Doing business in Spain? Interempresas Media is the key

* Manejo. TRASHUMANDO HACIA EL OLVIDO. La revista SURCOS, del Gobierno de Aragón, alerta sobre el peligro de desaparición de esta práctica ancestral de manejo del ganado

Redacción oviespana.com11/01/2012
Un ingente sacrificio personal, con la soledad como compañera de viaje, para obtener un exiguo beneficio. Esta puede ser una definición de la agonizante trashumancia. Tal vez una treintena en Aragón, tal vez menos. Es difícil cifrar el número de pastores que abandonan sus hogares durante meses en busca de pastos fértiles. Los más mayores se retiran, los jóvenes prefieren explorar otros caminos. Sin embargo, encontramos algunas caras nuevas. Son pocas, sí, pero evitan que la trashumancia caiga en el olvido.
Han de cambiar mucho las cosas para que la trashumancia continúe. La gente joven no quiere dedicarse a esto. Si con el sacrificio que supone, al menos te ganaras bien la vida, pero escasamente sacamos para comer. Yo voy a seguir hasta que la salud me lo permita. Qué voy a hacer...”. Son las palabras resignadas de Ramón Costa, pastor trashumante que, junto con su hermano Joaquín, ha dedicado las últimas cuatro décadas
a sus ovejas.
Por eso, cuando este ganadero natural de la aldea de Nocellas (Huesca) y afincado en Monzón oye hablar del retiro, se pueden leer emociones encontradas en ese curtido rostro, fiel reflejo de la dureza de su trabajo, cuyos ojos han visto mucho, sobre todo las llanuras del Cinca Medio y los valles de la alta montaña pirenaica.
Las más de 2.000 ovejas y un millar de corderos que forman su patrimonio son el fruto de toda una vida de sacrificio y esfuerzo para multiplicar por diez los dos centenares de cabezas con los que comenzaron hace cuarenta años. Sin embargo, no sin cierta amargura, reconoce que “es como si no tuviéramos nada porque no valen nada. No hay casi nadie que se dedique a esto, por lo que no hay quien las compre”.
Verano tras verano durante 29 años, este pastor trashumante ha guiado a sus ovejas y a rebaños de otros ganaderos por las cabañeras altoaragonesas. Cerca de 6.000 ovejas y poca ayuda para recorrer los kilómetros que separan, por estas longevas vías, Selgua del valle de Arán. “Subía por La Puebla de Roda, para pasar unos días en casa, y de ahí, a través de la sierra de Sis, llegaba a Pont de Suer, Bui y cruzaba el puerto de Caldas para entrar en el valle de Arán”.
Un recorrido que completaba en cinco días y que eran el pórtico de los tres meses, de junio a septiembre, que pasaba en el vecino valle catalán. Decenas de días y de noches trashumando, en ocasiones sin refugio en el que cobijarse, en los que ha llegado incluso “a pasar toda la noche debajo del paraguas”, recuerda.
Desde hace cuatro años, trashuma al valle de Benasque, donde discurren tranquilos los veranos con la única compañía de sus ovejas y de un solo perro, suficiente a su juicio para ayudarle a controlar todas esas reses. Echando la vista atrás, recuerda con especial cariño a su perro Pedro, un pastor excepcional que le acompañó durante años y que hacía el trabajo para el que habitualmente se necesitan, al menos, un par de animales.
Los solitarios y largos veranos le brindan la oportunidad de disfrutar de su soledad, de la montaña y de sus animales, aunque siempre son de agradecer los esporádicos encuentros que mantiene con alguno de los dos colegas que, como él, hasta allí se desplazan.
(.../)
UNA APUESTA DE FUTURO
Es el caso de Daniel Rufat, un pastor trashumante que decidió afrontar su futuro con las armas que tenía a su alcance. Tal vez se haya adaptado a las circunstancias o tal vez le hayan tocado unas cartas favorables, pero este joven altoaragonés reconoce que para él las ovejas son “como una droga. Yo no me veo haciendo otra cosa”.
Casi tres décadas, desde que terminó la escuela, dedicadas a las ovejas, a una profesión a la que se ha entregado en cuerpo y alma y que le ha convertido en un nómada veraniego. A principios del mes de junio cambia las comodidades de su casa en Laluenga por los refugios de pastores del collado de Sahún, entre el valle de Chistau y el de Benasque, donde permanece durante más de cuatro meses con la única compañía de sus ovejas y de los turistas que atraviesan los pastos que custodia.
Sus “visitas” animan y sacan de la rutina a este pastor, que disfruta charlando con los caminantes y montañeros que por allí pasan. “Les ofrezco un café y hablamos un rato. Alguna vez incluso algunos han pasado la noche en el refugio o instalan su tienda de campaña al lado de la caseta pastoril”, comenta.
Entre su amplio abanico de anécdotas, recuerda con especial cariño aquella noche de tormenta en la que una familia de turistas segovianos, un matrimonio y sus hijos pequeños, tocaron la puerta de su refugio tras haberse perdido en la montaña. Rufat les acogió esa noche, evitando que la pasaran a la intemperie, y unos meses después recibió una grata recompensa. “No sé cómo averiguaron dónde vivía, pero en Navidad me enviaron a casa un aguinaldo”.
En las montañas pirenaicas guarda 2.200 ovejas, mil propias y otras tantas pertenecientes a pastores del valle, que le permiten pastar en sus tierras a cambio del cuidado de su ganado y una pequeña compensación económica, lo que convierte en ligeramente rentable el sacrificio de estos meses. El vínculo de Rufat con el pastoreo lo marcó su familia, pero no así con la trashumancia. La falta de agua en el secano le llevó,
hace diez años, a iniciarse en esta práctica ancestral sin la que ahora parece no ser capaz de vivir. Si de él depende, serán muchos más los años que recorra las cabañeras aragonesas, a pesar de las piedras que se encuentra en el camino.
Este pastor del Somontano de Barbastro reconoce que el suyo es un caso poco habitual, pero no el único. Él, junto con los jóvenes pastores que mantienen viva esta actividad económica en la comunidad autónoma, tiene en sus manos la llave del futuro de esta profesión. Ellos son los encargados de continuar escribiendo la historia de la trashumancia en Aragón. El legado que dejen a las nuevas generaciones depende de todos.

NOTA: Resumen del reportaje publicado en la revista SURCOS del Gobierno de Aragón. Para consultar el trabajo completo pinche en el siguiente enlace.

http://www.aragon.es/estaticos/GobiernoAragon/Departamentos/AgriculturaGanaderiaMedioAmbiente/AgriculturaGanaderia/Genericas/01_Publicaciones/Surcos/Surcos123.pdf

ENLACES DESTACADOS

Ovino

ÚLTIMAS NOTICIAS

OPINIÓN

Las CC AA opinan sobre la nueva PAC (II): Cataluña

Teresa Jordà, Consejera de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación: "Un punto clave de la PAC son los derechos históricos, en los que pienso que debería haber un amplio consenso para eliminarlos"

OTRAS SECCIONES

SERVICIOS