Más lejos, más profundo

El futuro de los hidrocarburos

Repsol02/07/2012

2 de julio de 2012

Hace dos décadas, cuando los grandes yacimientos convencionales empezaron a escasear, la industria petrolera se embarcó en la búsqueda de nuevos hidrocarburos hasta lograr perforar pozos a 8.000 metros de profundidad en el lecho marino. Hoy, el desarrollo tecnológico abre las puertas a nuevos retos como explorar las zonas árticas y, en 10 años, el petróleo procedente de las aguas profundas puede suponer una cuarta parte de la producción mundial.

Las empresas de petróleo y gas innovan en diversos campos, desde la ingeniería a las tecnologías de la información, para alcanzar unos objetivos cada vez más profundos, más remotos y más difíciles de acceder. Las nuevas fronteras exploratorias están en el Ártico, en los océanos a profundidades aún mayores y en los recursos no convencionales, como el shale oil o el shale gas. El desarrollo de estos recursos exige fuertes inversiones económicas y sólo es posible con unos precios de los hidrocarburos que permitan asumir estos costes.

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Foto: Repsol.

Tecnología para el éxito exploratorio

El fin de la era del petróleo fácil ha hecho necesario que la industria desarrolle nuevas técnicas de exploración y producción para permitir que “hoy seamos capaces de tener una probabilidad de éxito exploratorio mucho mayor y nos atrevamos a invertir mucho dinero en un sondeo donde antes simplemente éramos incapaces de adivinar lo que había en el subsuelo”, explica Luis Cabra, director general de Exploración y Producción de Repsol.

Las tecnologías llamadas de “iluminación del subsuelo” han sido una de las claves para acceder a nuevas reservas. Son sistemas que permiten obtener mapas en dos o tres dimensiones de estructuras geológicas que pueden contener hidrocarburos. El avance más reciente son las técnicas llamadas de modelaje 4D, que proporcionan imágenes dinámicas del movimiento de fluidos de un yacimiento.

Pero aunque la imagen sísmica permite aproximaciones cada vez más precisas, saber con plena certeza si existen hidrocarburos sólo es posible “haciendo un sondeo”. Por eso los sistemas de perforación con sensores, que analizan el subsuelo mientras se perfora para detectar hidrocarburos “también son decisivos para tener éxito exploratorio”, continúa Cabra.

Como en otros ámbitos, los avances en las telecomunicaciones y en capacidad de supercomputación han permitido que la industria petrolera haya dado en los últimos diez años un salto de gigante. Los sistemas de operaciones en tiempo real hacen posible hoy que los centros de decisión de las compañías petroleras dispongan de datos online desde explotaciones situadas en cualquier lugar del mundo.

En este campo, Cabra destaca también la tecnología de posicionamiento dinámico vía satélite que mantiene a los buques y plataformas de perforación petrolífera en la vertical del sondeo con una precisión de centímetros, incluso en medio de fuertes temporales.

Pero el riesgo exploratorio, entendido como probabilidad de no encontrar hidrocarburo, sigue siendo algo consustancial a la industria petrolera y, como media, “tenemos que perforar cinco pozos para esperar que uno de ellos tenga éxito y pague la inversión de los otros cuatro”, prosigue Cabra. “Durante los últimos años, en Repsol hemos llegado a tener un nivel de acierto mayor del 30%, que es muy alto. Pero también exploramos en áreas de frontera aceptando una probabilidad de tan sólo el 10%, cuando la promesa de un gran descubrimiento lo justifica. No se trata en absoluto de jugar a la ruleta, sino de un ejercicio riguroso de análisis y diversificación de riesgos”.

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