Ahorro de energía y una menor contaminación del aire

Los sin límites del vidrio

30 de abril de 2012

Con un gesto tan sencillo como el de separar las botellas, tarros y frascos usados para depositarlos después en los iglúes, reducimos el consumo de energía, ahorramos materias primas y disminuimos los vertederos y la contaminación del aire. Todo ello, con un esfuerzo mínimo que fácilmente podemos convertir en hábito: acumular una pequeña cantidad de envases, y depositarlos en el iglú cuando se va de paso a trabajar, a comprar, etc.

Los contenedores de vidrio situados en las calles sirven para recoger únicamente los envases de vidrio (tarros, frascos y botellas) que todos consumimos. Hay otros materiales, como pueden ser la cerámica u otros tipos de vidrio (vasos, cristales de ventanas, etc.), que al tener una composición distinta a la del vidrio de los envases, deben ser depositados en los puntos limpios de los pueblos y ciudades.

De esta forma, y sin esfuerzo, contribuimos a preservar el medio ambiente para las generaciones futuras. Acercándose cada día más a los objetivos medioambientales del protocolo de Kyoto, el reciclado de vidrio aporta numerosos beneficios ambientales:

• Gracias al reciclado de casi 3 botellas de vidrio, conseguimos la energía necesaria para hacer funcionar un lavavajillas con capacidad para lavar la vajilla de 12 comensales.

• Con el reciclado de 3 botellas de vidrio podríamos lavar toda la ropa de una familia de 4 miembros durante un día entero.

• Gracias al ahorro de la energía que se consigue con el reciclado de 4 botellas de vidrio, lograríamos que un frigorífico funcionara un día completo.

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En 2010, España aumentó su tasa de contenerización situándose en un contenedor por cada 274 habitantes, mejorando ampliamente la tasa europea de un contenedor por cada 500 habitantes. Imagen recogida de un iglú.

La fabricación de nuevos envases de vidrio con materias primas necesita un mayor uso de energía que los fabricados con vidrio reciclado (calcín). De este modo se consigue un notable ahorro de energía, y por otra parte, también se reduce la contaminación del aire, ya que la fabricación de nuevos envases con vidrio reciclado reduce las emisiones de gases que provocan el efecto invernadero. Además, el vidrio se puede reciclar al 100% y tantas veces como sea necesario. Sin embargo, si mezclamos el vidrio con el resto de los residuos, lo enviamos directamente al vertedero y contribuimos a la degradación de la naturaleza con la extracción de nuevas materias primas.

La cadena de reciclaje

Para que se reciclen todos los envases de vidrio puestos en el mercado, debe completarse un circuito compuesto de siete etapas: ‘La cadena del reciclado del vidrio’. El consumidor responsable es la pieza clave en la cadena del reciclado de vidrio. Sin su colaboración, separando en origen y depositando los residuos de envases de vidrio en los contenedores correspondientes (iglúes), no podría completarse esta cadena. Cuando los residuos de envases son recogidos, se transportan a la planta de tratamiento y acaban reciclándose al 100%: Todo el vidrio es aprovechable, sin perder ninguna de sus cualidades.

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El tratamiento de los residuos de envases de vidrio es un proceso mecánico, en el que no intervienen productos peligrosos. Imagen, planta de tratamiento.

En la planta de tratamiento, los residuos se limpian de todo aquello que haya podido ser introducido en el iglú y que no sea propiamente vidrio. A continuación, el vidrio es triturado hasta convertirse en calcín (vidrio seleccionado, limpio y molido). El calcín permite fabricar envases de vidrio exactamente iguales que los originales. Pero el vidrio reciclado exige una menor temperatura de fusión que las materias primas originales (arena, sosa y caliza) y, con ello, en el proceso de fabricación de nuevos envases se consume menos energía. Además, los envases de vidrio admiten esta operación tantas veces como sea necesario.

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Las empresas que envasan o embotellan parte o la totalidad de sus productos en vidrio son las que financian el sistema de recogida selectiva de los residuos.Imagen, fábrica de envases.

Las empresas que envasan o embotellan parte o la totalidad de sus productos en vidrio son las que financian el sistema de recogida selectiva de los residuos de envases de vidrio desarrollado por Ecovidrio. Estas empresas pagan una cantidad para que se recicle cada envase de vidrio que ponen en el mercado, de manera que cada uno de estos envases va identificado por un símbolo en la etiqueta denominado “punto verde”. En los establecimientos de venta al público, el comerciante pone a disposición de los consumidores los productos envasados en vidrio. Allí, el consumidor puede reconocer los envases de vidrio que han pagado para su posterior reciclado, identificando el punto verde en la etiqueta. Este logotipo asegura que el vidrio, si se deposita en el contenedor correspondiente, entra en un circuito de reciclaje y no contamina. De esta forma, se reduce la cantidad de basuras que va a parar al vertedero y se ahorran materias primas y energía.

Anualmente, los ciudadanos españoles consumimos millones de productos cuyos envases, por lo general, tiramos a la basura con el resto de los desechos. ¡Y se pueden reciclar! Es necesario que los ciudadanos españoles sean conscientes de los beneficios medioambientales del reciclado de vidrio. Los residuos de envases de vidrio no son basura, no son un desecho, sino una materia perfectamente reciclable.

Ecovidrio es una asociación sin ánimo de lucro encargada de la gestión del reciclado de los residuos de envases de vidrio depositados en los contenedores de toda España. Creada al amparo de la Ley de Envases, la asociación tiene como objetivo principal permitir que las empresas envasadoras cumplan la normativa medioambiental, mediante el reciclado de los residuos de envases de vidrio. Además, en su gestión diaria, busca el concierto y la colaboración de todos los agentes económicos y sociales.

Ecovidrio tiene como objetivo principal la colaboración con los diferentes agentes en el cumplimiento de la normativa medioambiental, reciclando los residuos de envases de vidrio:

• Envasadores: creando un sistema de recogida eficaz que les permita cumplir los objetivos de la Ley de Envases; y potenciando la adopción de medidas de prevención que reduzcan el peso y mejoren la calidad ambiental de los envases.

Administraciones Públicas: asegurándoles una correcta gestión y reciclado de los residuos de envases de vidrio generados en sus municipios.

• Ciudadanos: facilitándoles la infraestructura –contenedores- y la información necesaria para incentivar el reciclado.

Como asociación sin ánimo de lucro, Ecovidrio, que se financia a través de las aportaciones de las empresas envasadoras y la venta del residuo de vidrio, no reparte beneficios, sino que destina todos sus ingresos a la recogida selectiva de residuos de envases de vidrio y a colaborar activamente en la puesta en marcha de campañas de información y sensibilización ciudadana.

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No hay límites al reciclado de vidrio. Se podría reciclar vidrio indefinidamente, sin necesidad de extraer nuevas materias primas. En la imagen, una fábrica de envases.
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Planta de tratamiento.

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