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El proyecto Nanokit tiene por objetivo crear un recurso pedagógico que acerque la nanociencia y la nanociencia al aula

La nanotecnología y la nanociencia vuelven a las aulas el próximo curso

Laia Banús05/09/2016

El pasado 6 de julio, la sede del Cesire en Barcelona acogió la presentación al profesorado de Tecnología de Secundaria de centros catalanes de la oferta de actividades previstas para el curso 2016-2017 en torno a la introducción de la nanociencia y la nanotecnología en las aulas. Esta edición parte de la experiencia piloto vivida por dieciséis institutos el curso 2015-16 y que culminó en un evento final celebrado en el CCCB de Barcelona. Julio Pérez, coordinador de este proyecto por parte del Cesire, nos contó más sobre esta experiencia nano.

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Maletín-kit de NanoEduca (curso 2015-16). Foto: Julio Pérez.

Impulsado por el ICN2 —Instituto Catalán de Nanociencia y Nanotecnología—, los CCiTUB —Centros Científicos y Tecnológicos de la Univesitat de Barcelona—, el grado de Nanociencia de la Universitat Autònoma de Barcelona y el Cesire —Centro de Apoyo y Recursos Pedagógicos del Departament d’Ensenyament de la Generalitat de Catalunya—, Nanokit es un proyecto para la creación de un material didáctico, que aborda el área temática de la nanociencia. El interés de este proyecto desde un punto de vista didáctico es que acerca al aula herramientas de trabajo que facilitan la labor del docente para que el alumno pueda trabajar en primera persona con ciencia de actualidad.

El proyecto, financiado por la Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, Fecyt, parte de una primera experiencia piloto llevada a cabo durante el curso 2015-2016, el programa NanoEduca, cuyos participantes valoraron con una encuestas que evaluaban la idoneidad didáctica de las diferentes experiencias e impresiones de su funcionamiento en el aula.

Programa piloto NanoEduca

NanoEduca fue concebido para crear un material experimental didáctico sobre el área emergente de la nanociencia y la nanotecnología. “La experiencia combina la metodología experimental, para que los alumnos prueben en primera persona, con reflexiones éticas y sociales relacionadas con la introducción de estos productos en nuestra vida cotidiana”, explica Julio Pérez.

El programa piloto constaba de un kit de materiales relacionados con la nanotecnología junto con propuestas didácticas competenciales y relacionadas con las asignaturas del ámbito CTM. Estos materiales se estructuraban en cuatro grandes ámbitos: por un lado, fundamentos de la nanotecnología (común en todos los itinerarios); y tres itinerarios diferenciados —nanobiotecnología, nanociencia, nanotecnología y nanomateriales—, por otro. A su vez, estos tres itinerarios se relacionan directamente con las asignaturas de Biología (nanobiotecnología), Física y Química (nanociencia) y Tecnología (nanotecnología y nanomateriales).

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Los kits NanoEduca incorporan experimentos y fichas didácticas para efectuarlos. Foto: Julio Pérez.

A su vez, el programa constaba de tres fases. En la primera, el profesorado participante recibía tres sesiones específicas de formación. La segunda comprendía el proceso de experimentación de los kits en el aula, con el alumnado y los grupos designados de cada centro. Por último, se celebró una sesión final en el CCCB (Centre de Cultura Contemporània de Barcelona) en el marco del Festival de Nanociencia y Nanotecnología 10alamenos9 donde se presentaron los pósters confeccionados por los grupos de alumnos con el apoyo de sus profesores, donde se describían los aspectos más relevantes de la implementación de los kits. En los pósters, se debía mostrar cómo la nanotecnología está presente en el entorno y sus implicaciones éticas y sociales. “La elaboración de póster permite trabajar otros temas como son la exposición en público o la capacidad de síntesis”, comenta Julio Pérez.

En total, 16 centros, 23 docentes y 530 alumnos desde 3º de ESO a 2º de Bachillerato participaron en este programa. Estos centros fueron elegidos entre más de 70 institutos de Secundaria interesados en participar en el programa. Se priorizaron los centros públicos, con experiencia previa en proyectos similares y con la disponibilidad de más de un docente implicado, que además tuvieran algún tipo de formación en estas disciplinas.

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Exposición de los pósters de los diferentes centros participantes dentro del Festival de Nanociencia y Nanotecnología ‘10alamenos9’ del CCCB (abril de 2015). Foto: Julio Pérez.

Además de las entidades participantes —ICN2, CCiTUB, UAB y Cesire— este programa se pudo llevar a cabo gracias a la Ayuda Severo Ochoa, que fomenta la divulgación científica, la Societat Catalana per la Recerca i la Innovació y sobre todo el Fecyt. Con la ayuda del Fecyt, Fundación Española para la Ciencia y la Tecnología, que solicitó en su momento ICN2, se podrán realizar los nanokits o maletines para este próximo curso. “El coste de producción de las maletas, que incluyen materiales como nanopartículas de plata y de oro, y otros elementos caros, es alto, especialmente si se producen en pequeñas cantidades”, comenta el coordinador del Cesire de NanoEduca. Además del kit, estas ayudas también se destinaron a financiar los vídeos tutoriales que acompañaban las experiencias y el acto final en la CCCB.

Nanokits 2016

Los resultados de la experiencia piloto animó a las entidades participantes a repetir y mantener esta experiencia bajo la marca ‘NanoEduca’. El primer paso fue la jornada de presentación de la oferta de actividades previstas que se realizó en la sede del Cesire en Barcelona ante profesorado de Secundaria interesado en participar. De la primera experiencia piloto se recogieron las encuestas de evaluación donde los participantes valoraron el programa y reflejaron sus impresiones sobre cómo funcionó en el aula. Después de estudiar estas valoraciones, se ha diseñado el programa para el curso 2016-17 introduciendo algunos cambios. “Queremos seguir dando formación a los profesores, pero posiblemente no lo haremos del mismo modo que en la anterior edición. En el 15-16 todos los profesores tenían que formarse en todo y era bastante estresante: sesiones de formación, experimentación con el kit en clase, concurso de pósters en la sesión final… Este año hemos pensado en hacerlo de un modo más modular”, explica Julio.

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Los alumnos participantes expusieron ante el jurado del concurso la experiencia compartida en su póster. Foto: Julio Pérez.

Así, los profesores podrán elegir en qué grado se quieren implicar en el programa. Podrán, por ejemplo sólo acudir a la formación, que abarcará contenidos no sólo de nanotecnología propiamente dicha sino también sesiones sobre riesgos laborales o ética de la ciencia, entre otras materias. Si solo quieren el kit, pueden dirigirse al servicio de préstamo del Cesire en sus Centros de Recursos Pedagógicos. “Podrán usarlo sin haber hecho la formación porque los nuevos kits serán más pequeños y con menos prácticas, después de haber destilado las 18 experiencias del anterior kit y pasarlas a 6-8, mucho más trabajadas didácticamente” explica Julio Pérez. También se ha cambiado el enfoque de estas experiencias: “Los del anterior kit eran experimentos muy demostrativos donde el alumno no se planteaba nada. Los del nuevo kit tienen un enfoque más de ‘Qué pasaría si…’ ‘¿Por qué crees que ha pasado esto y no lo otro…?’ en que el alumno deberá sacar sus propias conclusiones. Las actividades serán más complejas, divididas en varias partes y estarán más vinculadas con el mundo real, situadas en un contexto más relacionado con el alumno, como por ejemplo una noticia del periódico”. La idea es que los nuevos kits sean “más autónomos, con guías para el alumnado y guías para los profesores muy exhaustivas”, explica Pérez.

En cuanto al concurso de pósters, se repetirá la experiencia dada la buena respuesta recibida. “Está todavía por decidir el formato del concurso de este año, aunque la propuesta más aceptada es lanzar el concurso de una forma más autónoma”, nos cuenta Julio.

Origen de NanoEduca

La idea del proyecto NanoEduca surge de la iniciativa de Jordi Díaz, doctor en Química y técnico en Microscopía del CCiTUB, que empezó a impartir sesiones de formación para profesorado en nanotecnología y nanociencia bajo el paraguas ‘NanoDivulga’ durante el curso 2015-2015. Durante el curso siguiente, el propio Díaz organizó las primeras Jornadas Nacionales de Divulgación en Nanotecnología, y fue donde se iniciaron los contactos con ICN2. De este modo, confluyeron varias entidades con el mismo objetivo: llevar la nanotecnología a las aulas.

De este modo empezó a crecer la marca ‘NanoEduca’, aunque “en la actualidad es un conglomerado de entidades y no es una entidad por sí sola” explica Julio Pérez. Dentro de este conglomerado, el Departament d’Ensenyament proporciona principalmente el enfoque didáctico, elaborando la estructura de las fichas. “Pero los que son nano son el ICN2, la UAB y la UB, que son los que deben liderar el proyecto”, afirma Pérez.

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Acto de entrega de premios a los mejores pósters del concurso. Foto: Julio Pérez.

Objetivos de NanoEduca

El programa NanoEduca persigue varios objetivos.

Por un lado, introducir el alumnado y el profesorado en los conceptos básicos de la nano, “con el objetivo último de introducir la nanotecnología y nanociencia en el currículum de secundaria”, explica Julio.

También, mejorar la capacitación profesional y actualizar conocimientos de los docentes de Secundaria y su formación permanente. “si el profesor no ve la nanotecnología como algo extraño, lo transmitirá como algo habitual a sus alumnos”.

“Desde el ICN2 le dan mucha importancia al hecho de implicar a los alumnos en la investigación y fomentar las vocaciones científico-técnicas”, explica Julio como otro de los objetivos.

Otro objetivo es evidenciar al conjunto de la comunidad educativa de la presencia cada vez más habitual de productos con componentes nanotecnológicos en la vida cotidiana. “Se quiere crear masa crítica, hacer consciente a la gente que la nanotecnología no es ciencia ficción porque en el mercado ahora hay muchos productos cotidianos que incorporan nanotecnología —cremas solares, pastas de dientes, ‘tuppers’ con recubrimiento de nanopartículas…— y la gente todavía no ha asumido que esto es así. Esto nos lleva a la parte social de esta disciplina”, nos explicó Julio. “La nanotecnología presenta retos que hay que debatir porque, por ejemplo, produce residuos. Además, hay que ser consciente de que hay que estar atento como mínimo. Se debe estar informado y tener suficiente información y conocimiento para ser crítico y poder opinar libremente con evidencias”, concluye Julio Pérez.

Un último objetivo del programa es crear una red de intercambio de conocimiento y colaboración permanente entre los investigadores profesionale y los docentes en activo.

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