Premisas para una buena selección

Instrumentación y control de procesos

Gonzalo Laviña, responsable de la División de Instrumentación de Técnica de Fluidos12/02/2013
La instrumentación y control está ligada de forma inseparable con el proceso de vehiculación, de forma que siempre que exista una bomba indefectiblemente irá asociado un instrumento, ya sea de presión, temperatura nivel o caudal, y en determinadas industrias como tratamiento de aguas, se utilizará también la analítica de líquidos.

En la pirámide de la automatización, la instrumentación de campo se encuentra en la base, proporcionando información sobre las variables físicas que se quieren controlar y aportando los elementos necesarios para que los distintos equipos que intervienen en el proceso, ya sean bombas, motores, autómatas, etc., puedan actuar en función de los cambios que se produzcan en el proceso.

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Gonzalo Laviña, responsable de la División de Instrumentación de Técnica de Fluidos.

Desde la instalación más sencilla, como puede ser el trasiego de líquido desde bidones, a la instalación más compleja de dosificación o embotellado, nos encontramos una casuística totalmente diferente, pero en todos los casos encontramos la presencia de equipos de instrumentación.

Desde un sencillo interruptor de nivel al más sofisticado medidor tipo radar, pasando por los equipos hidrostáticos o un medidor de nivel ultrasónico, la presencia de equipos para medición y control de nivel en cualquier instalación está asegurada.

Imaginemos una planta de producción sin instrumentación. ¡Imposible! Siempre existirán manómetros, presostatos o cualquier otro equipo que asegure el correcto funcionamiento del proceso.

La primera premisa a la hora de seleccionar la instrumentación es ¿medición o control? O bien ambas.

Si se requiere medición, y en función de la variable física que se quiera medir, la solución más básica para medición de caudal sería un rotámetro, nombre genérico de los medidores de caudal de área variable, o bien un ‘cuentalitros’, si lo que se precisa es conocer el volumen acumulado. Y a medida que se demanden más prestaciones, como puede ser precisión, condiciones de montaje, homologaciones (Atex o sanitaria), iremos escalando en la pirámide de la automatización e iremos incorporando diferentes prestaciones a los equipos. Para ello contamos con diferentes tecnologías apropiadas para cada aplicación específica.

Otro criterio a la hora de seleccionar el instrumento es la precisión requerida, en función del proceso en el que se encuentra instalado el instrumento. A medida que el usuario se adentra en el uso de los instrumentos logra sacarle más partido, y ya no vale con indicación local, sino que necesita una lectura remota, unos contactos de alarma o incluso una salida en bus.

Dado que la instrumentación forma parte del proceso, es determinante la incidencia que pueda tener en el mismo: la elección inapropiada de la sección de un medidor de caudal se traduce en una importante pérdida de carga. Un equipo contador mecánico para un líquido viscoso puede producir un taponamiento de la tubería. Un medidor de presión puede necesitar la instalación de un sello separador o bien un sistema de enfriamiento en caso de altas temperaturas; si montamos caudalímetros electromagnéticos para agua desmineralizada nos encontraremos con múltiples quebraderos de cabeza. Un medidor de nivel por ultrasonidos no funciona en presencia de espumas… y así sucesivamente.

Como consecuencia de ello otro factor determinante en la elección del equipo es el componente económico: Para la misma aplicación pueden existir distintas soluciones, y hay que buscar, como es lógico, la relación entre las prestaciones y el coste, lo que se conoce como ‘coste de propiedad’.

Si nos referimos a control, encontramos con que existen equipos con salida de 0 a10 v, salida en mA, y por otro lado los buses de comunicaciones: Modbus, profibus etc, sin olvidar el incombustible protocolo Hart, presente en innumerables especificaciones.

Como conclusión podemos resaltar que la Instrumentación está íntimamente relacionada con los equipos de proceso y la elección de la misma debería hacerse teniendo en cuenta los equipos que la preceden o la suceden, como bombas, válvulas, etc.

Por ello, Técnica de Fluidos creó hace dos años el Departamento de Instrumentación con el objeto de proporcionar soluciones fiables y precisas para el tratamiento de fluidos.

Una larga experiencia

Técnica de Fluidos se fundó en Barcelona hace más de 30 años, con la filosofía de ofrecer soluciones prácticas en la vehiculación, filtración y medición de toda clase de fluidos. Todo ello de forma eficiente, rentable y segura, teniendo en cuenta los costes de explotación y mantenimiento, incluso en los productos más difíciles: fluidos viscosos, pastosos, con sólidos en suspensión, corrosivos, inflamables, sanitarios, etc., así como instalaciones completas para los diferentes sectores industriales.

Bombas dosificadoras de proceso Pulsafeeder

Técnica de Fluidos ha sido nombrado nuevo distribuidor para las bombas dosificadoras de proceso de la firma americana Pulsafeeder, fabricante reconocido a nivel mundial por su amplia gama de bombas dosificadoras para los sectores petroquímicos, químicos e industriales.

Las series Pulsar, Pulsa y Pulsapro ofrecen toda clase de posibilidad, con caudales hasta 60 m3/h y 400 bar de presión, para fluidos limpios o cargados, viscosos, y a temperaturas extremas. Asimismo se dispone de versiones especiales para uso en aplicaciones higiénicas con un diseño único en el mercado.

Técnica de Fluidos completa así su catálogo de bombas dosificadoras, desde las aplicaciones de laboratorios o de tratamiento de aguas hasta las aplicaciones más severas en refinerías.

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Pulsa Series 680.

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