Grifols inicia en Barcelona la construcción de una nueva planta para ampliar su capacidad de fraccionamiento de plasma
Grifols ha colocado la primera piedra de su nueva planta de producción en Lliçà de Vall (Barcelona), una instalación que empezará a operar en 2030 y en la que prevé invertir 160 millones de euros en una primera fase. El proyecto permitirá ampliar en tres millones de litros anuales la capacidad de fraccionamiento de plasma de la compañía en Europa y reforzar el suministro de medicamentos derivados del plasma para más de 300.000 pacientes europeos.
El acto celebrado el 3 de junio contó con la presencia del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez; el ministro de Industria y Comercio, Jordi Hereu; la consellera de Recerca i Universitats de la Generalitat de Catalunya, Núria Montserrat; el secretario de Estado-Director de la Oficina de Asuntos Económicos y G20, Manuel de la Rocha; y el alcalde de Lliçà de Vall, Xavier Castillejo, entre otras autoridades. También asistieron el vicepresidente del Consejo de Administración de Grifols, Raimon Grifols, y los consejeros Víctor Grifols Deu, Albert Grifols Coma-Cros y Tomás Dagá.
Durante su intervención, Pedro Sánchez afirmó que la nueva planta “supone un salto cualitativo para Grifols” y contribuirá a fortalecer la autonomía estratégica de Europa en los ámbitos sanitario, industrial y tecnológico. Por su parte, Xavier Castillejo señaló que la instalación contribuirá al desarrollo de la comarca del Vallès Oriental y supondrá una oportunidad para las personas y las futuras generaciones.
La planta supondrá una inversión de 160 millones de euros en una primera fase. Una vez completado el proyecto, la instalación permitirá incrementar en tres millones de litros la capacidad de fraccionamiento de plasma de Grifols en Europa, con el objetivo de reforzar el suministro de medicamentos esenciales, como inmunoglobulinas y otros tratamientos derivados del plasma.
Las nuevas instalaciones de Lliçà de Vall se unirán al complejo de Grifols en Parets del Vallès para crear un hub biotecnológico de 25 hectáreas, que contará con más de 3.700 empleados, 400 de ellos de nueva creación. El nuevo centro incluirá una planta de fraccionamiento de plasma, operaciones logísticas, un laboratorio de análisis y almacenes.
El complejo también dispondrá de un espacio para Grifols Engineering, que diseñará y construirá la ampliación de Lliçà de Vall. Según informa la compañía, esta unidad actúa como proveedor de instalaciones biofarmacéuticas y participa en el desarrollo del nuevo centro.
El proyecto ha sido designado estratégico por la Generalitat de Catalunya y se ha concebido como una instalación basada en un modelo de smart factory. La digitalización y el uso avanzado de datos permitirán optimizar procesos productivos, mejorar la eficiencia operativa y reducir el consumo energético y de agua, así como minimizar la generación de residuos frente a una instalación convencional.
Grifols prevé cubrir el 100% de las operaciones de la nueva planta con electricidad de origen renovable y estudia la integración de una planta de biogás que podría cubrir hasta el 30% de la demanda de gas natural. La compañía vincula esta línea de trabajo con la experiencia del complejo de Parets del Vallès, donde opera una depuradora anaeróbica que ha permitido reducir en un 85% la carga orgánica contaminante y generar biogás renovable utilizado como combustible en el proceso productivo.
El campus incorporará sistemas inteligentes de medición y gestión de recursos en un entorno altamente digitalizado. Con estas medidas, Grifols prevé mejorar la eficiencia energética de la planta en un 15%, reducir sus emisiones un 60% y lograr un ahorro de agua estimado del 20%.
La inversión en Lliçà de Vall se enmarca en la actividad industrial de Grifols en España, donde la compañía cuenta actualmente con más de 4.700 empleados y genera más de 16.000 puestos de trabajo indirectos. Según los datos aportados por la empresa, su contribución estimada a la economía española supera los 1.500 millones de euros.































