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Calidad ambiental interior, ¿un lujo o una necesidad?

Cristina Sacristán, Project Manager de la unidad Process Safety de TÜV SÜD

18/06/2018
Si reflexionamos cuántas horas pasamos en el interior de edificios de diversa índole desde que nos levantamos hasta que nos acostamos, y por tanto, cuánto tiempo respiramos ‘aire interior’, tomaremos consciencia de la relevancia de la calidad de ese aire y su influencia en nuestra salud.
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Cristina Sacristán, consultora de la Unidad Seguridad de Procesos de TÜV SÜD.

Dado que respirar es una función vital ineludible, en todo momento nos encontramos expuestos a ‘todo’ lo que transporta el aire que entra en nuestro cuerpo, y dentro de ese ‘todo’ se encuentran, tanto fluidos necesarios para nuestro organismo, como el oxígeno, como otros inquilinos menos deseables, entre los que se encuentran contaminantes químicos y biológicos de diversa índole.

La potencial contaminación exterior que existe en nuestras ciudades es un tema conocido por todos, refrescado periódicamente por las noticias al respecto que nos llegan desde los distintos medios de difusión. Sin embargo, es menos conocido que los niveles de contaminación en ambientes cerrados pueden llegar a ser de 10 a 100 veces más elevados que las concentraciones exteriores, según estimaciones de la Agencia de Protección Ambiental Estadounidense (EPA). Y en este sentido, el buen diseño y la eficacia de los sistemas de filtración que proporcionan los sistemas de ventilación /climatización de los edificios son claves para evitar esta amplificación.

¿Qué se entiende por Calidad Ambiental Interior?

La función primaria de un edificio en el que se desarrollan actividades de tipo no industrial, además de la seguridad estructural, es proporcionar un ambiente confortable y saludable para las personas que realizan cualquier actividad en su interior. Esto depende, en gran medida, de que el sistema de ventilación/climatización tenga un diseño, un funcionamiento y un mantenimiento adecuado.

La calidad ambiental en Interiores (CAI) engloba las condiciones ambientales de los espacios interiores adecuadas al usuario y la actividad, definidas por:

  • los niveles de contaminación físico-química (materia particulada, dióxido y monóxido de carbono, así como agentes químicos presentes en el mobiliario, sustancias de limpieza o ambientadores, etc.).
  • los niveles de contaminación microbiológica (bacterias, hongos, mohos y levaduras).
  • los valores de los factores físicos (temperatura, humedad, iluminación, ruido).

Cuando la Calidad Ambiental Interior de un local presenta deficiencias, esto repercute de manera notable en el confort de las personas, dando lugar, sensaciones de malestar e incomodidad pudiendo también dar lugar a la aparición de enfermedades.

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Los niveles de contaminación en ambientes cerrados pueden llegar a ser de 10 a 100 veces más elevados que las concentraciones exteriores.

¿Existen referencias normativas en España para la Calidad de Aire Interior?

Las primeras referencias a este respecto las encontramos en los años 70, cuando empezaron a proliferar edificios cada vez más herméticos con el propósito de ahorrar energía en su climatización. La Organización Mundial de la Salud (OMS) definió el ‘síndrome del edificio enfermo’, como una serie de quejas inespecíficas y síntomas diversos, todo ello motivado por la disminución de la calidad del aire que se produce en los edificios debido por un lado al desarrollo de los nuevos materiales sintéticos (tanto en construcción como en mobiliario) y por otro al uso de sistemas de ventilación mecánicos que, recirculando parte del aire interior, evitan acondicionar parte del que se introduce del exterior, con el fin de ahorrar la mayor cantidad de energía posible.

Tradicionalmente, ha sido un tema abordado desde la óptica de la prevención de riesgos laborales, debido a los efectos que una deficiente calidad del aire conlleva en la salud de sus ocupantes, y se ha ido desarrollando paulatinamente mediante asociaciones de reconocido prestigio, comités normalizadores y referencias internacionales.

El RD 238/2013, de 5 de abril, por el que se modifican determinados artículos e instrucciones técnicas del Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), aprobado por Real Decreto1027/2007, de 20 de Julio, incorpora a las operaciones de mantenimiento preventivo que han de llevarse a cabo en las instalaciones de potencial útil superior a 70 kW con carácter anual las siguientes actuaciones:

  • Revisión de la red de conductos según criterio de la norma UNE 100012. ‘Higienización de sistemas de climatización’.
  • Revisión de la calidad ambiental según criterios de la norma UNE 171330. ‘Calidad Ambiental en Interiores’.

Estas revisiones, que deberán justificarse por el titular/ empresa mantenedora del edificio para la emisión del ‘Certificado de Mantenimiento’ anual que establece el RITE, implican, entre otros aspectos, la realización de un diagnóstico independiente de la calidad ambiental interior, la inspección higiénico-sanitaria de las instalaciones de ventilación /climatización y la ejecución de una serie de muestreos higiénicos ambientales de los parámetros relevantes en la calidad del aire.

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Cuando la Calidad Ambiental Interior de un local presenta deficiencias repercute de manera notable en el confort de las personas.

Beneficios globales de una adecuada Calidad Ambiental Interior

Garantizar una adecuada Calidad Ambiental Interior en su edificio supone:

  • Cumplir los requisitos legales que para este aspecto establecen el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE) y la Ley de Prevención de Riesgos Laborales (LPRL).
  • Evitar problemas de salubridad y disconfort en los ocupantes y usuarios del edificio.
  • Fomentar el ahorro energético derivado de un estado óptimo de los sistemas de climatización.
  • Proteger la imagen de marca, potenciando su compromiso e implicación con el bienestar y la sostenibilidad de la sociedad.