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“Cualquier ciudad, independientemente de su tamaño, puede y debe ser 'Smart'”

Entrevista a Jordi Hereu, presidente de IdenCity y exalcalde de Barcelona

María Fernández Peláez27/04/2015

Bajo el lema ‘Transformando ciudades y territorios’ se presenta IdenCity, una compañía que tiene por misión ayudar a las ciudades y territorios a iniciar y desarrollar el camino hacia la competitividad y sostenibilidad para incrementar la calidad de vida de los ciudadanos y el resto de actores urbanos. Un reto que cada vez más ciudades se ponen por delante, lo que conlleva que el conocimiento por parte de las mismas, tanto de las ventajas que supone ser una ciudad inteligente como de las barreras que aparecen durante el desarrollo de este proceso, se convierta en una prioridad. Estos aspectos, entre otros, son analizados en esta entrevista por Jordi Hereu, presidente de IdenCity y alcalde de Barcelona entre los años 2006 y 2011.

Idencity nació con la idea de transformar ciudades, utilizando recursos innovadores, para que sean más eficientes y sostenibles y puedan así tener una identidad, ser más competitivas e inicien un crecimiento económico. ¿De qué manera transmiten esta idea a los ciudadanos? Comparándonos con otros países, ¿somos conscientes los españoles de todas las ventajas y beneficios que aporta una Smart City?

En IdenCity ayudamos a transformar ciudades. Partimos de la convicción de que cada ciudad (aplicable a cualquier tipo de territorio) tiene el derecho a construir su propio ‘Proyecto de Ciudad’ y que su construcción constituye o, debería constituir, el principal reto por parte de sus responsables políticos y sociales.

Del análisis de muchas ciudades en el mundo, se llega fácilmente a la conclusión que construir una visión compartida, con un proyecto a largo plazo y ejecutado eficientemente, es la mejor manera (de hecho la única) para poder convertir las ciudades en una oportunidad para el bienestar de sus ciudadanos, en un espacio sostenible y competitivo.

Transmitimos este mensaje en España y el mundo, no solo en la interlocución con los líderes políticos y gestores, sino también con la ciudadanía a través de sus diversos colectivos organizados y con los representantes empresariales, ya que otro aspecto fundamental en la consolidación de ‘Proyecto de Ciudad’ es la articulación entre el gobierno, la ciudadanía y el sector privado a través de un ‘Pacto de ciudad’.

Considero que en España, a nivel institucional y de la ciudadanía en general, somos bastante conscientes de la transformación que supone el uso de las tecnologías en la gestión y la transformación de las ciudades. Veo con satisfacción que en el concepto Smart City va madurando la idea que siempre hemos defendido desde Idencity: el mejor elogio que podemos hacer de la tecnología es concebirla como un gran instrumento al servicio del proyecto de ciudad y, en definitiva, del ciudadano. España tiene magníficos ejemplos de la tecnología puesta como medio al servicio de un buen proyecto de ciudad.

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Jordi Hereu, presidente de IdenCity y alcalde de Barcelona entre los años 2006 y 2011.

Ustedes cuentan también con oficinas internacionales en México, Colombia, Perú y Bolivia. ¿Qué causas dificultan el desarrollo de un ‘Proyecto de ciudad’ en Latinoamérica? ¿Cuáles son los problemas a los que tienen que hacer frente?

Al hablar de Latinoamérica nos referimos a una enorme diversidad de realidades nacionales y urbanas. Pero sí existen elementos comunes en las principales ciudades.

Empezando por los factores que dificultan el desarrollo de un ‘Proyecto de Ciudad’ podemos citar: enormes dimensiones urbanas con complejas problemáticas resultantes de un crecimiento sin ordenación; planificación y con grandes carencias de institucionalidad; cortos períodos de mandato municipal sin reelección que lleva a menudo a tácticas cortoplacistas; poca capacidad y autonomía financiera. Entonces es fácil entender la situación actual que afrontan en temas de movilidad, de ordenamiento territorial, de vivienda e infraestructura, de gobernanza, etc. No ha sido fácil construir proyectos de ciudad en Latinoamérica.

Esto da mayor mérito a todas las ciudades que sí han desarrollado grandes y meritorios proyectos de ciudad. Porque por encima de la dificultades me gustaría enunciar factores que pueden ayudar en el futuro: sectores sociales emergentes que exigen protagonizar el Proyecto de Ciudad; creciente importancia de las ciudades en la agenda política nacional y regional; la imperiosa necesidad de abordar los problemas; la posibilidad de planificar mejor el crecimiento de centenares de ciudades medianas y emergentes (como impulsan organismos como el BID) para no cometer errores del pasado.

Los pasados 26 y 27 de febrero se celebró en Madrid el Primer Foro Iberoamericano de Alcaldes 2015 con el objetivo de establecer lazos entre España y América Latina e intercambiar experiencias. ¿Cómo fue el encuentro?

Intercambiar experiencias entre ciudades y puntos de vista entre alcaldes españoles y latinoamericanos es muy positivo. Este encuentro, auspiciado por el BID y la FEMP, permite abordar los grandes retos urbanos (movilidad, residuos, agua, nuevas tecnologías, gestión eficiente, instituciones, etc.) y contrastar cómo se abordan en ambos lados del Atlántico.

Sinceramente creo que todos aprendemos del otro, pero también es cierto que España tiene muchas cosas que “exportar” en desarrollo de modelos urbanos: experiencias de transformación, modelos de gobernanza, tecnologías, sistemas de gestión, conocimiento basado en experiencias prácticas y contrastadas. Desde el BID y otras instancias además esto es lo que se nos pide, que traslademos experiencias de aquí a Latinoamérica y que las adaptemos correctamente a un entorno diferente. En esto estamos desde muchos sectores institucionales y empresariales y se concreta en una cantidad ingente de proyectos. En definitiva, buenas expectativas.

En el Foro Iberoamericano usted abordó el tema de Movilidad Urbana. ¿Cuáles son los retos y soluciones para la transformación de los espacios públicos de las ciudades?

Yo expresé mi convicción que la movilidad es de los factores que mejor explican cómo son las ciudades y que abordar cómo repartimos el espacio y el tiempo de una ciudad debería constituir unos de los ‘pactos ciudadanos’ básicos de todo proyecto de ciudad.

También puse énfasis en la idea que para construir movilidad sostenible, equitativa y segura hace falta generar un buen urbanismo planificado con estos criterios. Lo digo sobre todo de cara al desarrollo de las ciudades emergentes, que aún están a tiempo de no cometer los errores de muchas megápolis.

En términos generales, el gran reto es romper el modelo tendencial que sufren tantas ciudades: que los procesos de motorización que se dan en el mundo no generen ciudades con niveles de contaminación local y efecto invernadero insostenible, con una pésima calidad de vida, con un espacio público residual para la inmensa “mayoría silenciosa” que no va en coche, donde moverse para desarrollar las actividades ordinarias sea perder tantas horas, evitar el colapso que va contra la competitividad.

Ante estos retos hay muchas grandes y pequeñas respuestas: planificar las ciudades, generar “pactos por la movilidad”, impulsar y/o racionalizar el transporte público, ganar espacio plenamente accesible para el peatón y los modos no motorizados, aplicar tecnologías inteligentes a la gestión de todos los modos, impulsar la intermodalidad, generar servicios desde la proximidad (comercio, educación, trabajo..).

¿Cómo se deben diseñar y configurar los espacios urbanos para que respondan eficazmente a las ideas de sostenibilidad, innovación, eficiencia energética y crecimiento económico?

El espacio público es la esencia de las ciudades, tal como entiendo el concepto ciudad. Cuando no hay proyecto “ciudadano” de ciudad y el mercado es el único motor de urbanización, el espacio urbano es algo secundario, casi residual.

Por tanto, los espacios urbanos deben diseñarse y configurarse desde una visión colectiva de la ciudad, desde un proyecto. Sólo así puede planificarse el espacio público como un gran factor de sostenibilidad, innovación, eficiencia energética y crecimiento económico. Y cuando hay esta planificación, entonces sí, el mercado es el gran aliado para construir una ciudad de calidad.

Le pondré un ejemplo que me es próximo: sin la concepción visionaria y magistral de Ildefonso Cerdá que concibió hace más de 150 años la Barcelona moderna a través del Ensanche, ahora sería difícil debatir cómo hacer desde las instituciones, la ciudadanía y el sector empresarial la Barcelona más sostenible, más eficiente y más competitiva en el mundo del siglo XXI.

¿Cuáles son los planes de acción que tiene que seguir una ciudad para llegar a ser sostenible?

No existe un plan de acción estándar para alcanzar niveles de sostenibilidad ya que cada ciudad contiene una realidad y una problemática específica. Hay que resaltar, en primer lugar, que la sostenibilidad de una ciudad debe ser un compromiso de todos los ciudadanos, de todos los agentes sociales e institucionales. A partir de este compromiso derivan múltiples planes de acción donde todo el mundo tiene obligaciones y responsabilidades: las administraciones, los ciudadanos, las empresas, el tejido social, educativo, los sectores empresariales y comerciales.

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Jordi Hereu (primero dcha.) durante el Sabadell Smart Congress 2015. Fuente foto:Juanma Pelaez / Ajuntament de Sabadell.

Estos planes de acción deben abordar múltiples dimensiones: planificación urbana, del territorio, políticas de movilidad, usos de las energías, de su producción y del consumo eficiente, defensa de la biodiversidad urbana, gestión sostenible e integral de los residuos, uso racional del agua y ciclo integral de la misma, edificación eficiente, impulso de la economía ‘verde’ y ambientalización de la economía, educación ambiental, control de la calidad ambiental y un largo etcétera. La gestión de estos planes tiene que ser con visión transversal y debe contener un buen cuadro de mando y control social de los resultados.

Para el desarrollo de una Smart City también es necesaria una alianza público-privada. ¿Se encuentran obstáculos a la hora de abordar una colaboración entre ambos sectores? De ser así, ¿qué tipo de dificultades son a las que tienen que hacer frente?

A veces hay rigideces de tipo administrativo para profundizar en la relación administración-sector empresarial a la hora de generar un nuevo partenariado que facilite la introducción de innovación. Sin duda el desarrollo de las smart city implica que el sector empresarial se implica en la innovación urbana, desarrollando productos y servicios en las ciudades que se convierten en verdaderos laboratorios para desarrollar una parte de la nueva economía del conocimiento.

Personalmente creo que la compra de bienes y servicios públicos puede y debe ser una buena palanca de innovación. La administración y los ciudadanos a los que representa, exigirán al mercado más y mejores servicios. También creo que las nuevas tecnologías nos están abriendo un horizonte de nuevas oportunidades impensables hace escasos años, que en todo caso habrá que testar en las ciudades. El marco legal, respetando sin duda los principios de transparencia y pública concurrencia, deberá facilitar estos procesos.

¿Ve usted al ciudadano, en una sociedad cada vez más inmersa en el Internet de las Cosas, como el eje del cambio?

El ciudadano es, de manera creciente en todo el mundo, el eje del cambio. Aunque a veces podemos ser un elemento que parece más bien pasivo frente al despliegue abrumador de las tecnologías, el ciudadano acaba por apropiarse de las tecnologías y marcando la pauta. Las tecnologías cambian nuestras vidas y la de las ciudades pero nosotros y las ciudades también marcamos la evolución de las tecnologías.

¿Cree que es necesario centrarse un poco más en compartir todos los conocimientos en el tema de Smart Cities con los ciudadanos para que éstos adquieran un papel activo y crítico y, por ende, relevante en el cambio de las ciudades?

El rol del ciudadano es fundamental como sujeto activo en la definición de objetivos a tener en cuenta durante el diseño de los recursos tecnológicos. La tecnología está cambiando muchos aspectos de nuestras vidas, de los ciudadanos y las ciudades. Pero los ciudadanos y las ciudades tomarán un protagonismo creciente en el uso de las tecnologías. Si éstas no responden a sus necesidades, no servirán por mucho que ‘deslumbren’ a corto plazo. Si en una ciudad se ponen muchos sensores pero no se sabe muy bien para qué, a la larga estos sensores quedarán sin utilizar.

Creo que el mejor cliente de un proveedor tecnológico es aquel que sabe lo que quiere y por qué lo quiere. En el caso de las ciudades el mejor cliente es la ciudad que tiene un proyecto claro de futuro.

A finales de febrero se celebró el Sabadell Smart Congress 2015. ¿Qué balance hace del evento?

Entre otros temas, se debatió sobre el concepto ‘smart cities’ más allá de una visión centrada en la tecnología, para desarrollar un entendimiento más holístico que nos permita apreciar el valor y el papel real de la ciudadanía, a través de su aporte y su diversidad, en las ciudades inteligentes. Se analizaron también casos internacionales de éxito como las actuaciones que se están llevando desde el Ministerio de Energía y Aguas de Israel para la implantación de proyectos smart en todo su territorio nacional, el programa de ‘Amsterdam Ciudad Inteligente’ así como las iniciativas que han permitido a este proyecto ser un referente mundial gracias a su ‘Knowledge Center’. Experiencias de ‘Open Government’, así como el análisis de la visión de la ciudadanía sobre la Administración Pública y la valoración que hace la sociedad de los servicios públicos, actuaciones en materia de transparencia, participación y colaboración.

El balance es muy positivo, sobre todo porque añade el punto de vista de las ciudades de tamaño medio sobre el desarrollo de las smart cities. Cualquier ciudad, independientemente de su tamaño, puede y debe ser 'Smart'.

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Jordi Hereu (primero dcha.) durante el Sabadell Smart Congress 2015. Fuente foto:Juanma Pelaez / Ajuntament de Sabadell.

Ya para finalizar, ¿cómo se imagina las ciudades españolas dentro de diez años? ¿En qué aspectos cree que se observará un desarrollo más contundente?

Dentro de la diversidad existente en las ciudades españolas, espero que podamos observar la materialización, en el espacio urbano, de conceptos ya consensuados a día de hoy, como son, la movilidad sostenible, la eficiencia energética, la tecnificación de la gestión de servicios y de la participación ciudadana, y lo que es más importante, el uso en conjunto de la tecnología a favor de la cohesión social y la mejora de la calidad de vida. Creo que los aspectos sociales y culturales serán determinantes en los proyectos de ciudad del futuro.

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