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La supervivencia del caprino en la provincia de Soria

Redacción oviespana.com26/07/2016

Feli Gómez Lafuente es una de las pocas ganaderas de Soria que apuesta por el ganado caprino y cuenta con una explotación en Suellacabras. «Es algo que nos viene de familia, porque mis padres siempre habían tenido ovejas y mis suegros cabras», explica. Es ganadera de vocación y, además, alcaldesa de la localidad y vicepresidenta del grupo de acción local Proynerso, por lo que ocupa la primera línea en la lucha contra la despoblación en la provincia y la supervivencia del sector agroganadero.

La familia, compuesta por Feli, su marido y sus dos hijos, lleva la explotación ganadera y una explotación agraria en la que estos días se realiza la cosecha de cereal. Cuentan con 400 cabras para la producción de leche y de carne, de las que casi todo son reproductoras, excepto las crías (en año y medio muchas de ellas serán madres) y los sementales (en torno a 15). Recientemente se han retirado los cabritos nacidos en primavera.

En leche no se puede calcular una producción media al mes y al día, porque varía según la época de reproducción y de cría, indica la experta. Oscila entre los 5 y los 300 litros al día, por lo que no es una producción estable. «Ahora llevan dos meses criando después de parir en primavera y empiezan a secarse», explica la ganadera, quien puntualiza que en octubre parirán de nuevo. El periodo de producción máxima puede ir de marzo o abril a mediados de julio, con el tope máximo en mayo y julio, que es cuando se entregan más litros.

«Todo depende del trato y los cuidados y de la alimentación», indica Feli. Estos animales se alimentan de la cebada que se produce en la explotación y de pienso compuesto para lactantes que se adquiere en Copiso, así como en el campo de hierba, carrasca, robles y rastrojos, especialmente después de la cosecha. En invierno, cuando no salen al monte, se alimentan de alfalfa y esparceta.

La carne de cabrito se vende a Mataso y la leche se comercializa a través de Los Cameros de Haro (La Rioja) y para una pequeña quesería de Arnedo donde se elabora queso artesano, como se ha hecho tradicionalmente.

Los precios

En cuanto a los precios, esta ganadera de Suellacabras indica que «en carne estamos mejor porque en Soria hay menos competencia, aunque en Navidad llega mucha producción de Andalucía y Extremadura. El precio, más o menos, se mantiene, con seis euros el kilo en Navidad y cuatro euros en febredo, por lo que la variación suele ser de más o menos un euro». Los precios de la leche son otra cuestión, ya que «actualmente el precio es muy malo, ha bajado de precio diez céntimos el litro. Hace dos años la situación estaba mejor. Hay un precio base y después se paga algo más por extracto de grasa, proteína... Pero si se baja la base por mucha calidad que tenga la leche el precio sigue siendo bajo». Con el mismo trabajo en la explotación puede haber una diferencia de 1.000 euros al mes y teniendo que pagar lo mismo de gastos de luz, pienso...

En cuanto al día a día, se comienza el ordeño automatizado en torno a las seis y media de la mañana y suele durar unas tres horas. Posteriormente, al mediodía se sacan al campo hasta las ocho de la tarde.

Los hijos de Feli han apostado por quedarse en el campo y ella reconoce que, como en su caso, «tiene que gustarse y tienes que haberlo vivido». Pero critica que «no se puede incorporar cualquier, porque hay que realizar grandes inversiones en tierra, en tractores... Se trabaja mucho y el beneficio muchas veces depende de cuestiones como el tiempo...». Además, plantea diferencias entre la agricultura y la ganadería asegurando que la primera actividad «es más cómoda y llevadera, con labores puntuales de cosecha, siembra y abonado»; mientras que la ganadería «es algo muy esclavo, con trabajo los 365 días del año, incluyendo Navidad, la fiesta del pueblo, que llueva o que nieve...». Para Feli es un gran problema que muchos jóvenes no tengan la oportunidad de recibir subvenciones por su incorporación cuando ya están trabajando de colaboradores en la empresa familiar, por ejemplo. También critica las ayudas de la PAC, que muchas veces van a parar a los que no trabajan en en campo, mientras que se quedan sin ellas los que producen y arriesgan.

La ganadera es pesimista respecto al futuro y afirma que «el sector caprino está abocado a desaparecer si no se cambia el sistema». Y está segura de que si ella y su marido se jubilaran sus hijos se quedarían con la agricultura en detrimento de la ganadería. «La actividad ganadera no se valora y a nivel administrativo es horrible y hay demasiado control. A los ganaderos es a los que más nos importa que los animales se encuentren en las mejores condiciones para que produzcan, que la leche sea de calidad y que los cabritos estén gorditos», añade.

«O cambian las cosas o será difícil comer cabrito de Soria. ¡Ojalá me confunda!», concluye con esperanza defeneiendo el papel de la mujer y la vida en el medio rural. Para ella, las cabras son un mundo aparte, porque «son más listas que las ovejas, muy inteligentes. A mi me sorprendieron cuando me hice ganadera porque se habitúan enseguida a los horarios a los caminos. Barruntan las nevadas y los cambios de tiempo».

ANA P. LATORRE Diario de Soria

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