Diálogo, sostenibilidad y confianza: las claves para una minería alineada con los desafíos del siglo XXI
Director de las revistas Potencia y Canteras y Explotaciones · Interempresas Media
26/06/2025
La minería del siglo XXI ya no se define solo por lo que extrae del subsuelo, sino por lo que devuelve a la sociedad. Bajo esa premisa se ha celebrado el II Foro Minería y Vida, una jornada promovida por la Fundación Minería y Vida que reunió a más de 130 participantes en el Real Jardín Botánico de Madrid para reflexionar sobre el papel estratégico de las materias primas minerales en la transición ecológica, desde una perspectiva abierta, plural y participativa.
El lema del encuentro, 'Recursos minerales: diálogo para una autonomía estratégica sostenible y con valor social', resume el espíritu del foro: repensar el papel del sector extractivo como agente activo de transformación, no solo económica, sino también social y ambiental. Frente a la fragmentación y la desconfianza que aún rodean a esta actividad en algunos entornos, el evento apostó por el diálogo como herramienta para tender puentes entre actores diversos, desde empresas y administraciones hasta organizaciones conservacionistas, sindicatos, comunidades rurales y centros de investigación.
Sostenibilidad y biodiversidad: del discurso a la práctica
La primera ponencia de la jornada corrió a cargo de Isabel Garro, fundadora de Lyiminar y exasesora del Alto Comisionado para la Agenda 2030. En su intervención —'Cómo abordar la revolución llamada sostenibilidad'—, Garro ofreció una visión global del nuevo ciclo industrial impulsado por la transición ecológica. Según datos que compartió, se prevé que la demanda de litio crezca un 3.900 % hasta 2040, y que la de grafito, níquel, tierras raras o cobre se dispare en porcentajes de dos y hasta tres cifras. “La minería es el centro del tablero. Pero ser esenciales conlleva también una enorme responsabilidad”, advirtió.
Garro subrayó que la Ley de Materias Primas Críticas (CRMA) de la Unión Europea ha situado por primera vez la política minera en el centro del diseño industrial europeo. “Ya no es una fiebre extractiva sin control. Esta revolución será regulada”, afirmó. Pero también alertó sobre los desafíos: la lentitud administrativa, la falta de visibilidad internacional de las buenas prácticas españolas, la escasa participación del capital nacional en los proyectos estratégicos y la necesidad de articular fondos específicos, rutas de trazabilidad y programas de cogobernanza con los territorios.
La ponencia de Montse López, fundadora de la asociación ambiental Acer, completó esta visión desde la óptica de la biodiversidad. López desglosó las cuatro fases clave en la relación entre minería y naturaleza —planificación, explotación, restauración y mantenimiento— y propuso una mirada más ambiciosa para la restauración ambiental: “Ya no basta con devolver el terreno a su estado anterior. Tenemos la oportunidad de crear hábitats nuevos, más ricos y más resilientes”. Citó como caso ejemplar el de la cantera del Turó de Montcada (Barcelona), con un modelo de custodia del territorio basado en la gobernanza compartida entre empresa, administración y sociedad civil.
Generar confianza desde un diálogo abierto
Uno de los momentos centrales del foro fue el diálogo sobre la actualidad del sector minero en España, moderado por el periodista ambiental Fèlix Tena. Participaron en él representantes del mundo rural, empresarial, sindical, conservacionista y técnico, que compartieron sin tapujos sus visiones, discrepancias y propuestas.
Beltrán de Ceballos (Contrapunto Verde) habló de la desconfianza como una barrera recurrente, pero no insalvable: “La reapertura de Aznalcóllar sigue siendo una asignatura pendiente. El reto está en establecer mesas de diálogo permanentes”. Antonio Manzanares, técnico del CEDER Valle de Alcudia y Sierra Madrona, recordó que “el proyecto minero no debe ser un cuerpo extraño en el territorio. Debe integrarse desde el principio en el desarrollo local”.
De izquierda a derecha: el periodista ambiental Félix Tena, Beltrán de Ceballos (Contrpaunto Verde); César Rodríguez (AEMS-Ríos con Vida); José Manuel Saldaña (Grupo Samca); Antonio Manzanares (CEDER); Víctor Fernández (UGT-FICA) y Mª Antonia Valens (Son Bugadellas).
Desde el ámbito empresarial, José Manuel Saldaña, CEO del Grupo Samca, puso en valor el cambio de mentalidad del sector: “Hoy colaboramos con todos los actores, escuchamos, corregimos, explicamos. Nos adelantamos a la regulación porque entendemos que la sostenibilidad ya no es opcional”. Para Saldaña, la sostenibilidad implica tres pilares: ambiental, social y económico. “Sin rentabilidad, no hay recursos para invertir bien. Sin empresa viable, no hay restauración ni diálogo posible”.
María Antonia Valens, de Son Bugadellas, relató la dificultad de comunicar buenas prácticas por miedo a la crítica: “Hay hipocresía en muchos discursos. Pero también es culpa nuestra por no contar lo que hacemos bien. Tenemos que hablar, y hablar también a las nuevas generaciones”.
Víctor Fernández, secretario federal de UGT-FICA, trajo la perspectiva sindical. Denunció el abandono institucional en algunos procesos como la Transición Justa del carbón —“Llevamos más de un año sin que se convoque la mesa de seguimiento”— y reclamó apoyo para frenar la despoblación en las comarcas mineras. “Está bien hablar de sostenibilidad, pero sin gente no hay sostenibilidad que valga”.
César Rodríguez, de la asociación AEMS-Ríos con Vida, reconoció el impacto ambiental de la minería, especialmente en el uso del agua, pero también valoró los avances en responsabilidad social: “La minería tiene un impacto local y supralocal muy importante. Hay que reconocerlo y afrontarlo con soluciones reales, no maquillajes”.
El propio moderador, Fèlix Tena, cerró la mesa con una frase que sintetizó el espíritu general: “La sostenibilidad no es solo ambiental. Y frente a los problemas, lo único que funciona es el diálogo”.
De la teoría a la práctica: aprendizajes compartidos
La mesa redonda sobre buenas prácticas, moderada por César Luaces, secretario general de la Fundación Minería y Vida, tuvo como eje central la relación entre minería y sociedad, partiendo de una idea clara: “no se puede juzgar el pasado con los estándares del presente, pero sí se pueden extraer lecciones valiosas para construir una minería del futuro mejor integrada, más transparente y más abierta al diálogo”.
Cynthia Mestanza (Euromines) habló del renacimiento minero europeo impulsado por la CRMA, y criticó la contradicción entre las ambiciones verdes y la resistencia local a los proyectos: “Del NIMBY (Not In My Backyard) debemos pasar al PIMBY (Please, In My Backyard)”. También defendió acelerar los procesos: “Si Canadá puede conceder un permiso en seis meses, Europa no puede tardar diez años”.
De izquierda a derecha: Carles Gago (Simbiosi Espai Ambiental); César Luaces (Fundación Minería y Vida); José Manuel Merino (REDR); Cynthia Mestanza (Euromines); Jesús Portillo (director general de minas de la Junta de Andalucía); Beatriz Olmo (Red de Restauración de Minas y Canteras) y Jesús Gallardo (Cinclus Soluciones).
José Manuel Merino (Red Española de Desarrollo Rural - REDR) repasó luces y sombras de la minería del carbón, reclamando un enfoque anticipado de restauración y diversificación económica. “No esperemos al cierre para pensar en el futuro”, advirtió.
Beatriz Olmo (Red de Restauración de Minas y Canteras) recordó que “hasta los años 80 ni las empresas ni la sociedad se planteaban en serio la restauración”. Celebró el cambio de mentalidad y el avance técnico, pero advirtió que aún falta una cultura de evaluación de resultados: “Necesitamos indicadores objetivos para valorar si las restauraciones cumplen con lo prometido”.
Jesús Portillo, director general de Minas de la Junta de Andalucía, defendió el cumplimiento normativo como garantía de seguridad y legitimidad, y propuso un enfoque multisectorial: “No se entiende la energía sin minería, ni la minería sin energía”.
Jesús Gallardo, consejero delegado de Cinclus Soluciones, cerró con una reflexión que resumió el espíritu del foro: “El desconocimiento genera cautela, la cautela desconfianza, y la desconfianza conflicto”. Para él, los espacios de escucha activa y ciencia compartida son fundamentales para reducir los conflictos y construir proyectos sostenibles con legitimidad social.
Una jornada participativa
La últim parte del foro incluyó una entrevista-coloquio que abordó uno de los temas más recurrentes a lo largo de toda la jornada: la necesidad de que el sector minero mejore en su forma de comunicar y se relacione con mayor fluidez con su entorno. Participaron en esta conversación Cristina Monge, socióloga y politóloga especialista en gobernanza para la transición ecológica, y Javier Jiménez, experto en procesos de diálogo y escucha de Pangea Consultores. Ambos coincidieron en señalar que, más allá de los esfuerzos técnicos y normativos, sin confianza mutua y sin capacidad para construir relatos compartidos, será muy difícil avanzar hacia una minería plenamente integrada en la sociedad del siglo XXI.
A continuación, se celebró un taller participativo centrado en identificar aciertos y áreas de mejora en la relación entre minería y entorno social. El ejercicio permitió recoger ideas y experiencias desde diferentes ángulos, dando continuidad al espíritu de escucha activa que había impregnado toda la jornada. En el plenario final, se compartieron estas reflexiones, a modo de conclusiones colectivas.
El acto de clausura estuvo a cargo de Rosa María Mateos Ruiz, directora del Instituto Geológico y Minero de España (IGME-CSIC), quien reiteró el valor de estos espacios de encuentro como herramientas para fortalecer el vínculo entre ciencia, empresa y sociedad. En sus palabras, se reflejó un consenso amplio: el sector minero tiene la oportunidad —y la obligación— de ser parte de la solución a los grandes retos ambientales, económicos y sociales de nuestro tiempo.
Diálogo y comunicación: las bases de una minería con voz propia
El II Foro Minería y Vida ha sido mucho más que una jornada técnica. Ha servido para consolidar una nueva narrativa del sector extractivo: más transparente, más inclusiva y más comprometida con los principios de sostenibilidad, corresponsabilidad y desarrollo territorial. Frente a la desconfianza y la polarización, el foro ha demostrado que es posible construir espacios de diálogo genuino entre actores que no siempre piensan igual, pero que comparten un mismo suelo, una misma necesidad de recursos y un mismo futuro colectivo.
Entre las principales conclusiones del encuentro destacan la urgencia de reforzar la comunicación, abrir canales de diálogo sostenido con las comunidades locales, explicar con mayor claridad el papel estratégico de la minería para Europa, avanzar hacia una mayor autosuficiencia de materias primas y construir puentes con quienes mantienen posturas críticas.
Como se repitió a lo largo de la jornada: buscar puntos de acuerdo no solo es posible, sino imprescindible.
“El conocimiento es difícil de comunicar. Pero si no lo hacemos nosotros, otros llenarán el vacío con miedo”
Jesús Gallardo, Cinclus Soluciones
“La minería de hoy no es la del pasado. Tiene menos impacto que otras actividades y más oportunidades de generar valor local”
— José Manuel Saldaña, Grupo Samca
“Debemos pasar del NIMBY al PIMBY (Please, In My Back Yard). Queremos transición verde, pero también minerales extraídos cerca, con garantías”
— Cynthia Mestanza, Euromines











