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El nuevo Real Decreto 9/2005 implica nuevas obligaciones para las empresas afectadas

Tratamiento de suelos contaminados. Estrategias de actuación

Joaquín Enrile Fiestas y José Antonio Sánchez Dorado
Unidad de suelos contaminados de Inerco
01/02/2006
El Real Decreto 9/2005 sobre suelos contaminados tiene el objeto de establecer una relación de actividades susceptibles de causar contaminación en el suelo, así como adoptar criterios y estándares para la declaración de suelos contaminados. El sector industrial es el gran afectado por este Real Decreto dado que su alcance abarca a la gran mayoría del tejido productivo industrial y la mayor parte de los costes de su aplicación recae directamente sobre él –informes de situación, caracterizaciones, recuperación de los suelos, etc.-.
El Real Decreto 9/2005 distingue dos etapas en la gestión de suelos contaminados: la investigación de los mismos para determinar el estado en el que se encuentran y, por otro lado, la recuperación ambiental de los que hayan sido declarados como contaminados.

Para la investigación de un suelo en el que recaen sospechas de contaminación, han de plantearse una serie de etapas, que se esquematizan en la figura 1.

Si una vez realizadas todas las etapas de evaluación, se concluyese que el suelo está contaminado, implicaría la necesidad de ejecución de una recuperación ambiental de los terrenos afectados, con unos costes que en la mayoría de las ocasiones pueden ser elevados.

La declaración de un suelo como contaminado es un acto administrativo, cuyo criterio se soporta sobre sí dicho emplazamiento supone riesgo para la salud humana o el medio ambiente.

Los medios y costes asociados necesarios para la recuperación ambiental de un emplazamiento contaminado, dependen fundamentalmente de los siguientes aspectos:

  • Características del emplazamiento
  • Aspectos legales y normativos
  • Disponibilidad de tecnologías adecuadas para tratar el problema.

Así pues, el proceso de limpiar un emplazamiento debe estar perfectamente justificado y diseñado con todo cuidado. La elaboración del proyecto incluye trabajo de campo en el emplazamiento, trabajo de laboratorio y trabajo de gabinete.

El trabajo de campo consiste fundamentalmente en la caracterización del escenario de exposición, incluyendo el muestreo del emplazamiento y la identificación de las poblaciones en peligro potencial.

El trabajo de laboratorio consiste en la realización de ensayos que permitan determinar experimentalmente si la tecnología que se seleccione para restaurar el suelo es realmente la adecuada para hacer el trabajo. En algunas ocasiones, cuando no existe la información toxicológica necesaria y no se pueden modelar estimaciones fiables, se tienen que hacer estudios toxicológicos de laboratorio.

El trabajo de gabinete se asienta fundamentalmente en la obtención y procesamiento de información, selección y uso de modelos matemáticos para predecir transporte y propiedades de los contaminantes. Con el trabajo de campo y de laboratorio, más la información obtenida se hace la evaluación de riesgos del proyecto de recuperación y se toma la decisión de intervenir o no.

En caso de que se decida la intervención, se establecen los objetivos de reducción de los niveles de exposición, se analizan las alternativas tecnológicas disponibles para destruir o confinar los contaminantes, seleccionando la más adecuada. Se termina el proyecto de recuperación con la elaboración del plan de operaciones en el que se establecen los trabajos a realizar desde la preparación del terreno, la limpieza de los medios que contienen las substancias tóxicas, hasta la clausura del emplazamiento.

La elaboración estudios de investigación de suelos y proyectos de recuperación es un trabajo multidisciplinar que requiere de aportaciones de científicos, ingenieros y técnicos de muy diversas disciplinas (toxicólogos, químicos, médicos, geólogos, hidrólogos, etc.) con experiencia amplia en el campo de evaluación de riesgos y en recuperación ambiental. Las distintas etapas de estudios a realizar son las siguientes: Exploración y estudio histórico; investigación detallada y proyecto de recuperación.

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Exploración y estudio histórico

El propósito de este estudio es definir, con la información disponible antes de hacer trabajo de campo, la extensión y tipo, de investigación y análisis de más detalle que se deben de realizar en un emplazamiento concreto. Este estudio se realiza con el siguiente propósito:
  • Tener una primera visión de la existencia de un problema causado por contaminantes de origen antropogénico.
  • El desarrollo de un modelo conceptual del emplazamiento en el que se consideren en forma cualitativa las fuentes de contaminación, las rutas de exposición y los receptores potenciales.
  • La identificación de las decisiones que se espera tomar con el propósito de: definir tipo y cantidad de información que se va a necesitar y de diseñar los estudios que se van a hacer para recolectar y/o generar esa información.
  • La identificación de las actividades específicas que se van a hacer para asegurarse que la obtención de información esté siempre dirigida a apoyar las actividades de evaluación de riesgos y que se seleccionen modelos congruentes con los datos que sean factibles de obtener o generar.
La declaración de un suelo como contaminado es un acto administrativo

Investigación detallada

Se define como investigación detallada al trabajo que se necesita para producir y/o captar la información relevante para el estudio de caracterización de riesgos. La investigación para la recuperación no es un proyecto de investigación científica que pretenda la descripción a detalle de la fisiografía del emplazamiento y la sociología de las poblaciones humanas relacionadas con él. Sólo se pretende la obtención de la información indispensable para determinar si se debe intervenir y en su caso, cómo debe hacerse esa intervención. Si el problema es grave se tiene que intervenir a corto plazo y no hay tiempo que perder captando detalles sobre el emplazamiento que no son relevantes para su recuperación.

En este estudio, que se le conoce también como “caracterización del emplazamiento”, se lleva a cabo la recolección y análisis de muestras de campo de acuerdo al plan desarrollado en el estudio de visión global. Se procesa la información recolectada y generada hasta llegar a la conclusión de la evaluación de riesgos y la realización de las pruebas para la selección del tratamiento idóneo.

Los resultados de la evaluación de riesgos se usan para:

  • Documentar la magnitud del riesgo en el emplazamiento y las causas primarias de ese riesgo.
  • Ayudar a determinar si es necesario intervenir.
  • Determinar los niveles residuales de contaminantes que se pueden quedar en el emplazamiento.
  • Establecer y modificar las metas preliminares de recuperación.
  • Establecer las metas definitivas de recuperación.
  • Fundamentar la decisión de “no actuar”, cuando sea lo apropiado.
  • Establecer bases de comparación en la evaluación de las distintas alternativas de recuperación.
  • Determinar los riesgos esperados durante el proceso de recuperación.

La evaluación de riesgos es la parte del proyecto de recuperación que fundamenta la decisión de intervenir o no en un emplazamiento contaminado. En este punto se pone de manifiesto la importancia de ir redefiniendo los objetivos de cada fase de la investigación de un suelo potencialmente contaminado. Esta evaluación de riesgos realizada en la fase de medidas de recuperación se puede y debe realizarse conjuntamente con la realizada en la fase de investigación detallada para conseguir optimizar los esfuerzos realizados, reducir costes y tiempo empleados en el proceso global de la investigación del suelo.

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Figura 2

Proyecto de recuperación

En el proyecto de recuperación se determina la factibilidad técnica y económica de alcanzar el objetivo de la recuperación ambiental, o sea eliminar, reducir o controlar la presencia de los contaminantes en la zona de estudio, para que no presenten riesgos mayores para la salud pública que los socialmente aceptables.

El proyecto de recuperación consta de las siguientes partes:

  • Establecimiento de los objetivos de la recuperación
  • Desarrollo de alternativas de recuperación
  • Selección preliminar de las alternativas tecnológicas
  • Análisis detallado de las alternativas seleccionadas.

Se presenta la investigación detallada y el proyecto de recuperación como si fueran pasos secuenciales, sin embargo en la práctica son procesos interactivos y concurrentes. La información obtenida en la investigación detallada influye sobre la selección de las alternativas tecnológicas a considerar en el proyecto de recuperación. Por otro lado, la selección del conjunto de tecnologías a evaluar en los proyectos de recuperación, influye de forma muy importante en la cantidad y tipo de información que se tiene que generar en la investigación detallada:

  • Evaluación técnica de los peligros que representa un emplazamiento con residuos peligrosos o contaminantes sin control.
  • Caracterización de las posibles rutas de exposición.
  • Evaluación de las alternativas de recuperación (incluyendo las ventajas y desventajas relativas).
  • Selección de la alternativa más adecuada, incluyendo el análisis de los criterios de selección.

Se pueden establecer nueve criterios de evaluación para seleccionar la tecnología de recuperación más adecuada, que incluyen dos criterios de tolerancia que definen los niveles tolerables de contaminantes que pueden quedar en el emplazamiento después del proceso de limpieza (criterios 1 y 2), dos criterios de modificación que no están basados en evaluación de riesgos (criterios 8 y 9) y cinco criterios de balance económico (criterios 3-7).

¿Cómo prepararse ante el nuevo R.D.?

Evidentemente el nuevo Real Decreto 9/2005 implica nuevas obligaciones para las empresas afectadas, que pueden acarrear la necesidad de recuperar determinados emplazamientos contaminados restando valor a la compañía. Obviamente, también resulta necesaria la evaluación previa de los emplazamientos que vayan a adquirirse, y disponer de una serie de pautas que contemplen los casos de abandono de emplazamientos.

Consideramos de vital importancia que las compañías dispongan de directrices y criterios que faciliten la gestión y actuaciones de todos sus responsables, tanto a nivel corporativo como a nivel de las instalaciones afectadas, integrando el factor suelo dentro de la política de gestión medioambiental de la compañía.

Criterios de evaluación de tecnologías de recuperación

  1. Protección de la salud y el ambiente
  2. Cumplimiento de los NGR (al menos que se puedan excusar)
  3. Soluciones definitivas y efectividad en el largo plazo
  4. Reducción de toxicidad, movilidad o volumen durante y al final del tratamiento
  5. Efectividad en el corto plazo
  6. Aplicabilidad
  7. Costo
  8. Aceptación por autoridades locales
  9. Aceptación por la comunidad.

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