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El Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo y Día internacional de los Trabajadores nos recuerdan la importancia de los EPI en el mundo laboral

¿Por qué los equipos de protección individual son tan importantes en la salud de los trabajadores?

Redacción Interempresas11/05/2018
Los EPI, los equipos de protección individual que utilizan los profesionales en sus diferentes desempeños, tienen como misión actuar como última barrera de protección frente a los riesgos laborales. El pasado 21 de abril comenzó la aplicación del nuevo Reglamento sobre estos equipos de protección, que se clasifican según diferentes categorías, en función del nivel de riesgos frente a los que protegen. Su importancia: resultan instrumentos clave para proteger la salud y la vida de los trabajadores.

Como se señala desde Asepal (Asociación de Empresas de Equipos de Protección Individual), la organización representativa de este sector en España, un EPI se puede definir como todo dispositivo o medio diseñado para ser usado o del que se vaya a disponer con el fin de proteger frente a uno o varios riesgos. Y no se conciben EPI que no estén diseñados para proteger frente a un peligro específico.

Los EPI han de utilizarse cuando los riesgos no puedan ser controlados por medios técnicos de protección colectiva o por procedimientos habituales de desempeño profesional. Sus características se establecen en función de la naturaleza del riesgo, las condiciones ambientales del lugar, y las singularidades del usuario (adoptándose los que mejor se adapten al mismo).

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Los EPI son mucho más sofisticados de lo que puedan parecer en un principio, ya que detrás de cada equipo de protección individual certificado existe un proceso de pruebas y ensayos.

28 de abril y 1 de mayo, dos citas clave para los trabajadores

Uno de los objetivos clave de Asepal es concienciar a los sectores profesionales y a la opinión pública en general, que los EPI sirven para salvaguardar la vida de los trabajadores, y reducir los riesgos de sus actividades. Unos trabajadores que, finalizando el mes de abril, vivieron, como todos los años, dos citas que devuelven al primer plano de actualidad toda la casuística del mundo laboral, y la defensa de sus derechos y garantías en el ejercicio de su profesión: el Día Mundial de la Seguridad y la Salud en el Trabajo (28 de abril) y el Día internacional de los Trabajadores (1 de mayo). Son fechas que subrayan la importancia de seguir esforzándose por mejorar las condiciones de vida de los profesionales, y en este contexto resulta primordial recordar la relevancia de continuar generando las circunstancias más favorables para reducir los índices de siniestralidad laboral.

Según los últimos datos oficiales, de septiembre de 2016 a octubre de 2017 se produjeron en España más de 480.000 accidentes laborales, que ocasionaron bajas profesionales, de los que cerca del 25% fueron graves, y el 3,2% con mortalidad. Por sectores, el de mayor incidencia fue el de servicios, seguido de la industria, la construcción y el sector agrario.

La buena noticia es que en todos los casos el porcentaje de incidentes ha bajado respecto al año anterior, sobre todo en el escenario de los accidentes mortales. En comparación con Europa, nuestras cifras son peores que la media, si bien es cierto que la tendencia se ha corregido levemente en los últimos años, según Eurostat. Una razón más para seguir insistiendo en la necesidad de seguir trabajando en esta dirección.

En este marco, la aprobación del nuevo Reglamento sobre los EPI es una medida que refuerza el contexto de garantías e información para profesionales y ciudadanos. Como señala Luis Gil, secretario general de Asepal, “tras más de 25 años, tenemos nueva normativa sobre los EPI. A finales de los 80, el sector de los equipos de protección individual empezó a establecerse como tal dentro de la Unión Europea con la publicación de la primera normativa al respecto. Para las empresas supuso un gran reto que hoy día vuelve a aparecer con la entrada en vigor del Reglamento 2016/425. El nuevo Reglamento implica la necesidad de realizar inversiones a las empresas fabricantes y distribuidores de EPI que les permitan adaptarse y quizás no todas tengan completamente claro el camino a recorrer. Desde Asepal se trabaja para que un sector tan relevante siga siendo competitivo y se ofrezcan las mejores garantías en el mercado de los EPI”.

Condiciones y precauciones en el uso de los EPI

De cara a este desafío, cabe reseñar que estos equipos precisan de unas determinadas condiciones para su uso: que resulten adecuados para las circunstancias del lugar y el trabajador, adaptables a las condiciones anatómicas, fisiológicas y de salud del profesional, que cuenten con parámetros mínimos en cuanto a peso y volumen, resulten compatibles entre sí en el caso de empleo de varios EPI, y se encuentren normalizados en cuanto a la legislación vigente relativa a su diseño y fabricación.

Y es muy importante, siempre, adoptar las precauciones oportunas. Así, hay que tener en cuenta que, por ejemplo, deberán ser revisados antes de su utilización para detectar posibles anomalías, solo podrán emplearse dentro de los limites de utilización que establece el fabricante o, o que el mantenimiento y conservación ha de realizarse según instrucciones de éste.

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Los EPI han de utilizarse cuando los riesgos no puedan ser controlados por medios técnicos de protección colectiva o por procedimientos habituales de desempeño profesional.

La necesidad del empleo de EPI certificados

Conocer al detalle toda la normativa aplicable a los EPI y dominar el arte de la correcta selección y uso de los equipos de protección individual, no resulta fácil, pero sin embargo constituye una cuestión capital para las empresas. Los EPI nos son un artículo de consumo industrial más por cuanto representan, como se reitera desde Asepal, la última línea de defensa, el escudo protector que se interpone entre la salud de los profesionales y los potenciales riesgos que asumen en su trabajo. Al cumplir con este objetivo, resulta fundamental el empleo, en toda circunstancia y lugar, de equipos de protección individual certificados que cumplan con la normativa vigente.

Los EPI son mucho más sofisticados de lo que puedan parecer en un principio, ya que detrás de cada equipo de protección individual certificado existe un proceso de pruebas y ensayos llevados a cabo por laboratorios independientes que verifican que el EPI se comportará como debe hacerlo ante cualquier peligro al que se enfrente.

Por todo ello, es capital que todos los elementos de la cadena que van desde el fabricante hasta el usuario tengan conocimientos precisos acerca de la normativa existente. La nueva reglamentación, en vigor desde el pasado 21 de abril, persigue reforzar la consecución de este objetivo.

Está demostrado que todas aquellas compañías y entidades que integran el fomento de la salud y la seguridad de sus trabajadores en el marco de su estrategia empresarial consiguen unos niveles de productividad y eficiencia que les permite estar más capacitados para competir en un mundo globalizado. Un gesto tan simple como ponerse un casco o unos guantes, puede salvar la vida de un trabajador, y en definitiva, de una persona.

La nueva normativa sobre los EPI ha reforzado las garantías en el uso de los mismos y ha impulsado en beneficio de los usuarios y todos los ciudadanos

Empresas o entidades relacionadas

Asociación de Empresas de Equipos de Protección Personal