Ibermutuamur profundiza en los puntos más destacados de las obligaciones establecidas en el Anexo IV del Real Decreto 1627/1997 sobre las instalaciones provisionales en obras

Equipar una instalación de obra: obligaciones y recomendaciones

10/10/2008

10 de Octubre de 2008

Se entiende por instalaciones provisionales aquellas que son necesarias disponer en la obra para poder llevar a cabo, en las debidas condiciones de seguridad y salud, los trabajos encargados, y una vez que hayan sido realizados, sea posible retirarlas. En concreto nos referimos a accesos, vallado, servicios higiénicos, locales de descanso o alojamiento y comedores, primeros auxilios y señalización.

Departamento de Prevención Ibermutuamur. Mutua de Accidentes de Trabajo y Enfermedades Profesionales de la Seguridad Social
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Las alturas de los cerramientos suelen establecerse en función de las ordenanzas municipales aunque hay que considerar también

qué trabajos se realizarán en la obra. En la imagen, vallado de protección.

Al tratarse de una de las primeras actuaciones que se llevan a cabo en una obra, y dado el desconocimiento del terreno y sus alrededores, requiere un cuidadoso estudio previo. No es que queramos decir que las instalaciones provisionales sean un riesgo especial para la seguridad y la salud de los trabajadores, pero evidentemente marcan el 'carácter' de la obra, y, si no dedicamos a esta fase el tiempo necesario, podremos sufrir retrasos en obra, tendremos problemas de accesos, zonas de almacenamiento, conducciones subterráneas, tendidos eléctricos aéreos, edificios colindantes, etc. Además, nos faltará espacio para colocar los equipos de trabajo (la grúa torre, caseta de obra, vestuarios, etc.) y habrá problemas con la normativa urbanística de la localidad.

Aunque mucha de esta información debería estar disponible en el estudio de seguridad (incluso el estudio geológico del terreno), todos sabemos que no siempre es así y que al menos, en lo referido a la posible existencia de conducciones enterradas, es necesario llevar a cabo una revisión inicial.

Tampoco debemos olvidar la consulta de normativas urbanísticas de la localidad en cuyo término se ha a efectuar la obra. El problema del espacio siempre estará presente, sobre todo en obras urbanas y móviles, por lo que con frecuencia tendremos que optar por casetas prefabricadas.

¿Dónde deben estar los accesos?

Definimos como accesos aquellos lugares o zonas de paso de los trabajadores y de la maquinaria a las obras de construcción.

El acceso del personal debe situarse de forma separada al de vehículos y, si el acceso es a una excavación, será conveniente realizarlo por medio de escalera con peldaños y con barandilla. Debe situarse en zona próxima a la puerta de entrada al solar y locales de descanso y servicios higiénicos. Si la altura es de poco desnivel, puede disponerse de una plataforma con traviesas y pasamanos, que de forma inclinada y firme, alcance el punto más alto y bajo.

Las zonas de paso se mantendrán limpias y sin obstáculos. En caso de producirse charcos o zonas embarradas, hay que disponer pasarelas con un ancho mínimo de 60 centímetros y a ser posible por zonas que no tengan que ser transitadas por vehículos.

Para aquellas situaciones en que afecten a vías públicas y vehículos de terceros, se ajustarán las señales a la normativa del Código de Circulación. Si tienen que actuar los trabajadores personalmente dirigiendo el tráfico, se procurará principalmente que sean personas con carné de conducir, estén protegidos con señales previstas, dispongan de código y señal convenida (acústica y luminosa), utilicen prendas reflectantes y no se sitúen en zonas oscuras en las que no se les vea con facilidad.

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El vallado de señalización se utiliza para informar y señalizar una zona determinada que pueda suponer un riesgo potencial.

¿Cómo se deben colocar las vallas en una obra?

Nos referimos al cercado de la zona donde se vayan a realizar los trabajos, de especial importancia para evitar daños propios y a terceros. Los materiales utilizados comúnmente para la formación del cerramiento van desde maderas que se hincan en el terreno, hasta mallas metálicas de diferentes formas, planchas galvanizadas, bloques y ladrillos de obra, etc.

Las alturas de los cerramientos suelen establecerse en función de las ordenanzas municipales, que pueden ser de 2 metros, aunque habrá que considerar también las actividades que se vayan a desarrollar en la obra, puesto que pueden existir situaciones que obliguen a colocar vallados de alturas mayores, marquesinas, etc.

En función de las dimensiones del solar y donde esté ubicado el mismo, el vallado podrá realizarse cogiendo superficie en exceso en el periodo que duren las obras, o habrá de limitarse al perímetro de la propiedad.

No hay que confundir el vallado de protección o cerramiento de la obra con el vallado de señalización, ya que éste tiene como misión la de informar y señalizar una zona determinada que pueda suponer un riesgo potencial para los trabajadores que circulen por lugares próximos.

Cuando exista un riesgo de caída a distinto nivel y se dispongan las barandillas, se deberán situar de forma que cierren el paso, no dejando huecos y a distancia mínima del hueco de 1,50 metros.

Locales auxiliares y servicios higiénicos

Toda obra, salvo las de corta duración, deberá disponer de vestuarios adecuados, de fácil acceso, dimensiones suficientes (unos 2 metros cuadrados por trabajador que deba utilizarlo simultáneamente) y disponer de asientos e instalaciones que permitan a cada trabajador poner a secar, si fuera necesario, su ropa de trabajo. Igualmente toda obra, salvo las de corta duración, deberá disponer de duchas y lavabos apropiados y en número suficiente (1 ducha y 1 lavabo por cada 10 trabajadores), con agua corriente, caliente y fría. Las dimensiones mínimas del plato de ducha serán de 70 x 70 centímetros.

Aunque es frecuente que a la entrada de la obra haya un gran cartel con todo un 'muestrario' de señales, luego, dentro de la obra, la señalización es escasa

Los trabajadores deberán disponer de locales especiales equipados con un número suficiente de retretes y de lavabos, en las proximidades de sus puestos de trabajo, de locales de descanso, de vestuarios, de duchas o lavabos. La dotación recomendada es de 1 retrete y urinario por cada 25 hombres o fracción y 1 retrete por cada 15 mujeres o fracción. El número de lavabos (que pueden coincidir con los indicados en el apartado de duchas) equivaldrá al de retretes, disponiendo de los accesorios adecuados (espejos, secamanos, papelera, etc.)Los vestuarios, duchas, lavabos y retretes, estarán separados para hombres y mujeres, o deberá habilitarse una utilización por separado de los mismos. Se ubicarán preferentemente en planta baja, evitando confluencias con zonas de carga y descarga, almacenamiento, vías de circulación de vehículos, etc.

Locales de descanso o alojamiento

Cuando lo exijan la seguridad o salud de los trabajadores en particular, debido al tipo de actividad o al número de trabajadores, y por motivos de distancia de la obra, los trabajadores deberán poder disponer de locales de descanso y, en su caso, de locales de alojamiento de fácil acceso. Los locales de descanso o de alojamiento deberán tener unas dimensiones suficientes y estar amueblados con un número de mesas y de asientos con respaldo acorde con el número de trabajadores. Cuando no exista este tipo de locales, se deberá poner a disposición del personal otro tipo de instalaciones para que puedan ser utilizadas durante las pausas del trabajo. Cuando existan locales de alojamiento fijos, deberán disponer de servicios higiénicos en número suficiente, así como de una sala para comer y otra de descanso. Dichos locales deberán estar equipados de camas, armarios, mesas y sillas con respaldo acordes al número de trabajadores y se deberá tener en cuenta para su asignación, la presencia de trabajadores de ambos sexos.

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Algunas de las señales de mayor divulgación y uso en las obras de construcción.

Cuestión imprescindible: los primeros auxilios

Será responsabilidad del empresario garantizar que los primeros auxilios puedan prestarse en todo momento por personal con la suficiente formación para ello. Además, deberán adoptarse medidas para garantizar la evacuación, a fin de recibir cuidados médicos, de los trabajadores accidentados o afectados por una indisposición repentina.

Cuando el número de trabajadores en la obra supere los 50, deberá contarse con uno o varios locales para primeros auxilios dotados de las instalaciones y el material de primeros auxilios indispensables, tener fácil acceso para las camillas y estar señalizados adecuadamente. Si el número de trabajadores superara los 250, deberá figurar al frente del botiquín de obras un ATS o DUE.

En todos los lugares en los que las condiciones de trabajo lo requieran, se deberá disponer también de material de primeros auxilios (botiquines), debidamente mantenidos y señalizados y de fácil acceso, con información sobre la dirección y el número de teléfono del servicio de urgencias más próximo. Además, es muy recomendable que los vehículos de empresa que se utilicen para trasladar a los trabajadores a los tajos, dispongan de un botiquín de tipo portátil.

La señalización como elemento imprescindible

La señalización de seguridad se ha generalizado como medio de información de las personas para reaccionar ante un conjunto de advertencias, generalmente relacionadas con dimensiones, colores, símbolos y formas geométricas que condicionan la actuación del individuo que las recibe.

El Real Decreto 485/1997 considera dentro de su ámbito de aplicación al sector de la Construcción, por lo que la señalización será una herramienta importante a tener en cuenta para prevenir los riesgos que afecten a la seguridad y salud de los trabajadores. Aunque la señalización no sustituye a ninguna medida de prevención o de protección, dado que su objeto es el de advertir, informar o recordar, en la práctica su uso es obligatorio ya que muchos riesgos resultarán imposibles de proteger totalmente.

La señalización, para poder aplicarse en los puestos de trabajo, deberá fomentarse, ya que actualmente en la construcción su implantación es mínima y, sin embargo, tiene la misma importancia que la formación e información a los trabajadores.

Entre los riesgos o situaciones más importantes para señalizar destacamos:

• Caída de objetos (cargas de grúa torre, caídas por borde de forjado o andamios).

• Atropello por vehículos.

• Riesgo eléctrico en cuadros e instalaciones eléctricas.

• Uso de equipos de protección individual (casco, gafas, calzado, guantes, arneses).

• Señalización de medios contra incendios, vías de evacuación y primeros auxilios.

• Delimitación de zonas con riesgos de caída de personas al mismo nivel, choques o golpes. La señalización preferente para estas zonas se efectuará mediante franjas alternas amarillas y negras.

• Cara a la colocación de señales, se han de respetar las normas siguientes:

• Colocar la señal adecuada en el lugar adecuado y justo, el tiempo necesario.

• Comprobar que es posible cumplir y hacer cumplir con lo que indica la señal.

• Cuidar y mantener las señales en condiciones limpias.

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