidad para desarrollar y suministrar esas soluciones también.
En este sentido, SMAGUA tiene un papel importante como punto de encuentro entre quienes desarrollan la tecnología y quienes deben aplicarla. Queremos contribuir a que ese diálogo sea más directo, que se compartan experiencias y que las necesidades reales de los operadores se conozcan mejor. La feria no puede resolver por sí sola los problemas de inversión, pero sí puede ayudar a conectar a los agentes que tienen que trabajar juntos para resolverlos.
Morquecho considera que "innovar no consiste únicamente en presentar algo nuevo, sino en aportar una mejora que tenga sentido para quien va a utilizarlo”.
En nuestra anterior entrevista, con motivo de Smagua 2025, destacó el protagonismo de la inteligencia artificial, los sensores inteligentes y los gemelos digitales. Dos años después, ¿qué evolución observa en estas tecnologías? ¿Están pasando de los proyectos piloto a aplicaciones comerciales consolidadas y qué novedades concretas podrán conocer los visitantes en Zaragoza?
Creo que estamos avanzando hacia una etapa más práctica. Hace unos años hablábamos mucho del potencial de estas tecnologías y de lo que podrían aportar. Ahora la conversación se centra cada vez más en cómo aplicarlas, qué problemas resuelven y qué resultados ofrecen.
Los sensores y los sistemas de monitorización permiten disponer de información más precisa sobre el funcionamiento de las instalaciones. La inteligencia artificial puede ayudar a interpretar esos datos, detectar anomalías, anticipar incidencias y mejorar la planificación del mantenimiento. Y los gemelos digitales ofrecen posibilidades interesantes para simular escenarios y conocer mejor el comportamiento de una infraestructura o un proceso.
Dicho esto, hay que ser prudentes: no todas las aplicaciones están igual de maduras ni todas las instalaciones parten de las mismas condiciones. Para aprovechar estas herramientas hacen falta datos fiables, sistemas que puedan integrarse y profesionales capaces de interpretar la información. La tecnología, por sí sola, no hace el trabajo.
En SMAGUA 2027 queremos que los visitantes puedan conocer soluciones concretas y comprobar cómo se están aplicando en el sector. La oferta de instrumentación, análisis y automatización tendrá su propio espacio, y las jornadas técnicas permitirán profundizar en experiencias y retos compartidos. Más que hablar de una tecnología como una promesa, nos interesa que podamos hablar de sus aplicaciones, de sus limitaciones y de los resultados que está consiguiendo.
La eficiencia energética, la reducción de pérdidas de agua y la mejora del rendimiento de las instalaciones son prioridades para los gestores del ciclo integral. ¿Qué soluciones tecnológicas considera que están ofreciendo avances más tangibles en estos ámbitos y cómo se reflejarán en la oferta expositiva de Smagua 2027?
Son tres prioridades que están muy relacionadas entre sí. Mejorar el rendimiento de una instalación significa, en muchos casos, consumir menos energía, aprovechar mejor el agua disponible y reducir costes de explotación.
En la reducción de pérdidas, por ejemplo, son fundamentales la monitorización de las redes, la detección temprana de fugas, los sistemas de sectorización y las herramientas que permiten localizar anomalías y priorizar las intervenciones. En las instalaciones de bombeo y tratamiento, la optimización de los equipos, el control de los procesos y una gestión más eficiente de la energía pueden tener un impacto directo en los costes.
También hay avances en automatización y mantenimiento predictivo, que permiten anticiparse a determinados problemas y evitar paradas o averías que terminan teniendo un coste económico y operativo importante.
Todas estas soluciones estarán representadas en SMAGUA a través de las empresas de equipamiento, instrumentación, automatización, tratamiento e ingeniería. Lo interesante es que el visitante podrá conocer tecnologías distintas y valorar cuáles responden mejor a las necesidades de su instalación.
Además, creo que es importante poner el foco en los resultados. No basta con que una solución sea novedosa; debe aportar una mejora que pueda comprobarse. Reducir el consumo energético, ahorrar agua, aumentar la fiabilidad o prolongar la vida útil de los equipos son argumentos que cada vez pesan más en las decisiones de inversión.
“Uno de los grandes retos está (...) en conseguir que las inversiones necesarias se materialicen y que las soluciones disponibles lleguen a las instalaciones que las necesitan”, opina la directora de SMAGUA.
La reutilización de aguas regeneradas y los tratamientos avanzados adquieren una importancia creciente en la gestión hídrica. ¿Qué presencia tendrán estas tecnologías en la próxima edición? ¿Detecta un mayor interés de las empresas por desarrollar soluciones adaptadas a los nuevos requisitos normativos y a las necesidades de los distintos usuarios del agua?
La reutilización va a tener un papel importante en el futuro de la gestión del agua. En un contexto de mayor presión sobre los recursos hídricos, debemos aprovechar mejor el agua disponible y estudiar todas las posibilidades que permitan darle nuevos usos con las debidas garantías de calidad y seguridad.
Esto no significa que una misma solución sirva para todos. Las necesidades de una industria, de una instalación urbana o de un sistema de riego son diferentes, y también lo son los requisitos de calidad que debe cumplir el agua en cada caso. Por eso, los tratamientos deben adaptarse al uso final y a las características de cada proyecto.
Estamos viendo un interés creciente por tecnologías que permitan mejorar los procesos de tratamiento, controlar la calidad del agua y avanzar en soluciones más eficientes. La evolución normativa también está contribuyendo a que las empresas y los gestores analicen nuevas posibilidades, aunque cada aplicación requiere estudiar su viabilidad técnica y económica.
SMAGUA reunirá empresas especializadas en tratamiento de aguas, aguas residuales, instrumentación, control y reutilización, además de ingenierías y operadores. Es una oportunidad para conocer tecnologías, comparar alternativas y compartir experiencias. Me parece especialmente importante que el debate no se limite a la disponibilidad de la tecnología, sino que incluya también su aplicación práctica, los costes de explotación y las condiciones necesarias para que cada proyecto sea viable a largo plazo.
La incorporación del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico al Comité Organizador refuerza la participación institucional en Smagua. ¿Cómo se traducirá esta presencia en el programa técnico? ¿Se prevén debates sobre financiación de infraestructuras, contratación pública, regulación o colaboración entre administraciones y empresas?
Ya contamos con la participación de administraciones y organismos gestores, entre los que destacan las Confederaciones Hidrográficas, con especial presencia de la del Ebro, además de asociaciones y empresas que conocen de primera mano las necesidades del sector. También quiero destacar el papel de DAQUAS, una entidad de referencia que agrupa a los operadores y gestores de los servicios de agua urbana y que aporta una visión muy amplia de los retos a los que se enfrentan estos profesionales. La participación de todas estas entidades, junto con la incorporación del Ministerio, nos permite contar con una representación cada vez más completa de la cadena de valor del agua.
Estamos trabajando con las entidades del sector en la definición de las jornadas y sus contenidos. Cuestiones como la planificación y financiación de las infraestructuras, la renovación de las redes, la aplicación de la normativa o la colaboración entre administraciones, operadores y empresas son temas de gran interés y que requieren una reflexión conjunta.
Nuestro objetivo es que SMAGUA sea mucho más que un espacio de exposición. Queremos que las jornadas sirvan para compartir experiencias, identificar necesidades y poner en común soluciones. Cuando conseguimos reunir en un mismo foro a quienes diseñan las políticas, quienes gestionan los servicios y quienes desarrollan la tecnología, se genera un diálogo mucho más enriquecedor y, sobre todo, más cercano a la realidad del sector.
“Una feria tiene que ser rentable para quien invierte en ella; esa es, al final, la mejor medida de su éxito”
Smagua 2027 contará con misiones comerciales de compradores y prescriptores de más de 26 países y celebrará una nueva edición del Brokerage Event. ¿Qué mercados internacionales presentan actualmente mayores oportunidades para las empresas españolas de tecnología del agua? ¿Cómo trabajan para que los contactos establecidos durante la feria se conviertan en relaciones comerciales duraderas?
La internacionalización es una de las grandes oportunidades de SMAGUA. Las empresas españolas del sector del agua tienen conocimiento, experiencia y soluciones que pueden competir en mercados muy diversos. Además, muchos de los retos a los que nos enfrentamos aquí, como la escasez de recursos, la modernización de infraestructuras o la mejora de la eficiencia, también están presentes en otros países.
Las oportunidades dependen mucho del tipo de tecnología y del mercado al que se dirija cada empresa. Hay países que necesitan desarrollar infraestructuras, otros que buscan modernizar instalaciones existentes y otros en los que la reutilización, la desalación o la digitalización tienen un protagonismo especial. Por eso, más que señalar un único mercado como prioritario, creemos que es importante identificar compradores y prescriptores cuyos proyectos encajen con la oferta de cada empresa.
Para ello estamos trabajando, en colaboración con ICEX, CEOE y AMEC, en las misiones comerciales, con compradores y profesionales de más de 26 países, y en una nueva edición del Brokerage Event, que facilita encuentros B2B previamente organizados. La idea es que las empresas no vengan simplemente a intercambiar tarjetas, sino que puedan sentarse con interlocutores que tengan intereses concretos y explorar posibles vías de colaboración.
Después, por supuesto, el trabajo comercial corresponde a las empresas. Pero desde la organización podemos facilitar el primer contacto, ayudar a identificar perfiles interesantes y crear un entorno en el que esas conversaciones tengan posibilidades reales de continuar. Si una reunión celebrada en SMAGUA termina convirtiéndose meses después en un acuerdo comercial, habremos cumplido una parte importante de nuestro objetivo.
“Creo que uno de los grandes retos está precisamente ahí: conseguir que las inversiones necesarias se materialicen y que las soluciones disponibles lleguen a las instalaciones que las necesitan”, subraya Morquecho
El Concurso de Mejoras e Innovaciones Tecnológicas reconoce desarrollos con aplicaciones prácticas para el sector. ¿Qué importancia concede a que las innovaciones presentadas acrediten mejoras medibles en rendimiento, fiabilidad, costes de explotación o consumo energético? ¿Cómo puede Smagua contribuir a que esas tecnologías lleguen también a los operadores de menor tamaño?
Le concedo mucha importancia. Innovar no consiste únicamente en presentar algo nuevo, sino en aportar una mejora que tenga sentido para quien va a utilizarlo. Puede tratarse de un equipo que consuma menos energía, de un sistema que permita trabajar con mayor seguridad, de una tecnología que reduzca los costes de mantenimiento o de una solución que mejore la fiabilidad de una instalación.
Precisamente por eso, el Concurso de Mejoras e Innovaciones Tecnológicas valora aspectos como la aplicabilidad práctica, el rendimiento, la fiabilidad, la economía y la mejora energética, entre otros criterios. Queremos reconocer el esfuerzo de las empresas que invierten en investigación y desarrollo, pero también poner en valor aquello que esa innovación aporta al mercado.
En cuanto a los operadores de menor tamaño, creo que uno de los retos es facilitarles el acceso a la información y ayudarles a identificar qué soluciones pueden resultarles útiles. No todas las organizaciones tienen los mismos recursos ni pueden afrontar inversiones de la misma magnitud. Por eso es importante que las tecnologías se presenten de forma comprensible y que se puedan valorar sus ventajas, sus costes y sus posibilidades de implantación.
La feria permite conocer directamente a los fabricantes, comparar alternativas y resolver dudas técnicas. Y las jornadas y los encuentros profesionales ayudan a compartir experiencias. Cuanto más fácil sea para un operador conocer una solución y entender qué puede aportar a su instalación, más posibilidades habrá de que esa innovación termine llegando al mercado.
“Las jornadas técnicas permitirán profundizar en experiencias y retos compartidos. Más que hablar de una tecnología como una promesa, nos interesa que podamos hablar de sus aplicaciones, de sus limitaciones y de los resultados que está consiguiendo”, explica Morquecho.
Una de las novedades será la Jornada Nuevo Talento, dirigida a acercar la industria del agua a estudiantes de enseñanza secundaria, formación profesional y universidad. ¿Qué necesidades de personal les trasladan las empresas expositoras? ¿Cómo pretenden que esta iniciativa genere oportunidades reales de incorporación de jóvenes al sector y no se limite a una actividad de orientación profesional?
Las empresas nos trasladan que necesitan profesionales cualificados y que, en determinados perfiles, no siempre es fácil encontrar a las personas adecuadas. El sector del agua ofrece oportunidades en ámbitos muy diferentes: ingeniería, mantenimiento, operación de instalaciones, automatización, análisis, tratamiento, gestión medioambiental y muchas otras especialidades. Sin embargo, no siempre es suficientemente conocido por los jóvenes cuando tienen que decidir qué estudiar o hacia dónde orientar su carrera.
Por eso queremos que la Jornada Nuevo Talento sea algo más que una visita a una feria. La idea es que los estudiantes puedan conocer de primera mano cómo es esta industria, qué trabajos se realizan, qué perfiles se necesitan y qué posibilidades de desarrollo profesional ofrece. El contacto directo con las empresas es fundamental para que puedan poner cara a esas oportunidades y entender que detrás de la gestión del agua hay tecnología, innovación y una gran variedad de profesiones.
Para que la iniciativa tenga continuidad, es importante implicar tanto a los centros educativos como a las propias empresas. Nos gustaría que este primer acercamiento sirviera para abrir la puerta a futuras colaboraciones, prácticas, visitas técnicas y oportunidades de incorporación laboral. No podemos garantizar que una jornada vaya a resolver por sí sola las necesidades de personal del sector, pero sí podemos contribuir a que los jóvenes lo conozcan y lo contemplen como una opción de futuro.
Creo que tenemos una responsabilidad compartida en este ámbito. Las empresas necesitan talento, los jóvenes necesitan conocer las oportunidades que existen y las ferias podemos ayudar a conectar ambos mundos.
“No basta con que una solución sea novedosa; debe aportar una mejora que pueda comprobarse”
Smagua ha superado ya el medio siglo de trayectoria y prepara una edición marcada por el crecimiento comercial y la internacionalización. Mirando más allá de febrero de 2027, ¿qué cambios considera necesarios para que la feria siga aportando valor a fabricantes, operadores y administraciones? ¿Qué le gustaría que un profesional del ciclo integral del agua pudiera encontrar en Smagua dentro de diez años que todavía no encuentra hoy?
Después de más de 50 años de trayectoria, creo que la clave está en seguir escuchando al sector y tener capacidad para adaptarnos. SMAGUA ha evolucionado porque lo ha hecho la industria del agua, y nuestro reto es seguir acompañando esa transformación sin perder aquello que nos ha permitido llegar hasta aquí: la confianza de las empresas, la implicación de las asociaciones y el contacto directo entre los profesionales.
Tenemos que seguir trabajando en tres líneas. La primera es mantener una oferta expositiva sólida, innovadora y representativa de toda la cadena de valor. La segunda es reforzar la dimensión internacional y facilitar que las empresas encuentren oportunidades comerciales reales. Y la tercera es dar cada vez más protagonismo al conocimiento, al intercambio de experiencias y a la conexión entre quienes desarrollan soluciones y quienes las necesitan.
También debemos prestar atención a los nuevos perfiles profesionales, a la transformación digital y a los retos que todavía están por llegar. El agua va a seguir siendo un recurso estratégico y surgirán nuevas necesidades, tecnologías y modelos de gestión. Una feria de referencia tiene que ser capaz de anticiparse a esos cambios, no limitarse a mostrarlos cuando ya están consolidados.
Dentro de diez años me gustaría que un profesional viniera a SMAGUA con un problema concreto y saliera con contactos, ideas y soluciones que pudiera aplicar en su trabajo. Que pudiera encontrar en un mismo lugar a los fabricantes, los expertos, las administraciones y los operadores con los que necesita hablar. Y que las empresas siguieran viendo la feria como un proyecto compartido, en el que merece la pena participar porque les ayuda a crecer.
Al final, me gustaría que SMAGUA siguiera siendo eso: un punto de encuentro en el que el sector se reconoce, comparte sus retos y encuentra nuevas formas de avanzar. Si conseguimos mantener esa conexión y convertirla en oportunidades reales, habremos hecho bien nuestro trabajo.
“Cuando conseguimos reunir en un mismo foro a quienes diseñan las políticas, quienes gestionan los servicios y quienes desarrollan la tecnología, se genera un diálogo mucho más enriquecedor y, sobre todo, más cercano a la realidad del sector”
“La idea es que las empresas no vengan simplemente a intercambiar tarjetas, sino que puedan sentarse con interlocutores que tengan intereses concretos y explorar posibles vías de colaboración”
“En un contexto de mayor presión sobre los recursos hídricos, debemos aprovechar mejor el agua disponible y estudiar todas las posibilidades que permitan darle nuevos usos con las debidas garantías de calidad y seguridad”
























