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El nuevo sistema de embotellado, más ligero, es más respetuoso con el medio ambiente

Botellas más ligeras y ecológicas

Redacción Interempresas17/09/2010

17 de septiembre de 2010

La sostenibilidad y el medio ambiente son conceptos que ya se aplican, no solo en una clave ecológica, sino también económica. En cualquier gran empresa encontramos expertos en estos ámbitos, que las asesoran para reducir sus emisiones de CO2 o para conseguir un mayor ahorro energético. Entre las últimas tendencias, destaca la reducción del peso de las botellas (un descenso de entre 65 y 100 gramos), que combina el ahorro en material y en emisiones perjudiciales para el medio ambiente.

En los últimos meses se viene detectando una tendencia en el sector que promueve la producción de botellas más ligeras, tanto para vinos, bebidas carbonatadas y casi cualquier tipo de espirituosas. El ahorro de peso se puede considerar revolucionario, en varios sentidos. En un sector tan tradicional cualquier cambio siempre cuesta, pero en este caso, cambiar no es solo necesario, sino también un buen negocio. Los principales fabricantes ya han comenzado a cambiar sus envases habituales por este nuevo tipo de botellas que, según los expertos, son las que usará todo el sector en los próximos 10 años.

La moda de aligerar la botella

El aligeramiento de envases de PET ha sido una constante desde su aparición, ligando un ahorro de su coste final al ahorro de peso. A esta tendencia continuada, se le ha unido también una sensibilidad e interés creciente asociada a una idea de sostenibilidad, interpretando que la mejor forma de contribuir a un consumo responsable es por la vía preventiva, evitando o minimizando la cantidad de materiales incorporados en los envases, sobretodo cuando su origen se encuentra en fuentes energéticas no renovables.

De esa forma, cuando los envases más ligeros ofrecen ahorros de costes, los responsables de mercado y ventas, tanto de las grandes marcas como de las marcas de los distribuidores, deben reflexionar sobre el impacto que tales cambios pueden tener en la aceptación de sus productos por los consumidores. En la Conferencia de Nova-Pack celebrada en Florida (EE UU) se preguntaron si es recomendable o no realizar un cambio tan grande desde un punto de vista táctil, llegando incluso a la posibilidad de comprometer la percepción de calidad del producto y su durabilidad (el llamado 'shelf life').

El caso Codorníu

Una de las grandes compañías que ya se han pasado a este tipo de producto es Codorníu, que ha lanzado este mes de septiembre la nueva botella 'Futuro', que pesa 100 gramos menos (800 gramos) en comparación con las que se usan a nivel genérico en el mercado (900 gramos). Como ya se ha comentado, el principal beneficio que aporta esta nueva botella es la reducción de los llamados gases de efecto invernadero, que contribuyen significativamente al calentamiento global.

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Cavas Sant Josep de Codorníu.

Según los cálculos estipulados por el equipo técnico de la empresa, Codorníu conseguirá reducir en más de 1.000 toneladas al año las emisiones de CO2. La nueva botella, que pesa un 11% menos, implica una reducción de emisión de gases en todo el proceso productivo. A los 25 gramos menos de CO2 por la producción de cada botella, se le debe sumar la reducción de las emisiones durante el transporte, la manipulación en la bodega, el reciclaje, etc. Con esta nueva iniciativa, la firma va un paso por delante y se avanza a futuras legislaciones sobre la reducción y minimización del impacto sobre el medio ambiente.

El ahorro de peso en las botellas genera beneficios en material y en reducción de emisiones de gases de efecto invernadero

La nueva botella solo se diferencia de la actual en el peso. La forma y la altura es la misma, y todo el proceso de embotellado y paletización se mantiene inalterado. Lo más importante es que la resistencia a la presión permanece intacta, exactamente en los mismos niveles que la botella de 900 gramos. Los primeros pasos de Codorníu para la reducción del peso de las botellas fueron en el 2004, bajo el paraguas de un proyecto destinado a reducir residuos y mejorar el reciclaje. Años más tarde, en 2007, se aprobó un prototipo de botella al que llamamos 'Futuro'.

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Cavas Codorníu aprobó en 2007 el prototipo de botella 'Futuro'.

Desde entonces, Codorníu ha llevado a cabo multitud de tests y pruebas en todas las fases del proceso de elaboración y producción: en la línea de embotellado, en las cavas durante la segunda fermentación y la crianza, en el degüelle, en el transporte, y también en la apertura. Los resultados obtenidos durante el 2009 en relación a las botellas de 800 gramos fueron todos satisfactorios, y Codorníu empezó a embotellar sus cavas con 'Futuro'. A partir de este septiembre y durante los próximos meses, Codorníu irá lanzando progresivamente todos sus cavas con la botella de peso reducido.

Domecq Bodegas también reduce

Uno de los mayores productores de vinos españoles también ha querido apostar por la reducción del peso. La nueva gama de botellas mantiene la misma apariencia y las mismas características de resistencia que la botella bordelesa tradicional, pero con un peso de sólo 380 gramos. Ya en los años 2004 y 2005 se trabajó para reducir el peso de la botella, pasando en una primera fase de 550 a 500 gramos y llegando en una segunda a los 450 gramos.

De esta forma, Domecq Bodegas ha reducido en un 30% la huella ecológica. Este ecodiseño supondrá una reducción de 5.100 toneladas en la producción de vidrio y, por lo tanto, una disminución de los recursos necesarios para su producción. Respecto al aporte de anhídrido carbónico (CO2) que afecta al calentamiento global, se rebaja en más de 4.100 toneladas.

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