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Alternativas a las formas de producción convencionales para poder lograr productos textiles menos contaminantes

Las buenas prácticas a seguir por la industria textil para proteger el entorno

Carmen Orús26/02/2019
El sector textil es uno de los grandes contribuyentes al deterioro del entorno. Los principales impactos ambientales relacionados con esta industria tienen que ver con las aguas residuales que genera y en la carga química que las mismas contienen. Otros problemas importantes son el gran consumo de agua y energía, los malos olores, los residuos sólidos y la generación de emisiones atmosféricas.

Teniendo en cuenta todos estos aspectos negativos, en los últimos años se vienen desarrollando alternativas a las formas de producción convencionales para poder lograr productos textiles menos contaminantes. Greenpeace, a través de su campaña Detox, insta a las grandes compañías textiles que dejen de utilizar en sus prendas elementos químicos contaminantes que puedan tener efectos perjudiciales para la salud de la humanidad y del planeta.

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Substancias que es recomendable eliminar

En la campaña Detox se enumeran las once sustancias químicas prioritarias a eliminar de la industria textil antes de 2020: alquifenoles, por ser persistentes, bioacumulables y tóxicas (PBT) en los tejidos corporales; ftalatos, calificados como muy dañinos para la reproducción en mamíferos; retardantes de llama bromados y clorados, catalogados como ‘sustancias peligrosas prioritarias’ según la legislación comunitaria; colorantes azoicos, prohibidos por la Unión Europea por liberar sustancias químicas; compuestos orgánicos de estaño, por persistir en el medio ambiente y posible afectación a los sistemas inmunológico y reproductivo; perfluorados (PFC), por persistir también en el medio ambiente y acumularse en el tejido corporal a través de la cadena trófica (pudiendo causar daños en el hígado); clorobencenos, relacionados con afecciones al hígado, tiroides y sistema nervioso central; disolventes clorados, por considerarse sustancias que agotan la capa de ozono y que pueden persistir en el medio ambiente; clorofenoles, altamente tóxicos para los seres humanos y que pueden afectar a muchos órganos; y las parafinas cloradas de cadena corta (PCCC), altamente tóxicos para los organismos acuáticos, no se degradan fácilmente en el medio ambiente y tienen un alto potencial para acumularse en organismos vivos.

Varias empresas textiles se han sumado a esta iniciativa y se comprometen a eliminar estas sustancias en sus respectivas cadenas de suministro. Es el caso de las españolas Inditex y Mango, y otras marcas internacionales como Esprit, Levi’s y Benetton.

Concienciación ciudadana

El consumidor también ha evolucionado con los años, y empieza a interesarse por la composición de las prendas que viste. No sólo le importa si el artículo puede lavarse o no a mano, sino que quiere conocer el origen de la materia prima, de la hilatura, del tintado y de la fabricación del tejido para saber si el producto es respetuoso con el entorno y con las personas que lo han elaborado.

Si la etiqueta no lo pone fácil (a veces hay que descifrar su contenido), el ciudadano puede averiguar además si la empresa que ha confeccionado esa prenda posee alguna certificación o sello de calidad como Made in Green by Oeko-Tex (anteriormente conocida como Oeko-Tex Standard 100), la etiqueta ecológica con mayor reputación a nivel mundial para determinar si las prendas textiles contienen sustancias nocivas. Actualmente, cuenta con más de 7.500 empresas certificadas en todo el mundo.

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Vertederos con ropa desechada.

El proyecto del Instituto Textil Aitex para optimizar el agua derivada de la industria textil

Recientemente, se está contemplando, de manera racional y metódica, la utilización y el reciclaje del agua para los procesos productivos textiles, fundamentalmente por los siguientes motivos:

  • Prevención ante una escasez futura de agua.
  • Enormes presiones medioambientales en el ámbito jurídico y legislativo.
  • Aumento del costo del agua.
  • Existencia de tratamientos terciarios de depuración más eficientes, que aseguran una mejor calidad del agua para su reutilización y reciclaje.

A la vista apremiante de adoptar soluciones rápidas y viables, así como del interés mostrado por numerosas empresas textiles, surge la necesidad de elaborar este proyecto, cuyo objetivo es llevar a cabo una investigación sobre el grado de depuración que es necesario alcanzar para poder reutilizar las aguas residuales textiles en los distintos procesos productivos.

Este documento es un reporte preparado por el Instituto Tecnológico Textil Aitex (Alcoy, España). El documento se encuentra alojado en el portal del Aitex.

¿Qué pueden aportar los consumidores a favor del medioambiente?

Se trata de aplicar el principio ecológico de reciclar. Una alternativa es usar los contenedores específicos para ropa usada, gestionados por empresas u ONG reconocidas; o depositar esta ropa en los puntos limpios de la ciudad. Esta práctica permite evitar que la ropa termine en un vertedero.

Solamente en Estados Unidos, se desechan 15 millones de toneladas de ropa que terminan en los vertederos o en el fondo del mar convertidas en microplásticos.

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Anualmente se desechan millones de toneladas de ropa que terminan en el fondo del mar convertidas en microplásticos.