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Según un estudio elaborado por el Instituto de la Ingeniería de España

La actividad internacional de la ingeniería española es cada vez mayor

Redacción QU01/06/2004
El Instituto de la Ingeniería de España, que federa a las distintas ramas de la ingeniería española, representando a más de 80.000 ingenieros de todo el país, elaboró recientemente el Primer Informe de la Ingeniería Española. Informe que ha sido realizado por un equipo de expertos de primer nivel, y que se centra en las relaciones entre tecnología, innovación e ingeniería, lo cual lo convierte en una referencia imprescindible ante los grandes retos de la sociedad española de principios del presente siglo.
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El informe tiene cuatro grandes partes: una dedicada a determinar cuantitativa y cualitativamente la importancia de la ingeniería española en términos de tamaño, es decir, número de ingenieros, áreas de trabajo, especializaciones, formación y muchas otras características, y en términos de aportación a la economía nacional (PIB, formación bruta de capital, etc.). Otra destinada a dar cuenta anualmente de las actividades más importantes llevadas a cabo por el Instituto de la Ingeniería de España y por las distintas asociaciones de ingeniería que lo constituyen. Una tercera dedicada a revisar y evaluar el denominado sistema español de tecnología-innovación-ingeniería, identificando sus problemas más acuciantes y sus tendencias. Y, por último, una cuarta parte formada por dos capítulos dedicados, uno a identificar y explicar los proyectos y ejecuciones más importantes de la ingeniería española y otro a presentar las tendencias tecnológicas más destacables en el mundo, ante las que la ingeniería debe posicionarse y actuar.

Adicionalmente, el informe incluye un estudio monográfico dedicado a algún tema importante en el que la ingeniería española haya tenido un papel destacado. El informe de este año ha estado dedicado a “El Proyecto Galileo”.

Estado actual de las ingenierías

El estado actual de las ingenierías en España, según este primer informe, viene definido por los siguientes parámetros:
  • La aportación anual al PIB de los servicios de ingeniería (proyectos de ingeniería propiamente dichos) se estima en un 0,7 por ciento, aunque el conjunto de la aportación de los ingenieros debe estar por encima del 1,4 por ciento del PIB. Estas aportaciones tienen, por otra parte, un elevado efecto dinámico sobre las inversiones y sobre el crecimiento.
  • Las dos terceras partes de los 125.000 ingenieros españoles han terminado sus estudios durante los diez últimos años.
  • Entre 1995 y 2000, el 12,8 por ciento de los nuevos ingenieros graduados en la Unión Europea han sido españoles (el PIB español se establece en un 7 por ciento del de la Unión Europea).
  • La dinámica de la enseñanza en ingeniería y su adaptación a la demanda han permitido que el porcentaje de nuevas matriculaciones en ingenierías sobre el total haya pasado del 4 por ciento en 1990 al 15 por ciento en 2000.
  • Las mujeres han entrado con fuerza en las profesiones de ingeniería y en 2000/2001 representaban ya el 26,5 por ciento de los nuevos graduados.
  • En 2002, el 18 por ciento de los nuevos ingenieros se empleaban en la construcción, el 9 por ciento en telecomunicaciones y el 8 por ciento en servicios de ingenierías de proyectos. El resto se ha distribuido en todos los sectores de la actividad económica.
  • En el curso 2003/2004, los ingenieros superiores han representado el 9,8 por ciento del total de la oferta de plazas universitarias, y los técnicos el 13,3 por ciento. Se observa la contención de la demanda de ciertas especialidades y una inflexión de la oferta total de plazas en los dos últimos años, vinculada a la evolución demográfica.

Creciente importancia

El análisis de algunos proyectos ejemplares, como el del Puerto de Hércules de La Condamine en Mónaco, o el del Puente-Túnel de Oresund, demuestra la importancia creciente de la actividad internacional de la ingeniería española.

Proyectos como el de la reforestación del Monte Abantos de San Lorenzo del Escorial, o el de la ampliación del Aeropuerto de Barajas en Madrid, señalan la creciente aportación de la ingeniería española al desarrollo sostenible del país.

Otros, como el de fabricación de etanol mediante procesos tecnológicamente muy avanzados, constituyen experiencias que sitúan a la ingeniería española en los primeros lugares mundiales. La realización de proyectos de I+D en los Estados Unidos y la instalación de plantas productoras en ese país, por parte de una empresa española, así lo demuestran.

La planta de Valdemingómez, recientemente puesta en marcha en dicha localidad madrileña, destaca el interés del país por la protección del medio ambiente y la respuesta de la ingeniería a este tema. Los dos proyectos incluidos de ingeniería naval y oceánica muestran asimismo el vigor de la ingeniería española en este terreno.

Nuevos retos

La convergencia tecnológica que se está produciendo entre las nanotecnologías, las biotecnologías, las tecnologías de la información y las ciencias cognitivas, y que recibe un tratamiento prioritario en las recientes iniciativas para el crecimiento económico en Europa, plantea nuevos retos para la formación y la actividad de los ingenieros.

El comienzo de esa gran convergencia tecnológica del siglo XXI es la sociedad de la información y las llamadas tecnologías de la información y comunicación (TIC), resultando imprescindible para los ingenieros adentrase en su utilización.

En la encuesta realizada por el Instituto de Ingeniería de España, se detectan graves problemas en la participación de los ingenieros en el proceso de innovación español, especialmente en el ámbito empresarial. También se detecta una fuerte tendencia al deterioro del papel de la ingeniería en la sociedad.

El índice sintético de opinión sobre la evolución de las tendencias del sistema español tecnología-innovación-ingeniería (índice Setin) se establece para 2003 en 1,003. Este resultado indica que la situación no ha evolucionado significativamente, ni para mejora o para deterioro, entre 2002 y 2003.

La estabilidad del índice Setin se explica porque, para los observadores del sistema que han sido consultados por el Instituto, en estos momentos los problemas que están encontrando solución no son los más importantes, y los problemas más graves siguen sin encontrar solución y, en algún caso se deterioran (como, por ejemplo, en la adecuación de la formación superior a las necesidades de la sociedad).

La realización de este primer informe ha puesto en evidencia las graves carencias de la información disponible sobre las actividades de los ingenieros y sus aportaciones al sistema económico y a la sociedad en su conjunto. La publicación de estadísticas oficiales se hace con bastante retraso y se concentra sobre los flujos de nuevos ingenieros, mientras que las informaciones sobre la actividad de los nuevos ingenieros son muy escasas. La encuesta realizada por el Instituto, que no tiene pretensiones de representatividad estadística, constituye un primer paso en la línea de investigaciones que pretenden paliar estas carencias y que se desea desarrollar en los próximos años como una actividad de importancia para el colectivo de los ingenieros españoles.

También se ha observado en este Informe que la pérdida de presencia de la ingeniería española en la imagen de la innovación y del cambio económico, tecnológico y social del país se debe, en parte, a una insuficiente explicación de la posición de los ingenieros en relación con los problemas del siglo XXI en España.

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Objetivos del IIES

Como consecuencia de las conclusiones obtenidas en este primer informe, el Instituto de la Ingeniería de España ha identificado los objetivos de su actuación para los próximos años. Lo más importante será identificar posiciones comunes de los ingenieros sobre cuestiones tan fundamentales como:

  • La necesaria reforma del sistema de educación superior y de investigación impulsada por la Unión Europea, con procesos como el de la convergencia de los programas universitarios (acuerdos de Bolonia) o el de la organización científica y técnica (Área Europea de Investigación).
  • La creciente importancia de códigos deontológicos en un contexto en el que una multiplicación de errores éticos en el funcionamiento de los sistemas productivos han intensificado la conciencia de la responsabilidad social de los agentes económicos.
  • Las perspectivas inquietantes de ciertas evoluciones tecnológicas que requieren planteamientos éticos en los difíciles momentos de decidir el paso del conocimiento científico a la aplicación, momentos en los que los ingenieros ocupan la posición predominante.
  • El funcionamiento de los sistemas de innovación nacionales y regionales, en los que los agentes de la I+D, de las Universidades y de las empresas requieren un protagonismo de los ingenieros.

Posicionamiento del IIES

Sobre estos temas, el Instituto pretende precisar en ulteriores informes la posición de la ingeniería en España. Por lo que se refiere al presente, parte del pensamiento actual del Instituto parece confirmarse, especialmente en relación con los siguientes puntos:

  • Convencimiento de la calidad y categoría de la ingeniería española, pero conciencia de que la mejora es posible en determinados aspectos.
  • Necesidad de una reflexión y potencial actuación sobre la ingeniería como profesión que se extienda a todas las ingenierías y a todas las especialidades.
  • Conveniencia de determinadas actuaciones destinadas a que la ingeniería sea vista por la sociedad como una profesión de la que depende su futuro, su progreso y su bienestar.
  • Importancia de hacer ver a los más jóvenes los méritos de una profesión destinada a ser puente entre la ciencia y la sociedad y especialmente adaptada a hacer y resolver.
  • Posibilidad de actuar sobre la ingeniería para que ponga todas sus capacidades al servicio de un desarrollo sostenible hacia el que el mundo debe inevitablemente orientarse.
  • Oportunidad de influir sobre todos los ingenieros en sus relaciones con la sociedad de la información y con los nuevos medios electrónicos.
  • Necesidad de que el ingeniero español vuelva ser una mezcla de inventor y empresario que potencie en nuestro país la innovación.
  • Conveniencia de contribuir, en ese sentido, a que la combinación tecnología-innovación-ingeniería forme una unidad indisoluble y sólida.
  • Decisión clara de contribuir a todo lo anterior con un informe anual, que evalúe nuestro sistema tecnología-innovación-ingeniería y actúe de atalaya analizando tendencias identificables y futuros posibles relacionados con la tecnología y la ingeniería.
  • Disposición firme de colaborar con la sociedad española y con el gobierno del país para conseguir la sostenibilidad del crecimiento económico a través del uso extendido de la tecnología y de la difusión del conocimiento.

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