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“España tiene una apuesta decidida en el impulso de las Smart Cities”

Entrevista a Íñigo de la Serna, presidente de la Red Española de Ciudades Inteligentes

María Fernández Peláez26/01/2015

El ahorro energético, la atención a las personas o la seguridad son algunos aspectos sobre los que la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI), desde su constitución en junio de 2012, trabaja e incide, con el fin de desarrollar un modelo de gestión sostenible y mejorar la calidad de vida de los ciudadanos. Aunque aún queda un largo recorrido, el concepto de ‘Smart City’ está calando cada vez más en la sociedad española y en este sentido, el presidente de RECI, Íñigo de la Serna, apunta las ventajas de la presencia tecnológica en el día a día de los ciudadanos, gracias a su vertiginoso crecimiento, y la consecuente mejora de la calidad de vida de los mismos.

A pesar de tener menos de tres años de vida, RECI integra ya a más de 60 municipios. Es evidente que el concepto ‘Smart City’ suscita un gran interés en nuestro país…

Efectivamente. El incremento de ciudades adheridas a la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI), demuestra que hay una clarísima voluntad, tanto política como social, de apostar por la tecnología como uno de los factores fundamentales para el desarrollo económico, y como una oportunidad única para mejorar y progresar en nuestras ciudades. Esto supone un cambio completo en la forma de entender las ciudades y creo que en estos momentos el ciudadano entiende que puede mejorar mucho su calidad de vida, en su día a día, utilizando la tecnología y los nuevos servicios que las ciudades pueden poner a su disposición.

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Íñigo de la Serna, presidente de la Red Española de Ciudades Inteligentes (RECI).

RECI nació con el objetivo de fomentar un modelo urbano basado en la gestión sostenible de los recursos y en mejorar la calidad de vida de los ciudadanos… ¿Se está avanzando a buen ritmo en ambos aspectos?

Sí, porque al introducir y apostar por la tecnología se está consiguiendo una mejora en la eficiencia de la gestión de los servicios: se consigue hacer más con menos, se consigue ahorrar, por ejemplo, en energía o en conseguir optimizar los servicios de recogida de residuos sabiendo si un contenedor está lleno o no, se logra distribuir los recursos hídricos en función de cómo se producen los consumos en tiempo real o simplemente se consigue ordenar el tráfico de las ciudades sabiendo cuál va a ser su comportamiento. Esto permite mejorar mucho los propios recursos y servicios que están en las ciudades y, por supuesto, el ciudadano tiene mejor calidad de servicios porque son más accesibles y se les ofrecen en formatos distintos (como conocer cuándo un autobús va a llegar a la parada a través de una aplicación móvil), e incluso se generan nuevos servicios que hasta ahora no se podían prestar.

Alguien podría pensar en el proceso de transformación de una ciudad en ‘Smart City’ como un coste, pero realmente es una inversión que tiene como último objetivo optimizar los recursos, a nivel económico, medioambiental, etc. ¿Es consciente el ciudadano de las ventajas que obtendrá con esta transformación?

Tenemos que hacer un esfuerzo todavía mucho mayor en poder trasladar al ciudadano las ventajas de la apuesta que se está haciendo con las ‘Smart Cities’. Todavía nos queda mucho recorrido por explicar lo que se está haciendo en las ciudades y cómo va a beneficiar al ciudadano. Éste tiene que entender que todo lo que estamos haciendo es para su beneficio y para ello es fundamental, por un lado, que lo sepamos explicar, que tengamos centros de interpretación o demostración donde lo puedan palpar, que pongamos a su disposición herramientas (ya sean servicios, aplicaciones móviles, nuevas oportunidades para gestionar, por ejemplo, sus papeles con el ayuntamiento, etc)... Es decir, que realmente noten en su día a día las ventajas.

Y, por otro lado, es importante no olvidarnos de que existe una brecha digital que es fundamental reducir para evitar que se produzcan ciudadanos de primera y ciudadanos de segunda. Entonces, ¿es consciente el ciudadano de las ventajas? Probablemente el ciudadano más joven lo es porque ya está utilizando, por ejemplo, fórmulas de pago a través de su teléfono móvil. El ciudadano mayor que no está habituado a la utilización de los smartphones o de las tabletas, quizá no ve muchas veces los avances que se están produciendo.

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Última reunión de la Asamblea de RECI en Valencia.

En este sentido, ¿considera que la crisis económica ha impulsado el fomento de las ciudades inteligentes, al apreciar los ayuntamientos los ahorros que pueden obtener con la implantación de las nuevas tecnología?

Indudablemente. Es cierto que la crisis económica al final provoca problemas de financiación a la hora de poner en marcha determinadas inversiones, incluso en el campo tecnológico. Pero también es cierto que la finalidad de las Smart Cities es conseguir una mayor eficiencia y por lo tanto, poder gestionar nuestras ciudades con un menor coste. Un ejemplo magnífico de cómo se puede conseguir ahorro gracias a la tecnología es introducir tecnología LED, con la que se puede lograr un ahorro del 50% o del 70% de la factura eléctrica. Asimismo, al saber si hay una plaza de aparcamiento libre en superficie, también se pueden conseguir ahorros, no sólo económicos, sino de tiempo o de contaminación. La tecnología es un estupendo instrumento para conseguir ahorrar en la gestión de los servicios y para obtener servicios mucho más eficientes.

¿Es la colaboración público-privada un aspecto clave en el desarrollo de las Smart Cities?

Absolutamente clave. La colaboración público-privada es esencial porque la innovación realmente reside en el ámbito privado. El ámbito público lo que tiene que gestionar son las condiciones para que el ámbito privado pueda ejercer su actividad en un medio favorable, desde el punto de vista de los beneficios fiscales, de las facilidades administrativas, de la eliminación de trabas burocráticas, de la disponibilidad del ámbito público para ofrecer infraestructura para nuevos proyectos, etc. Por eso, en RECI, conscientes de todo eso y queriendo mejorar todavía más nuestra relación con el ámbito privado a la hora de ofrecer contratos más flexibles que estén más de acuerdo con los nuevos avances tecnológicos, hemos trasladado al Gobierno un conjunto de medidas para que modifique, o trate de hacerlo, la normativa estatal en materia de contratación público-privada, permitiendo de esa manera explotar al máximo las posibilidades que ofrece el sector privado.

¿En qué situación está España en el desarrollo de Smart Cities respecto a otros países de nuestro entorno?

Hay ciudades que tienen avances extraordinarios en cualquier lugar del mundo: hay avances en Singapur, Londres, Ámsterdam, Río…, a veces en sectores y áreas diferenciadas (unos en movilidad, otros en energía, otros lo hacen en seguridad). Realmente hay ejemplos magníficos repartidos por el planeta. Ahora bien, como país, como una nación en la que las ciudades han decidido unir esfuerzos, generar sinergias, producir servicios y ponerlos a disposición de otras ciudades para que éstas no tengan que producir recursos con los que generar esos mismos servicios, España está ocupando una posición de liderazgo. Creo que, en su conjunto, el esfuerzo de la Red por trabajar de manera unida, no lo tiene en estos momentos ningún otro país. Portugal acaba de iniciar un proceso parecido, pero realmente España en estos momentos tiene una apuesta decidida en el impulso de las Smart Cities.

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Nuevo sistema de alumbrado en Paseo Sardinero (Santander).

Desde RECI se ha pensado desde sus inicios en el desarrollo de aplicaciones que realmente se puedan poner en práctica y por ello crearon varios comités técnicos. Por ejemplo, en Movilidad Urbana, apuestan claramente por el vehículo eléctrico. ¿De qué depende ahora mismo que este tipo de automóviles irrumpa con fuerza?

Depende de varios factores. Pueden ser factores relacionados con el precio (algunos consideran que todavía estos vehículos están en precios demasiado elevados); pueden ser factores relacionados con la autonomía (quizá para determinados hábitos aquí en España esa autonomía no es suficiente para hacer desplazamientos medios o largos); y pueden ser factores relacionados con otro tipo de cuestiones.

Recientemente nos ha visitado en Santander el embajador de Noruega y nos ha contado lo que estaba pasando en su país, donde en estos momentos hay un despegue extraordinario de vehículos eléctricos. A día de hoy se ponen en circulación más vehículos eléctricos que vehículos con otros tipos de combustibles tradicionales, y esto es debido a una política nacional que ha eliminado los impuestos, no se paga IVA, los vehículos han bajado claramente de precio, se aparca gratis, no se pagan impuestos municipales… Es decir, algunas de estas acciones ya se están llevando a cabo en nuestras ciudades, pero quizá también sea necesaria una mejora en las condiciones fiscales que favorecen este tipo de vehículos y que puedan rebajar también los precios.

Por ejemplo, la RECI, dentro de este grupo de trabajo, está intentando generar una tarjeta de recarga que sea interoperable y que permita cargar en cualquier ciudad. En estos momentos al estar las ciudades gestionadas por operadores distintos, los sistemas son diferentes y, por tanto, un vehículo que sale de Santander y llega a Bilbao, encuentra dificultades para cargar por su mismo sistema en esa ciudad. Lo lógico sería estandarizar todos los parámetros para crear una única tarjeta que permitiera ir saltando de una ciudad a otra y, con ello, dar solución a esa falta de autonomía del vehículo eléctrico.

También en Movilidad se ha creado una iniciativa interesante. En junio del año pasado se celebró ‘Startup4cities’, una iniciativa promovida por FUNDETEC y RECI, donde el proyecto ‘Disablepark’ ganó por 15 votos de ciudades de RECI. Los creadores del proyecto, consistente en una página web y una aplicación móvil que facilita la geolocalización de plazas de parking para discapacitados, serían apoyados por las 15 ciudades que lo votaron con el fin de implantarlo. ¿Cuál es el estado actual del proyecto?

Desconozco cuál es su estado en relación a las ciudades que hayan podido decantarse finalmente por la aplicación. Nosotros (Santander) si hemos mantenido contacto con ellos para ver la posibilidad de implantar esa aplicación aunque desconocemos cuál es el trámite en el que se encuentra actualmente. Pero quisiera resaltar que ese tipo de iniciativas son muy positivas para poner en contacto al emprendedor con la Administración y con ello facilitar también su utilización. La posibilidad de contactar es siempre muy importante para este tipo de empresas o emprendedores puesto que, a veces, se pueden tener problemas de financiación (en algunos casos existen) pero en ocasiones es simplemente un problema de visibilidad.

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Centro de Demostraciones Pronillo.

La administración electrónica que facilite la comunicación del ciudadano con su ayuntamiento es otro punto destacado en el que se trabaja desde RECI, ¿en qué medida se está avanzando en este campo?

Hay también otro grupo de trabajo, que está liderado por la ciudad de Valencia, desde el que se está buscando acelerar los trámites que eliminen el papel en la Administración. Para ello hay muy buenos ejemplos (el de Valencia es uno fantástico), también en coordinación con el propio Gobierno central el cual está, no sólo poniendo herramientas a disposición de las entidades locales, sino también estipulando u obligando a veces a poner a su disposición fondos de liquidez económica. Esto obliga también a la utilización de determinados instrumentos digitales como la firma electrónica y por eso creo que en muy poco tiempo seremos capaces de ver cómo la gestión de cualquier acción que tenga que hacer un ciudadano con su Administración local, la va a poder hacer vía electrónica desde su casa, eliminando así ese obstáculo que supone estar en colas de manera presencial en las Casas Consistoriales.

La sostenibilidad medioambiental es otro concepto muy asociado a las Smart Cities. ¿Cómo se busca fomentar desde RECI aspectos como la gestión de residuos, el uso eficiente del agua, la eficiencia energética…?

Realmente todos esos aspectos son cruciales dentro del concepto de Smart City y en todas esas áreas existen tecnologías suficientes para mejorar su gestión. Desde RECI tratamos de poner en marcha iniciativas para que todas las ciudades conozcan cuáles son los últimos avances tecnológicos. Por ejemplo, en gestión de residuos, la ciudad de Santander sacó a concurso un nuevo servicio para el que elaboró un pliego de condiciones en el que la tecnología era una parte fundamental. En ese pliego de condiciones había una inversión importante en tecnología para incluir sensores en los contenedores, determinando el nivel de llenado y por lo tanto recogerlo sólo cuando realmente es necesario. También se invirtió en tecnología en las máquinas de limpieza para conocer exactamente los lugares en los que han estado, en las zonas que han barrido, el tiempo que han dedicado… y ese pliego, esas condiciones, las pusimos a disposición del resto de miembros de la RECI.

El uso eficiente del agua es otro magnífico ejemplo. Hay muchas iniciativas en muchas ciudades para, por ejemplo, regar los parques y jardines con sensores que determinan la humedad del suelo y que permiten optimizar la utilización del agua. En Santander hemos puesto en marcha un proyecto que hemos denominado ‘Smart Water’ que también mediante un despliegue importante de sensores, permite conocer al usuario, a través de su teléfono móvil, la situación del consumo en su casa en tiempo real. Además puede compararlo con la curva de consumo que tiene habitualmente. Puede incluso recibir alarmas si el consumo se le va en un 40% ya sea porque se ha dejado los grifos abiertos o porque tiene una fuga oculta, y puede recibir información sobre la presión o sobre la calidad del agua que recibe.

Todos esos avances tratamos siempre de ponerlos en común. En eficiencia energética hay también muchos ejemplos de utilización de tecnología LED o, como es el caso de Santander en alguna zona, de disposición de sensores que determinan la presencia de personas o de vehículos en el entorno y, por lo tanto, regula la intensidad lumínica en función de esa presencia.

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Visita escolar al Centro de Demostraciones Pronillo.

Por último y como resumen. Echándole imaginación, ¿cómo serán nuestras ciudades en 15, 20 años?

Creo que nadie puede aventurar cómo van a ser las ciudades en 15 ó 20 años. Hay que tener en cuenta que hace apenas cinco años no manejábamos siquiera tabletas y hoy en día gran parte de nuestra actividad se desarrolla con este dispositivo. Es muy difícil saber en ese período lo que va a ocurrir. Lo que sí es cierto es que nos dirigimos a una ciudad en la que se está formando un ecosistema completamente distinto, y en la que estará desarrollado ya de una manera importante el concepto de ‘cocreación’.

Los ciudadanos son, no sólo consumidores (como ocurre ahora) de bienes y servicios públicos, sino que serán también productores. Producirán iniciativas a partir del Big Data (de la información que se abre por parte de las administraciones), producirán aplicaciones móviles, herramientas a través de las impresoras en 3D y, por lo tanto, no tendrán que adquirirlas a determinadas empresas. Además se establecerán sistemas, como ya se empieza a apuntar, colaborativos. La economía del procomún colaborativo mediante el cual ese consumidor que a la vez es productor pone los bienes a disposición de la gente de una manera muy rápida, con muy poco coste, también con un beneficio marginal muy pequeño y llegando a muchísima gente a la vez lo que, probablemente, generará un cambio en el paradigma económico.

La economía no se entenderá en la forma en la que se entiende ahora cuando exista ese nuevo concepto de creación y producción compartida, en la que todo será muy accesible a muy bajo precio. Intuimos ya cosas que están pasando, como cuando vemos que una aplicación móvil desmorona un sistema tradicional como es el de los taxis, o cuando vemos lo que pasa con Amazon o eBay, que trastoca los sistemas de comercio tradicionales o el sector audiovisual. Todo eso irá extendiéndose a todos y cada uno de los servicios públicos y nos encontraremos en una sociedad completamente distinta, sobre todo, en el concepto económico y social de nuestras ciudades.

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Centro de Demostraciones NEC.

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