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La AEC propuso en 2007 los límites de velocidad variables que ahora anuncia Interior

21/06/2012

21 de junio de 2012

La Asociación Española de la Carretera (AEC), con la participación de un grupo de expertos del sector viario, elaboró y remitió a la Comisión de Seguridad Vial del Congreso en 2007 un informe en el que proponía la revisión de los límites de velocidad en función no sólo del tipo de vía sino también de la siniestralidad real de la misma, las condiciones meteorológicas o la luminosidad que en cada momento presenten las carreteras.

La AEC se adelantaba así en un lustro a lo anunciado ahora por el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Tras asegurar que el Gobierno va a reducir la velocidad en las carreteras convencionales de 100 a 90 kilómetros por hora, Fernández Díaz avanzó una reforma del Reglamento General de Circulación, para antes de 2013, en la que se establecerá la velocidad variable en autopistas y autovías en función de criterios tales como la climatología, el grado de iluminación de la vía, el estado del firme o la densidad del tráfico.

Hasta ahora, la señalización de la velocidad en nuestro país ha pasado por el establecimiento de unos límites genéricos fijos (asociados principalmente al tipo de carretera: autovía, nacional, convencional, etc.), y otros específicos (asociados a curvas, intersecciones, etc.) fijados mediante señalización vertical fija. Sin embargo, estos límites no siempre son coherentes con la realidad de las carreteras.

En este sentido, el informe de la AEC aboga por asociar la velocidad a los registros reales de siniestralidad. Es decir, los tramos con una alta accidentalidad se verían ‘penalizados’ con una velocidad genérica reducida en función del tipo de vía. También las condiciones meteorológicas adversas o la escasa luminosidad llevarían a establecer reducciones adicionales.

En todos los casos, según el informe, los límites propuestos deberán ser revisados con una periodicidad no superior a dos años, de manera que ciertos tramos puedan experimentar descensos o aumentos en función de que se reduzcan o no los accidentes.

Con todo ello se pretende conseguir, por un lado, que los conductores se familiaricen con un tipo de información cambiante, y por otro, recuperar la credibilidad de la señalización.

En la elaboración del estudio, además de la Asociación Española de la Carretera, participaron Arancha Pato y Máximo Sant, entonces representantes de la editorial Motorpress Ibérica; Ricardo Chicharro como experto en el segmento del automóvil; Alfredo García, Catedrático de la Universidad de Valencia; y Sandro Rocci, Catedrático de la Universidad Politécnica de Madrid.

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