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Asepal subraya que el nuevo reglamento sobre el empleo de estos equipos entra en vigor este mes de abril

¿Sabes si el profesional que has contratado para reformas en casa cumple con las medidas de seguridad en el trabajo?

Redacción Interempresas05/04/2018
Desde el año 2013, la siniestralidad laboral no acaba de descender, más bien al contrario, y de hecho según los datos del Ministerio de Empleo, se producen cada año ligeros repuntes. Las reformas en el hogar (trabajos de albañilería, fontanería, electricidad...), constituyen un escenario de riesgo por razones multifactoriales: descuidos, distracciones, falta de información, desconocimiento del lugar, imprudencias, etc., que producen todo tipo de consecuencias no deseadas, como caídas, golpes, choques, cortes, quemaduras, desgarraduras, perforaciones e, incluso, resultados más graves. Las extremidades superiores y las inferiores de los profesionales suelen ser las más afectadas por las lesiones, junto con la cabeza y la espalda.
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En este contexto, para los ciudadanos, como propietarios que reciben a los profesionales de las reformas en sus hogares, resulta muy importante contar con conocimientos básicos sobre la prevención de potenciales accidentes laborales. Desde Asepal (Asociación de Empresas de Equipos de Protección Individual), se quiere poner en valor algunas consideraciones básicas. Y, en especial, dar a conocer la entrada en vigor, este mes de abril, del nuevo Reglamento (UE) 2016/425, que como señala Luis Gil, secretario general de la asociación, “acentúa el rigor en el modelo de protección, y posiciona a los usuarios como los principales beneficiarios de la nueva normativa al incrementarse sus niveles de información”. Un nuevo escenario como referencia para toda la casuística de circunstancias que resulta preciso prevenir, y más en un ámbito con tanta diversidad de funciones o necesidades como es el de las reformas en el hogar.

En trabajos de albañilería, fontanería, electricidad, etc., resulta obligado emplear los equipos de protección individual reglamentados para evitar incidencias no deseadas, circunstancias que deben ser observadas por los propietarios que contratan a los profesionales con el fin de no verse implicados en coyunturas de accidentes por falta de prevención o negligencia.

Bien es cierto que es responsabilidad de las empresas que realizan las reformas el que todos sus trabajadores cuenten con los EPI necesarios (de lo que han de llevar registro). Con todo, los propietarios deben, cuando menos, conocer esta realidad y observar el uso continuo de los mismos. Hay equipos de protección individual (EPI) destinados a proteger todas las partes del cuerpo, y otros más específicos, y en función de la evaluación de riesgos se deben usar unos u otros, por lo que se le ha de exigir a las empresas y a los trabajadores que dispongan de ellos y los utilicen, ya que constituye una obligación.

La construcción

En las reformas de inmuebles, en especial en los trabajos de albañilería, el personal de construcción ha de adoptar especiales precauciones a la hora de abordar los trabajos. Y son distintos los riesgos a prevenir respecto de la integridad de los operarios. Por ejemplo, proteger los ojos y la cara de los profesionales. Los protectores se han de seleccionar en base a las amenazas anticipadas. Las gafas de seguridad y caretas resultan fundamentales en aquellas operaciones que puedan causar que objetos extraños dañen el rostro o los ojos, por ejemplo, cuando se está cortando, puliendo, clavando, o manipulando sustancias químicas. En cuanto a las manos, es clave que se empleen las protecciones adecuadas para el diferente desempeño que se vaya a acometer: soldaduras, riesgos eléctricos, etc.

En relación con la cabeza, aunque aparentemente todos los cascos parecen iguales, existe una gran variedad tanto en los materiales en que están fabricados como en las prestaciones para las que han sido diseñados, utilizables según el escenario de prevención que se quiera contemplar. También son importantes los elementos de protección respiratoria: mascarillas autofiltrantes, semimáscaras, máscaras completas y equipos con aporte de aire, según las situaciones. Y en lo relativo a las protecciones auditivas, destacar el empleo de manera continuada, siempre que sea necesario, de las orejeras o los tapones auditivos.

Asimismo, los trabajadores de la construcción pueden utilizar zapatos o botas de uso profesional con suelas resistentes a resbalones y perforaciones. El calzado con punta de metal es usado para prevenir que los dedos de los pies queden aplastados cuando se trabaja alrededor de equipo pesado u objetos que caen.

Trabajos eléctricos

Si el operario ha de trabajar con elementos o en equipamientos eléctricos, hay que seguir algunas reglas de oro, como por ejemplo, abrir todas las fuentes de tensión, bloquear los aparatos de corte, verificar la ausencia de tensión, poner a tierra y en cortocircuito todas las posibles fuentes de riesgo, o delimitar o señalizar la zona de trabajo, además de tener especial cuidado en zonas húmedas o mojadas. Ahora bien, como señala Luis Gil, “cuando hablamos de riesgo eléctrico, solemos pensar únicamente en los derivados del paso de corriente a través del cuerpo del trabajador. Sin embargo, el riesgo eléctrico supone un enfoque mucho más amplio que debemos tener en cuenta a la hora de planificar las actividades preventivas. Se han de considerar los casos de electrocución, pero también de quemaduras, por ejemplo. No hay que olvidar tampoco la necesidad de evitar una explosión, por una chispa ante la acumulación de cargas electroestáticas, y otras amenazas, como pueden ser gases, radiaciones electromagnéticas, etc.”.

Labores de fontanería

De igual modo, las labores de fontanería en las reformas del hogar implican una serie de riesgos nada desdeñables, que pueden ser de diversos tipos: ergonómicos (posturas forzadas, sobreesfuerzos, etc.), higiénicos (exposición a temperaturas extremas, a fuentes de ruido, a radiaciones no ionizantes, a agentes químicos o biológicos, etc.), o de seguridad (caídas, cortes, golpes, atrapamientos, proyección de fragmentos o partículas, contactos eléctricos y descargas, etc.).

Nueva reglamentación

La nueva reglamentación sobre los equipos de protección individual, que entra en vigor el próximo 21 de abril de 2018, sitúa a los usuarios y ciudadanos en el foco de interés al incrementar sus niveles de información. Un nuevo marco para que, conocedores de la profesionalidad que hay que exigir, se contribuya a velar, entre todos, empresas, trabajadores y ciudadanos, por la máxima seguridad laboral.

Empresas o entidades relacionadas

Asociación de Empresas de Equipos de Protección Personal

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