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La bodega presentó el pasado mes de diciembre la campaña ‘Tu reciclas, Vilarnau transforma’

Caves Vilarnau rompe una lanza en favor del corcho

Esther Güell03/02/2011

3 de febrero de 2011

El corcho para cavas ha declarado la guerra al plástico. Desde diferentes entidades y colectivos del sector, entre los cuales se cuentan empresas como Caves Vilarnau, son conscientes de la necesidad de potenciar —y por qué no, defender— su uso frente a los tapones sintéticos. Clientes, proveedores y prensa especializada fuimos invitados a la presentación de una campaña que busca potenciar el uso del corcho en detrimento de otros materiales.

Los tapones sintéticos, muy extendidos en países donde no existe el cultivo del corcho, han ganado terreno en los últimos años en España, por lo que desde asociaciones como el Institut Català del Suro (ICSuro) o Retecork están impulsando campañas para incentivar el uso del corcho en los cavas.

Una de ellas es la iniciada por Caves Vilarnau: ‘Tu reciclas, Vilarnau transforma’. Una campaña que quiere dar a conocer a los consumidores, mediante las tiendas especializadas, las ventajas del tapón de corcho, incentivar su reciclaje y, a la vez, ‘premiarles’ con un recuerdo al esfuerzo realizado.

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10 tapones, un regalo

La campana ‘Tu reciclas, Vilarnau transforma’ plantea que al comprar en una tienda especializada una botella de cualquier producto de Vilarnau, se obtendrá un colector —una especie de tarjeta con espacios vacíos— para reciclar los tapones. En dicho colector se recogerán 10 tapones de corcho de cualquier marca y, una vez rellenado, se llevará de nuevo al establecimiento habitual. En compensación, se entregará un regalo exclusivo de Vilarnau, elaborado con corcho reciclado.

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Damià Deas, a la derecha, y Eva Plazas, a su izquierda, nos acompañaron en el recorrido por las instalaciones de Vilarnau, bajo un sol que se agradecía en pleno mes de diciembre.

La iniciativa empezará en la provincia de Barcelona, pero está previsto extenderla a diferentes capitales españolas, mostrando la importancia del corcho como elemento diferenciador de la cultura mediterránea, que en Vilarnau consideran imprescindible en el propio proceso de elaboración del vino.

Así lo explicó su gerente y enólogo, Damià Deas: Vilarnau basa su filosofía enológica en la búsqueda de la expresión natural del territorio y el respecto por el medio ambiente”. Y el resultado es esta campaña, presentada en las propias instalaciones que Vilarnau tiene en la comarca del Anoia (Barcelona) por Damià Deas acompañado de Eva Plazas, enóloga y técnica de Vilarnau, Lluís Medir, presidente de Retecork (Red Europea de Territorios Corcheros) y Manel Pretel, presidente del ICSuro (Institut Català del Suro).
Todos coincidieron en que el objetivo principal de la campaña es concienciar al consumidor mediante pedagogía.

Por otra parte, también destacaron la importancia de la sostenibilidad del corcho y los diferentes estudios que demuestran que éste es mejor como tapón para vinos y cavas.
El acto de presentación congregó unas 80 personalidades del entorno corchero y empresarial, además de prensa técnica.

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El paraje en el que se ubica Caves Vilarnau es un elemento más en su compromiso por el medio ambiente. En primer término, la balsa que recoge agua de la cubierta.

Cavas Vilarnau, viticultura integrada y comprometida

La empresa cuenta hoy en día con 15 ha de viñedos de las variedades Chardonnay, Pinnord, Xarel.lo, Macabeo y Parellada, plantadas en los años 90. Con 20 años de historia, en 2005 hicieron una fuerte apuesta por la modernización, trasladando en 2005 las instalaciones ubicadas en el casco antiguo de Sant Sadurní d’Anoia (Barcelona) a la dirección actual (Carretera d’Espiells). “Ahora están automatizadas, como por ejemplo el movimiento de las botellas, mediante robotización, o el etiquetado automático”, nos explica Damià Deas durante el recorrido de la visita.

Durante el paseo pudimos ver uno de los ‘ingredientes especiales del caldo’ de Vilarnau. La balsa. “El agua procede de la cubierta, es agua de lluvia, que pasa al canal, forzando así un movimiento del agua que, sumado a la cascada artificial, permite oxigenarla y evitar encharcamientos. Esta agua obtiene así el punto de acidez que caracteriza nuestra uva”. También la posición de la bodega está estratégicamente estudiada: orientada hacia el Norte.

En la zona de procesado de la uva encontramos el detalle que caracteriza también el vino base de Vilarnau: “una sola tolva, una sola prensa, lo que supone que la selección y el control de maduración se hacen antes de la entrada de la uva en las instalaciones. Se despalilla la uva y se enfría, permitiendo así conservar todas los aromas, entre 10-12 °C”, nos explica Eva Plazas. Posteriormente se pasa a la prensa. El mosto se filtra por desfangado estático, evitando así la necesidad de utilizar filtros. Otra característica es la fermentación en frío, lo más lento posible: a los 30 se obtiene el vino base. En enero se embotella para la segunda transformación: el cava.

Y en un entorno tan natural, en una actividad antigua y tradicional, nos llama la atención un robot de paletizado, “que no resta valor al producto pero que, en cambio, puede funcionar 24 horas al día. Y toda la robotización procede de la industria local, excepto el brazo, que es Fanuc”, nos aclara Damià.

Durante la presentación formal de la campaña, Damià Deas, tras mostrar su agradecimiento tanto a amigos como a la empresa de diseño que ha hecho posible la campaña así como a Retecork y el ICSuro, explicó el origen y la motivación de Vilarnau por este proyecto y la conexión con la propia filosofía de la empresa: “Nos involucramos al máximo en todo lo relacionado con la sostenibilidad. Pero nuestra preocupación va más allá de hacer vino de viñedos ecológicos. No somos los únicos, seguro que hay más, pero es importante comunicarlo. Nosotros apostamos por un menor consumo de carburantes, de agua y minimizar los residuos procedentes de la elaboración. Desde todas las fases: empezando en el viñedo, practicamos una viticultura integrada. Por ejemplo, trabajamos con botellas de menor peso”.

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El robot de paletización aporta las ventajas de la tecnología sin mermar valor al producto.

Hablemos del corcho

Para Damià, “es sorprendente que alguien se plantee copiar la forma de hacer de otros países, anglosajones básicamente, y cerrar cavas y vinos con tapones de polietilenos o metálicos en lugar de utilizar el corcho. Sin complejos”. Para el gerente y enólogo de Vilarnau, la tradición y una historia deben tener peso y se debe “explicar al consumidor qué ventajas tiene el corcho, qué trabajo hay detrás y los esfuerzos realizados desde el ICS para minimizar las afectaciones al producto. Y que no sólo el corcho puede dañar un vino”. Además, expuso el corcho como un valor diferenciador en los mercados extranjeros. “Por ello desde Vilarnau quedemos apostar por la siguiente propuesta de marketing: reciclar tapones a través de las tiendas especializadas, que recojan tapones de los clientes. Para nosotros, usar el corcho es también una manera de apostar por el reciclado y la conservación de las plantaciones de alcornoques”.

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El ‘cava que duerme de pie’ y el tapón en forma de champiñón

Por su parte, Eva Plazas, enóloga y técnica de Vilarnau, expuso que “el trinomio cava/vino + vidrio + corcho ha sido siempre una muestra de nuestra cultura y tradición”. Ya en 1989 en Vilarnau estudiaban cómo evolucionaba el cava según la posición de la botella tras el degüelle (horizontal o vertical). En 1992 Vilarnau creó el ‘cava que duerme de pie’, porque se demostró que en esta posición el cava mantenía casi 2 años más sus óptimas características. “Al poner las botellas en horizontal, el corcho ganaba, en estos dos años, humedad, perdiendo elasticidad, lo que podía comportar una pérdida también de gas. Al abrir la botella el tapón ya no tenía la tan típica forma de champiñón. Algo que no ocurre con las botellas en posición vertical”.

En 2000 Vilarnau se certificó con la ISO 9001:2000, una muestra más su apuesta por la calidad. Pero no se quedó aquí. También dispone de la certificación para las normas agroalimentarias británicas BRC. Y, en 2009, se actualizaron con la ISO 9001:2008.
Para esta apuesta por la calidad juegan un papel muy importante los proveedores, entre ellos, los corcheros.

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En la mesa, de izq. a dcha.: Lluís Medir, de Retecork, Damià Deas y Eva Plazas, de Vilarnau, y Manel Pretel, del ICSuro, durante la presentación.

Corcho y plástico, que suban al ring

Lluís Medir, presidente de Retecork (Red Europea de Territorios Corcheros), presentó brevemente el trabajo de esta asociación pública —que agrupa a todas las empresas e instituciones relacionadas con el corcho, de todo el Mediterráneo, excepto el Norte de África— para entrar de lleno a la defensa de esta actividad: “ha dado mucha vida a los pueblos que tradicionalmente se han dedicado a ello. Queremos que el corcho gane al plástico. De ello depende nuestra tradición, cultura, pero también el paisaje y la industria que se dedica a ello”.

Por ello apoyan la iniciativa de Caves Vilarnau. “Porque cuando un consumidor descorche una botella, se encuentre con un producto noble con unas características determinadas. Y es que el árbitro final será el consumidor”. Para Medir, “hay que explicar al consumidor qué hay detrás de ese tapón de corcho y cómo se recicla, el final del ciclo de vida de este corcho —que nunca podrá ser otro tapón, claro está, pero sí podrá granularse para realizar con él nuevos productos, como elementos de artesanía, pavimentos, aislamientos, productos de decoración, etc. Y todo ello con un coste energético muy bajo”.

De hecho, el reciclaje del corcho no es algo nuevo en el mundo, pero quizá sí en España y, en Cataluña, Retecork está llevando a cabo un proyecto piloto.

Manel Pretel, presidente del ICSuro: “No podemos dejar que se imponga la cultura del plástico”

El último turno de palabra fue para Manel Pretel, presidente del ICSuro (Institut Català del Suro), quien dejó claro que “el reciclado del corcho es una cuestión de concienciación y cultura. Pero en su mismo origen vemos que es un producto natural, reciclable, con un ecosistema propio que se adapta al medio, que frena la desertización de la zona Mediterránea y que además alberga especies endémicas de plantas, que se desarrollan en estos bosques, a la vez muy importantes para la captación de CO2. Los alcornoques además son muy resistentes al fuego, algo crucial si tenemos en cuenta el cambio climático, que conlleva un mayor esfuerzo hídrico a la vegetación”.

Pretel también remarcó que para la obtención del corcho no se daña al árbol, se regenera completamente y, en cuanto a las ventajas socioeconómicas, pese a ser una recogida temporalizada, agregó “que está bien pagada”.

Por otra parte, hizo hincapié que para su transformación se usa muy poca agua y el nivel de toxicidad es cero. “Pero hay que añadir que existen también factores relacionados con la calidad: cada vez más existen mayores controles en una industria que no ha dejado de innovar. No podemos dejar que esta cultura del plástico se imponga aquí, donde tenemos la ventaja de conocer el corcho”.

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