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Los vinos de Uva de Vida los hacen personas influenciadas por el entorno en el que viven y por sus experiencias vitales

Uva de vida, cuidar de la tierra para crear vinos biodinámicos

Nina Jareño19/02/2019

Un negocio familiar y artesanal, emprendido y liderado por una mujer comprometida con los principios de la agricultura biodinámica. Esto es Uva de Vida, una pequeña bodega de Toledo que crea vinos biodinámicos y saludables que busca comprender y respetar el viñedo para trabajar en sintonía y encontrar su verdadera esencia biográfica.

“Uva de Vida es mi proyecto de vida, un camino de aprendizaje, de profundización, de creatividad, de conocimiento de la tierra, de la planta, del clima y de mí misma. Es el fruto de la relación entre la viña y yo. Un proyecto familiar y artesanal en el que colaboramos toda la familia. Cuidamos la viña, hacemos el vino, el zumo y lo vendemos nosotros mismos. Confianza y aprendizaje son la clave para llegar a vivir de esto”. Así de sincera nos explica su mayor creación Carmen López, fundadora de Uva de Vida.

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Carmen López, fundadora de Uva de Vida.

“El proyecto surge en el año 2005, cuando animados por mi madre compramos una viña asociada a un olivar que había plantado mi abuelo cuando yo nací. Con la intención de 'modernizar' aquella viña la arrancamos para plantar una nueva. En ese momento, me diagnosticaron un cáncer linfático y mi prioridad se convirtió en una búsqueda hacia una vida lo más saludable posible. Buscamos una tierra virgen donde no hubiese habido viñedo anteriormente y de forma intuitiva elegimos la variedad Graciano para cultivar en nuestra zona: Toledo. Así empezó todo, primero decidimos trabajar en agricultura ecológica y la búsqueda constante y continua de la salud y la vida nos lleva a la agricultura biodinámica”.

Y es que la filosofía de la familia es sencilla pero comprometida: “De respeto absoluto a la tierra, al vino y a todas las formas de vida”, afirma Carmen López. “Rechazamos las intervenciones artificiales porque buscamos alimentos vivos, capaces de influir en los pensamientos, sentimientos y decisiones de las personas. No quitamos, no ponemos ni modificamos nada. Simplemente acompañamos y dejamos que la naturaleza se exprese cada año en el vino y nuestra mano se note lo menos posible. Queremos ir más lejos, no rectificamos, asumimos.

Vinos especiales, sanos y diferentes

Los vinos de Uva de Vida los hacen personas influenciadas por el entorno en el que viven y por sus experiencias vitales. La finca cuenta con 13,5 hectáreas, de las cuales 9,5 son de la variedad Graciano y 3 hectáreas de Tempranillo. Sus creadores buscan hacer un vino que hable del lugar del que procede y de las personas que allí trabajan, con la máxima sencillez posible y la mínima intervención, por lo que se huye de la estandarización del mercado: “Buscamos elaborar un vino que sea el reflejo fiel y honesto del paisaje y de nosotros”.

Uva de Vida cuenta con vinos de monovarietales de Graciano, dos añadas con crianza en acero inoxidable y otras dos en crianza en roble francés. “Siempre usamos barricas viejas. Este año hemos hecho un vino rosado de la variedad Tempranillo y una pequeña cantidad de vino espumoso elaborado con el método ancestral. Todos los años embotellamos una pequeña cantidad de zumo antes de que comience la fermentación en bodega, todo de forma muy artesanal”.

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¿Pero qué hace especial a estos vinos? “Son únicos e irrepetibles, muestran un territorio, el nuestro, un trabajo y unas personas. Controlamos personalmente todo el proceso, tomamos todas las decisiones, defendemos el trabajo manual y artesanal”. Y, además, son sanos “porque son nada más y nada menos que uva fermentada, sin ningún aditivo, sin ninguna filtración y modificación que vienen de una tierra que nunca ha tenido ni azufre ni cobre. Porque están vivos, libres y desnudos”.

Es aquí donde surgen las dudas. ¿No son sanos los vinos que no se elaboran con la agricultura biodinámica? López lo tiene claro: “Por supuesto que no. No son sanos los vinos que no te sientan bien, los vinos en los que interviene mucha química añadida, los vinos que vienen de un suelo muerto y de una planta medicada con moléculas de síntesis muy peligrosas que perturban la fotosíntesis y la génesis del sabor. A mí no me sientan bien y para mí no son sanos, pero esto es una decisión consciente y personal”.

La importancia de la tierra

Si hay un elemento importante en Uva de Vida es la tierra con la que se trabaja: “La tierra es todo. Si cuidamos de ella cuidamos de nosotros. Es en la viña donde se hace el vino, donde te la juegas, apuestas, podas, vendimias… Y decides”. Para Uva de Vida resulta de vital importancia la asociación de diferentes cultivos, la diversidad de flora y fauna autóctona que equilibra y reactiva la vida en el suelo, reforzando así la resistencia natural de las plantas.

Esta vegetación natural espontánea desempeña un papel importante como bioindicador, en ella germinan todo tipo de flores, insectos y lombrices viajeras que acaban haciendo un ‘microarado’ minucioso y nada agresivo, a la vez que van aportando estructura al suelo, lo que ayuda a retener la humedad y protege a la tierra de la erosión y del sol.

Se ayuda a la viña con los preparados biodinámicos, el preparado de María Thun e infusiones de plantas medicinales. No se aplica ni cobre ni azufre, por lo que la viña crece libre sin deshojar ni despuntar. El abono es natural, procede de los restos de poda que se trituran e incorporan, o de la siega de la hierba que crece en el suelo y del compost de las cabras del vecino Ramón.

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Septenio, uno de los vinos biodinámicos de Uva de Vida.

El calendario lunar rige las labores en el campo y en la bodega. La familia tiene fe en las fuerzas de la luna asociadas con la tierra, el agua, la luz y el calor para activar los órganos de la planta: raíz, hoja, flor y fruto.

La bodega ese ubica en la Sierra de Gredos y los montes de Toledo, al pie de la sierra de San Vicente, a una altitud de 492 metros en la comarca de Santa Olalla. El suelo “es arcilloso calcáreo y el clima es continental extremo, con más de tres mil horas de sol” y escasas lluvias (368 mm).

En este sentido, la bodega trabaja con la figura del Mandala: “Es una representación geométrica de nuestro viñedo. Para ello partimos de la latitud en la que nos encontramos (latitud 40) y esta figura la utilizamos en nuestras etiquetas para proteger el vino a través de la simbología y proporciones áureas. Para nosotros es una herramienta de trabajo más al igual que la música”. Este diagrama complejo representa las vibraciones energéticas del lugar, un símbolo poderoso que utilizaban los antiguos para construir sus templos sagrados.

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Renaissance des Apellation

Uva de Vida pertenece a la prestigiosa asociación internacional de viticultores biodinámicos ‘La Renaissance des Appellations’, asociación sin ánimo de lucro creada en 2001 por Nicolas Joly. Los vinos biodinámicas que pertenecen a esta asociación reivindican la plena expresión del terruño, marcados por la tipicidad, la singularidad y la infinidad de matices.

“Nos unimos porqué necesitamos caminar juntos, sentir que somos cada vez más los que queremos garantizar la plena expresión y originalidad de un lugar, un clima y unas personas. Fue necesaria la unanimidad de todos los catadores para entrar a formar parte de este grupo, al cual nos sentimos muy agradecidos. El sabor del vino únicamente puede ser original de manera natural y llegar a ser inimitable por la impronta de su terruño y de su microclima”, asegura Carmen López.

Y es que Uva de Vida cree firmemente en el papel de las Denominaciones de Origen: “En cada lugar de la tierra, los cuatro componentes (calor, luminosidad, hidrometría y geología) se relacionan entre sí de manera diferente y única. Ahí reside la sutiliza de las DO, que la planta, la viña, el olivo… Toma en cada caso a su manera. De esta comprensión nace la grandeza de las DO, que garantizan al consumidor en cada botella la originalidad de un lugar determinado. Esto es lo que buscamos y defendemos”.

A pesar de ello, no todas las DO gozan de la misma respuesta comercial: “Castilla-La Mancha es una de las regiones con menos consumo de vinos a pesar de ser de las principales zonas productoras. Estamos muy retrasados respecto a otros países como Francia o Italia. La distribución de estos vinos se hace a pequeña escala y dirigida al concepto salud. Aquí todavía no se valora suficiente lo pequeño, original, puro y exclusivo”.

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Uva de Vida deja que la naturaleza haga su trabajo, que el lugar exprese su alma con mínima intervención.

Comentarios al artículo/noticia

#1 - Andrés Campos Saavedra
22/02/2019 14:50:55
Hola!! Felicitar a la familia, por el entusiasmo y filosofía de trabajo desarrollada, una real pasión por el vino..cuando el vino se hace con amor... es para tomárselo en serio. Saludos , de un lugar extremo llamado CHILE..

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