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Opinión: The show must go on

Luis Boyano, “mago corporativo”26/03/2009
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26 de marzo de 2009

Este es el título de una impresionante canción, del no menos impresionante y mítico grupo musical Queen. A pesar de los tiempos que corren, ¡claro que el show debe continuar! “Malos tiempos para la lírica”, dijo Bertolt Brecht, mucho antes de que lo cantara Golpes Bajos, mucho tiempo antes de que nos llegase, sin esperarlo, ese golpe bajo que llaman crisis.

Este año celebro 25 años de eso que algunos llama show business, en este largo periplo de ilusión y sorpresas (qué bien definen estas palabras mi profesión), estoy en un nuevo aprendizaje: ¿cómo alegrar a un público en cuya cabeza y bolsillos sólo aparece machaconamente la palabra crisis?

Las noticias de los diarios, radio y televisión, sólo nos hablan de esta maldita crisis, ¿qué pensabais, que esta palabra por ser antónima a mi profesión, no la citaría varias veces en este escrito?, estáis muy equivocados, al toro tenemos que cogerlo por los cuernos, y estos que se avecinan son afilados.

Subo al escenario, actúo, sorprendo, bajo, reflexiono y me doy cuenta de que el público quiere pasárselo bien, quiere reírse, quiere olvidar, aunque sólo sea por un momento. En resumen, “el espectáculo tiene que continuar” con más ganas y fuerza que nunca, porque la vida continúa.

Efectivamente estamos inmersos en una crisis económica, y la verdad, no lo veo tan grave si se compara con el siguiente paso en el que no debemos caer, y que podría convertirse en la peor de todas: la “Crisis Psicológica”. Esta sí sería preocupante y puede minar algo más que nuestras carteras.

En mis espectáculos, sobre todo en los que realizo para empresas, en 60 minutos, tengo que darlo todo, no valen crisis de ningún tipo. Mi público espera ansioso un fin de fiesta en el que tengo el privilegio y la responsabilidad de ¡impresionar!, soy la guinda de un pastel llamado lanzamiento de producto, kick off, jornada de formación, incentivo, o cena de confraternización con los partners. El fin de fiesta a un evento en el que no puedes fallar.

Por eso no valen gripes ni afonías, no valen depresiones ni bajones de tensiones, ni bodas ni comuniones, es decir, en mi profesión no existen “asuntos propios”, y lo peor, tampoco vale el dolor por la muerte de los familiares queridos sea este padre, madre o hijo.

El asunto propio, es tan propio que tú solo te lo guisas y te lo comes, pero mejor no hacerlo nunca en el momento previo y menos, en el que estás en el escenario; “vestí la giubba y ridi pagliaccio”. Y al final, posiblemente como mecanismo de defensa, disfrutas y ríes igual que tu público, te olvidas de la pena que éste no sabe que existe. Pero claro, el asunto propio viene después, cuando la adrenalina comienza a bajar y dejas las tablas por un escenario más real.

A mi público no le interesan mis enfermedades, ni mis tribulaciones. El respetable, en una falta de respeto por desconocimiento, quiere disfrutar y pasárselo en grande.

Y, ¿de dónde saca uno la fuerza para superar “esas crisis”?, ¿cómo vencer esas “ganas de no actuar”?, pues de la única forma posible, a través de la responsabilidad, la constancia, el trabajo y el humor. Creo que son estos 4 pilares los que sustentan cualquier profesión. Imagino que estaréis de acuerdo en los 3 primeros, y casi me atrevo a predecir sin equivocarme -ventajas de ser mago- que no entendéis el cuarto. Pues para mí, es precisamente el humor la herramienta más valida para poder encarar los tiempos difíciles. Al mal tiempo buena cara, dice el refranero español y es de esta forma como podemos hacer mas llevadera la “locura global” en la que nos han metido y en la que nos hemos abandonado.

Con el humor, que paradójicamente es algo muy serio, nos hacemos más fuertes, nos enfrentamos mejor y de forma más positiva a nuestros problemas, y nos hace más llevadero el trabajo diario.

Infinidad de estudios reflejan los beneficios del humor en el trabajo a la hora de fomentar la comunicación y la creatividad, reducir el estrés, mejorar la motivación y crear equipos más compactos, fidelizar al cliente... y esto, comprobado científicamente, lo he visto y sentido en estos 25 años cada vez que me subo a un escenario y por si fuera poco, aún haces amigos.

Lorca dijo: “escribo para que me quieran”, yo podría decir actúo y comparto mi humor para que me quieran. Como corolario de payaso, podría deciros que nadie nos va a salvar de la crisis, sólo nosotros con nuestras propias “actuaciones”, y como ahora más que nunca tenemos mucho que actuar, sonriamos y pongamos mucho humor en nuestro espectáculo diario.

La canción de Queen dice:

Dentro se me parte el corazón

puede que se me agriete el maquillaje

pero seguiré sonriendo.

Y Leoncavallo en boca del payaso Canio:

Cambias en chanzas el dolor y llanto;

En burlas los sollozos…

¡Ríe payaso, de tu amor destrozado!

¡Ríe del dolor que envenena tu corazón!

Y mi abuela, igual de sabia y menos conocida que los anteriores, con 94 años decía: “nestes casos temos que apretar os puños e tirar pra diante”.