La recogida y gestión de taladrinas usadas o agotadas, lodos de mecanizado y oleosos, residuos de desengrasado, aguas aceitosas, etc. está amparada por el sistema Sigaus

Taladrinas: un caso especial de gestión de aceites usados

Eduardo de Lecea, director general de Sigaus20/09/2012
Por la naturaleza de su actividad, el sector industrial metalmecánico es uno de los principales consumidores de aceites lubricantes, empleados frecuentemente como fluidos que facilitan la lubricación y refrigeración en las distintas modalidades de corte, moldeado y tratamiento mecánico de metales. El principal ejemplo de este tipo de utilización del aceite industrial son las denominadas taladrinas.

Tras su uso, se convierten en un residuo voluminoso y contaminante, que requiere una costosa y compleja gestión. Sigaus, sistema integrado de gestión de aceites usados, se encarga de ello a través de su red de gestores. Sin embargo, las particularidades de este residuo hacen que el procedimiento de gestión y financiación sea distinto al de otros aceites usados.

Las taladrinas usadas

Las taladrinas son una serie de productos empleados mayoritariamente en la industria del mecanizado metálico por sus propiedades lubricantes y refrigerantes en las operaciones donde existe un contacto directo entre la pieza que se moldea o transforma y la herramienta utilizada para ello. Se suelen presentar como concentrados para ser diluidos en agua, en distintas proporciones, entre el 2 y el 5%, y en función de los diferentes usos. Así, la taladrina optimiza las condiciones físico-químicas de la zona de contacto entre metales reduciendo la fricción y, con ello, facilitando el acabado de la superficie metálica y alargando la vida útil de la herramienta. Además la taladrina previene el sobrecalentamiento de las piezas y la maquinaria, evacúa la viruta resultante y evita el óxido.

Con su utilización y el estrés mecánico al que se someten, las propiedades de las taladrinas van desapareciendo, reduciéndose su rendimiento y contaminándose el producto con agentes externos tales como aceites y grasas, partículas sólidas metálicas, microorganismos, polvo ambiental, etc.

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Con el uso, las propiedades de las taladrinas van desapareciendo, reduciéndose su rendimiento y contaminándose con agentes externos como aceites y grasas, partículas sólidas metálicas, microorganismos, polvo ambiental, etc.

Esta combinación de agentes externos, unidos a los componentes propios de la taladrina, convierten a estos productos, una vez que se encuentran agotados, en residuos altamente contaminantes, tanto para el medio ambiente como para los propios operarios que las manejan. Las taladrinas usadas o agotadas pueden contener metales pesados, biocidas, gérmenes nocivos y sustancias en descomposición, nitrosaminas, compuestos de boro, etc., por lo que están consideradas como residuo peligroso por la normativa europea y española.

Además de su potencial contaminante, las taladrinas usadas conllevan una costosa gestión porque, al contener grandes cantidades de agua, el residuo resultante representa volumen muy superior al del producto original y, además, bajo la forma de una sustancia fuertemente emulsionada, que requiere complejos procesos de tratamiento y separación.

Gestión del aceite industrial usado

Desde el año 2007 la legislación española, a través del Real Decreto 679/2006, establece —por aplicación, como en otros sectores, del principio de responsabilidad del productor— que la gestión de los aceites industriales usados corre a cargo de las empresas responsables de su primera puesta en el mercado: sus fabricantes o empresas importadoras. Para ello, pueden asumir la gestión directa del residuo de sus productos, o participar en un sistema integrado de gestión, como Sigaus para el caso de los aceites usados. Así, desde esa fecha Sigaus se ocupa de la recogida y tratamiento de los aceites usados generados en España, en nombre de sus empresas adheridas, que representan el 90% del mercado de aceites industriales. Desde entonces, Sigaus ha recogido 785.000 toneladas de este residuo a través una red que cuenta con cerca de 75 compañías gestoras autorizadas que operan en las diferentes fases del proceso: recogida, transporte, almacenamiento, análisis, tratamiento previo y tratamiento final.

En relación a las taladrinas y otros aceites industriales que, tras su uso, generan aceites usados bajo la forma de mezclas o emulsiones, hay que significar que están incluidos en el ámbito de aplicación de dicha norma. Por lo tanto, sus fabricantes están obligados a participar en un SIG que atienda la gestión de dichos aceites usados. Y por ello, en el precio de dichas taladrinas sus fabricantes deben repercutir los costes de la gestión del aceite usado aportados al SIG, los 0,06 euros por kilogramo de aceite puesto en el mercado. Esa cantidad se desglosa en factura y se transmite a lo largo de la cadena de comercialización.

Como consecuencia, la recogida y gestión de los aceites usados resultantes, tales como taladrinas usadas o agotadas, lodos de mecanizado y oleosos, residuos de desengrasado, aguas aceitosas, etc. está amparada por el sistema Sigaus que, a través de gestores autorizados, recoge y trata estos residuos en todo el territorio nacional.

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Además de su potencial contaminante, las taladrinas usadas conllevan una costosa gestión porque, al contener grandes cantidades de agua, el residuo resultante representa volumen muy superior al del producto original.

Condiciones de recogida de las taladrinas usadas.

Sin embargo, es común a todos estos casos que el residuo sea una emulsión en la que el aceite usado propiamente dicho, es decir, la parte oleosa del residuo, representa un volumen muy pequeño en relación al total. Precisamente, esta característica impide la gestión tradicional del residuo (vía regeneración o fabricación de combustible) e implica muy superiores costes de gestión, especialmente por cuanto han de realizarse trabajos previos de separación o 'rotura' de la mezcla, mediante procesos tales como coagulación, floculación y decantación o flotación.

Por ello, a diferencia de la recogida del aceite usado que sí cumple determinadas especificaciones que hacen posible una gestión estándar, y que resulta gratuita para el generador del residuo, en el caso de las taladrinas usadas y otros aceites usados ‘fuera de especificaciones’, la recogida no se puede realizar en condiciones de gratuidad.

Para estos casos, Sigaus ha establecido, y así queda reflejado en el contrato suscrito con los gestores que le dan servicio, que éstos deduzcan de los costes de recogida 12 euros por cada tonelada de parte oleosa del residuo gestionado. De esta manera, Sigaus financia la completa gestión de dicha parte oleosa del residuo, repercutiendo directamente en una reducción de los costes para las empresas que generan las taladrinas usadas (y dando pleno sentido al pago de la aportación a Sigaus hecho efectivo al fabricante o distribuidor en el momento de adquirir la taladrina como producto). Y todo ello con la máxima garantía desde el punto de vista ambiental.

Proceso de gestión

Los procedimientos de financiación y gestión aplicados por Sigaus garantizan que el aceite usado sea recogido allá donde se produzca y sea tratado conforme a la ley. Adicionalmente, Sigaus hace efectivo el principio de universalidad del servicio que asegura la recogida en todo el territorio del Estado, de manera que cualquier productor del residuo (incluidas las empresas generadoras de taladrinas usadas) tiene garantizada la recogida del aceite usado y que éste será correctamente tratado.

Actualmente existen dos opciones de tratamiento fundamentales, que en todo caso aseguran que el aceite usado no tendrá un impacto directo sobre el medio ambiente. La regeneración es la opción que la ley marca como prioritaria, por entenderla como la más beneficiosa desde el punto de vista ambiental y de ciclo de vida del producto, ya que consigue reintegrar el aceite usado en el proceso productivo de nuevos aceites lubricantes. Sin embargo, es un proceso sólo aplicable a determinados tipos de aceites usados, que presentan un bajo porcentaje de ‘impropios’ (agua, residuos sólidos y otras sustancias). El ejemplo más claro sería el aceite usado de automoción.

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Habitualmente, el tratamiento de taladrinas consiste en separar primero la parte oleosa del residuo. Luego se descontamina de metales pesados mediante diferentes tratamientos químicos (desmetalización) para obtener así un producto utilizable como combustible alternativo al fuel oil industrial.

Sin embargo, el aceite usado de procedencia industrial puede presentar unas características muy poco homogéneas si proviene de productos de muy diverso tipo (aceites hidráulicos, aislantes, térmicos, de corte o de transmisiones) que han formado parte de múltiples procesos con contaminación (o no) por parte de elementos externos. Entre esta amplia casuística se encuentran las taladrinas usadas que, como se ha descrito, presentan una pequeña fracción de aceite muy emulsionada en un gran volumen acuoso. Pese a ello, en todos estos casos los aceites usados contenidos en el residuo son recogidos y tratados a través de Sigaus. Habitualmente, el tratamiento consiste en separar primero la parte oleosa del residuo, aquella cuya gestión está financiada por el sistema, mediante procesos de filtración, decantación, centrifugación, deshidratación, o calefacción. Posteriormente se descontamina de metales pesados mediante diferentes tratamientos químicos (desmetalización). Se obtiene de esta forma un producto utilizable como combustible alternativo al fuel oil industrial, del que se aprovecha el gran poder calorífico del aceite usado.

Se trata de un combustible que habitualmente resulta más barato y con un menor índice de azufre que el fuel oil convencional, y que resulta válido para su utilización en muchos tipos de industrias que requieren procesos a alta temperatura y con un elevado gasto energético: hornos de cerámica, yeseras, cementeras, fábricas de asfaltos o áridos, así como en centrales térmicas de cogeneración eléctrica. Este tratamiento supone una correcta solución para aquellos aceites usados, generalmente de procedencia industrial, que, por su concentración de agua, sedimentos u otros impropios, no resulta apto para ser regenerado.

En 2011, a través de Sigaus se destinaron a este tratamiento 43.317 toneladas de aceites usados, un 31% del total recuperado y tratado por Sigaus, incluyendo en dicha cifra 2.419 toneladas de aceites usados no regenerables, procedentes, entre otros casos, de las taladrinas usadas. Así, no sólo se evitó el gran impacto ambiental que, de no existir la gestión de Sigaus, supondría este residuo, sino que se aprovechó energéticamente el mismo. En este sentido, se estima que esas más de 43.000 toneladas de aceites usados valorizadas energéticamente generaron 470 GWh de energía, cantidad equivalente al consumo anual de 122.000 hogares españoles de tipo medio.

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Especificaciones para la recogida gratuita del aceite usado

Sigaus cuenta con más de 50 acuerdos con gestores autorizados de aceites usados para la recogida gratuita del residuo en los puntos de generación (como las instalaciones industriales) de toda España.

La recogida se efectúa de manera gratuita para el poseedor del residuo si el aceite cumple una serie de especificaciones* que hacen posible su óptimo tratamiento:

  • Contenido de agua inferior al 10%.
  • Contenido en sedimentos inferior al 2%.
  • Punto de inflamación superior a 90 °C.
  • Contenido de cloro inferior a 2.000 - 3.000 partes por millón.
  • Contenido en PCB inferior a 50 partes por millón.

* Los parámetros exactos de estas especificaciones pueden varían en función de cada gestor recogedor. Además, determinados recogedores pueden establecer condiciones adicionales relacionadas con la recogida de una cantidad mínima de residuo.

Si el residuo, como en el caso de las taladrinas usadas y otros aceites usados de procedencia industrial, no cumple dichas especificaciones, también es recogido y gestionado con todas las garantías ambientales a través de Sigaus, aunque no de forma gratuita. Sigaus financia la gestión de la parte oleosa, deduciendo en el coste de recogida 12 euros por tonelada de aceite neto (parte oleosa) recogido.

Esquema: Flujos económicos y de residuo en la gestión de las taladrinas usadas

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