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Este tipo de estudios pueden llevar a la construcción de piezas prototipo que sirven de corroboración sobre las propuestas definidas inicialmente

El airbag, elemento principal para la seguridad en el vehículo

Fernando Aguilar, director técnico de la división de Plástico de Teknia Automotive

16/02/2015
Es por todos conocido que el airbag es uno de los elementos fundamentales en la seguridad al volante. En el siglo XXI en el que nos encontramos, hemos oído hablar en algún momento sobre él pero, ¿sabemos en qué consiste exactamente? Se trata de una bolsa que se infla en caso de colisión con un compuesto químico llamado azida sódica y que se encuentran frente al conductor u ocupante, y en ocasiones en los laterales del vehículo y en el techo. Una vez sabemos esto, averigüemos más sobre este elemento.
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Este dispositivo es el fruto de las investigaciones que se iniciaron cuando las estadísticas demostraron que la primera causa de muerte, en las colisiones frontales, era el impacto del conductor contra la columna de dirección. El proceso de desarrollo del airbag se inició en el año 1966, en los Estados Unidos, bajo las autoridades que exigían un mejor sistema de retención. Ante esta situación, fue la marca Mercedes – Benz la que apostó por el airbag como complemento perfecto para el cinturón de seguridad. Cinco años después, en 1971, la misma firma registró la patente del airbag, un sistema que protegía a los ocupantes de los vehículos de impactos –solamente frontales-, en caso de accidente.

Desde entonces, el airbag actuaría independiente de la concienciación del conductor. Recordemos que el cinturón de seguridad ya estaba incluido en los coches, pero aún ahora hay que hacer campaña para concienciar a los conductores para su uso. Ya en 1974 el Comité Directivo de Mercedes decidió introducirlo en sus coches como equipamiento opcional. En 1987 se presentó para el asiento del pasajero y cuatro años después, se estableció como un elemento estándar para el conductor en todos los modelos Mercedes.

Desde el diseño de los primeros airbag de conductor y pasajero -y siempre con el objetivo de reducir al máximo el número de accidentes mortales-, se han desarrollado otros sistemas. Los ya existentes hoy en día son: de rodilla, de cortina, en la zona de las ventanas (que protegen la cara del impacto del vidrio lateral), de asiento para los laterales. A estos, habrá que añadir los nuevos desarrollos que se están llevando a cabo ahora, tanto a nivel de motocicleta como de capó y techo en vehículos. Todo dirigido a que, el automóvil en caso de accidente, quede totalmente acolchado y se amortigüe el impacto del peatón contra el metal de la carrocería, al chocar previamente contra la bolsa protectora. Además así, se consigue reducir la energía de desplazamiento cuando es despedido posteriormente por el coche.

Sin embargo, hay que tener en cuenta que este tipo de ayudas pasivas no llegan a todos al mismo tiempo. Recordemos que al principio del artículo comentamos que fue en la década de los 70 cuando se comercializó este sistema y fueron los coches de alta gama los que lo introdujeron. Hoy en día en nuestro país los vemos como un accesorio tan habitual que, al adquirir un vehículo, no sólo esperamos el del conductor, si no que son directamente los fabricantes los que ofertan 5, 6 y hasta 7 tipos diferentes dentro del mismo habitáculo. En contra de esta afirmación, en países como Brasil ha sido el año pasado cuando se acaba de hacer obligatoria la incorporación de este equipamiento en todos los coches. Pero además, existen otros países donde todavía no se es un requerimiento legal y sigue siendo considerado un elemento de lujo.

Tras el análisis de esta situación, es importante destacar que el trabajo de empresas especializadas en la fabricación de componentes para el sector de la automoción -en colaboración con fabricantes- repercute en el desarrollo de este tipo de producto y en la seguridad del mismo. Por ello, se está trabajando en la selección de materiales más adecuados al proceso, en la mejora del diseño de las cubiertas en el aspecto funcional, y concretamente en la definición de la cara posterior de las tapas de airbag que son las que se fijan al elemento pirotécnico de ignición. Esto, unido al análisis funcional real de cómo explosiona o cómo se despliega la cubierta sin que se produzcan desprendimientos de plástico, ayuda a reforzar la utilidad y fiabilidad de este elemento tan crítico, vital y habitual en nuestra vida cotidiana.

Este tipo de estudios pueden llevar a la construcción de piezas prototipo que sirven de corroboración sobre las propuestas definidas inicialmente. Después de esta fase vendría el desarrollo de los utillajes y la producción en serie, sin olvidarnos de definir los controles necesarios en cada paso para evaluar periódicamente que la fabricación se realiza de acuerdo a los criterios establecidos.

Para finalizar, confirmamos según estudios de los propios constructores que el uso sistemático del airbag ha aumentado aproximadamente entre un 7% y un 17% las posibilidades de supervivencia del conductor en caso de choque frontal.

Ya sólo hace falta que nos acostumbremos a utilizarlo de una manera habitual sin tener que espera a que una campaña de publicidad nos lo recuerde.

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