“Los trajes de protección química son literalmente una cuestión de vida o muerte”

El arte de la protección, gracias a los polímeros

Margareta Mildsommar19/11/2008
Las competencias básicas de la empresa Trelleborg se pueden resumir en sellar, amortiguar y proteger. Relacionado con todo ello está el factor protección. Las distintas cualidades de los polímeros -como la capacidad de soportar temperaturas altas y resistir la corrosión- les han conferido una amplia gama de virtudes protectoras.
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El caucho se utiliza en miles de formas para ofrecer protección a las personas. En aplicaciones e infraestructuras industriales, se necesita protección de entornos de trabajo peligrosos y difíciles, contra el desgaste o cuando la naturaleza decide manifestarse con toda su dureza.

Cada día, trajes de protección hechos de tejidos técnicos recubiertos de polímeros protegen a buzos profesionales, bomberos, trabajadores en plataformas de petróleo y otras personas que trabajan en entornos peligrosos.

En tiendas y restaurantes, los pavimentos antideslizantes de caucho evitan que los empleados tropiecen o resbalen, previniendo esguinces y fracturas. Y con caucho acolchado también protege la espalda y las piernas de empleados que pasan muchas horas de pie.

El airbag de un coche protege a los pasajeros si se produce un choque, mientras numerosos amortiguadores, juntas y manguitos de caucho protegen al motor y al sistema de dirección contra el desgaste. En el cielo y en el espacio, las juntas protegen a los aviones y estaciones espaciales en entornos extremos. Y bajo la tierra, los apoyos de aislamiento sísmico instalados bajo los edificios y puentes en las zonas de riesgo reducen el impacto destructivo de los terremotos.

Todos estos elementos se caracterizan por poseer alguna de cinco cualidades protectoras. Pueden presentar resistencia al fuego, sustancias corrosivas, gases tóxicos, ácidos u otros productos químicos. O bien pueden tener durabilidad para trabajar en entornos extremos. La flexibilidad es otra cualidad, utilizada principalmente en aplicaciones sometidas a fuerzas o movimientos repetitivos como olas, viento o movimientos de la tierra. El aislamiento térmico permite a los componentes mantener una temperatura constante (caliente o fría), garantizando la seguridad y la comodidad de las personas. La última cualidad, resistencia a la difusión, impide que los gases se evaporen y se escapen a la atmósfera.

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Parachoques con cuidado

Cuando un coche atropella a un peatón, el primer punto de impacto suele ser el parachoques con las piernas de la víctima. El impacto suele impulsar al peatón hacia la capota del coche y el bloque motor. Al ser el bloque motor un objeto metálico macizo, el impacto puede tener un desenlace fatal. Desde 2010, habrá leyes que obligarán a incorporar zonas de desviación y deformación en los coches para reducir las lesiones. Trelleborg ya está desarrollando parachoques de caucho con un muelle metálico que levantará la capota en el momento de producirse un impacto, creando una zona blanda que puede prevenir lesiones graves.

Cuidar la tierra

Trelleborg se especializa en neumáticos agrícolas para todas las aplicaciones, desde pequeños tractores -para huertos de árboles frutales y viñedos- hasta los vehículos más nuevos con potencias de más de 350 CV. Los neumáticos actuales son más duraderos y estables, y son capaces de transportar cargas más pesadas. También son más grandes. Cuanto más grande es el neumático, más eficaz es la dispersión de cargas, minimizando la huella que deja el neumático en la tierra. De este modo, se preservan la porosidad del suelo y el potencial de crecimiento de los cultivos. Los neumáticos también se desarrollan para mejorar la seguridad tanto en la carretera como fuera de la misma y sus perfiles autolimpiantes evitan que se ensucien las carreteras con tierra.

Reducir los daños por terremotos

El aislamiento de la base es una solución de alta tecnología utilizada por arquitectos e ingenieros en todo el mundo para proteger edificios, puentes y otras estructuras de los efectos destructivos de los terremotos.

Su principio puede asemejarse a la forma en que la suspensión de un coche protégé a los pasajeros en una carretera en mal estado. Los edificios y estructuras se sustentan sobre apoyos rígidos en sentido vertical pero muy blandos en sentido horizontal. En un terremoto, estas características permiten a un edificio desplazarse horizontalmente relativo al suelo, reduciendo las fuerzas destructivas. Muchos edificios, en zonas de alto riesgo de todo el mundo, descansan sobre apoyos de aislamiento sísmico de caucho natural laminado de Trelleborg.

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Controlar incendios en alta mar

Uno de los posibles peligros en una plataforma de petróleo son los incendios. Las juntas de polímero han demostrado ser más resistentes que otras formas de protección ignífuga, como las pinturas intumescentes o los recubrimientos de cemento. Las juntas resistentes a la penetración del fuego de Trelleborg Viking pueden resistir llamas en chorro a más de 1.100°C y pueden permanecer horas en contacto con líquidos en llamas.

Las plataformas también están equipadas con canales de protección hechos de caucho reforzado que recogen y evacuan los vertidos accidentales de petróleo e impiden que el líquido alcance una sección donde podría inflamarse.

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Protección personal

“Los trajes de protección química constituyen el último eslabón en el equipo de protección personal, por lo que deben cumplir normas muy rigurosas”, dice John Eklund, jefe de producto para Asia de Trelleborg.

Protective Products. Con 23 años de experiencia, es uno de los grandes expertos en este campo. Todos los trajes se someten a pruebas exhaustivas de certificación y aprobación de tipo. La norma estadounidense NFPA 1991 es la más estricta del mercado.

“El nivel mínimo de la norma es 21 productos químicos más 5 agentes utilizados como arma química. Han sido seleccionados para representar distintos grupos de sustancias”, dice Eklund.

Los trajes de protección química se dividen en varios niveles. El nivel más alto, A, protege contra productos químicos en fase líquida, gaseosa, aerosol y sólida. Las propiedades más importantes de un traje de nivel A son su resistencia química, resistencia física, flexibilidad y resistencia a las llamas. El nivel más bajo, D, puede consistir sólo en un visor y un par de guantes.

“Los servicios de rescate en todo el mundo constituyen nuestro principal grupo de clientes”, dice Eklund. “No saben qué puede pasar en la siguiente misión, por lo que deben tener la protección más completa. Sin embargo, la industria química puede hacer una evaluación más acotada del riesgo y, muchas veces, es suficiente un traje de nivel B”.

Trelleborg sigue siendo la única empresa en el mercado capaz de fabricar trajes reutilizables de alta calidad con una sola capa. Para lograr la misma protección, competidores sin esta tecnologia deben utilizar trajes con distintas propiedades en capas dobles.

“Trabajamos en la industria de los polímeros y nuestra fuerza reside en el hecho de que podemos desarrollar y fabricar nuestro material básico dentro de nuestra empresa”, dice Eklund. “La tendencia actual es hacia productos laminados, en el cual un material basado en el caucho se combina com un plástico laminado y un producto textil para darle más resistencia”.

Después de más de 20 años en el sector, Eklund sigue recorriendo el mundo con ilusión para comercializar y vender estos sistemas de soporte vital. “Soy ingeniero pero me presente para un puesto comercial en Trelleborg”, dice. “Me consta que soy la persona con más experiencia en el sector y me sigue interesando”.

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