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Protección Laboral

En la granja protégete. No seas animal.

Redacción Protección Laboral07/06/2016
Más allá de los riesgos químicos y bilógicos que comporta trabajar en agricultura y ganadería, hoy nos planteamos el peligro puramente físico que puede llevar trabajar con animales. El comportamiento y reacción de ellos puede llegar a ser impredecible además de incontrolable, con lo que es importante tener toda la información que podamos.

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Hay muchas actividades profesionales que obligan a trabajar con animales de granja: granjeros, veterinarios, instaladores… Las tareas pueden ir desde alimentarlos hasta asistir su parto, controlar su estado de salud regularmente o utilizarlos para fines agrícolas como labrar el campo. Muchos animales de granja acostumbran a tener un peso importante, y nos pueden provocar lesiones en caso de embestida o pisada involuntaria. Esto sin contar el riesgo de coces, cornadas, mordiscos o aplastamiento. En la documentación del Departamento de Empresa y Conocimiento de la Generalitat de Catalunya hemos podido concretar más el tipo de riesgos relacionados con la psicología de algunos animales, y nos gustaría compartir con nuestros lectores algunos de los más determinantes.

  • Durante el período de reproducción, los machos de los animales de granja acostumbran a estar más agresivos. Sobre todo si hay hembras en celo.
  • Las hembras son muy protectoras con las crías en época de gestación y sobre todo de amamantamiento.
  • Cuanto más habituado esté el animal al contacto con personas, menos hostilidad mostrará con ellas durante los procedimientos que los impliquen.
  • Al ser imprevisibles (también lo somos las personas) no se puede excluir nunca la posibilidad de una agresión espontanea. Aunque se actúe de acuerdo con el protocolo.ternera

Algunas medidas de seguridad



  • Durante el desarrollo de las tareas que lo permitan se debería evitar el contacto directo con los animales. En algunas granjas modernas se hace favoreciendo el manejo de los animales desde el exterior de su recinto. La alimentación es una de las actividades que puede permitir evitar el contacto directo.
  • Así como los veterinarios, las personas que trabajen con animales en una granja deben comprender la psicología e instintos del animal en particular. Cómo actúan cuando sienten miedo y qué tipo de movimientos perciben como una amenaza.
  • Se requieren sistemas de contención y separación entre animales y personas: éstos pueden ser jaulas, inmovilizadores de cabeza o pasillos especiales para la hora de extraer sangre o vacunar.
  • Para no provocar hostilidad, es bueno contar con una entrada al recinto de los animales donde éstos no tengan visibilidad. Si no se tiene este tipo de entrada, es importante evitar entrar con brusquedad.
  • Calzado de seguridad fuerte y resistente para protegernos de las pisadas.
  • La persona debe actuar de manera tranquila ante el animal, ya que pueden percibir el nerviosismo como una amenaza.
  • Cuando detectemos que un animal es más peligroso que sus compañeros, es mejor tenerlo identificado para saber cuándo extremar las medidas de prevención.
  • Cuando trabajemos con animales especialmente peligrosos como los toros (o una avestruz, por ejemplo), es mejor que se trabaje en grupos de dos o más personas en el mismo recinto. para poder auxiliar al compañero en caso de un ataque. De la misma forma, también es recomendable tener formación en primeros auxilios.

Como estas medidas son genéricas, es imprescindible que la persona que trabaje con animales tenga conocimientos de la especie con la que trata en concreto: su peso, su comportamiento… Obviamente no es lo mismo un toro que una gallina.

Para una información más concreta y específica, os recomendamos el “Análisis y gestión de riesgos en trabajos que involucren el manejo de animales” de Carlos Alberto Leston y el “Manual de riesgos y medidas preventivas en ganadería y agricultura” de la Junta de Castilla y León.