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Informe Repacar

Reciclaje Made in Europe

Asociación Española de Recuperadores de Papel y Cartón (Repacar)

29/10/2013

El Reciclaje Made in Europe supone una restricción al libre comercio bajo falsos argumentos ambientales. En los últimos años, la protección del medio ambiente está siendo utilizada para justificar medidas comerciales proteccionistas que tienen un alto grado de legitimidad a los ojos del ciudadano. De esta forma, se utilizan medidas de respuesta al cambio climático para instaurar barreras a los bienes y servicios de un país, limitando las operaciones de comercio internacional de estos bienes y servicios.

En España, tenemos en la actualidad un claro ejemplo de aplicación de estas medidas como instrumentos de protección de un sector productivo local. La Disposición adicional decimosexta de la nueva Ley de Residuos, está sirviendo, para que sectores económicos de la cadena del reciclaje, con argumentos tan débiles como discutibles y sin bases contrastadas, estén intentando modificar las reglas del juego en su propio beneficio, utilizando el medio ambiente como un mecanismo para mejorar su saldo comercial, promoviendo que las Mancomunidades y Municipios españoles velen porque todo el papel y cartón recogido selectivamente en su ámbito territorial sea reciclado en cercanía, en España y en Europa, frente al reciclaje fuera de Europa, incluyendo para ello una cláusula en los contratos de recogida que obliga a las empresas adjudicatarias a entregar el papel recuperado a una fábrica de papel cuyas instalaciones estén ubicadas en España o en algún país de la Unión Europea.

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El argumento económico que subyace detrás de la implantación de estas medidas proteccionistas está relacionado con el objetivo de determinados sectores de mantener su competitividad frente a las industrias de otros países, sin tener en cuenta las afecciones negativas que pueden generar dichas medidas en otros sectores económicos del mismo país, ni las consecuencias finales que estas medidas pueden tener para con el medio ambiente. Si analizamos el problema de forma global, modo en la cual se debe estudiar el medio ambiente, existen evidencias de que el daño medioambiental, junto con el económico a medio plazo, sería mayor si limitamos el destino del papel recuperado que se comercializa a nivel mundial, fijando un destino común y preferente para una fuente de recogida local.

La importancia de las exportaciones para el reciclaje europeo

En la Unión Europea no hay capacidad suficiente para reciclar todos los residuos de papel y cartón que se recuperan, si se limitan las exportaciones se corre el peligro de estrangular a la industria de la recuperación. En los últimos diez años, la gestión de los residuos ha sufrido una gran transformación. Como consecuencia de la correcta aplicación de las políticas europeas en materia de gestión de residuos, la recogida, clasificación y procesamiento de residuos en Europa se ha ido incrementando, aumentando la disponibilidad de materiales para su reciclaje.

En el caso concreto de los residuos de papel y cartón, y según los datos de la Confederación de Industrias Papeleras Europeas, en Europa, como consecuencia de su alta tasa de reciclaje, existe una sobreoferta de 8,8 millones de toneladas de este material, que se exporta a otros mercados, principalmente a China, destino clave para el reciclado en todo el mundo, al ser el país de mayor crecimiento económico mundial y donde se producen y se embalan una gran cantidad de bienes de consumo que terminan en Europa.

Si estas exportaciones no se produjeran, estas toneladas de papel recuperado corren el riesgo de acabar depositadas en un vertedero o incineradas, lo cual representa un mayor riesgo y un menor beneficio ambiental.

Más de 1.700 empleos dependen de la exportación de papel y cartón recuperado

La industria española de la recuperación de los residuos de papel y cartón es generadora de empleo y riqueza. En el año 2012 mantuvo 18.500 empleos entre directos e indirectos, con una facturación de más de 810 millones de euros, de los cuales aproximadamente 74 millones de euros procedían del comercio internacional del papel recuperado.

Si se ponen en práctica las limitaciones comerciales reclamadas por los fabricantes de papel y cartón, y los municipios obligan a las empresas adjudicatarias a entregar el papel recuperado a una fábrica de papel cuyas instalaciones estén ubicadas en algún país de la Unión Europea, dando preferencia al reciclaje en España, el sector dejaría de contar con ese potencial económico, lo cual se traduce en una pérdida directa de empleos. Por lo que alrededor de 1.700 personas que actualmente trabajan en el sector de la recuperación de papel y cartón podrían perder en los próximos años su puesto de trabajo.

Europa, a la cabeza

En los últimos años, Europa está a la cabeza en reciclaje de papel y cartón, donde se roza ya el límite técnico de recogida. El aumento de las tasas de recogida y reciclado han posicionado a Europa como un referente mundial. La exportación de papel y cartón recuperado ha hecho posible que en la actualidad, en España, la tasa de recuperación de papel y cartón sea del 73,9%. El sector de la recuperación de papel y cartón apuesta por continuar mejorando la tasa de recuperación española, para lo cual, es necesario que continúe rigiéndose por las normas internacionales de mercado y no se limiten los movimientos internacionales de este material, lo que supondría una bajada en las toneladas recuperadas y causaría un mayor daño al medio ambiente que el implícito al transporte de estas mercancías de papel y cartón, proporcionando una materia prima secundaria que es utilizada por la industria papelera para la fabricación de nuevos productos de papel y cartón.

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Exportar papel y cartón recuperado es ambientalmente sostenible

El comercio internacional de papel y cartón recuperado no incrementa las emisiones de CO2 ya que los beneficios ambientales globales del reciclado superan a las emisiones asociadas al necesario transporte. En el Reino Unido, esta cuestión quedó resuelta a través de las conclusiones del estudio realizado por el organismo independiente WRAP (Programa de Acción de Residuos y Recursos) donde se cuantifican las emisiones de CO2 asociadas al transporte de las exportaciones de materiales reciclables a China, para los casos concretos del papel y del plástico.

Para la realización del estudio se examinaron una serie de escenarios en los que se identificaron las rutas reales de exportación, así como los medios de transporte utilizados, calculándose las emisiones asociadas a cada etapa del transporte. Los resultados del análisis mostraron que las emisiones de CO2 asociadas al transporte de una tonelada de papel recuperado, desde Reino Unido a China, se encuentran entre 154 y 213 kilos de CO2, niveles de emisión que representan menos de un tercio del ahorro en términos de carbono asociados al reciclaje de dicho material.

Por lo que se concluye que la contribución de esta etapa al balance ambiental global del proceso de reciclado, es mínima en comparación con los beneficios ambientales de todo el proceso.

El mercado de la exportación a Asia es un flujo natural, dado que a Europa llegan embalajes de cartón protegiendo los bienes de consumo que importamos de Asia. Dicho embalaje vuelve a necesitarse en el origen, en Asia; de ahí la demanda que este mercado ejerce en occidente. Según el informe de Forest Trends, la industria recicladora China evita que 65 millones de toneladas anuales de papel recuperado sean eliminadas en vertedero en EE UU, Japón y Europa.

A lo anterior hay que añadir que el envío de estos materiales a China se realiza utilizando sistemas de logística inversa y verde, que aprovechan los contenedores marítimos de retorno, evitando que regresen un elevado número de contenedores de transporte de Europa a China vacíos. Además, el volumen de emisiones por kilómetro y tonelada transportada, se reduce más de un 65% con el transporte marítimo, con respecto al transporte por carretera. Sin embargo, si dejamos de enviar este material a los estos mercados internacionales, el sobrante de papel y cartón recuperado sería depositado en un vertedero o incinerado, lo cual si que incrementaría de forma importante las emisiones europeas de CO2.

China comenzó a importar materiales reciclables como papel, plástico o chatarra de los EE UU, Europa y otros países desarrollados en grandes cantidades a partir de su entrada en la Organización Mundial del Comercio, en torno al año 2000. En el caso concreto de España y del papel recuperado este hecho comenzó a producirse en el año 2005, como consecuencia del aumento de la tasa de recogida y por lo tanto de una mayor disponibilidad de este material en el mercado.

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Evolución recogida y exportación de papel recuperado en España. 2000-2012. Fuente: Repacar.

El recuperador español, al ofrecérsele una nueva alternativa de venta, cosa altamente saludable en cualquier economía de libre mercado, convino en cerrar operaciones con el fin de escapar de un mercado cautivo que le imponía una desfavorable competencia con los países vecinos. Al gozar de mejores precios de venta, pudo pagar mejores precios en la compra, beneficiando ostensiblemente a los productores de papel y cartón recuperado.

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Evolución exportación y precio del cartón recuperado en España. 2000-2012. Fuente: Repacar.

Al existir en la actualidad en España una legislación más restrictiva, nuestro país se encuentra en una situación de clara desventaja competitiva con respecto a los países de nuestro entorno, lo que puede conllevar a la desincentivación económica de la recuperación nacional de papel y cartón; menos volumen de papel y cartón recuperado en España y el encarecimiento de los servicios públicos de recogidas selectivas de papel y cartón que actualmente se sufragan parcialmente con el valor del material en el mercado internacional.

Las medidas políticas destinadas a crear la sociedad del reciclado, consolidar una economía circular y mejorar la eficiencia de los recursos deben ir orientadas a conseguir incrementar la eficiencia de los recursos al tiempo que contribuyen a la competitividad de las industrias de la UE, pero deben de estar bien equilibradas, para no favorecer a unos sectores frente a otros, y tener en cuenta tanto la demanda como la oferta.

Antes de prestar apoyo político a una iniciativa estratégica sectorial es necesario analizar en profundidad los respectivos costes y beneficios, tener en cuenta la dimensión mundial del problema, y sobre todo realizar un proceso de valoración y evaluación del impacto derivado de la aplicación de las medidas. El libre comercio de materiales reciclables garantiza el máximo aprovechamiento de los residuos como nuevos recursos y es un pilar indispensable para la implantación de real del concepto de economía circular.

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