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“España se encuentra a la vanguardia de la UE en recogida y valorización de aceites usados”

Entrevista a Eduardo de Lecea, director general de Sigaus

Javier García25/02/2013
Sigaus es un Sistema Integrado de Gestión (SIG) de aceites usados que se encarga de garantizar la recogida y el correcto tratamiento del aceite industrial usado de toda España. Según explica Eduardo de Lecea, su director general, en base a los últimos datos disponibles de 2011, las 162 empresas adheridas al SIG, casi el 90% de las existentes, comercializaron un total de 302.265 toneladas, de las que se recogieron 134.452, destinando 91.135 a procesos de regeneración y 43.307 toneladas a valorización energética.
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Eduardo de Lecea, director general de Sigaus.

¿Quién está obligado en nuestro país a gestionar el aceite industrial usado, según la normativa vigente?

En virtud del Real Decreto 679/2006, de 2 de junio, son los fabricantes de aceites industriales los responsables de garantizar y financiar la correcta gestión de los aceites usados que se generan tras el consumo de los lubricantes que comercializan en España. Al hablar de “fabricantes” la Ley lo hace en un sentido amplio.

¿Qué quiere decir?

Considera dentro de este grupo a los agentes económicos responsables de su primera puesta en el mercado nacional, ya sean sus fabricantes materiales (en sentido estricto) o los comercializadores, importadores o adquirientes intracomunitarios. También se incluyen las empresas responsables de la importación o adquisición intracomunitaria de aparatos, equipos o vehículos que contengan aceites industriales. Todas estas empresas están afectadas por el citado Real Decreto y pueden cumplir sus obligaciones de forma individual o colectivamente, en este último caso a través de un SIG o Sistema Integrado de Gestión.

¿Y qué sectores consumen más aceites en nuestro país?

Si nos atenemos a las cifras de 2011, del consumo total de aceite lubricante en España, un 55,9% pertenece al sector de automoción, mientras que un 44,10% se utiliza en maquinaria y procesos industriales de los más variados sectores (metalurgia, energía, construcción, obra pública, máquina-herramienta, automatización y un largo etcétera).

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Recuperación, regeneración y prevención

La creación de Sigaus responde a una iniciativa de los fabricantes de lubricantes que, a través de su participación en este sistema, cumplen con las obligaciones establecidas en la normativa sobre aceites usados (Real Decreto 679/2006, de 2 de junio, por el que se regula la gestión de los aceites industriales usados). Así, desde 2007 los fabricantes de lubricantes son los responsables de garantizar y financiar la correcta gestión de los aceites usados que se generan tras el consumo de los aceites industriales que venden en el mercado español.

Su principal objetivo es dar cumplimiento a las obligaciones de la normativa vigente en materia de gestión de aceites industriales usados, facilitando dicho cumplimiento a las empresas adheridas y los agentes económicos implicados a través de la puesta en marcha y funcionamiento de un Sistema Integrado de Gestión (SIG) que garantice y financie la más eficaz gestión del residuo en toda España, cumpliendo así los objetivos legales y fomentando la recuperación, la regeneración y la prevención.

¿Qué se puede hacer con el aceite usado de nuestras industrias? ¿Cómo se puede aprovechar? ¿En qué se convierte?

Básicamente, tiene tres usos: regeneración, reciclado y valorización energética. La primera, la regeneración, es la opción que la legislación europea y española marca como preferente. Se trata de un tratamiento físico-químico, de destilación y refino, al que se somete el aceite usado para eliminar una serie de componentes —agua, sedimentos, aditivos, metales pesados, etc.— y extraer las bases lubricantes, que son válidas para formular de nuevo aceites lubricantes. Esto constituye un notable ahorro de materias primas en la producción de nuevos aceites industriales.

¿Y el segundo uso?

En segundo término contamos con el reciclado, proceso a través del cual los aceites usados, después de su tratamiento, se pueden volver a utilizar como lubricantes o en la fabricación de otros productos, como arcillas expandidas, betún asfáltico, que luego es empleado en la fabricación de telas impermeabilizantes, el asfaltado de carreteras, pinturas, tintas, etc. Sin embargo, no existen en la actualidad demasiadas instalaciones industriales de este tipo en España, por lo que esta opción se está desarrollando de manera muy residual.

¿Y en tercer término?

Por último, el aceite usado puede destinarse a valorización energética. Así, tras el análisis para determinar el alcance de su contaminación, el aceite usado se somete a distintos tratamientos destinados a obtener un combustible de uso industrial —con características similares a las del fuel óleo— que puede ser utilizado en centrales térmicas de cogeneración eléctrica, altos hornos, equipos marinos, cementeras o industrias que necesiten en sus procesos de un combustible de alto poder calorífico.

Entonces, según explica, puede aprovecharse todo el aceite que se recoge…

Sí, en su totalidad, bien mediante regeneración o en otros procesos de valorización. Sigaus evita cada año la contaminación de cerca de 150.000 toneladas de aceite industrial usado procedente de talleres de automoción e instalaciones industriales. Alrededor del 70% de estos aceites usados son tratados para extraer de ellos nuevas bases lubricantes (el producto esencial en la fabricación de nuevos lubricantes), mientras que el 30% restante es aprovechado como combustible industrial.

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Un referente en nuestro país

Sigaus es “el SIG de referencia en la gestión de aceites usados en España. Agrupa a un 87,87% del mercado, ha cumplido siempre los objetivos legales, está autorizado por todas las CC AA y dispone de una completa y eficaz red de gestión que cubre todas las fases del proceso, desde la recogida al tratamiento final”. Además, Sigaus es una entidad sin ánimo de lucro. Como tal, añade De Lecea, no obtiene ningún tipo de beneficio económico ni comercial de su actividad, empleando íntegramente los ingresos que obtiene de sus empresas adheridas (fabricantes e importadores de aceites industriales) en financiar la recuperación y correcta gestión de los aceites industriales usados incluidos en su ámbito de actuación.

Sigaus cerró el año 2012 con 163 compañías adheridas y más de 350 marcas representadas, con presencia en más de una docena de sectores económicos. Si bien, y como es lógico, explica su director general, el sistema está abierto a la incorporación de nuevas empresas interesadas en sus servicios. La flexibilidad de Sigaus le permite dar cobertura a las obligaciones de una amplia tipología de empresas afectadas por las obligaciones del Real Decreto 679/2006 que cumplen a través de su participación en el SIG.

¿Cuántos litros de aceite industrial se consumen en nuestro país? ¿Cuántos de ellos se reciclan?

En 2011, las 162 empresas adheridas a Sigaus comercializaron un total de 302.265 toneladas, incluyendo los destinados al sector de automoción y a otros usos en maquinaria y procesos industriales. De esas 302.265 toneladas de aceites industriales que colocaron en el mercado las empresas adheridas a Sigaus, se recogieron 134.452, destinando 91.135 a procesos de regeneración y 43.307 toneladas a valorización energética.

Con los consiguientes beneficios medioambientales…

Sí, estas cifras se traducen en la no emisión a la atmósfera de 273.000 toneladas de CO2 y la producción de una energía equivalente a la consumida por 122.000 hogares en un año.

Sitúenos en materia de reciclaje de aceite con respecto a nuestros vecinos europeos.

Me permito citar palabras de nuestro actual ministro de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, Miguel Arias Cañete, quien ha asegurado que España ha desarrollado una normativa específica para la gestión de residuos de determinados productos, como en el caso de los aceites usados, sobre los que no existía aún regulación comunitaria. Esto ha permitido situar a nuestro país como referente para otros Estados miembros, que han aplicado mecanismos basados en nuestra experiencia acumulada. Por tanto, creo que podemos asegurar que España se encuentra a la vanguardia de la UE en materia de recogida y valorización de aceites usados.

El proceso

La gestión del aceite usado de procedencia industrial es compleja y costosa. Pero, ¿cómo y dónde debe llevarse a cabo? Dependiendo del uso al que se haya sometido el aceite industrial, en particular en procesos de mecanizado y corte, explica Eduardo de Lecea, director general de Sigaus, la gestión del aceite usado puede entrañar una gran dificultad. Por su heterogénea procedencia, el aceite usado de origen industrial puede contener diferentes tipos de contaminantes y encontrarse en forma de emulsiones, lo que exige un tratamiento más complejo para posibilitar su aprovechamiento en procesos de valorización energética.

En este sentido, hay que significar que las taladrinas y otros aceites industriales que, tras su uso, generan aceites usados bajo la forma de mezclas o emulsiones, están incluidos en el ámbito de aplicación del Real Decreto 679/2006. Por lo tanto, sus fabricantes están obligados a participar en un SIG que atienda la gestión de dichos aceites usados. Y como consecuencia, la recogida y gestión de los aceites usados resultantes, tales como taladrinas usadas o agotadas, lodos de mecanizado y oleosos, residuos de desengrasado, aguas aceitosas, etc. está amparada por el sistema Sigaus que, a través de gestores autorizados, recoge y trata estos residuos en todo el territorio nacional.

En todos estos casos en los que el residuo se presenta en forma de emulsión, la parte oleosa representa un volumen muy pequeño en relación al total. Precisamente, esta característica dificulta la gestión tradicional del residuo (vía regeneración o fabricación de combustible) e implica grandes costes de gestión, especialmente por cuanto han de realizarse trabajos previos de separación o “rotura” de la mezcla, mediante procesos tales como coagulación, floculación y decantación o flotación.

En cualquier caso, afirma De Lecea, la gestión y tratamiento de estos aceites de procedencia industrial se realiza por gestores especializados en este tipo de residuos. Tras su recogida, el aceite usado se traslada en un primer término a plantas de almacenamiento, donde se procede a su análisis y, en su caso, a un tratamiento previo destinado a reducir el porcentaje de contaminantes como el agua, sedimentos y partículas. Posteriormente, y en función de su calidad, el aceite usado se envía a los centros de valorización, en los que mediante procesos físico-químicos se acondiciona para permitir su utilización posterior, bien como bases regeneradas o como combustible de uso industrial.

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