Marcas, identidad, comunicación, formación: Gestión integral de la comunicación y el conocimiento
Castilla y León apuesta por la gestión moderna de los residuos

El 4% del total de emisiones de CO2 equivalentes tiene su origen en la materia orgánica

David Pozo20/12/2010
Valladolid acogió el 17 y 18 de noviembre el II Congreso Internacional sobre suelos y materia orgánica a partir de residuos ‘Entre la Directiva y la Nueva Ley’. Casi 300 delegados, procedentes de una decena de países de la Unión Europea, se reunieron en una cita, organizada de manera conjunta por la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, la organización mundial Orbit y el Instituto para la Sostenibilidad de los Recursos (ISR). El congreso estuvo patrocinado por empresas tan comprometidas con el medio ambiente como Biocompostajes Españoles (Bicoe), Casimiro Máquinas, la Fundación Cajamar, etc.

El acto fue inaugurado por la vicepresidenta primera y consejera de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, María Jesús Ruiz; la alcaldesa accidental de Valladolid, María Ángeles Porres; y el presidente del ISR, Carlos Martínez. La importancia de la adecuada gestión de la materia orgánica de los residuos urbanos se justifica por el hecho de que casi el 4% del total de emisiones de CO2 equivalentes tiene su origen en esta fuente. Además, la mayor parte de este porcentaje se debe al uso de los vertederos para su eliminación.

Por otra parte, el aprovechamiento energético de la materia orgánica de los residuos urbanos y de la biomasa tiene un potencial que supone casi el 10% del total de generación de energía de nuestro país. Por ello, según Peter Kuikman, representante del European Compost Network (ECN), propietario de la marca Orbit, “el no aprovechamiento de este recurso es un auténtico despilfarro”. En sus palabras de saludo, el presidente del ISR, Carlos Martínez abundó en esta idea.

foto
El congreso identificó la recogida selectiva de los bioresiduos con origen en los grandes productores.

En la actualidad, los principios que inspiran la ‘Sociedad Europea del Reciclado’, según la nueva Directiva Marco de Residuos de la UE, insisten en la adecuada gestión de este tipo de residuos para disminuir al máximo los gases de efecto invernadero.

El congreso identificó la recogida selectiva de los bioresiduos con origen en los grandes productores (restaurantes, bares, comedores, colegios, hospitales…) como uno de los elementos fundamentales para conseguir grandes resultados a corto plazo. Se trata de una fracción que puede suponer el 25% del total de la materia orgánica generada en el ámbito de los residuos urbanos. Su importancia se debe de manera muy especial a la facilidad de recoger grandes cantidades, de muy alta calidad, lo que redunda en la calidad, la competitividad de los productos recuperados, como por ejemplo el compost.

En el congreso se presentó como iniciativa del ISR 'las oficinas de promoción del compost', como un instrumento fundamental para trabajar sobre la demanda de los productos fruto del aprovechamiento de la materia orgánica. Una vez obtenido un producto de calidad y competitividad suficientes, la cuestión fundamental es trabajar sobre su demanda, ya que hoy por hoy no existe “problema de oferta”. La necesidad de abrir mercados para un producto convenientemente certificado es la base para el éxito de la cultura del aprovechamiento de la materia orgánica.

La necesidad de abrir mercados para un producto convenientemente certificado es la base para el éxito de la cultura del aprovechamiento de la materia orgánica

El congreso estuvo orientado a la innovación de las mejores soluciones en el ámbito de los restos de comida y de poda, pero también en los lodos de las depuradoras de aguas residuales, así como en los residuos de origen agrícola o ganadero.

En España se está elaborando la ley que traspone la nueva Directiva donde se presta una atención especial a la gestión más sostenible de los residuos de origen orgánico. Una de las novedades de esta directiva europea es la obligación de realizar programas de prevención dentro de las respectivas planificaciones de residuos de los países miembros, incorporando objetivos cuantificados e indicadores para su control. El articulado comunitario también señala unos objetivos concretos para la reutilización y el reciclaje (incluido el compostaje) para el año 2020. En el caso de los residuos urbanos, incluyendo los domiciliarios y asimilables, estas actividades deberán alcanzar al menos el 50 por ciento del total, mientras que para los procedentes de la construcción y demolición, la cifra se eleva al 70 por ciento. En el caso de los residuos orgánicos (bioresiduos), la directiva europea exige su recogida selectiva, su tratamiento específico y el establecimiento de estándares de uso para el producto compost.

En relación con la incineración de residuos, un tema siempre polémico, la nueva directiva no deja lugar a dudas. La actual legislación delimita muy claramente cuándo se puede considerar valorización (incineración con recuperación energética) o cuando se trata solamente de eliminación. En este sentido, hay que recordar que el nuevo texto aboga por la valorización energética frente al vertedero.

Entrevista a Carlos Martínez, presidente del ISR

- En la inauguración del congreso usted afirmó que no aprovechar energéticamente la materia orgánica y los residuos orgánicos era igual a despilfarrar. ¿A qué se refiere?

No aprovechar recursos tan escasos y complejos como los combustibles, y tirarlos a un vertedero, es igual que si cogemos una manguera con fuel y lo tiramos a un agujero. Se trata de un recurso muy valioso, que se ha de valorar por el gran potencial energético que tiene, y de ello hemos de ser todos conscientes.

- En las ponencias se determinó que un foco importante de recogida selectiva de los bioresiduos son restaurantes, comedores, etc., y que es un elemento fundamental a tratar para conseguir resultados a corto plazo. ¿En qué términos se trató este tema?

La materia orgánica contenida en los residuos urbanos tiene tres orígenes fundamentales: los restos de poda de jardines –aprox. un 5% del total–, los restos de origen domiciliario, y los residuos de los grandes generadores, que suponen casi un 25% del total de la materia orgánica. Mientras que el pequeño generador de residuos doméstico es difícil de identificar, los grandes generadores tienen todos nombres y apellidos. Se sabe quiénes son y dónde están, y se trata de un porcentaje de materia lo suficientemente importante, y además de mucha calidad. Ello permite tener resultados muy buenos en un plazo muy corto, mientras que ir al flujo del residuo domiciliario es mucho más caro y difícil.

- En estos momentos está en marcha el proceso de elaboración de una nueva ley que traspone la Directiva marco europea. ¿Los objetivos que se están marcando en relación con la materia orgánica son realistas?

En relación con la materia orgánica la Directiva no impone ningún objetivo. Diferente es que en algunos borradores manejados por el ministerio en la trasposición a la ley española hayan aparecido algunos porcentajes. No está claro que éstos vayan a quedarse cuando a finales de enero, según indicó el vicepresidente Rubalcaba, se presente al Congreso de Diputados el Proyecto de Ley. Incluso en usos de documentos previos, el ministerio plantea dos etapas que son difíciles, pero alcanzables. Un primero, asumible, porque está dirigido principalmente a los grandes consumidores, y un segundo, más difícil de alcanzar, porque ya implica el reciclaje de materia orgánica a nivel doméstico.

- A nivel autonómico ¿qué regiones han trabajado y han evolucionado más en la gestión de residuos orgánicos?

El principal problema a la hora de dibujar un mapa realista, es que en muchos casos el uso que se vienen haciendo de las plantas no es la correcta. Durante mucho tiempo se han utilizado plantas de biometanización para reciclaje en masa de basura mezclada, y ese uso no es válido. Un modelo que empezó a implantarse hace años en España, el de hacer el aislamiento biológico de la materia mediante digestores de la basura mezclada, que se había implantado en lugares como A Coruña o los Ecoparques de Barcelona, es una técnica que se ha acabado abandonando por su ineficacia. Ahora se está reconvirtiendo a un tratamiento de la materia orgánica de gran calidad.

Lo mismo pasa con los compostadores. En el horizonte está una norma en la que se llamará compost sólo a aquello que se produce a partir de materia orgánica recogida selectivamente. Lo que ocurre es que en España existen muchas CC AA que se han anticipado a la nueva directiva, que ya producen un producto de calidad para muchos usos, pero que quizás al final no se puede llamar compost. Y desde el ministerio se ha de trabajar para que estos productores no salgan perjudicados.

En definitiva, el mapa es muy confuso, porque en muchos casos existen plantas donde en lugar de hacer compost se produce un producto estabilizado que acaba en un vertedero. En Andalucía, por ejemplo, existen muchas plantas, pero a muy pocas se les da un uso correcto. En cambio, las dos comunidades que tienen mejores resultados y que ha optimizado el uso de sus plantas son Cataluña y Castilla y León.

- ¿Qué conclusiones destacaría del congreso?

Me quedaría con la importancia de explotar al máximo los recursos que contiene todo tipo de materia orgánica –procedentes de todo tipos de residuos: agricultura, ganadería, forestales, etc.–, bien en forma de compost o bien en forma de energía; y tender hacia el vertido ‘cero’ de la materia orgánica, porque es la que genera la mayoría de los problemas en relación con los GEI. En segundo lugar, la importancia de los residuos producidos por los grandes consumidores para conseguir resultados muy relevantes a muy corto plazo. Y finalmente, y la importancia de establecer criterios de calidad para poder identificar los productos que se pueden producir de la materia orgánica en relación con sus usos, y conseguir que a partir de esos criterios haya productos que puedan desclasificarse como residuo, que es uno de los puntos que permite la nueva Directiva.

foto
Carlos Martínez, junto a la vicepresidenta primera y consejera de Medio Ambiente de la Junta de Castilla y León, María Jesús Ruiz (en el centro), en la inauguración del Congreso celebrado en Valladolid.

Castilla y León, ejemplo del trabajo bien hecho

A través de la aprobación de diversos programas de actuación (Plan de Residuos Urbanos 2005-2010, Plan de Residuos Industriales y Plan de Residuos Compostables), Castilla y León ha desarrollado una importante estrategia donde se presta especial atención al residuo biodegradable y se apuesta con decisión por los principios de jerarquía que inspiran la gestión moderna de los residuos: recuperación material, reutilización agronómica, valorización energética y minimizar la eliminación controlada. Asimismo, la próxima aprobación del Plan de la Bioenergía de Castilla y León sentará las bases para impulsar iniciativas relacionadas con la valorización energética y el aprovechamiento de otros productos como son el aceite usado de uso doméstico o los residuos forestales para producir energía limpia (biodiésel y biomasa).

Además, desde el punto de vista económico la Junta de Castilla y León ha realizado inversiones por un importe próximo a los 300 millones de euros para consolidar un moderno sistema provincial de gestión de los residuos urbanos y de envases en las nueve provincias de la Comunidad. En relación con la gestión de la materia orgánica, Castilla y León cuenta con cuatro plantas de tratamiento de residuos donde la biometanización está funcionando de forma regular y donde durante el pasado año se han generado más de 6 millones de kWh.

En 2008 la Consejería de Medio Ambiente aprobó el Programa Regional de Residuos Compostables que pone de manifiesto la existencia de 5 millones de hectáreas de suelos con baja capacidad de nutrientes susceptible de absorber más de 50 millones de toneladas de residuo orgánico, es decir, veinte veces más que el producto generado anualmente en los centros de tratamiento de residuos y estaciones depuradoras. Asimismo, el Plan de Residuos Industriales determina la necesidad de compostaje para tratar diversos residuos, con una estimación próxima a las 800.000 toneladas.

foto
Biocompostajes Españoles inauguró en octubre de 2009 una planta en la localidad vallisolitana de Vescálvaro.

Entrevista a Casimiro Martínez, gerente de Casimiro Máquinas y socio administrador de Biocompostajes Españoles

- ¿Por qué Biocompostajes Españoles y Casimiro Máquinas han patrocinado activamente el II Congreso Internacional sobre Suelos y Materia Orgánica?

Biocompostajes Españoles es una empresa dedicada al reciclaje de lodos y residuos orgánicos situada en la localidad de Velascálvaro, provincia de Valladolid. Es innovadora y pionera en el reciclaje de lodos en España, motivo por el cual su actividad está perfectamente vinculada con el congreso organizado por Orbit. Nuestro propósito es dar a conocer nuestra empresa en los distintos sectores que tengan interés en estos servicios.

Desde siempre, las personas que forman parte de nuestras empresas han estado vinculadas al medio ambiente de una forma u otra, y aunque es una larga historia, me gustaría destacar que se podría decir que hemos introducido en el mercado español, máquinas con nuevas formas de trabajar en el campo y en la industria. Podríamos incluir todas las acciones llevadas a cabo junto a la Asociación de Agricultura de Conservación de los Suelos Vivos, que ha consistido en ayudar, dentro de nuestras posibilidades, a promocionar la siembra directa, donde se ahorran grandes cantidades de energía y ayudando a regenerar los suelos, evitando una gran erosión. Por otro lado, destacaría los ensilados de plástico, con importantes empresas, clientes nuestros, como la Corporación Alimentaria de Guisona, guardando los cereales, y a su vez, evitando grandes construcciones de obra civil, y mejorando la manipulación, transporte, y un largo etcétera, con el consiguiente ahorro de energía. Las acciones que desde nuestras empresas se llevan a cabo, son por convicciones y criterios adquiridos por las personas que formamos parte de ellas, desde hace varias décadas, dirigiendo nuestra actividad a la preservación del medio ambiente, pudiendo afirmarlo con hechos.

Hemos participado, patrocinado, impartido conferencias, hemos creado empresas, todo ello, para la mejora de nuestro entorno natural. Todas las acciones dirigidas a mejorar el entorno natural y medio ambiente, están incluidas en el modus operandi, tanto de Casimiro Máquinas, como de Biocompostajes españoles.

- En octubre de 2009, Bicoe inauguró su primera planta de biocompostaje. ¿Qué valoración hace de este primer año en funcionamiento?.

Ha sido un primer año sorprendente, y la verdad es que tiene que ser así cuando se es pionero en la  construcción de la mayor planta de reciclaje de lodos y materias orgánicas de Europa. Ha sido un reto muy enriquecedor porque se ha realizado en plena crisis económica, un proyecto novedoso en el que empresas como el Banco Popular, Iberaval, la Administración y la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad, han ayudado a que ya sea una realidad histórica en Castilla y León y España.

Cada vez más empresas, todas ellas de reconocido prestigio internacional, han apostado por hacer las cosas bien, o lo que es lo mismo, reciclar sus residuos y preocuparse del destino de los mismos. Biocompostajes Españoles ha llenado un vacío existente hasta ahora, ya que dispone de una herramienta realmente competitiva en relación a otras empresas que alardean de reciclar, y que realmente se sacan los residuos de encima sin interesarse ni a dónde van, ni si contaminan o no. Gracias a alguna legislación actual, y un cambio de mentalidad más moderno, las empresas a las cuales Biocompostajes Españoles reciclamos sus residuos, están cada vez más concienciadas de que sus residuos están bien gestionados mediante un sistema de compostaje, que actualmente, es el más seguro para todos, tanto para las empresas, Administración como consumidores.

- ¿Qué proyectos tiene en cartera para un futuro próximo?

Nuestro propósito es dar soluciones a las demandas medioambientales de las empresas, mejorar en nuestra actividad con diversas certificaciones de calidad y crear sinergias con otros sectores. Además de la construcción de nuevas plantas de reciclaje, estamos valorando la posibilidad de entrar en nuevos campos con nuevos socios y capitales, dentro del mundo del reciclaje.

Estamos también realizando un nuevo proyecto para la construcción, en terrenos de propiedad de Biocompostajes Españoles en Medina del Campo (Valladolid), de una planta transformadora tecnológicamente innovadora y pionera en España para el tratamiento de residuos.

- En estos momentos se está a la espera de la aprobación de la nueva ley española que trasponga lo expuesto por la directiva marco europea. ¿Qué espera usted como empresario de esta nueva ley?

El empresario debe ser consciente de que la legalidad se debe respetar: ha de desterrar las antiguas prácticas, tales como vertidos de lodos directamente al campo, con el consiguiente desentendimiento de los residuos. Dichas prácticas suponen un auténtico daño para el medio ambiente. Uno de los activos de la empresa que cada vez se valorará más, como algo “intangible”, es el compromiso social y con el medio ambiente. El empresario debe ser consciente que no sólo es una obligación, sino una opción que los ciudadanos valorarán cada vez más. Un pequeño ejemplo: todos recordamos los tiempos cuando comíamos las verduras, hortalizas y tubérculos tal y como salían del campo, incluso sin lavarlos previamente con agua, y estaban deliciosos y eran seguros. Actualmente gracias a algunas leyes que aplican países de la Comunidad Europea y algunas Comunidades Autónomas españolas, la prohibición de la aplicación y vertidos de lodos en la agricultura, permite la seguridad de nuestra alimentación como antaño.

Cada vez más cadenas de alimentación procuran suministrar los alimentos fijándose en su procedencia y cómo han sido cultivados, y lo que queda claro es que cuanto más ecológicos, más seguros para la salud. Con el compostaje aseguramos que los campos abonados con compost, produzcan alimentos ecológicos y seguros para todos. Como conclusión, podemos pensar que aparte de las leyes, la concienciación medioambiental de nuestros políticos, será clave para que los alimentos lleguen sanos y seguros a la cadena alimentaria. Esto será más importante que las leyes restrictivas.

foto
Casimiro Martínez Terre, gerente de Casimiro Máquinas y socio administrador de Biocompostajes Españoles.

TOP PRODUCTS

ENLACES DESTACADOS

Ecofira - Feria Valencia

ÚLTIMAS NOTICIAS

OPINIÓN

OTRAS SECCIONES

SERVICIOS