Por su potencial contaminante, este residuo fue uno de los primeros en tener una regulación específica

Un lustro vigilando la correcta gestión de los aceites usados

Redacción Intempresas13/01/2012

13 de enero de 2012

En 2011 se cumplieron 5 años desde que se publicara el Real Decreto 679/2006, la norma que supuso un cambio importante en la forma en que se venían gestionando los aceites industriales usados en España. Hasta entonces, el Estado venía dedicando entre 8 y 10 millones de euros anuales a financiar las operaciones de recogida, análisis y tratamiento, efectuadas por empresas autorizadas para la gestión del aceite usado.

Desde entonces, y siguiendo la doctrina de la Unión Europea sobre residuos, se aplica para los aceites usados el principio de responsabilidad del productor, introducido en la Ley 10/1998, de Residuos, y según el cual los fabricantes tienen que asumir obligaciones para la correcta gestión de los residuos que se generen tras el uso o consumo de los productos que ponen en el mercado, pasando a sustituir, por tanto, a la financiación pública realizada a través del Ministerio de Medio Ambiente.

Así, desde el 1 de enero de 2007 son los responsables de poner la puesta en el mercado de aceites industriales o productos que los contengan quienes tienen que garantizar que los aceites usados sean convenientemente recogidos y tratados. La gran mayoría de estos operadores se encuentran asociados actualmente a Sigaus (Sistema Integrado de Gestión de Aceites Usados), el SIG líder en España en la gestión de este residuo.

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Representando el 90% del mercado

En Sigaus participan no sólo las grandes compañías del sector del petróleo y los lubricantes, muchas de las cuales son socios fundadores, sino otras muchas compañías que tienen obligaciones respecto a los aceites usados industriales que comercializan y que pertenecen a múltiples sectores de actividad. Entre ellas, empresas fabricantes de vehículos y componentes para la automoción, grandes superficies, compañías del área de la maquinaria, el equipamiento industrial, el sector eléctrico o un buen número de redes de reparación de automóviles. Todas ellas son responsables de poner en el mercado nacional aceites industriales o productos con aceite, y cumplen la correcta gestión de los aceites usados mediante su adhesión a Sigaus.

En su conjunto, Sigaus, como empresa entidad gestora del SIG de aceites usados, representó en 2010 a cerca de 160 empresas y 350 marcas distintas que comercializaron 321.304 toneladas de aceites industriales, facturando 19,3 millones de euros. Por cada kg de aceite puesto en el mercado, la compañía responsable abona a Sigaus 0,06 , aportación que se destina íntegramente a la gestión del residuo, confirmando la carencia de ánimo de lucro de la empresa, obligatoria legalmente.

Amplia red de gestión

Sigaus no sólo articula un mecanismo para financiar la gestión del aceite usado, mediante las aportaciones de los fabricantes e importadores, sino también un procedimiento de gestión que garantiza que el residuo será recogido allí donde se genere y en todo caso tratado conforme a la ley. Para ello, el SIG trabaja con una amplia red de empresas gestoras de aceites usados, con los que mantiene firmados contratos o acuerdos de colaboración. Se trata de una red que no ha dejado de crecer en estos años, y que suma ya 50 contratos con gestores y 56 acuerdos de recogida gratuita con gestores y que representan 144 autorizaciones de CC AA.

En este sentido, y teniendo en cuenta que comenzó a funcionar existiendo ya un sector consolidado donde operaban un buen número de empresas de recogida y gestión del aceite usado, la premisa básica en la integración de Sigaus en el sector de la gestión fue su consolidación mediante la apertura al máximo número de operadores y la no interferencia en el libre mercado existente, siempre que éste permita cumplir los objetivos de recuperación y reciclado impuestos legalmente.

Hoy día, la red de gestión que actúa bajo el paraguas de Sigaus permite garantizar la recogida gratuita del residuo en todo el territorio nacional (haciendo efectivo el principio de universalidad del servicio que adoptó Sigaus desde su puesta en marcha) y asegurando una gestión final no sólo adecuada desde el punto de vista ambiental sino también eficiente en lo económico.

El valor añadido del SIG

5 años después de la introducción del nuevo mecanismo en la gestión del aceite industrial usado, los datos muestran que la introducción existencia del sistema integrado de gestión no se sólo se ha revelado como un sistema eficaz sino que aporta un importante valor añadido en forma de garantía adicional respecto a la recogida y tratamiento de este residuo.

Con la implantación del SIG, los fabricantes de aceites industriales disponen de un mecanismo sencillo y eficaz para el cumplimiento de la ley, el sector de la gestión disfruta de una mayor seguridad jurídica y económica, y los productores de aceites usados disponen del servicio de recogida del residuo. Todo ello con la garantía final, para administraciones y consumidores, de que el aceite usado no impactará sobre el medio ambiente, gracias al control que efectúa Sigaus sobre las operaciones declaradas por fabricantes y gestores, y a la labor de información que canaliza hacia todos los agentes involucrados en el SIG, vertebrados ahora en torno a Sigaus.

Gestión y control, por un lado, e información, por otro, se convierten así en las dos funciones esenciales de la empresa en cuanto que entidad gestora del SIG, y en dos elementos estratégicos para su funcionamiento.

A nivel operativo, puede afirmarse que el aceite usado (al menos el aceite generado por las empresas adheridas a Sigaus, que representan el 90% del mercado) se recoge en su totalidad en España, y a todo ese volumen se le da un tratamiento no sólo legalmente exigible sino ambientalmente responsable, extrayendo del residuo el máximo aprovechamiento posible, ya sea en términos de materias primas o energía.

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650.000 toneladas recuperadas en 5 años

Desde 2007 a través de Sigaus se han recuperado 650.234 toneladas de aceites usados, registrando más de 200.000 operaciones de gestión distintas, controladas y financiadas por el SIG. La totalidad del residuo recuperado fue 100% valorizado y destinado a los distintos procesos de tratamiento, fundamentalmente dos: regeneración y valorización energética.

Cumpliendo con la prioridad establecida por la ley, se trataron mediante regeneración 433.084 toneladas de aceites usados en este periodo, dos terceras partes del total histórico gestionado. Como se ha apuntado, mediante la regeneración se obtienen del residuo aceites base para la fabricación de nuevos lubricantes, proceso que contribuye a un notable ahorro de materias primas, como el petróleo, en la producción de nuevos aceites. Con la regeneración de 3 litros de aceite usado se obtienen 2 litros de base lubricante, mientras que para obtener esa misma cantidad en un proceso de primer refino del petróleo se necesitarían más de 130 litros de petróleo crudo. Además, se estima que la regeneración tiene efectos favorables en la lucha contra el cambio climático, ya que por cada tonelada de aceite usado regenerada se evita la emisión de 3 toneladas de CO2 a la atmósfera. Siguiendo esa proporción, el volumen de residuo regenerado desde la puesta en marcha de Sigaus habría evitado la emisión de 1,3 millones de toneladas de CO2, equivalente a la cantidad que absorberían, en un año, 245.000 hectáreas de arbolado.

El otro tratamiento viable actualmente en España es la valorización energética, proceso en el que se eliminan los metales pesados y otros sedimentos del residuo y se separan la parte acuosa de la oleosa para el uso de esta última como combustible, útil en muchos tipos de industrias como cementeras, yeseras o fábricas de asfaltos…, cuyos procesos requieren utilizar hornos trabajando a altas temperaturas y con un importante gasto energético. Desde el funcionamiento de Sigaus 214.961 t se destinaron a este tratamiento. En términos de energía equivalente, se habrían producido 2.330 GWh, cantidad equivalente al consumo anual de 583.000 hogares españoles de nivel medio.

Nuevas vidas para el aceite usado

Sigaus evita cada año la contaminación de cerca de 200.000 toneladas de aceite usado procedentes de talleres de automoción e instalaciones industriales. Alrededor del 70% de estos aceites usados son tratados para convertirlos en nuevas bases lubricantes, el 30% restante es aprovechado como combustible industrial o reciclado para producir nuevos productos.

Dar un nuevo uso a estos residuos que minimice su peligrosidad es una responsabilidad para con la sociedad y el medio ambiente. A través de su gestión, el Sistema no sólo evita la contaminación, sino que además otorga un nuevo valor al aceite usado a través de un proceso que permite solucionar su naturaleza contaminante.

Una vez retirado de los puntos de generación, donde debe haber sido almacenado y etiquetado conforme a la normativa vigente, es enviado a centros de almacenamiento temporal o centros de transferencia en los que se realizan los análisis necesarios para determinar su composición, la posible contaminación con otras sustancias y su óptimo destino final.

Tras el estudio, el aceite usado se traslada a los distintos tipos de instalaciones o plantas de tratamiento, dependiendo de su posible destino final. Sigaus responde así a las necesidades ecológicas y a la normativa que, a estos efectos, establece un orden de prioridades para la gestión de aceites usados a través de los distintos procesos como son la regeneración, el reciclado y la valorización.

Gracias a estos procesos de gestión, el ahorro de materias primas y energía es considerable, teniendo en cuenta que se estima que con 3 litros de aceite usado destinado a regeneración se obtienen 2 litros de aceite nuevo, mientras que para la misma cantidad de aceite a partir del petróleo se requerirían 130 litros de crudo, con la consiguiente disminución de importaciones petrolíferas.

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