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PSA Secure ofrece este proceso de envasado, que asegura una mejor conservación de los equipos y de los elementos textiles

Envasado termosellado de PSA Secure para equipos de evacuación y rescate

Redacción Interempresas30/07/2018
Uno de los puntos clave para el correcto funcionamiento de los equipos de evacuación y rescate, así como de sus accesorios, es el estado en el que se encuentran estos materiales en el momento de su uso. Para que este estado sea óptimo, tanto fabricantes como usuarios deben de ser conscientes de la importancia del mantenimiento de los equipos a lo largo de su vida útil (son los elementos textiles los que determinan la vida útil que varía entre 5 y 10 años dependiendo del fabricante). Dentro del mantenimiento de los equipos, además de las correspondientes revisiones anuales, juega un importante papel el almacenaje.
En el caso de PSA Secure, existen diversas opciones de embalajes para almacenar los equipos. Una de las opciones por las que inicialmente más optaban los clientes eran las mochilas. Dentro de esta opción, y dependiendo del modelo del equipo, de los metros de cuerda y de la cantidad y tipo de accesorios que solicite el cliente, se ofrecen distintos modelos de mochila. Estos van desde las mochilas más sencillas, de material textil y con un asa para el hombro y con una capacidad aproximada de 30 litros, hasta las mochilas más grandes, fabricadas con una combinación de materiales textiles e impermeables que las hacen más resistentes, con dos asas para los hombros y con una capacidad aproximada de 52 litros.
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Una de las opciones para almacenar equipos son las mochilas.
Otra alternativa de almacenaje cada vez más solicitada por los clientes son las cajas, que pueden ser tanto de aluminio como de plástico, y que a su vez PSA Secure ofrece en diferentes formatos en cuanto a volumen se refiere, con cajas desde 47 litros hasta 70 litros.

Además de las mochilas y de las cajas, una tercera alternativa de almacenaje son los barriles de plástico, que igualmente se pueden encontrar de distintas capacidades, desde 26 litros hasta 55 litros.

Tanto las cajas como los barriles son estancos y están fabricados de materiales que aíslan los equipos que se encuentran en su interior de las condiciones atmosféricas externas, tales como la radiación solar o la lluvia, y que amortiguan en cierta medida los cambios drásticos de temperatura.

¿Por qué envasar los equipos?

Independientemente del embalaje exterior que solicite el cliente, desde PSA Secure se recomienda realizar el envasado termosellado a los equipos, ya que asegura una mejor conservación de los mismos y de los elementos textiles. Este proceso de envasado es posible ya que, según la normativa EN 341, en referencia a la revisión, debe de haber algún indicador o controlador que nos informe sobre el estado de los elementos textiles en cuanto a humedad y otros daños. Al estar envasados se sabe que no han sido manipulados y que no han sufrido daños. De esta manera, el chequeo sería simplemente visual, sencillo y rápido, observando el indicador de humedad que se coloca en la parte externa. Siempre y cuando este indicador no sobrepase el 40% de humedad, se puede certificar que el equipo y los accesorios en su interior se encuentran en perfecto estado. Por lo tanto, otra significativa ventaja del envasado termo sellado es la revisión de los EPI. Todo esto conlleva un ahorro de costes durante los 8 años de vida útil de los elementos textiles —momento en el que sí habría que abrir el envasado para cambiarlos— ya que no es necesaria una revisión por una persona certificada en inspección de los equipos de la marca PSA.

Este envasado ayuda a persuadir a personas ajenas a la utilización de los equipos a manipular o extraer elementos para su uso en otros fines, por lo que nos evitamos extra costes por faltas de material.

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Al estar envasados con termosellado, se sabe que los equipos de rescate no han sido manipulados y que no han sufrido daños.

Proceso de envasado termosellado

Una vez comprobado el estado de los artículos, el primer paso del proceso de envasado es la confección de la bolsa en la que se va a envasar el equipo, compuesta por distintas capas de aluminio y materiales anticorrosivos que aíslan el equipo del exterior. A continuación, se coloca el indicador de humedad y se introduce el equipo (en una mochila de tamaño adecuado) dentro de la bolsa junto con los desecantes, que ayudan a eliminar los posibles restos de humedad que puedan quedar dentro del envasado una vez cerrado. En el último paso, se saca el aire de dentro de la bolsa confeccionada y se sella con las pinzas termosellantes.
El equipo así envasado se coloca por último en el embalaje exterior elegido por el cliente (mochila, caja, barril, etc…), con el indicador de humedad colocado en una zona fácilmente accesible y visible por la persona que vaya a realizar la inspección visual anual. De la misma manera, en este embalaje exterior se encuentran los números de serie de todos los elementos que componen el set envasado. La trazabilidad comienza desde la fabricación de los artículos y durante toda su vida útil.

Es importante que los usuarios y personas de mantenimiento, así como los clientes finales sean conscientes de la responsabilidad que conlleva un correcto uso y mantenimiento de los EPI. Por este motivo, es necesario que las personas que vayan a realizar el envasado termo sellado estén debidamente instruidas y certificadas para tal efecto.

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El equipo envasado se coloca por último en el embalaje exterior elegido por el cliente, como por ejemplo un barril.