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Y modera sus expectativas de crecimiento en 2020 hasta el 1,9%, según las previsiones 2019-2020 del Sector Químico español

El sector químico prevé incrementar su cifra de negocio un 2,3% en 2019

Redacción Interempresas15/10/2019

Según las previsiones presentadas el pasado 14 de octubre por el presidente de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique), Carles Navarro (director general de BASF), el sector químico español (CNAEs 20 y 21) registrará un crecimiento estimado de su cifra de negocios del 2,3% al cierre de 2019, que será del 1,9% en 2020, alcanzando un valor de 68.447 millones de euros al término de ambos ejercicios. Así, el sector habrá acumulado un crecimiento total en el periodo 2007-2020 del 37,6% (casi 19.000 millones de euros de incremento), continuando, de este modo, con la positiva trayectoria que registra desde 2013.

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El presidente de la Federación Empresarial de la Industria Química Española (Feique), Carles Navarro (izda.), y el director general de la entidad, Juan Antonio Labat, durante la presentación de las previsiones 2019-2020 del Sector Químico español.

Las previsiones de Feique para 2020 están fundamentalmente condicionadas por las incertidumbres existentes en la evolución del comercio global, amenazado por las políticas proteccionistas. Asimismo, y pese a que se prevé que se mantengan los flujos nacionales e internacionales de demanda de productos químicos, el Brexit, la situación económica en Alemania e Italia y su aproximación a la recesión técnica, las incertidumbres en torno a la evolución de la industria del automóvil en Europa y en España y las dificultades para la formación de gobierno en nuestro país, determinan la prudencia en las previsiones.

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Guerra comercial

El presidente de Feique ha advertido que la mayor amenaza para el futuro a corto y medio plazo reside en la evolución de los mercados exteriores y de las economías globales como consecuencia de las políticas proteccionistas y la activación de medidas arancelarias y no arancelarias que pueden restringir sensiblemente la demanda en los mercados internacionales.

Si bien el sector químico no es uno de los sectores sobre el que se estén conformando medidas proteccionistas de forma directa, sí lo están dos de sus principales industrias demandantes, como son la Automoción y el sector Agroalimentario.

El contexto del Brexit

Las exportaciones químicas al Reino Unido (séptimo mercado de destino del sector químico español), alcanzaron en 2018 los 1.770 millones €, y se espera que finalicen 2019 con un incremento superior al 15% hasta situarse en el entorno de los 2.040 millones €. Entre los flujos de exportación, destacan las especialidades farmacéuticas, que crecen por encima del 28%, continuando con el periodo de crecimiento artificial creado por las amenazas respecto a la evolución del Brexit.

Las perspectivas globales de Feique para 2020 no se articulan sobre el peor contexto posible –Brexit sin acuerdo–, pero sí consideran escenarios con aranceles específicos a determinados subsectores que incidirían negativamente en la actividad exportadora y en los márgenes en el intercambio comercial. No obstante, el presidente de Feique ha destacado que, de forma general, las empresas del sector químico se encuentran preparadas para el peor de los escenarios, y han podido desarrollar alternativas respecto a los clientes y proveedores británicos. “Quizá el mayor riesgo reside en los efectos indirectos que experimenten los sectores demandantes, como el agroalimentario o la automoción”, ha puntualizado.

Asimismo, ha señalado que el coste máximo estimado para el sector, en el caso de producirse un Brexit duro, sería de aproximadamente 300 millones de euros, fundamentalmente vía aranceles. “No obstante, y desde el sector, seguimos promoviendo ante nuestras autoridades competentes un modelo de Unión Aduanera y Cooperación Legislativa que pudiera limitar estos efectos al máximo”, ha puntualizado el presidente de Feique.

Alemania e Italia: de la desaceleración a los riesgos de recesión

Dentro de las perspectivas de las principales economías, la Unión Europea presenta los crecimientos más moderados, particularmente ante los riesgos de recesión técnica que muestran Italia y Alemania, mercados muy importantes para el conjunto de la economía española.

En el caso del sector químico, la demanda de estos países absorbe el 11% de la producción española (son respectivamente el segundo y tercer país de destino de nuestras exportaciones) y, tal y como señala el presidente de Feique, las empresas deberán ser muy dinámicas en mercados exteriores alternativos para cubrir sus cuotas de exportación. En sentido contrario se muestran Francia -primer mercado demandante del sector exterior de la industria química española- y, especialmente, los mercados extracomunitarios, que continúan registrando importantes crecimientos encabezados por Suiza (que superará a Portugal como cuarto mercado exportador) y China (que pasará del undécimo al noveno puesto), países en los que en 2019 cerraremos con cuotas de incremento de mercado superiores al 15%.

En todo caso, Feique advierte que, más allá de los efectos negativos directos que la situación de Alemania e Italia puedan comportar en la industria química, son los efectos indirectos y colaterales sobre la propia economía de la Eurozona y las consecuencias negativas sobre la actividad productiva en toda el área los que podrían generar mayor riesgo.

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Evolución prevista de las exportaciones

Como consecuencia de los tres factores de riesgo que Feique advierte, se prevé un cierre positivo del sector exterior en 2019, alcanzando un crecimiento del 3,5%. De forma prudente, en 2020 se ha reducido hasta el 2,5% el incremento, pese a que la demanda global se mantendrá en ratios más elevados. La previsión es que al cierre de 2020 alcanzaremos una cifra exterior de negocios de 40.000 millones €, que supondrá el 57,5% del conjunto de las ventas del sector químico español.

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Situación de España. Gobierno y política industrial

En palabras de Carles Navarro, “la ausencia prolongada de un ejecutivo con funciones plenas y la consiguiente imposibilidad de actualizar los presupuestos a las necesidades actuales, constituyen un elemento poco tranquilizador de cara a actuar frente a la desaceleración que se está produciendo y, particularmente, para avanzar en el desarrollo de la industria en nuestro país”.

En el caso de la economía española, si bien todos los institutos oficiales y privados concuerdan en sus previsiones de desaceleración, Feique ha destacado que es preciso resaltar algunas cuestiones que deben permitirnos calibrar con mayor precisión los riesgos existentes o la amenaza de que se repita la crisis acaecida en 2008. Más allá de que la evolución de los conflictos arancelarios será un factor determinante de la evolución global, los responsables del sector señalan diversos matices:

  • Se prevé desaceleración, no una recesión. Indudablemente hay una rebaja de expectativas, pero muchos indicadores de previsión siguen siendo positivos y se mantienen en posiciones relativamente sólidas.
  • El consumo ha decrecido, pero se observa nuevo cambio de tendencia ya en 2020. El comercio minorista sigue en positivo, siendo el mayor problema el consumo de bienes duraderos, lastrado por el efecto de la menor venta de automóviles en España, por la incertidumbre de las políticas de restricción a la circulación.
  • La inversión sigue creciendo a mayor ritmo que el PIB.
  • La exportación, pese a los riegos comerciales globales, tiene previsión de mayor ritmo de crecimiento en 2020 y 2021 respecto a 2019, siempre por encima del 3%. La situación de la balanza de pagos es claramente mejor. Se ha producido, asimismo, la internacionalización de la economía española, que nos permite desplazarnos de los mercados deprimidos.
  • Pese a la desaceleración, el empleo sigue creciendo, con previsión de cambio de tendencia a mejores tasas de crecimiento ya en 2021 (Banco de España).
  • Los desequilibrios financieros (deuda de empresas y hogares) se han corregido respecto a etapas precrisis. Además, hay mucha liquidez en el mercado y no existen riesgos de financiación de inversiones.

En definitiva, Feique opina que la obviedad de la desaceleración que se está produciendo no puede conducir a estimar una recesión inmediata y, mucho menos, a evocar la crisis internacional de 2007.

La Política Industrial no puede esperar

El presidente de Feique ha incidido también, durante la presentación de las previsiones sectoriales, en la necesidad de que la política industrial esté situada en el mapa de prioridades del futuro Gobierno y de los diferentes partidos políticos si se persigue que España sea un país capaz de generar empleo estable y de alta cualificación, empresas de elevado valor añadido y un tejido productivo intensivo en innovación y con vocación exterior. “Tanto en España como en Europa en su conjunto, el peso de la industria debe ser lo suficientemente sólido para favorecer también la generación de servicios avanzados”, ha señalado el presidente de Feique.

Asimismo, ha insistido en que el mayor problema que afronta España a la hora de diseñar su política industrial es la ausencia de competencias del Ministerio de Industria en aquellos ámbitos que afectan de forma incuestionable a la competitividad de los sectores. “Si realmente queremos apostar por un modelo económico que se apoye en un potente sector tecnológico e industrial, es preciso reincorporar al Ministerio competencias en el ámbito de la energía -lo que permitirá la transición energética de la economía productiva de nuestro país salvaguardando simultáneamente su competitividad y los objetivos de cambio climático y transición justa-, los instrumentos de apoyo a la innovación, o la capacidad de coordinación y decisión respecto a las políticas de desarrollo de servicios e infraestructuras para el transporte de mercancías”. “En todo caso –expresó–, es indispensable elevar la Secretaría General a una Secretaría de Estado de Industria y Competitividad, la cual participe en las principales Comisiones Delegas y órganos de coordinación de la acción de gobierno.

Factores de competitividad claves para el futuro del sector

Peajes del Gas. Reformas necesarias

Por lo que respecta al gas, la previsión de cierre medio en 2019 señala una caída del precio medio del MIBGAS (Mercado organizado del gas en la península ibérica) del 32% respecto a 2018, para situarse en 16,7€/MWh. Este hundimiento del precio, señala Feique, refleja la tendencia clara del mercado a largo plazo, tanto por la reducción prevista en el consumo de hidrocarburos como por el exceso de capacidad de producción de gas. Es importante destacar que la proliferación de GNL está desplazando la curva de precios hacia abajo, de modo que se está produciendo la convergencia del precio del gas entre los principales hubs de referencia internacional.

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Pese a la buena evolución del precio del gas (spot), es en los peajes –los costes anuales del sistema gasista superan en España los 3.000 millones € actualmente– donde a juicio de Feique se establecen los diferenciales competitivos con los principales países europeos, lo cual ha motivado la participación de la Federación en los proyectos de circulares de la CNMC. Así, la industria española paga actualmente el doble que los franceses por los peajes del gas, el triple que los británicos y seis veces más que los alemanes. La principal razón de este diferencial es la sobrerretribución que están percibiendo las empresas gasistas.

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En este contexto, Feique apoya el ajuste razonable propuesto por la CNMC a partir de 2021, si bien manifiesta que es preciso mejorar la distribución de los peajes, tal y como expresa el presidente: “Esta propuesta de ahorro en el volumen de los peajes, sin embargo, no se ha propuesto distribuir adecuadamente o con la equidad necesaria entre los diversos tipos de consumidores. Así, la metodología inicialmente elegida por el regulador (CNMC) para el cálculo de peajes presenta la paradoja de que las empresas de consumo medio pagarán incluso más por sus peajes a pesar de la reducción de su cuantía, ya que la mayoría del ahorro se ha trasladado al consumidor doméstico, obviándose la necesidad de mejorar la competitividad de la empresa industrial, ha explicado Carles Navarro.

En tal sentido, Feique ha presentado alegaciones ante el organismo regulador con objeto de mejorar el equilibrio de la propuesta y defender los objetivos de competitividad industrial.

Energía eléctrica. Medidas pendientes

Los costes energéticos siguen constituyendo el mayor hándicap de la economía española para incrementar el desarrollo industrial, a pesar de que desde el inicio del año se han mostrado importantes correcciones en los precios.

En el caso de la electricidad, el precio del pool se situó en septiembre en 42€, registrando una caída de prácticamente el 41% respecto a septiembre de 2018. Esta reducción ha estado motivada por el menor consumo y, esencialmente, por el menor precio del gas, y si bien este último factor observa una fuerte presión alcista en el último trimestre por el habitual incremento de la demanda invernal, a medio y largo plazo, incluso ya en 2020, podrían registrase precios menores a las medias históricas como consecuencia de la reducción del consumo de combustibles fósiles y la fortaleza de la oferta.

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Así pues, la estimación es que el año cerrará con un precio medio en torno a los 49-51 €, lo que presumiblemente estrechará el diferencial competitivo con los precios mayoristas de Alemania y Francia, tal y como detallan las previsiones de la Asociación de Empresas de Gran Consumo de Energía. A pesar de esta evolución, las estimaciones señalan que los precios de la electricidad en el mercado en España permanecerán a corto plazo en el entorno del 20%-25% más elevados que en Francia y en Alemania.

“Para el Gobierno debe ser una prioridad seguir trabajando en la reducción de este desequilibrio que limita y lastra la posibilidad de crecimiento industrial en España”, ha indicado Carles Navarro. En este sentido, ha señalado que es preciso acometer reformas profundas como:

  • Aprobar el Estatuto de Consumidores Electrointensivos, garantizando una partida presupuestaria suficiente para compensar tanto los costes indirectos de CO2 como los costes por las subvenciones de la renovables u otros asociados a la transición energética, tal y como ocurre en los países de nuestro entorno.
  • Establecer un sistema de avales públicos que promueva la contratación de PPAs bilaterales.
  • Eliminar definitivamente el impuesto sobre la generación de energía (15/2012), ya que es absorbido por los consumidores e impacta directamente en la competitividad.
  • Establecer un sistema de gestión de la demanda razonable, eficiente y predecible (interrumpibilidad).
  • Regular las Redes de Distribución Cerrada de Electricidad, comprometidas por Real Decreto.

Con independencia de las medidas que pueda adoptar el gobierno en materia energética, es importante analizar la eficacia del mercado de derechos de emisión de CO2 (actualmente fluctúa en el entorno de los 25-27€), donde sigue creciendo la participación de los agentes financieros especulativos sin posiciones físicas reales para elevar artificialmente los precios del mercado, en perjuicio de la competitividad de la industria europea.

Transporte

En el ámbito del transporte, Carles Navarro ha recalcado que el principal objetivo es concluir el Corredor Mediterráneo, un elemento vertebrador que permitirá acelerar el intercambio de flujos de mercancías de España con Europa y el Arco Mediterráneo, así como posicionarse como un importante hub logístico. “A día de hoy, pese a la mejora del ritmo de licitación, parece complicado cumplir el objetivo de que el corredor esté plenamente activo en 2025. En 2021 debería estar activo ya el tercer carril para unir Castellbisbal y Tarragona, actualmente en obras, y que será fundamental para el polo petroquímico de Tarragona, el mayor del Sur de Europa”, ha destacado.

Descarbonización y economía circular: competitividad e innovación

La Unión Europea ha asumido dos vectores esenciales bajo los que desarrollará su futuro: la descarbonización y la economía circular. En ambos casos, Europa, y por supuesto España, deberán definir con claridad la hoja de ruta. En este sentido, el presidente de Feique ha destacado que deben constituirse unas premisas objetivas a la hora de desarrollar el marco regulatorio:

  • La transición energética efectiva vendrá fundamentalmente determinada por la innovación tecnológica, por lo que la futura normativa debe encaminarse a apoyar la investigación y el desarrollo de tecnologías que permitan reducir las emisiones, creando un marco de financiación y una regulación estable y predecible que favorezca dichas inversiones. En este contexto, la contribución de la química será fundamental para incrementar el desarrollo de las tecnologías de captura de CO2, almacenamiento energético, tecnologías para la generación de energías renovables, la tecnología del hidrógeno o la fotosíntesis artificial.
  • Favorecer un entorno tecnológicamente neutral. El concepto de neutralidad tecnológica debería prevalecer para evitar el freno a tecnologías que podrían ser más competitivas y eficaces si no se hubieran establecido mandatos concretos.
  • No deben establecerse límites sectoriales distintos a los ya comprometidos a nivel europeo para los sectores ya regulados por normativa específica. La futura norma debe configurarse como una ley de principios e integradora de los objetivos ya establecidos para los sectores afectados por el Sistema de Comercio de Emisiones.
  • Deben tener especial relevancia actuaciones relativas a la eficiencia energética de edificios e infraestructuras. (Un aislamiento térmico efectivo podría ahorrar el 80% de las emisiones por uso de calefacción/refrigeración)
  • La transición energética también debe tener entre sus objetivos prioritarios la reducción de los precios en los mercados del gas y la electricidad y, en este sentido, realizar un análisis exhaustivo del mix energético y la contribución simultánea de las diferentes tecnologías desde el punto de vista medioambiental, económico y social, es decir, desde la perspectiva de la sostenibilidad en su conjunto.
  • Evitar que el coste de los incentivos financieros públicos que faciliten la transición energética se incorpore a los costes del sistema eléctrico que asume la industria o que se generen figuras fiscales recaudatorias que detraigan los recursos para financiar la innovación.

Para el presidente de Feique, en todo caso “resulta esencial que las instituciones comunitarias y nuestro gobierno particularmente, defiendan una transición no disruptiva y justa que permita mejorar la competitividad de los sectores productivos y su mayor contribución en términos de riqueza y empleo”.

Las dificultades de la tasa de CO2 en frontera

En este sentido, en el contexto de la Unión Europea se está proponiendo el establecimiento de una tasa de CO2 en frontera -apoyada de forma muy contundente por España- como mecanismo para evitar la deslocalización de la industria y la generación de riqueza y empleo de calidad que lleva aparejada. El riesgo de deslocalización no solo comporta un daño en términos de economía y empleo, sino que además supone un mayor volumen de emisiones de CO2 y otros contaminantes.

“La realidad es que, como media, una industria europea es, medioambientalmente, un 80% más eficiente que su homóloga en terceros países. Cualquier cierre industrial en Europa, supone un mayor volumen de contaminantes en el medio ambiente”, ha puntualizado.

El presidente de Feique también ha advertido que, si bien la propuesta de tasa en frontera puede ser una alternativa, “el principal hándicap que se observa es la dificultad de que la medida pueda ser aprobada por la OMC y, aunque eventualmente se admitiera, sin duda generaría un nuevo elemento en la guerra comercial global y una respuesta de otros mercados para limitar el acceso a nuestros exportadores, ya fuera vía aranceles o mediante medidas no arancelarias”.

Con independencia de evaluar las posibilidades efectivas de la medida, el presidente de Feique estima que lo más conveniente sería incrementar los derechos de emisión de la industria europea sometida a la directiva de comercio de emisiones y al consiguiente riesgo de fuga de carbono.

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