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Estado actual y perspectivas sobre su manejo y control

Enfermedades emergentes de la madera de vid de la zona centro de España

Vicente González y María Luisa Tello, del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (Imidra)05/05/2011

5 de mayo de 2011

Las denominadas 'enfermedades de la madera' de la vid debidas a hongos son responsables de importantes pérdidas económicas a nivel mundial. En los últimos años existe una creciente preocupación por el aumento observado en la incidencia de este tipo de patologías en casi todas las áreas productoras internacionales. La presente contribución ofrece una puesta al día de los conocimientos sobre epidemiología y caracterización de patologías de madera de vid, ofreciendo una visión general de su incidencia en las diferentes zonas vitivinícolas nacionales, con especial referencia a la Comunidad de Madrid. Además, se proporciona una visión integradora sobre las diferentes estrategias actuales de manejo y control de estas patologías, tanto en la fase de producción de planta en vivero, como en campo. Finalmente, se exponen los resultados obtenidos en el Imidra en relación a algunos desarrollos de investigación sobre etiología y control de estas patologías en nuestra región.
En España, el cultivo de la vid es de gran trascendencia, tanto a nivel económico como social. La viticultura en España está extendida a la práctica totalidad de las Comunidades Autónomas, donde actualmente se registran más de medio centenar de regiones y/o comarcas vinícolas con denominación de origen (D.O.).
Las denominadas 'enfermedades de la madera' de la vid son responsables de importantes pérdidas económicas a nivel mundial. El interés de los sectores productores de planta, uva y vino ha aumentado durante las tres últimas décadas a consecuencia de dos hechos fundamentales. En primer lugar, en los últimos 10-20 años se ha detectado un sensible incremento de la mortalidad de plantas jóvenes de vid provenientes de vivero, en los 1-3 años posteriores a su plantación en campo. Además, la progresiva suspensión del uso de fungicidas de origen químico como el arsenito sódico, única medida de control utilizada tradicionalmente en patologías de madera como la yesca, ha traído como consecuencia un progresivo aumento en la incidencia, dispersión y pérdidas debidas a estas enfermedades. Junto a estos hechos, se cree que existen otros factores involucrados, como pueden ser los cambios en las prácticas culturales, menor protección en las heridas de poda o reducción del control sanitario en el material de propagación certificado (Graniti y col., 2000). Además, en los últimos años, la situación y etiología de las enfermedades de madera en vid ha devenido más compleja con la aparición y descripción de nuevos agentes patógenos, causantes en algunos casos de patologías diferenciadas, pero que en muchos otros comparten sintomatología inespecífica con agentes ya conocidos.
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Objetivos

El objetivo principal de este trabajo es dar una visión integradora que compile los conocimientos actuales sobre las patologías que afectan a la madera de vid, desde las más clásicas hasta los síndromes más novedosos, con especial incidencia en los métodos de manejo y control en fase de desarrollo. Se aportan conocimientos sobre la incidencia y distribución de estas patologías en las diferentes zonas de producción nacionales y en especial en las del centro peninsular. Por último, se describen y exponen resultados provenientes de experiencias llevadas a cabo por el grupo de Patología Vegetal del Imidra, sobre etiología y desarrollo de nuevas alternativas de control de enfermedades de madera de vid.

Estado actual del conocimiento: Etiología de las enfermedades de madera de vid

El concepto de enfermedades de madera de vid engloba diversas patologías de origen fúngico que comparten como característica común la alteración interna de la madera que parasitan, produciendo fenómenos de necrosis o pudrición. Su progresión suele conllevar la muerte del individuo atacado en un periodo de tiempo indeterminado, que puede variar desde 1-30 años. Hasta hace poco, las enfermedades denominadas yesca y eutipiosis eran consideradas como las más importantes. La primera de ellas se caracteriza por una degradación esponjosa del tejido lignificado acompañada por otros síntomas característicos en otros tejidos de la planta, como son la clorosis y necrosis de los espacios internerviales de las hojas (Graniti y col., 2000; Mugnai y col., 1999). La yesca es considerada hoy en día como una enfermedad compleja en la que intervienen y actúan sinérgicamente un número variable de especies de hongos de origen y posición sistemática diversa. De entre ellos destacan 'Phaeomoniella chlamydospora' y diversas especies de 'Phaeoacremonium', entre los hongos mitospóricos, o el basidiomiceto Fomitiporia mediterranea.
Recientemente se ha observado en todos los países productores (incluyendo España) la aparición y desarrollo de síntomas en madera a edades muy tempranas, incluso en el primer año de plantación (Armengol y col., 2001; Giménez-Jaime y col., 2006; etc.). Este síndrome asociado a plantas jóvenes recibe el nombre genérico de enfermedad de Petri y está asociado a 'Pachlamydospora' y varias especies del género 'Phaeoacremonium' como agentes etiológicos. La enfermedad de Petri llega a provocar elevadas pérdidas en nuevas plantaciones. La sintomatología asociada al síndrome incluye fenómenos de decaimiento progresivo y crecimientos raquíticos, junto con manifestaciones foliares (clorosis, necrosis marginales, etc.) y marchitez, pudiendo evolucionar al colapso súbito de toda la planta. Interiormente, los tejidos muestran un característico oscurecimiento de los vasos xilemáticos formando estrías longitudinales. También pueden aparecer tilosas o formación de gomas en los vasos del xilema (Del Rio y col., 2001), estructuras producidas habitualmente como defensa frente a la invasión de hongos o bacterias (Scheck y col., 1998; Rego y col., 2000).
Recientemente se ha observado en todos los países productores (incluyendo España) la aparición y desarrollo de síntomas en madera a edades muy tempranas, incluso en el primer año de plantación
Las viñas jóvenes infectadas con 'Pa chlamydospora' sufren un establecimiento más lento o un desarrollo inadecuado, incluso pueden producirse fallos en la soldadura del injerto cuando el patrón está infectado antes del injerto. Los viñedos infectados que inicialmente crecen bien, pueden acusar más tarde una pérdida de productividad. Además, existen otros factores bióticos y abióticos que colaboran decisivamente en el proceso de enfermedad. Numerosos estudios sugieren que las especies involucradas en la enfermedad de Petri están también presentes en los procesos asociados a la yesca. De hecho, algunos autores piensan que los patógenos asociados pueden ser necesarios para el posterior desarrollo del síndrome de yesca en plantas adultas, en donde otras especies como 'Fomitiporia mediterranea' son capaces de producir infección y podredumbre secundaria en los tejidos previamente parasitados por especies asociadas a la enfermedad de Petri (Graniti y col., 2000).
Otra enfermedad de la que recientemente han aparecido brotes importantes es la causada por 'Cylindrocarpon spp.' y conocida como 'pie negro'. Estos hongos de suelo se asocian con podredumbres basales, sobre todo en plantas de vid jóvenes (Halleen y col., 2006), aunque también afectan a plantas de 2-10 años de edad (Gubler y col., 2004) ya establecidas en el viñedo. Estas especies infectarían los patrones durante el proceso de enraizamiento en la producción de planta injertada en vivero (Rego y col., 2001). La eutipiosis por su parte, se atribuye al ascomiceto 'Eutypa lata' y se caracteriza por producir un retraso en el desarrollo de la planta con raquitismo en la brotación de las ramas afectadas, que a menudo va acompañado de clorosis y deformaciones foliares (Carter, 1994).

Junto a los anteriores, se han descrito otros síndromes y agentes patógenos asociados a la vid que, en mayor o menor medida, presentan también cierta relevancia en el estado fitosanitario del cultivo a nivel nacional. De entre ellas cabe destacar por su especial incidencia en determinadas zonas el denominado 'brazo muerto' o 'black dead arm' (BDA), causado por un conjunto de hongos pertenecientes a la familia Botryosphariaceae, entre ellos 'Botryosphaeria', 'Diplodia', 'Fusicoccum', 'Neofusicoccum' y 'Lasiodiplodia', de importancia creciente en ciertas zonas de cultivo a nivel mundial. La sintomatología que producen es poco específica y similar a las ya descritas para otras patologías de madera, pudiéndose confundir sus manifestaciones con episodios de yesca y/o eutipiosis. En fases avanzadas es frecuente observar desecaciones foliares completas acompañadas de afectación en inflorescencias e incluso en frutos ya formados. En el exterior del tronco aparecen zonas necróticas donde la corteza se separa fácilmente (Lecomte y col., 2005).

En secciones transversales se observa una necrosis sectorial parda y con forma de 'V'. Adicionalmente, (Van Niekerk y col., 2006) se pueden observar punteaduras y necrosis alrededor del cilindro central medular.

Además, en los últimos años se han aislado e identificado una serie de táxones a partir de plantas de vid cuyo potencial patogénico e implicación en las patologías anteriormente descritas está aún por dilucidar. De entre éstas, cabe destacar algunas especies del género 'Phaeoacremonium' ('P. krajdenii', 'P. parasiticum', 'P. subulatum', 'P. venezuelense' y 'P. vitícola'), 'Phialemonium' ('P. curvatum') o 'Cadophora' ('C. luteo-olivacea') (Halleen y col., 2007; Mostert y col., 2006, etc.). Finalmente, existen descritas en la literatura otras patologías asociadas a decaimientos de plantas de vid de determinados cultivares, como el denominado 'Syrah Decline', observado desde principios de los años 90 de numerosas áreas productoras mundiales, y que se caracteriza por la tumefacción y ruptura de la zona de injerto, con presencia de profundos surcos, rápida decoloración foliar y muerte de la planta tras un periodo de 1-4 años (Batanny y col., 2004).

Métodos de control

Tradicionalmente el control de las enfermedades de degradación de la madera de vid se ha abordado básicamente desde dos frentes: las prácticas culturales y los tratamientos fungicidas. En España, el método más ancestral de lucha contra la yesca de la vid, que consistía en realizar un corte en el tronco de la cepa y mantenerlo abierto mediante la introducción de una piedra, fue casi totalmente sustituido por la aplicación del arsenito sódico, cuyo uso se prolongó durante décadas. El arsenito sódico es un producto químico altamente tóxico, mutagénico y cancerígeno. Sin embargo, al tratarse del único producto que conseguía eliminar los síntomas externos de la enfermedad, su uso y abuso se generalizó en el campo español. Un solo tratamiento tras la poda y la brotación de yemas, repetido en un ciclo de 2-3 años, bastaba para controlar la enfermedad (Del Rivero y García Marí, 1984). Debido a su extrema peligrosidad, tanto para el medio ambiente como para el hombre, el arsenito sódico se prohibió en Europa en 1991 y en España, Francia y Portugal en 2003.

Entre las técnicas de control actualmente en fase de aplicación o desarrollo se encuentran las siguientes:

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- Obtención de material de propagación y plantación sano: El material de propagación es una de las principales vías de diseminación de estas enfermedades. En condiciones de vivero se ha ensayado el uso de la termoterapia con agua caliente, aunque con resultados contradictorios. Algunos autores (Crous y col., 2001; Fourie y Halleen, 2004) señalan que inmersiones del material a 50 °C podrían ser eficaces para la eliminación de 'Pa chlamydospora' y 'Phaeoacremonium spp.' Sin embargo, otros estudios han demostrado que ambos géneros pueden resistir la aplicación de 51 °C durante 30 minutos (Whiting y col., 2001). Además, los tratamientos de termoterapia se han mostrado ineficaces con una serie de varidades de uva (e.g. Pinot Noir, Cabernet-Sauvignon, etc.) (Rooney y Gubler, 2001). Actualmente se evalúa el incremento de temperatura en los tratamientos de inmersión para aumentar la eficacia de los mismos (Gramaje y col., 2009a).
- Reconocimiento de resistencias naturales en la planta huésped: El conocimiento de la susceptibilidad del material vegetal a la infección por parte de los agentes etiológicos es aún escaso y limitado a una pequeña parte de los hongos implicados. En el caso de la enfermedad de Petri, Eskalen y col. (2001) realizaron un estudio de sensibilidad a 'Pa chlamydospora' y varias especies de 'Phaeoacremonium' en 20 portainjertos diferentes, no encontrando resistencias, aunque sí diferencias en el grado de sensibilidad a los patógenos.
- Reducción de la carga de inóculo en el campo: En la actualidad se investiga sobre el papel del suelo en la dinámica de estas enfermedades para evaluar las posibilidades de su transmisión en él, o la capacidad del mismo para albergar reservorios de inóculo que puedan permanecer viables y producir nuevos ciclos de infección. En el caso de la enfermedad de Petri, estudios previos (Scheck y col., 1998; Khan y col., 1999) han demostrado que estos táxones se pueden comportar como patógenos de suelo en inoculaciones artificiales, e incluso algunos de ellos (e.g. 'P. inflatipes') han sido aislados de suelos de viñedo naturales. No obstante lo anterior, no se conocen experiencias sobre los efectos de tratamientos de desinfectación de suelo en estas poblaciones.
- Medidas de control basadas en prácticas culturales: Está demostrado que la poda es una práctica que influye considerablemente en el desarrollo de enfermedades de vid. Las heridas producidas en ella constituyen potenciales vías de entrada para algunos de los patógenos implicados. Algunos autores aconsejan la poda tardía, la doble poda o la poda quirúrgica como técnicas capaces de limitar los daños por eutipiosis (Herche y Gubler, 2010; Sosnowski y col., 2010). La protección de las vías físicas de entrada mediante sustancias químicas con metil-tiofanato o miclobutanil muestran resultados prometedores (Herche y Gubler, 2010). Algunos estudios señalan la conveniencia de que la poda se realice en tiempo seco, ya que en el caso de 'P. chlamydospora' se ha observado una mayor tasa de infección cuando las podas se realizan en condiciones de lluvia. Otros autores (Mugnai y col., 1999) afirman que una de las medidas que puede permitir la reducción del nivel de inóculo en los viñedos, es la eliminación y destrucción de restos vegetales de poda y plantas muertas.
En los últimos años, como sustituto del arsenito sódico, se han evaluado productos químicos alternativos, tales como dinitrorthocresol, fenarimol, furmentamide, benodamil, fosetyl-Al y varios triazoles
- Control químico: En los últimos años, como sustituto del arsenito sódico, se han evaluado productos químicos alternativos, tales como dinitrorthocresol, fenarimol, furmentamide, benodamil, fosetyl-Al y varios triazoles (Mugnai y col., 1999; Jaspers, 2001). Se han testado en campo, sobre cepas enfermas, pero no han resultado plenamente efectivos (Di Marco y col., 1997), al menos a los niveles logrados con el arsenito. En cambio, en experiencias realizadas en viveros con plantas jóvenes, se han obtenido resultados aceptables con aplicaciones foliares de fosetil-Al, no observándose posteriormente síntomas foliares en las plantas tratadas. Ante la falta de respuestas convincentes, se están aplicando al cultivo en forma desmedida diferentes productos (generalmente derivados fosforados y lignatos con aluminio) nutricionales o vigorizantes, con resultados mediocres o negativos. Por otra parte, se ensayan formulaciones químicas comerciales para su utilización como desinfectantes en los procesos de manipulación de plantones de vid en vivero, aunque los trabajos se encuentran aun en fase de experimentación y no están listos para su transferencia al sector productor. Entre los métodos ensayados con resultados más prometedores se encuentran la inmersión de las estacas durante la fase de hidratación con los fungicidas carbendazima y didecil-dimetil-amonio (Gramaje et al, 2009b).
- Biocontrol: En la actualidad no existe ningún microorganismo en fase avanzada de desarrollo (registro o explotación de patente) como potencial agente de control de enfermedades de vid. La búsqueda y desarrollo de antagonistas a partir de los recursos microbiológicos propios de la planta, resulta novedosa en el contexto de las enfermedades de vid, ya que los conocimientos sobre las posibilidades de introducir métodos de control alternativos a partir de antagonistas microbianos, se han basado mayoritariamente en el uso de microorganismos, o sustancias derivadas de ellos, de origen comercial, pertenecientes en su práctica totalidad al género 'Trichoderma' (Harvey y Hunt, 2006; Di Marco y Osti, 2007). Por ello, las investigaciones actuales se centran en la prospección, aislamiento y caracterización de especies de hongos endófitos asociados a vid, para valorar su localización y posibilidades de desarrollo e introducción en el mercado agrícola de nuevos agentes de control biológico de enfermedades fúngicas de vid.

En resumen, la investigación actual apuesta por un sistema de control integrado que incremente las posibilidades de éxito al tiempo que minimice los riesgos ambientales. En este sentido, en el Imidra nuestras investigaciones se centran en tres aspectos: la etiología de las enfermedades, la identificación de organismos endófitos de vid como potenciales agentes de biocontrol y la efectividad de sustancias fungicidas en aplicaciones al suelo.

Metodología

- Etiología de las enfermedades de la madera de vid en la zona centro: Durante los últimos 10 años realizamos prospecciones sistemáticas en 25 viñedos comerciales de 12 localidades de las tres subzonas de la D.O. Vinos de Madrid y Toledo. En cada parcela se identificaron plantas de vid con síntomas de enfermedades de degradación de la madera, tanto síntomas foliares como necrosis y pudriciones en brotes, brazos y tronco. En las plantas seleccionadas se realizaron muestreos reiterados periódicamente, al menos en tres épocas del año: invierno, primavera y verano. Los viñedos prospectados constituyen una muestra representativa de la viticultura madrileña y de la zona centro de España, puesto que comprenden un amplio rango de condiciones climáticas y orográficas, edad de las plantas (de 2 a 100 años), sistemas de cultivo (vaso bajo y espaldera) y variedades comerciales.

Una vez en el laboratorio, las muestras de madera se seccionaron longitudinal y transversalmente y en ellas se registraron datos informativos sobre el tipo y aspecto de las pudriciones presentes, según una escala definida (Mugnai y col. 1999, Redondo 2003). Unas submuestras se incubaron en cámara húmeda para favorecer el desarrollo de estructuras fúngicas y de las zonas necróticas de otras se extrajeron porciones de tejido de 2 cm3 que se esterilizaron superficialmente mediante soluciones de hipoclorito sódico (4-5%) y/o con etanol, seguido por lavados con agua estéril. Tras esto, se sembraron en los medios sintéticos de cultivo, agar-patata-dextrosa (PDA) y agar-malta (MEA), suplementados con antibióticos, para favorecer el crecimiento de las colonias fúngicas y limitar las contaminaciones bacterianas, y se incubaron a 22-25 °C en oscuridad. Las placas se observaron periódicamente cada 2-3 días para detectar el desarrollo de colonias fúngicas. Para su aislamiento y purificación, las colonias emergentes se transfirieron a medios de mantenimiento (PDA, MEA, etc.).

Para la determinación taxonómica de las especies fúngicas se utilizaron claves de identificación específicas para cada grupo de hongos, basadas principalmente en criterios morfológicos y morfométricos, y en algunos casos, se aplicaron técnicas moleculares basadas en la secuenciación directa de determinadas regiones del ADN (región ribosomal).

- Búsqueda y caracterización de nuevos agentes de biocontrol para su uso frente a patógenos de madera de vid: Los muestreos de material vegetal se llevaron a cabo en viñedos distribuidos a lo largo de la Comunidad de Madrid siguiendo las directrices señaladas en el punto anterior, con la salvedad de que para este estudio se prospectaron tanto plantas sintomáticas como asintomáticas, y en cada planta, troncos, sarmientos y hojas. Tras la selección de plantas y extracción de los diversos tejidos y partes de interés, éstas fueron etiquetadas en el campo e identificadas (variedad, tipo de portainjerto, edad, etc.), y su posición fijada mediante un sistema de posicionamiento global (GPS).

Los materiales vegetales en laboratorio se procesaron de forma similar a la descrita en el punto anterior. Las identificaciones preliminares de los aislados obtenidos y mantenidos en cultivo puro, se realizaron mediante técnicas de determinación taxonómica clásicas, empleando estudios de morfología comparativa de los diferentes táxones. Para la obtención de un número suficiente de caracteres diagnósticos en cada caso, se emplearon además técnicas habituales de microscopía o microbiología (estudio de crecimiento a diferentes temperaturas, en distintos medios sintéticos, etc.). Las determinaciones taxonómicas se realizaron a partir de la bibliografía disponible y actualizada para cada organismo o grupos de organismos (monografías, estudios previos, etc.). La caracterización molecular se llevó a cabo para aquellos táxones en los que la presencia de fructificación (sexual/asexual) no resultaba evidente, y/o en aquellos endófitos donde los cultivos puros no mostraban suficientes caracteres diagnósticos. La identificación molecular se basó en secuencias nucleotídicas de las regiones ITS1 e ITS2, obtenidas y analizadas según los métodos descritos por Sánchez-Torres y col. (2008). Las identificaciones a partir de secuencias de la región ITS se realizaron por comparación de las mismas con la aplicación 'Fasta' frente a la base de secuencias públicas de GenBank.

-Evaluación de fungicidas comerciales de aplicación al suelo para el control de 'Phaeomoniella chlamydospora': Se ensayó la eficacia de dos materias activas con efecto fungicida y formulación adecuada para su aplicación directa al suelo: himexazol (dicarboximida) y tiram (ditiocarbamato). Ambos productos se aplicaron a las concentraciones recomendadas por el fabricante (1.600 ppm para tiram y 360 ppm para el himexazol), en una sola aplicación, a plantas injertadas \1CV\2 Tempranillo/ 140-Ru) de 6 meses de edad, cultivadas en macetas de 4 l en condiciones de invernadero (Tª media= 30±2 °C). Como sustrato se utilizó una mezcla de suelo natural y perlita (5:1 v/v), que previamente se comprobó estaba libre de los patógenos responsables de las enfermedades de Petri y pie negro. Dos días después del tratamiento fungicida, el suelo se inoculó artificialmente con una suspensión de conidios de 5 aislados de 'Pa. chlamydospora' a dos concentraciones (106 y 102 con/mL). Al cabo de 2 meses las plantas se extrajeron de las macetas, se seccionaron longitudinalmente y se midió en ellas la longitud de las necrosis vasculares ascendentes desde la base de la estaquilla. Las variables analizadas estadísticamente fueron la incidencia (número de plantas sintomáticas) y la gravedad de la enfermedad (longitud de la necrosis vascular).

Resultados y discusión

- Etiología de las enfermedades de la madera de vid en la zona centro: Los agentes fúngicos relacionados con necrosis o podredumbres de la madera de vid aislados del material vegetal recogido en los puntos de muestreo de la zona centro de España, así como sus frecuencias de aislamiento, se detallan en la Figura 1. De ella se deduce la elevada presencia de los géneros que engloban las principales especies patógenas implicadas en las enfermedades de madera de vid, tales como yesca, enfermedad de Petri, pie negro o brazo muerto. Así, se encuentran con mayor asiduidad representantes de los géneros 'Phaeoacremonium', 'Phaeomoniella', 'Fomitiporia' y 'Cylindrocarpon', junto a los del grupo de los Botryosphaeriaceae. Los dos primeros géneros han sido profusamente citados y aislados en la totalidad de áreas vitivinícolas españolas, incluyendo viveros productores, y tanto de plantas jóvenes como viñas adultas y en casi todas las variedades y modalidades de cultivo prospectadas (Tello y col., 2010; Martín y Cobos, 2007). Nuestros resultados concuerdan con investigaciones similares llevadas a cabo en otras regiones vitícolas españolas e internacionales (Rego et al, 2000, Armengol et al, 2001, Gubler y col. 2004; Hallen y col. 2006; Van Niekerk y col. 2006; Martín y Cobos, 2007), con la salvedad de que en nuestro caso encontramos Fomitiporia mediterranea con una elevada frecuencia, a diferencia de lo que parece ocurrir en Castilla y León (Martín y Cobos, 2007).
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Figura 1: Frecuencia de aislamiento de las principales especies fúngicas asociadas a las pudriciones de madera de vid en la zona centro de España durante 1999-2009.
Asimismo, destaca la escasa representación del basidiomiceto 'Stereum hirsutum', tradicionalmente asociado a la yesca de la vid, que se aisló preferentemente en el tronco de la cepa, y cuya implicación en el proceso de la enfermedad actualmente está en cuestión. Sin embargo, Sánchez-Torres y col. (2008) observaron que, en la Comunidad Valenciana, 'Stereum hirsutum' mostraba una frecuencia de aislamiento elevada en viñas afectadas de yesca, incluso por encima de la observada para 'Fomitiporia'. Además, González y col. (2008) reportaron que en determinadas condiciones de cultivo en la zona costera mediterránea, F. mediterranea era sustituida por otra especie lignícola del género 'Inonotus' ('I. hispidus').

Por otro lado, destaca la ausencia de representantes del género 'Eutypa'. Este resultado se corresponde con los obtenidos recientemente por otros autores, en los que se señala que 'Eutypa' parece ser un patógeno predominante en las zonas vitícolas más húmedas y frías, mientras que los representantes del grupo de los Botryosphaeriaceae prefieren los climas más cálidos y secos (Martín y Cobos, 2007; Muruamendiaraz y col., 2009). Así, el norte de España (Rioja alavesa), sur y centro de Francia y norte de Italia son zonas en las que la eutipiosis es frecuente, mientras que en Cataluña, Comunidad Valenciana y zona centro de España, predominan las pudriciones producidas por Botryosphaera y géneros afines.

Los aislamientos se realizaron selectivamente en función del tipo de pudrición que presentaba la madera (Redondo, 2003). De dichos estudios se deduce una cierta especialización, de manera que las pudriciones claras y blandas se corresponderían con el aislamiento masivo del basidiomiceto 'Fomitiporia mediterranea'. Las punteaduras necróticas en vasos se relacionan con el hongo 'Phaeomoniella chlamydospora'. Las necrosis oscuras y duras corresponderían preferentemente a los 'Phaeoacremonium' y las Botryosphaerias, mientras que las más rosadas y oscuras que aparecieron con preferencia en la parte basal de la planta corresponderían a 'Cylindrocarpon'. 'Phaeoacremonium aleophilum' se aisló con elevada frecuencia principalmente asociado a necrosis pardas o pardo-rosáceas. Estos resultados concuerdan con los de otros autores (Mugnai y col., 1999). En las cepas más jóvenes predominan los patógenos 'Pa. chlamydospora', 'Pm. aleophilum' y 'Cylindrocarpon spp.', mientras que los hongos basidiomicetos 'Fomitiporia mediterranea' y 'Stereum hirsutum' se asocian a las cepas de mayor edad.
- Búsqueda y caracterización de nuevos agentes de biocontrol para su uso frente a patógenos de madera de vid: Algunos resultados preliminares obtenidos en esta línea de investigación para el control de enfermedades durante el periodo 2008-2009, han puesto de manifiesto un alto grado de diversidad fúngica en el interior de los tejidos de plantas de vid, expresada tanto en términos del número de aislados como en la composición de especies de hongos. Al igual que para algunos de los escasos estudios sobre micoflora endofítica de vid realizados en otros países (Halleen y col., 2007; Casieri y col.,2009, etc.), nuestros trabajos muestran que el grupo de hongos ascomicetos y hongos mitospóricos representan los contingentes principales de especies endófitas asociadas al cultivo (Tabla 1). En líneas generales, la abundancia y composición de especies no difiere de manera significativa entre los distintos tipos de variedades vitivinícolas. Finalmente, y como cabía esperar, algunos de los géneros aislados son referidos habitualmente en la literatura como agentes de biocontrol, lo que les convierte en candidatos potenciales para estudios sobre antagonismo microbiano. Entre éstos, destacan cepas pertenecientes a los géneros 'Acremonium', 'Phoma' ('P. glomerata') o 'Chaetomium' ('Ch. globosum'), que han mostrado actividad potencial en estudios previos en laboratorio.
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Tabla 1: Especies fúngicas endófitas aisladas de plantas de vid provenientes de seis zonas productoras de la Comunidad de Madrid incluidas en la D.O. 'Vinos de Madrid'.
- Evaluación de fungicidas comerciales de aplicación al suelo para el control de 'Phaeomoniella chlamydospora': Los ensayos con plantas en condiciones de invernadero muestran que el himexazol no fue efectivo a la dosis recomendada por el fabricante. Por el contrario, el tiram consiguió reducir significativamente tanto la incidencia como la gravedad de la enfermedad a la dosis recomendada por el fabricante y con tan solo una aplicación del fungicida al suelo. El hongo inoculado fue reaislado de los tejidos vasculares necrosados. Nuestros resultados apuntan a que las aplicaciones preventivas de tiram al suelo o sustrato pueden reducir el inóculo primario del patógeno, retardar sus efectos y, en combinación con otras medidas, contribuir a su control.

Conclusiones

La situación en España es similar a la descrita en otros países productores, existiendo en los últimos 15 años un aumento progresivo de la extensión y gravedad de las enfermedades de madera de vid de origen fúngico. En todo el mundo diversos grupos de investigación abordan su estudio, principalmente su incidencia, extensión y etiología. Tales estudios han permitido un notable avance en el conocimiento de estas patologías en poco tiempo. Actualmente, ningún método de control es totalmente eficaz para controlar las enfermedades de degradación de la vid, por lo que la investigación en este campo continúa siendo imprescindible.
La situación en España es similar a la descrita en otros países productores, existiendo en los últimos 15 años un aumento progresivo de la extensión y gravedad de las enfermedades de madera de vid de origen fúngico
El grupo de Patología Vegetal del Imidra lleva a cabo ensayos para comprobar la eficacia de algunas sustancias de origen químico, como alternativa al uso del arsenito sódico, para su aplicación tanto al suelo como a las plantas de vivero. Paralelamente realiza estudios de caracterización de la biodiversidad de hongos endófitos asociados a diferentes variedades y tipos de cultivo, con el objetivo de identificar nuevos agentes antagonistas para el control. Con estas líneas de investigación, en las que el grupo es pionero a nivel nacional, trata de desarrollar métodos alternativos o complementarios de control en vid, de cara a reducir las pérdidas económicas que ocasionan estos patógenos en el sector productivo, empleando técnicas acordes con la conservación del entorno natural y con las regulaciones de la Unión Europea.
Referencias bibliográfícas

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