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Los dos polacos que 'salvan' la lana española

Redacción oviespana.com27/06/2016

Los esquiladores están en peligro de extinción. Jan y Andrei pelarán 7.000 ovejas, casi todas las de Baleares.

El campo de Formentera se asemeja a un cuadro del Área 51 tal cual la hubiera imaginado Salvador Dalí. Un ejército de higueras descomunales que parecen flotar sobre un desierto de tierra molida como platillos volantes, mientras nubes de cuatro patas caminan de una nave a otra.

De entre ellas surge Jan Salabura, un tipo enorme de ojos azules, a juego con el agua que rodea la isla, y que le habla a las ovejas en un idioma inventado. Acaba de aterrizar desde un pueblo en el norte rural de Polonia , muy próximo a la frontera con Rusia. Le acompaña su hermano Andrei, junto al que se propone esquilar en cuatro días unas 600 ovejas, todas las que existen en Formentera.

«Desarrollé mi propio lenguaje, cada pastor tiene el suyo», dice Jan sobre su conversación con el animal. Su método, basado en una especie de llave de yudo al animal, se llama Tally-Hi y procede de Australia, máximo productor de lana mundial.

Una técnica que ha viajado a Nueva Zelanda, Uruguay, Sudáfrica y ahora España, de la mano de estos campesinos polacos que Baleares importa cada primavera. Un tercer hermano, Wiktor, realiza el mismo trabajo en Galicia. Un empleo en peligro de extinción.

«Es una faena que ya nadie quiera hacerlo, porque la lana se tira», explica Santi Tur, presidente de los ganaderos de Formentera. De hecho, sólo tres o cuatro familias de la isla guardarán la lana que esquilan Jan y Andrei. En las tiendas de Sant Francesc pueden encontrarse algunas prendas hechas con lana de Formentera, tras una costosa labor de limpieza, hilado y preparación, que se venden a los turistas como artesanía local.

Antiguamente la tarea de los tonedors correspondía a las mujeres, que ataban las cuatro patas del animal bajo una higuera, esquilaban con tijeras y recogían la lana con un saco. Ahora Jan y Andrei deben recorrer unas 80 casas por toda la geografía insular, a una media de entre cuatro y diez ovejas por familia. «Tardamos más en encontrar las casas que en esquilarles las ovejas», confiesa Jan a El Mundo.es

Su tarea corresponde a la de una larga primavera que les llevará también por Ibiza y Mallorca, donde Jan aprendió el oficio de la mano de unos compatriotas. A finales de junio ellos solos habrán esquilado unas 7.000 ovejas en las islas.

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