El asesoramiento técnico es esencial para combatir, con eficacia, las plagas que asolan los viñedos 

La vid, uno de los cultivos más ‘difíciles’ de tratar con fitosanitarios

Anna León27/01/2010

27 de enero de 2010

“El cultivo de la vid es uno de los más difíciles a la hora de conseguir tratamientos de buena calidad”. Así lo asegura Gonçal Barrios, responsable de Sanidad Vegetal en Tarragona del Departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural (DAR) de la Generalitat de Catalunya. En opinión de Barrios, el principal inconveniente se produce en el momento de proteger correctamente los racimos, por su parte exterior e interior. Desde el DAR, el responsable de Sanidad Vegetal en Tarragona de este organismo, aconseja sobre los principales métodos de detección así como los últimos avances en materia de tratamientos fitosanitarios en viñedos.
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Hoja de vid afectada por Mildiu (Plasmopara Vitícola). 

Cuando se le pregunta a Gonçal Barrios, responsable de Sanidad Vegetal en Tarragona del DAR de la Generalitat de Cataluña, acerca del tratamiento fitosanitario en la viña, su principal consideración es que se trata de un cultivo “difícil”. “Si bien la cubrición de la vegetación no tendría mayores problemas, sí resulta complicado proteger correctamente los racimos, por su parte exterior e interior”, matiza. En este sentido, la formación de las cepas es clave, aunque de manera muy especial, tiene importancia la poda en verde cuando se extraen las hojas que envuelven a los racimos. En consecuencia, Barrios recomienda: “Despejar los racimos de las hojas de alrededor permite su aireación y facilita la llegada de los productos fitosanitarios. Es una práctica imprescindible en la gestión de este cultivo”.

“Despejar los racimos de las hojas de alrededor permite su aireación y facilita la llegada de los productos fitosanitarios. Es una práctica imprescindible en la gestión del cultivo”

El estado de la maquinaria es imprescindible en la aplicación de fitosanitarios

“Las condiciones generales de la maquinaria son imprescindibles. Se debe garantizar que presentan un buen estado y están bien calibradas: las boquillas, la presión, la velocidad… en definitiva, todo lo que permita asegurar un buen tamaño de gota así como la cubrición correcta de la superficie a proteger, evitando que se pierda producto”, puntualiza Barrios. Así, el tratamiento fitosanitario se ha de dirigir a la parte de la planta a proteger del ataque de un parásito. En el momento en que un productor detecta la existencia de una plaga, puede acudir a las estaciones de avisos agrícolas. Allí les informan sobre los procedimientos idóneos a seguir. En el caso de plagas y enfermedades que afectan básicamente al racimo, como la polilla (Lobesia Botrana) y la podredumbre gris (Botrytis Cinerea), el tratamiento se debe aplicar, mayoritariamente, en los racimos. Cuando la plaga invasora es de Oidio (Uncinula Necator) y Mildiu (Plasmopara Vitícola) se debe extender por toda la planta, vegetación y racimos incluidos. En situaciones críticas, por ejemplo de un fuerte ataque de Mildiu, se aconseja efectuar un tratamiento específico para esta enfermedad.

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Daños causados por la polilla del racimo (Lobesia Botrana).

Detección de la plaga y pasos a seguir si se producen resistencias

El agricultor debe reconocer de entre todas sus parcelas, las más ‘sensibles’ a la invasión de los diferentes parásitos, bien sea por la variedad o la situación de las mismas. “Es necesario observar periódicamente –continúa el responsable de Sanidad Vegetal en Tarragona del DAR–, su estado sanitario y seguir las recomendaciones de las estaciones de avisos agrícolas”. En ocasiones se recurre a metodologías como la lucha integrada. Esta última aúna un conjunto de técnicas encaminadas a mejorar la sanidad de los cultivos, basándose en el respeto a las personas, animales y el medio ambiente. “La lucha integrada ha ejercido un desarrollo especial en la vid. Las redes de seguimiento de parásitos, por ejemplo, para la polilla del racimo con trampas sexuales para monitoreo y los consiguientes controles de la puesta y evolución de los huevos. También el seguimiento del Mildiu, por parte de las estaciones meteorológicas, han permitido avanzar mucho en este sentido”, asegura Barrios. Según el técnico del departamento de Agricultura, Alimentación y Acción Rural de la Generalitat de Cataluña, estos procedimientos acompañados de un buen sistema de difusión de los avisos agrícolas, difunden la información a los agricultores de cuando, cómo y de qué manera deben defender sus propiedades. De esta manera, se limita el uso de estos tratamientos fitosanitarios a los indispensables para lograr unas cepas saludables.

Para plagas que afectan al racimo, como la polilla y la podredumbre gris, el tratamiento se debe dirigir a los racimos; cuando la plaga es de Oidio y Mildiu se debe extender por toda la planta
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Vid afectada por podredumbre gris (Botrytis Cinerea).

Maquinaria que esparce menos caldo por hectárea

Basándose especialmente en criterios de impacto ambiental, se impone la maquinaria de tratamientos que distribuye menos caldo por hectárea. Ello influye, de forma positiva, en el medio ambiente ya que se minimizan las pérdidas por goteo. Otra tendencia al alza es la reducción de las dosis de materia activa por hectárea en los nuevos productos fitosanitarios. “Como el agricultor está acostumbrado a dosificar por hectolitro –razona Barrios– muchas veces no hacen la conversión necesaria y aplican una cantidad insuficiente respecto a las dosis letales del parásito. Esto se debe evitar facilitando la información precisa sobre las dosis idóneas a esparcir por hectárea”. En consecuencia, cumplir con esta condición y alternar las materias activas, son dos tareas necesarias para evitar posibles resistencias.

Basándose en criterios de impacto ambiental, se impone la maquinaria que distribuye menos caldo por hectárea

Los plaguicidas actuales son más selectivos, por lo que minimizan el impacto en el medio. Su aplicación depende de la acción que desarrollan y el estado del ciclo biológico del parásito sobre el que actúan. En el cultivo de la vid el factor tiempo es esencial, especialmente para hacer frente a la plaga más devastadora en los viñedos: la polilla del racimo. Ello se debe a que algunos productos ovicidas y larvicidas solamente son eficaces cuando las larvas acaban de nacer, mientras que otros pueden matar larvas de varios días. De no aplicarlos durante el intervalo en el que llevan a cabo su función pierden eficacia. Y, muchas veces, ésta dura unos pocos días.

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Maquinaria de uso en tratamiento fitosanitario.
Estrategias para minimizar el impacto de los tratamientos fitosanitarios

En opinión de Gonçal Barrios, si el propósito es el de diluir el impacto que puedan producir estos tratamientos, las principales estrategias son:

-Priorizar otros medios de lucha, como por ejemplo la confusión sexual contra la polilla del racimo. Solamente se deben utilizar los productos químicos cuando no haya otra solución de contrastada eficacia.

-Conocer la sensibilidad de las diferentes parcelas a los diversos parásitos.

-Realizar los tratamientos solamente cuando sean necesarios y en los momentos adecuados. Se deben atender las recomendaciones de los técnicos, ya que avisan basándose en controles biológicos, meteorológicos y fenológicos con los que se obtiene máxima eficacia con el mínimo número de aplicaciones.

-Utilizar los productos y las dosis correctas, efectuando las aplicaciones lo mejor posible con la maquinaria en buen estado y bien regulada.

-Respetar el plazo de seguridad de los productos que se utilicen. Además, aunque dicho plazo lo permitiera, en este cultivo se aconseja no hacer tratamientos dentro de los 21 días anteriores a la vendimia para evitar posibles alteraciones en la bodega.

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Racimo víctima del ataque de una plaga de Oidio (Uncinula Necator).

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