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En las dos subzonas consideradas, el sistema en espaldera ofrece una menor producción por planta que la parra

Respuestas agronómica y enológica de la variedad Albariño bajo dos sistemas de conducción en su principal área de producción (D.O. Rías Baixas)

José Manuel Mirás Avalos, Emilio Iván Vázquez Rodríguez, Beatriz Castiñeiras Gallego, María José Graña Caneiro, Ignacio Orriols Fernández (Estación de Viticultura e Enoloxía de Galicia- EVEGA-INGACAL)15/03/2013
Las prácticas culturales en la vid son fundamentales para poder adaptar el potencial de producción a las necesidades del mercado, favoreciendo la mecanización de los viñedos sin mermar la calidad de los vinos obtenidos. En este estudio se han comparado las respuestas agronómicas y enológicas del Albariño en los dos sistemas de conducción más habituales en los viñedos comerciales de su área de mayor producción (Denominación de Origen Rías Baixas) en España. Para ello se seleccionaron dos viñedos comerciales dentro de la D.O. Rías Baixas en los que las plantas se encontraban conducidas tanto en espaldera como en parra. Aleatoriamente se escogieron 16 plantas por sistema (32 plantas por viñedo) sobre las que se realizaron medidas de parámetros agronómicos incluyendo el número de racimos por planta, peso del racimo y producción por planta. Se analizaron también los mostos y los vinos.

Introducción

Las condiciones actuales del mercado requieren una importante reducción de costes en las explotaciones vinícolas para mantener la competitividad. Este problema puede verse agravado por la escasez de mano de obra cualificada para realizar ciertas operaciones en el cultivo de la vid, lo que provoca una tendencia a mecanizar el mayor número posible de prácticas culturales.

Entre estas prácticas culturales debemos destacar el sistema de conducción de las cepas, definido como la manipulación física de la forma de la viña (Reynolds, 1983). El sistema de conducción es un componente integral del manejo del viñedo debido a su impacto en el microclima de las cepas y su influencia en el control de enfermedades así como en la facilidad o no del paso de maquinaria agrícola. El sistema de conducción ejerce una influencia sobre la calidad de la uva ya que determina la superficie fotosintéticamente activa y, por tanto, la síntesis de azúcares (Gladstone y Dokoozlian, 2003; Reynolds y Vanden Heuvel, 2009; Favero et al., 2010).

En Galicia y más concretamente en la Denominación de Origen (D.O.) Rías Baixas existe una discusión permanente sobre las ventajas e inconvenientes del cultivo en espaldera de la variedad ‘Albariño’, que es la variedad cultivada mayoritariamente en esta región (más del 95% de la producción total de la D.O.), suponiendo el 85% de la producción de uva blanca en la zona de O Rosal y, prácticamente, el 100% en O Salnés (Rías Baixas Denominación de Origen, 2013). El Albariño es una variedad de brotación precoz, de fuerte vigor y elevada fertilidad. Posee racimos pequeños y de compacidad media, es poco sensible a ‘Botrytis cinerea’, resiste bastante bien el mildeu pero es muy sensible al oídio. Desde el punto de vista enológico, Albariño posee una gran capacidad de producción de azúcar, además de una gran riqueza en ácidos y aromas, dando lugar a vinos de características inconfundibles y que son muy apreciados a nivel mundial (Pérez et al., 1993; Díaz Losada et al., 2011).

En esta D.O., el sistema utilizado tradicionalmente para conducir la vid es el emparrado aunque, en los últimos años, se observa una tendencia al uso de espalderas con el fin de maximizar la superficie foliar efectiva. El sistema de espaldera tiene la ventaja de favorecer la mecanización de las labores agrícolas ya que el follaje y los racimos se distribuyen de una forma ordenada en el espacio (Reynier, 1989).

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Figura 1: Localización geográfica de la Denominación de Origen Rías Baixas y de las dos subzonas consideradas en este estudio.
Los parrales, en Rías Baixas, suelen ser horizontales y de 2 m de altura, aproximadamente, con densidades de plantación bajas (alrededor de 1000 cepas/ha) y con podas mixtas de pulgares y varas de 6-7 yemas (Vázquez Rodríguez et al., 2006). Los marcos de plantación más habituales son de 4 x 3 m. Esta baja densidad de plantación, unida a una fertilidad elevada del suelo, induce un gran desarrollo vegetativo de las cepas (Vázquez et al., 2007). Todo esto se encuentra unido al hecho de que el incremento en altura provoca un retraso en la maduración por encontrarse los racimos a menor temperatura y más ventilados al estar más distanciados del suelo. Además, los mostos de cepas altas presentan una mayor concentración de ácido málico con respecto a los de plantas con menor altura de formación (Hidalgo Togores, 2006).

Actualmente, el sistema de conducción más adaptado al uso de maquinaria es la espaldera vertical; sin embargo, este sistema es ampliamente cuestionado para su empleo con la variedad ‘Albariño’ ya que resulta difícil controlar el vigor de la misma. En este contexto, el objetivo de este estudio es analizar el comportamiento agronómico y la calidad de mostos y vinos de la variedad Albariño, cultivada de manera comercial, bajo dos sistemas de conducción (parra y espaldera) en dos de las subzonas más importantes de la D.O. Rías Baixas.

Material y métodos

Descripción de las áreas de estudio y material vegetal
El estudio se realizó a lo largo de las campañas de 2008 a 2010 en dos viñedos comerciales pertenecientes a la D.O. Rías Baixas (provincia de Pontevedra) y, en concreto, a dos de sus subzonas más importantes: O Rosal y Salnés (Figura 1). Estos viñedos son representativos de las condiciones de suelo y clima de ambas subzonas. Las fincas se dedicaban al cultivo de la variedad ‘Albariño’ bajo dos sistemas de conducción de la planta: emparrado y espaldera.

En concreto, la finca situada en O Rosal se localiza en el ayuntamiento de Fornelos, cerca de la frontera con Portugal. Su superficie total es de 50 ha, de entre las que se seleccionaron dos parcelas de 1 ha, una con cepas conducidas en parra y otra, situada al lado de la anterior, con cepas conducidas en espaldera. Las plantas tenían una edad aproximada de 15 años al comienzo del estudio y estaban injertadas sobre 110R en ambos sistemas de conducción. El marco de plantación era de 4 x 3 m para la parra (833 cepas/ha) y el alambrado se situaba a 1,8 m del suelo. En el caso de la espaldera, podada en pulgares y varas, el marco de plantación era de 2 x 3 m (1667 cepas/ha), el alambre de soporte se encontraba a 90 cm de altura, mientras que los alambres del follaje estaban a 1,35 y 1,8 m del suelo. En parra se dejaron 48 yemas por planta tras la poda de invierno y en espaldera 24 yemas por planta. En las figuras 2 y 3 se puede observar una vista general de las plantas en parra y en espaldera.

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Figura 2: Vista de la parcela de parra en O Rosal.
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Figura 3: Vista de la parcela de espaldera en O Rosal.
En cuanto a la parcela situada en O Salnés, ésta se localiza en el municipio de Ribadumia y posee una superficie total de 0,41 ha. La mitad de la plantación, aproximadamente, se encontraba conducida en parra y la otra mitad en espaldera. La pendiente del terreno es suave, entre 0 y 2%. Las cepas conducidas en parra se plantaron en 1992 mientras que las conducidas en espaldera se plantaron en 1999; ambas sobre portainjerto 196-17C. Los marcos de plantación son de 4,5 x 2,5 m para la parra (889 cepas/ha) y 1,25 x 2,5 m para la espaldera (3200 cepas/ha). Al igual que en la parcela de O Rosal, en O Salnés el alambre de la parra estaba a 1,8 m del suelo. En cuanto a la espaldera, el alambre de sujeción se encontraba a 80 cm de altura mientras que los alambres del follaje iban a 1,2 y 1,6 m de altura. El sistema de poda en la espaldera era Sylvoz. En parra se dejaron 48 yemas por planta tras la poda de invierno y en espaldera 24 yemas por planta. En las figuras 4 y 5 se ofrece una vista general de las plantas en parra y en espaldera dentro de esta parcela.
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Figura 4: Vista de la parcela de parra en O Salnés.
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Figura 5: Vista de la parcela de espaldera en O Salnés.
Diseño experimental y medidas agronómicas
En ambas fincas se seleccionaron aleatoriamente 16 plantas por sistema de conducción sobre las que se realizaron los controles de maduración y las medidas agronómicas.

Los controles de maduración se llevaron a cabo desde el envero con una frecuencia semanal. Estos controles comenzaron el 28 de agosto y terminaron el 16 de septiembre en O Rosal, mientras que en O Salnés comenzaron el 18 de agosto y finalizaron el 17 de septiembre. Se recogieron al azar 10 bayas por planta de las partes superior e inferior de los racimos, así como de las caras expuesta y sombreada de los mismos. Al final, en cada fecha de muestreo, se obtuvieron 160 bayas de cada sistema de conducción para cada localización. En estos controles se determinaron el contenido en sólidos solubles (ºBrix), la acidez total y el pH.

En la vendimia se registraron el número y el peso de los racimos de cada una de las plantas control y estos datos se utilizaron para estimar la producción, tanto por cepa como por hectárea. A partir de estos datos se calculó el peso medio del racimo. El estado sanitario de las plantas se determinó mediante inspección visual.

Microvinificaciones

Para realizar las microvinificaciones se vendimiaron 100 kg de uva de cada parcela y se vinificaron por separado según el sistema de conducción y la localización de la parcela. Las uvas se vendimiaron manualmente y se transportaron a la bodega de la EVEGA, donde se llevaron a cabo las microvinificaciones utilizando procedimientos habituales para la elaboración de vinos blancos. Las uvas procedentes de cada tratamiento se despalillaron y estrujaron por separado y prensaron. Durante el procesado de la uva se añadieron 50 mg L-1 de SO2 para evitar la oxidación del mosto y como control microbiológico.

Posteriormente los mostos se encubaron por separado en depósitos de acero inoxidable para su fermentación, la cual se controló mediante medidas periódicas de densidad y temperatura. Tras 24 horas de desfangado estático en frío, los mostos se trasegaron a depósitos de acero inoxidable de 35 litros para continuar la fermentación. Estas fermentaciones se llevaron a cabo a 18 °C.

Determinación de parámetros químicos en mostos y vinos
El contenido total en sólidos solubles (ºBrix) se determinó mediante refractometría con corrección a temperatura estándar (20 °C). El pH y la acidez total se midieron utilizando un titrador automático. El ácido málico en mostos y vinos se analizó mediante un multianalizador secuencial (Hycel LISA 200) siguiendo un procedimiento colorimétrico. Los ácidos cítrico y tartárico, tanto en mostos como en vinos, se evaluaron mediante el mismo analizador secuencial pero siguiendo un protocolo enzimático. El etanol en los vinos se analizó mediante espectrofotometría. Todos estos análisis se llevaron a cabo siguiendo la normativa oficial CE 479/2008.
Analisis estadístico
Los datos obtenidos se sometieron a un análisis de la varianza utilizando la localización, el sistema de conducción y el año como factores explicativos mediante el software libre R (R Development Core Team, 2010). La separación de medias se realizó mediante el test t para muestras apareadas.

Resultados y discusión

Respuesta agronómica
En las dos subzonas estudiadas, los resultados obtenidos muestran una gran diferencia en los parámetros agronómicos del Albariño entre los dos sistemas de conducción considerados (Tabla 1). Si tenemos en cuenta todo el conjunto de datos podemos apreciar diferencias significativas entre ambas parcelas. Por tanto, al existir una interacción significativa entre los sistemas de conducción y la localización de la parcela para todos los parámetros agronómicos, hemos separado los datos por localización.

Durante el período de estudio se apreció un mayor número de racimos en las cepas conducidas en parra que en las conducidas en espaldera. Esta diferencia ha resultado más notable en el caso de la parcela situada en O Salnés donde las parras presentaban un 50% más de racimos que las espalderas (Tabla 1). En O Rosal, esta diferencia se encuentra entorno al 25%. El sistema de conducción, por tanto, ejerce una gran influencia en el número de racimos por planta, como ya han observado otros investigadores (Vanden Heudel et al., 2004). Este hecho se debe al número de yemas por cepa que es mucho mayor en la parra que en la espaldera.

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Tabla 1: Influencia del sistema de conducción en los parámetros agronómicos de 2009 y 2010 para las dos subzonas estudiadas.
En cuanto al peso medio de los racimos, cada parcela presentó un comportamiento diferente: en O Rosal no existieron diferencias significativas entre los dos sistemas de conducción en ninguno de los años estudiados mientras que, en O Salnés, las parras produjeron racimos con mayor peso, aproximadamente un 35% más, que las espalderas (Tabla 1).

Estas diferencias en el número de racimos y el peso medio de los mismos provocaron una diferencia significativa en la producción por planta, siendo ésta mucho mayor en las parras que en las espalderas para las dos subzonas en estudio. En el caso de O Rosal, las parras produjeron un 28% más que las espalderas pero esta diferencia fue mucho más acusada en O Salnés donde las parras produjeron 3 veces más que las espalderas (Tabla 1). Observaciones similares han sido presentadas por otros investigadores para otras variedades (Favero et al., 2010).

Por el contrario, si consideramos las producciones por hectárea, la mayor densidad de plantación en las espalderas hace que sus producciones sean mucho mayores salvo en el caso de O Salnés en 2010 cuando no se encontraron diferencias significativas. Esto permite inferir que, comercialmente, las espalderas son una opción muy recomendable para el manejo de viñedos de Albariño ya que la producción final es mayor y las acciones agrícolas pueden ser mecanizadas, reduciendo así los costes de producción. Sin embargo, observando los datos obtenidos, la variabilidad interanual de la producción parece tender a ser más estable en las parras que en las espalderas.

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Figura 6: Evolución, durante el año 2009, del contenido en sólidos solubles (ºBrix) y la acidez de las uvas durante la maduración para los dos sistemas de conducción (parra y espaldera) en las dos subzonas consideradas.
En cuanto a la maduración, se observó la misma tendencia en los tres años estudiados. En la figura 6 se muestran los datos de 2009 a modo de ejemplo. El contenido en azúcares, estimado mediante los grados Brix, fue muy similar en ambas conducciones. En el caso de la parcela de O Salnés, las uvas procedentes de las espalderas aumentaron su grado Brix a mayor velocidad que las de las parras y, en el momento de la vendimia, el valor de este parámetro fue superior en espaldera que en parra. Si nos referimos a la acidez, ésta fue superior en las espalderas durante el proceso de maduración pero en la cosecha ambas conducciones se igualaron debido al rápido descenso del valor de este atributo en las espalderas (Figura 6).

Estos resultados nos permiten inferir que las altas producciones de las parras provocaron un ligero retardo en la maduración de las uvas en comparación con las de las espalderas. De hecho, esta mejora en la maduración ha podido estar causada por una mejor disposición de los racimos para interceptar mayor cantidad de radiación solar. Sin embargo, la falta de medidas de superficie foliar activa en ambas conducciones dificultan la interpretación de nuestros resultados.

Características de los mostos
En O Rosal, el grado alcohólico probable observado en mostos de espalderas fue mayor que en los mostos obtenidos de emparrados (11,37% y 10,53%, respectivamente de media para el período de estudio). La diferencia fue menor en O Salnés, 11,93% para espalderas y 11,50% para parras (Tabla 2). Aunque estas diferencias no han sido cuantitativamente importantes, indican una mejor maduración de la uva en las espalderas comparada con las parras. Además, esta tendencia se mantiene durante los tres años de estudio. Sin embargo, la falta de repeticiones y de un análisis estadístico más completo dificulta la extracción de conclusiones al respecto.

En cuanto a la acidez total, los mostos de O Rosal presentaron valores más elevados de este parámetro cuando provenían de parras que cuando lo hacían de espalderas (Tabla 2). Esta diferencia, aproximadamente 1 g/L, no es significativa pero podría indicar una tendencia a una menor acidez en las espalderas. La misma tendencia se observó en la subzona de O Salnés; sin embargo, la diferencia fue menor, 0,6 g/L (Tabla 2).

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Tabla 2: Influencia del sistema de conducción en los parámetros cualitativos de los mostos de las dos subzonas durante el período de estudio.
El pH, por el contrario, no mostró diferencias entre sistemas de conducción para las dos subzonas consideradas en este trabajo (Tabla 2). El contenido en ácido tartárico fue ligeramente superior en las espalderas que en las parras de O Rosal. Sin embargo, se observó lo opuesto para O Salnés (Tabla 2). Por el contrario, el contenido en ácido málico fue mayor en las parras que en las espalderas de O Rosal y prácticamente igual entre conducciones para O Salnés (Tabla 2).
Características de los vinos
Los datos de los parámetros de los vinos obtenidos confirman las diferencias observadas en los mostos de los diferentes sistemas de conducción (Tabla 3). En ambas subzonas, las espalderas proporcionaron vinos con mayor grado alcohólico que las parras (Tabla 3). Esta diferencia es más pronunciada en O Rosal, casi 1%, mientras que en O Salnés, los vinos procedentes de espalderas poseen un 0,3% más grado alcohólico (Tabla 3). Además, se aprecia una tendencia a obtener vinos de mayor graduación alcohólica a medida que pasan los años.
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Tabla 3: Influencia del sistema de conducción en los parámetros cualitativos de los vinos de las dos subzonas durante el período de estudio.
La acidez total de los vinos presentó el mismo comportamiento en las dos subzonas, siendo mayor en los vinos de las parras que en los de las espalderas (Tabla 3). Sin embargo, no se observaron diferencias entre sistemas de conducción y subzonas para el pH y el contenido en ácido tartárico (Tabla 3). Por último, el contenido en ácido málico de los vinos procedentes de parras fue ligeramente superior que en los provenientes de espalderas (Tabla 3). Esta diferencia es muy similar en promedio para las dos subzonas (0,86 g/L en O Rosal y 0,64 g/L en O Salnés).

Conclusiones

La evaluación del comportamiento de la variedad ‘Albariño’ bajo dos sistemas de conducción en su área de mayor producción (D.O. Rías Baixas) ha permitido observar que, en las dos subzonas consideradas, el sistema en espaldera ofrece una menor producción por planta que la parra. Sin embargo, la producción por hectárea es mayor en las espalderas que en las parras debido a una mayor densidad de plantación aún partiendo del mismo número de yemas por hectárea en ambos sistemas. Además, las uvas procedentes de conducciones en espaldera tienden a madurar mejor.

Estos resultados preliminares sugieren que, comercialmente, las espalderas son una opción muy recomendable para el manejo de viñedos de ‘Albariño’ en estas dos subzonas ya que la producción final ha sido mayor y las acciones agrícolas pueden ser mecanizadas, reduciendo así los costes de producción.

Agradecimientos

Los autores agradecen a Eulogio Pomares Zárate e Hijos S.L. (O Salnés) y a Lagar de Fornelos S.A. (O Rosal) el haber facilitado sus plantaciones para realizar esta investigación. J.M. Mirás Avalos agradece a la Xunta de Galicia la financiación de su contrato dentro del marco del programa ‘Isidro Parga Pondal’.

Referencias bibliogáficas

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