“El motivo principal de que vendamos menos, no es la crisis, sino que la gente ha dejado de consumir vino”

Entrevista a Juan Bautista Orusco, presidente de la D.O. Vinos de Madrid

David Pozo03/11/2011

3 de noviembre de 2011

El actual presidente del Consejo Regulador de la D.O. Vinos de Madrid fue nombrado en noviembre de 2005 y reelegido en marzo del año pasado. Perteneciente a la tercera generación de los Orusco, es el presidente de la bodega más antigua de Madrid, Bodegas Orusco, que fundó su abuelo Tomás en 1896, lo que le dá una gran autoridad para hablar no solo de la historia más reciente de los vinos del centro de España, sino también de todo lo relativo a qué ocurre en la industria vitivinícola española.
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Juan Bautista Orusco, presidente de la D.O. Vinos de Madrid.

Acaba de cerrarse la vendimia 2011. ¿Qué previsiones manejan para esta campaña?

Es una campaña más corta que la de años anteriores, entre un 25 y 30% inferior, con una recolección entre 18 y 19 millones de kilos de uva.

¿Se prevé otra añada con calificación ‘Muy buena’?

En principio sí, aunque los vinos hayan de madurar y acabar de hacerse. La verdad es que la uva ha entrado en muy buenas condiciones, tanto desde el punto de vista sanitario como analítico, y la lógica nos dice que el resultado de la cosecha acabará siendo bueno.

Usted lleva ahora seis años al frente de la D.O. Vinos de Madrid. En esta época se ha mantenido el número de bodegas acogidas a la D.O., pero ha bajado de forma significativa el número de botellas comercializadas y exportadas. ¿La crisis económica es el único motivo?

El motivo principal a que se venda menos es que la gente ha dejado de consumir vino. Aunque a mucha gente le sorprendan mis palabras, porque el vino está cada vez más en boca de todos y es un producto que está de moda, la realidad es que se consume esporádicamente, y siempre el vino considerado de calidad. El descenso se nota especialmente en el vino de mesa, que ha dejado de ser un producto de consumo habitual. La crisis sólo ha ayudado a bajar algo más ese consumo, pero el verdadero descenso comienza mucho más atrás. Si en los años 70 se consumía cerca de 80 litros de vino per cápita al año, a día de hoy estamos entre 14 y 16 litros.

¿Qué se podría hacer para revertir esta crisis de consumo?

La FEV y la Asociación de Consejos Reguladores de España están preparando en estos momentos una campaña para la concienciación del consumo moderado y responsable del vino. Debemos dar la información exacta al consumidor para que sepa que ese consumo moderado del vino no sólo no es perjudicial, sino que además puede ser beneficioso para la salud y para su disfrute personal. Creo que tanto las D.O. como las empresas apoyarán esta iniciativa, muy ambiciosa, y que además cuenta con la ayuda de la UE y del MARM.
“Hemos conseguidos ya algo tan importante como que el madrileño pida nuestro vino”

En una de las primeras entrevistas que realizó como presidente del Consejo Regulador de la D.O. Vinos de Madrid dijo que faltaba el madrileño como consumidor de sus propios vinos. ¿Hoy, cinco años más tarde, sigue siendo así?

Sí, pero ya hemos conseguido algo tan importante como que el madrileño pida nuestro vino. En los ocho últimos años ha cambiado mucho la situación, y prácticamente todos los buenos restaurantes de Madrid ofrecen en sus cartas vinos de la D.O. Vinos de Madrid. Tan solo el hecho de que se haya introducido en la oferta ya es un paso importante. Ello ha sido posible gracias al esfuerzo de las bodegas, del consejo regulador, de la Administración, pero también de la restauración, que se ha mentalizado que los vinos de Madrid pueden competir perfectamente con vinos españoles de cualquier otra D.O. Prueba de ello es que hace tres años la consultora Nielsen hizo un estudio de mercado sobre la oferta y el consumo de los vinos de Madrid en la capital, y uno de los datos más alentadores fue que dentro de los más conocidos ocupábamos el sexto lugar. Eso, para una D.O. que fue una de las últimas en constituirse, no deja de ser un orgullo.

En este mismo periodo, los vinos madrileños también han sido reconocidos por su calidad, con importantes premios a nivel nacional e internacional. ¿La calidad de los vinos es algo en que está poniendo especial hincapié en detrimento de una producción masiva?

Totalmente. En los vinos de Madrid anteriores a los años 90 no se cuidaba la calidad como se hace actualmente. Las bodegas producían volumen, y aunque eso no quería decir que los vinos fuesen malísimos, es cierto que no buscaban una calidad alta. Cuando empezó a bajar el consumo y comenzaron a ponerse de moda los vinos de calidad otras Denominaciones como La Rioja o Ribera del Duero, porque se veía que ese era el porvenir de los vinos, es cuando Madrid se puso a elaborar ese tipo de vinos. En los años 90, cuando inició su camino la Denominación de Origen, las bodegas fundadoras eran ocho, y a día de hoy somos 46 bodegas inscritas. Eso quiere decir que existe un espíritu de mejora, y que al ser bodegas pequeñas la forma de destacarse es teniendo un alto nivel de tecnificación además de producir vinos de calidad provinientes de viñedos muy cuidados.
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Usted que es máximo responsable a su vez de la bodega más antigua de Madrid, ¿cómo analizaría la situación actual de la industria vitivinícola madrileña y española?

Creo que ambas industrias evolucionan en paralelo, al igual que sucede con el sector a nivel europeo o mundial, puesto que el mercado del vino se ha globalizado como la gran mayoría de mercados. Las bodegas hemos tenido que cambiar nuestra estructura, no solo en cuanto a calidad, sino también en áreas como marketing y ventas. Gracias a ello, se ha conseguido una superviviencia de muchas bodegas. Pero si analizamos la situación en profundidad, podemos concluir que ésta es mala, porque hay mucha oferta y poca demanda. Sólo el aumento de la demanda en algunos países muy potentes, como EE UU, Brasil y China, está haciendo que se equilibre la balanza con respecto a los países grandes productores, donde el consumo está bajando, como España, Italia y Francia.

Gracias a una iniciativa del Consejo Regulador, uno de los vinos de la región, Qubél Revelación 2009 de Bodegas Gosálbez-Orti, ha sido el primero en calcular la huella de carbono. ¿Cómo surgió el proyecto?

El Consejo Regulador puso en marcha un estudio para calcular la huella de carbono del vino madrileño. Pidió para ello la colaboración de las bodegas, y finalmente se adjudicó el proyecto a las Bodegas Gosálbez-Orti. Fue un proyecto pionero a nivel nacional, del que nos sentimos orgullosos, y que después también han realizado otras bodegas de Ribera del Duero o La Rioja.

Recientemente, y refiriéndose a la distribución de los vinos a través de Internet, comentaba que las bodegas aún tienen que asimilar ese sistema de ventas. ¿A qué se refería exactamente?

Las nuevas tecnologías son asimiladas más rápidamente por aquellas bodegas que tienen medios tecnológicos para ello. Y hay algunos elementos, como es el caso de Internet, donde no se necesitan muchos medios y donde una pequeña bodega, más que medios, ha de poner ganas empresariales. Ahora, que muchas bodegas están empezando con ello, se debe dar un marco correcto y coordinar esa oferta. El director general de Medio Ambiente me propuso en una reunión fomentar esto a través de una página web, que con toda seguridad comenzará a desarrollarse en 2012, y donde el Consejo Regulador sirva de puente para todas las bodegas que se quieran incorporar a vender a través de ella.

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